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lunes, 23 de junio de 2025

ROMERÍA A SAN MIGUEL DE IZAGA

 

ROMERÍA A SAN MIGUEL DE IZAGA

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (23 de junio de 2025) 

 

“En punto y aparte quiero también reseñar, como nota destacadísima, la presencia de nuestro Sr. Obispo Don José María Cirarda Lachiondo. Ignoro si ésta fuera la primera visita, bendición y celebración de misa de un Sr. Obispo a esta Ermita (San Miguel de Izaga); desde luego, si no fue la primera vez, pocas veces serán las que le precedieron”. 

Esto lo dice el señor Don Fermín Zuza Zunzarren, nacido en Zuazu de Izagaondoa, al poner por escrito sus memorias sobre los pasos que tuvieron que dar él y sus compañeros entusiastas de la restauración de la Ermita-Basílica de San Miguel de Izaga, que corría serio peligro de derrumbe hace ahora cincuenta años. 

—Que, ¿Cómo yo sé esto?

—Pues porque desde el 23 de julio de 2024, un hijo suyo, Mikel, me pasó toda la documentación que había recopilado su padre a lo largo de los años 1975-1986 sobre San Miguel de Izaga, desde sus propias notas escritas de puño y letra, con muy buena caligrafía por cierto, como se estilaba entonces, hasta escritos en la prensa local, trámites oficiales ante estamentos de la Diputación Foral o ante el Gobierno de Navarra, así como la recopilación de sus decisiones aprobadas, reportajes fotográficos, …, y con tanto material hemos podido cumplir el sueño que Don Fermín no pudo realizar en su vida: hacer el libro titulado “SAN MIGUEL DE IZAGA. HISTORIA DE UNA RESTAURACIÓN. (1975-1986)”. 



El pasado 15 de junio del año en curso 2025, seguramente que para Don Fermín y para el grupo de entusiastas compañeros que ya partieron, fue un día de alegría al ver, desde esa otra vida que la fe nos promete, que por suerte el récord alcanzado por la Ermita-Basílica de San Miguel de Izaga en cuanto a la dignidad eclesiástica de mayor nivel que la ha visitado ha sido batido por Don Celestino Aós Braco, vecino de Artaiz, un cardenal de la iglesia católica, sencillo y cercano a la gente que a sus 80 años fue un romero penitente más. 

Yo también estuve presente este año y, como suelo hacer, doy fe de esta tradición que une a todos los pueblos del valle, pues San Miguel y su morada en lo alto de Izaga es el imán espiritual que los atrae y les da identidad. Allí coincidieron parroquianos de Artaiz, Zuazu, Reta, Lizarraga, Ardanaz, Iriso, Urbicáin, Turrillas e Induráin. Todos con sus cruces parroquiales. Todos con sus inquietudes, ideas, deseos, proyectos y ruegos. Unos, a ponerse bajo la protección de San Miguel Arcángel, otros a participar de un día de convivencia en el monte y todos, en buen ambiente y camaradería. 


Me llamó la atención y observé con alegría que volvieron a subir entunicados, hombres y mujeres jóvenes, que auguran la pervivencia de esta costumbre. También, entre las más de 150 personas que calculé, había mucha juventud. Son el futuro… y parece que lo hay para esta romería pues, aunque los ya mayores pensemos que con nosotros se acaba la historia, afortunadamente no es así y la juventud adaptará esta bonita tradición con nuevas expresiones. 


Tengo que hacer notar que lo comentado en el artículo anterior referido a la subida del “Criadico” sobre el estado del camino al inicio de su recorrido, que se ha saneado y no hubo ningún problema para subir motorizados. También hay que reseñar la invitación que hizo el Ayuntamiento de Izagaondoa a todos los romeros invitándonos con un rico almuerzo preparado por la Panadería de Idoate. Muchas gracias. Son detalles que se agradecen y ayudan a una mejor convivencia vecinal. 

En la misa el cardenal Celestino nos animó a vivir la religión y a ser agradecidos por el don de la fe.



“Demos gracias a Dios. Demos gracias a Dios y a nuestros padres y a nuestros abuelos porque nos enseñaron la religión. La religión no es una cosa de un loco que es para unos pocos. Hay gente que vive sin religión, cierto, pero la religión es una gran bendición y a nosotros nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros hermanos, nuestra familia nos la enseñó. 

Cuando uno tiene la experiencia que yo he tenido de estar ahora, por ejemplo, en Roma, en la muerte del papa Francisco y en la elección del papa León y nos encontramos cardenales de todo el mundo, qué hermoso el decir: a mí me bautizaron al día siguiente de nacer, cuando yo tengo un cardenal a mi lado que me dice: Yo soy de una familia pagana de allá, de Corea y yo descubrí a Jesús cuando estaba en la universidad… y en medio de eso está feliz de ser cristiano.

Este año, en la Pascua que hemos vivido, sólo en París, que está aquí cerquita, se han bautizado 18000 personas adultas. 18000 personas que no habían conocido al Señor, que conocieron al Señor, padecen un proceso, porque no se trata de dar una charlita, sino de cambiar la mente y la vida y se han bautizado.

Darle gracias a Dios por el don de la fe, que parece que no nos enteramos mucho…



¿Y esta fe qué significa? Esta fe que está sellada por los mártires, esta fe que han vivido, imagínense, cuántos miles de personas creyentes han venido aquí a edificar en aquellos tiempos esta ermita, que han venido aquí a rezar y después se fueron y después volvieron… ¿Cuántos?... Pero ¿Saben qué? Nuestra fe. Nuestra fe. 

Después de todo, cuando yo veía al papa Francisco allá en el cajón, en el ataúd, este hombre no era un buen político, no tenía un ejército, … ha vivida su fe, ¿en quién? en Jesucristo que está en la cruz. Ustedes han traído las cruces de sus pueblos. Nosotros creemos en Jesucristo porque el Espíritu Santo así nos lo enseña. 

Yo me acordaba en estos momentos, cuando en mis años de estudiante yo estaba en Zaragoza, yo tenía 17 años cuando yo fui a la universidad y uno de los días volví al convento nuestro, convento nuestro que es la basílica de San Antonio y había un muchacho que miraba por allá. Yo me acerqué. Él era norteamericano. Yo no sé inglés, pero vamos, nos entendimos. 

—¿Y esto qué es, es una iglesia católica, un templo?, ¿Se puede entrar?

—¡Claro! La puerta está abierta. ¡Puede entrar cualquiera! 

Y entramos y yo empecé a explicarle, con toda mi buena voluntad, pues esto es un templo, aquí está el altar, ahí donde se bautiza y cuando llegamos, en el presbiterio hay un gran Cristo colgado en la cruz y me dijo: 

—¿Y ese?

Le dije

—Ese es Jesús. Ese es nuestro Dios. Ese es nuestro Dios y Señor. Nuestro Salvador.

Él me dijo:

—¿Cómo?

—Ese es mi Dios y mi Salvador…

y me dejó cortao, porque se dio media vuelta y me dijo:

—¡Ese Dios no me interesa!

Y se fue. 

Yo después pensaba, y dije:

— ¡Claro!… Ese Dios no le interesa porque él era uno de los pilotos que estaba bombardeando Vietnam. Sus valores eran el honor, que le den una medalla por haber hecho una atrocidad más grande, la fama, el dinero, que le paguen bien… y, ¡claro!, los valores que tenemos nosotros siguiendo a Jesús son otros. ¡Ese Dios no me interesa!... 

A lo largo de mi vida he encontrado a mucha gente que dice “ese Dios no me interesa”, pero he encontrado mucha gente que dice: ¡a mí, ese Dios me interesa!, y ¡a mí, me interesa!... y por eso sigo siendo cristiano, porque ese Dios me interesa, porque quiero que Jesucristo sea mi luz, el camino de mi vida y al final será (¿?) ... 

La última vez o una de las últimas veces que yo vine fue con mi padre. Mi padre que era un montañero que todo el mundo conoce porque tenía que llevar como diecisiete pueblos los que tenía él, era el lucero, entonces no había horarios, entonces había que ir porque de repente en Idoate no hay luz, en Lizarraga han cortado la luz, en Ardanaz no sé qué, ¡y había que ir! Y había que ir a cambiar la “polleta”, la bombilla, porque la vaca iba a parir o iba a parir la yegua… ¡y siempre parían de noche! Y había que ir entonces a cambiar la “polleta”, la lámpara, para poner una más potente y una vez que pasaba eso otra vez se volvía a la antigua…Eran otros tiempos…pero esta es nuestra tierra… y uno puede ir a otro sitio y puede estar en Roma, en Jerusalén o en Chile. A mí me tocó estar en el desierto más árido del mundo durante cinco años, en el desierto de Atacama. Allí hay zonas en que no llueve, aquí le pedimos agua a San Miguel, … allí llueve una vez cada cinco años o cada siete. El mundo tiene rasgos distintos, pero uno lleva en el corazón, eso, la fe que recibió y el cariño por la tierra que le vio nacer y por las personas que conoció, por eso os invito a que hoy, efectivamente, este día de la Trinidad y a los pies del arcángel San Miguel, demos gracias a Dios por nuestra fe. Tratemos de vivirla, porque ahora los tiempos han cambiado, pero la fe es la misma y entonces deseo que sean felices y que un día nos podamos encontrar así en la gloria del cielo. 

Como ustedes están de pie y estarán cansados… aquí corto el rollo, no me alargo más, no se asusten.

Vamos entonces a proclamar nuestra fe rezando juntos el credo: “Creo en Dios Padre…” 



Después de la misa se cantaron Los Gozos a San Miguel y, como todos los años subimos a la loma para la bendición de los campos, ya sazonados muchos de ellos para su cosecha. Es una imagen que me gusta fotografiar con las cruces de todos los pueblos mencionados y en este año con el señor cardenal bendiciendo a los cuatro puntos cardinales.



Ya en la despedida, la cercanía y sencillez del cardenal Celestino, como un paisano de la tierra, hijo de Artaiz, las demostró acompañada de otra virtud importante como es la paciencia, pues muchos de los asistentes nos acercamos a él para guardar un recuerdo a su lado de la primera vez que un cardenal subió como romero penitente acompañando a sus vecinos de Izagaondoa.

Termino este artículo deseando que los buenos sentimientos y la grata convivencia que se respira en lo alto, en las citas de las romerías a Izaga, se mantenga también en el día a día en cada uno de los pueblos del valle. 



—Ya ve, Don Fermín, cómo ha sido la romería de este año de 2025 a su querida Ermita. Año en que se cumplen los 50 en que con su grupo de “entusiastas” comenzó a “mover Roma con Santiago” para que se restaurara. Hoy, un cardenal venido de Roma, ¡nada menos! ha presidido, junto a sus paisanos, los bonitos momentos de esta última romería. Yo me acordé de Usted y no dudé de que estaría muy contento al ver su Ermita de San Miguel tan bien restaurada como en la ceremonia de su reinauguración en 1986, presidida por el arzobispo José María Cirarda.








martes, 13 de mayo de 2025

8 DE MAYO: SUBIDA DEL CRIADICO A IZAGA.

 

8 DE MAYO: SUBIDA DEL CRIADICO A IZAGA.

 Por Simeón Hidalgo Valencia (13-05-2025) 


Si hay algo que une a los vecinos de Izagaondoa (En torno a Izaga) es su devoción a San Miguel. Desde niños ansiaban subir, como sus padres y abuelos, a la cima de ese monte singular que es la Peña o Higa de Izaga fuese acompañando al San Miguel niño, el “Criadico”, o en romería hasta la Ermita-Basílica que está en lo alto, donde mora durante todo el año con el nombre del “Amo”.


Este año, una vez más, se ha cumplido con la tradición. El 8 de mayo había una cita en Zuazu de Izagaondoa y a ella acudí. Aunque la iglesia todavía estaba cerrada cuando llegué, ya me encontré con más madrugadores que yo preparados con sus máquinas de fotos para hacer de reporteros de esta costumbre, quizás milenaria. Poco a poco se fue reuniendo un nutrido grupo. Saludo a los conocidos y a las caras nuevas que se me presentan, que desean vivir por primera vez esta tradición.


Cuando se abre la puerta de la iglesia de inmediato comienzan los preparativos para sujetar al Criadico en sus andas. Para adornarlo un poco me doy una vuelta para recoger algunas flores. Hecho lo cual, comienza el rito. 


Mientras se entona el “Kirieleisón”  (Señor ten piedad) mi mente viaja cincuenta años atrás y veo entre los presentes al señor D. Fermín Zuza Zunzarren, nacido en este lugar de Zuazu, muy devoto de San Miguel, que en 1975 dio los primeros pasos para que la Ermita de Izaga se llegara a restaurar, para que esta tradición se mantuviera viva, pues si el mal estado en que estaba por entonces no se hubiese reparado, hoy en día la hermosa basílica de San Miguel hubiera desaparecido y con ella la procesión del 8 de mayo desde el valle hasta el monte. Pero no, no ha desaparecido porque el grupo de entusiastas que logró reunir para lograr la restauración de la Ermita de San Miguel, con su constancia en llevar a cabo este objetivo, lograron que se restaurara por la Institución Príncipe de Viana y se reinaugurara con la presencia del arzobispo de Pamplona, monseñor Don José María Cirarda, el 25 de mayo de 1986 


Aunque este año no ha habido repique de campanas y existieron dudas para subir al Criadico en andas o no (nos vamos haciendo mayores…), se superaron y por turnos, como siempre, llegó hasta la cima. 


Este tramo del camino se pasó sin problemas por los caminantes, aunque se avisa para quienes en las próximas romerías piensen en subir con el todoterreno que tengan mucho cuidado, pues es un punto peligroso.


Una vez cruzado no hay más problemas serios, pues antes de llegar a la primera parada para saludar y rezar a la Virgen de Roncesvalles, los últimos arreglos de la pista facilitan mucho la subida. 


Este año ha habido algunos cambios, pues se cantó la “Salve Regina” en lugar de las “Ave María”, aunque el orden de los factores no altera el producto … y hablando de Roncesvalles hay que decir que el mismo prior de la Colegiata, D. Bibiano Esparza, nos acompañó por segundo año consecutivo. Fue grato saludarle personalmente.

Terminada la oración la comitiva se pone de nuevo en marcha, aunque son primero los vehículos los que salen y yo con ellos. Subo junto a Patxi e Imanol, de Reta. 



Esperamos a la comitiva procesional en el raso de “Canta Salve” y me entretengo en contemplar el amplio y diáfano paisaje desde donde se divisa el Santuario de Uxué- Ujué. 

Cuando llega el Criadico, mirando todos hacia Uxué-Ujué, igual que lo hace la misma Ermita-Basílica de San Miguel, cantamos ahora las tres “Ave María”. Una línea recta de clara espiritualidad une estas tres alturas navarras desde los inicios de la Historia. Roncesvalles, Izaga, Uxué-Ujué. 


El Criadico, este San Miguel niño, preside el acto y nos indica el camino. Ansioso estará de llegar a la Ermita-Basílica, donde se encontrará consigo mismo en forma de San Miguel Amo. El Criadico, una vez más le contará cómo han ido las cosas por el valle en ese tiempo que ha estado residiendo en Zuazu desde finales de septiembre hasta ahora, el 8 de mayo.


El último tramo me uno a los caminantes y, aunque la comitiva me adelanta, llego hasta la meta a mi paso y doy gracias a Dios, porque un año más he podido estar presente y participar de esta entrañable costumbre que une a gentes y pueblos de la comarca y más allá.


Siempre me ha gustado hacer esta instantánea en que los peregrinos son atraídos por la Ermita. A pesar del cansancio de la subida recuperan las fuerzas y se dejan llevar. A pesar de los años, el cuerpo, por la propia fe que les convoca, recupera las fuerzas y felices hacen su entrada en la oscuridad del edificio, que poco a poco se ilumina y la luz muestra la grandiosidad de su arquitectura interior.


Hoy el protagonista es el Criadico que, sobre el altar, presidirá la eucaristía. El Amo, desde su peana de piedra, acoge a los congregados y agradece a esta treintena de valientes que, con sus achaques y dudas, han superado las dificultades y aquí están con Él y recuerda que este año 2025 hacen 50 años que esta nueva vida de su morada empezó a vislumbrarse gracias a un grupo de entusiastas que, allá por 1975, dieron la voz de alarma sobre el mal estado del edificio y ve en ellos el espíritu de D. Fermín Zuza Zunzarren, impulsor en la sombra de la restauración de su morada.


Sombras de la historia que penetran la vida. Recuerdos palpables del tesón humano. Fruto maduro de la obra bien realizada. Promesas antiguas que hoy aún se hacen realidad. Gentes del pueblo que valoran sus raíces. Fe en el futuro. Siempre habrá alguien que tomará el testigo. San Miguel desde lo alto atraerá hacia sí a las gentes de Izagaondoa: Lónguida, Izagaondoa, Unciti, Ibargoiti, Monreal, Urroz, … levantan hacia él su mirada y reciben su bendición año tras año.






viernes, 28 de marzo de 2025

SAN MIGUEL DE IZAGA. HISTORIA DE UNA RESTAURACIÓN (1975-1986)

 

SAN MIGUEL DE IZAGA. HISTORIA DE UNA RESTAURACIÓN (1975-1986)

 Por Simeón Hidalgo Valencia (28 de marzo de 2025) 



¡Qué, Mikel!

- ¿Por qué no te animas a hacer un libro con los papeles escritos que dejó tu padre sobre la ermita de San Miguel de Izaga?, preguntaba una y otra vez a Mikel Zuza, compañero de la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa y buen escritor, además de bibliotecario. 

Y siempre me contestaba que a ver cuando encontraba tiempo para organizarlos, pero que sí.

 -Algo habrá que hacer porque dejó recopiladas sus memorias, sus cartas a la prensa, las fotos, …todo lo relativo a la restauración de la Ermita de San Miguel, que en aquellos tiempos amenazaba ruina. 

Y así, una y otra vez, transcurrieron unos cuantos años, hasta que un día, al principio del verano de 2024, me comentó que si pudiera encargarme yo. Como pensé que sería muy bueno para la memoria del patrimonio de Izagaondoa dejar por escrito la historia de esta restauración, al igual que se hizo en 2015 con los escritos de D. Juan Otano Liberal (Juanito), publicado con el título de “Izagaondoa. Cosas de Antaño”, me pasó el material perfectamente ordenado, tal como lo dejó recopilado su padre, D. Fermín Zuza Zunzarren, natural de Zuazu de Izagaondoa. 

Fue, precisamente, el 23 de julio de 2024, a la vuelta de la conmemoración en la cima de Leguín, -donde presenté mi última publicación titulada “Castillo de Leguín. En la Memoria y en la Historia (924-2024)”- del 1100 aniversario de la destrucción de su Castillo por las huestes de Abderramán III, en su campaña del 924 contra Pamplona, cuando me entregó este material. 

Desde entonces, con calma, he ido trabajando en este último libro, cuyo autor es D. Fermín Zuza Zunzarren y como digo en su epílogo: “Lecciones para el futuro”: 

“He tenido la suerte de leer y releer y empaparme durante una buena temporada de los escritos que dejó bien ordenados y localizados el Sr. Don Fermín Zuza. Sus “MEMORIAS” decía él, precisamente porque era consciente de que con los años la memoria flaquea y se vuelve olvidadiza.

Para mí, siempre llevará el Don por delante, pues desde el primer día en que lo conocí, precisamente en la Ermita de San Miguel de Izaga, el día de la romería del año 2010, me di cuenta de que estaba ante una persona profundamente enraizada a su tierra, a sus tradiciones, pero que, con tesón miró siempre hacia adelante para conseguir la restauración de la Ermita-Basílica de San Miguel.

Como persona “entusiasta” de la restauración de su ermita milenaria supo motivar a sus parientes, vecinos, compañeros de trabajo y a toda persona con responsabilidad, fuera funcionaria, técnica, política o directiva de distintos departamentos del Gobierno de Navarra, para lograr el objetivo propuesto.

Aunque no le gustaba destacar y siempre se consideraba uno más en este trabajo de equipo, la verdad es que leyendo con atención sus escritos se descubre que él fue el motor que movió y estuvo al tanto de cada uno de los pasos que se tuvieron que dar a lo largo de la década que transcurrió desde que comentó su idea a su primo Paulino, hasta que asistió a su reinauguración el 25 de mayo de 1986. Entre estos dos puntos, muchas idas y venidas, mucha paciencia, muchos temores, pero siempre con el objetivo claro: que la ermita de San Miguel de Izaga siguiese en pie por mil años más”. 



¿Quién se acuerda de estas imágenes de la Ermita-Basílica de San Miguel de Izaga?

Gracias a un grupo de “entusiastas de la Ermita” se logró que, ahora hace 50 años, se comenzaran a dar los primeros pasos para que este edificio religioso, que conglomera el sentir espiritual de los habitantes de la Comarca de Izaga en su devoción a San Miguel, llegara revitalizado hasta nuestros días. Así se lo manifestamos a los supervivientes de entonces en el acto de la conmemoración de los 25 años de la restauración de la Ermita-Basílica en el 2011, con ocasión de la inauguración de la Exposición Etnográfica de Izagaondoa.


De izquierda a derecha: José Mª Eslava, Paulino Zabalza, Fermín Zuza y Felipe Ituláin.

 Pero hasta que llegó la reinauguración de 1986 habían pasado 10 años. “Las cosas de palacio…despacio…”, pero lo lograron. Una lección para todos los que intentamos seguir sus pasos para que el patrimonio de Izagaondoa brille por mucho tiempo, generación tras generación. 

Este libro: “San Miguel de Izaga. Historia de una restauración (1975-1986)” nos descubre todos los pasos dados, uno tras otro, de despacho en despacho, de conversaciones, de cartas a la prensa, de reuniones, de momentos de desánimo, pero manteniendo siempre el coraje de cumplir con el objetivo propuesto ante más de las cincuenta personas o instituciones en cuyas puertas hubo que llamar hasta conseguirlo. 

Con un nutrido reportaje de imágenes que visualizan año a año el estado de la Ermita, es una publicación que pide permiso para entrar en todas las casas de la Comarca de Izaga y más allá, pues a lo largo de sus casi 300 páginas cautivará al lector con hechos reales y le invitará a ascender y visitar, como un romero penitente más, hasta la morada de San Miguel, en la higa de Izaga. 

Si está interesado en adquirir algún ejemplar puede llamar al 659303994, pregunte por un servidor, que con gusto le atenderá y anotará su reserva. 

El precio de venta es de 20€. La tirada, como siempre, es limitada, por lo que conviene solicitarlo cuanto antes. Si vive en el Valle de Lónguida, Izagaondoa, Ibargoiti, Unciti, Monreal, Urroz-Villa, Urraúl Bajo, Lizoáin-Arriasgoiti, y si está interesado por temas del Patrimonio de Navarra, no se lo piense y solicítelo ya.

La Asociación Grupo Valle de Izagaondoa se lo agradece de antemano.
















lunes, 2 de septiembre de 2024

SAN MIGUEL DE IZAGA Y DON JULIO GORRICHO MORENO.

 

SAN MIGUEL DE IZAGA Y DON JULIO GORRICHO MORENO.

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (02 de septiembre de 2024)

 


Es 2 de septiembre. De par de mañana el aviso del whatsapp me despierta. Es Mikel Zuza, compañero de asociación y amigo, quien a las 8,38 nos comunica al grupo de la asociación Grupo Valle de Izagaondoa, el fallecimiento, el pasado 31 de agosto, de D. Julio Gorricho Moreno, sacerdote que ejerció de párroco por Izagaondoa (Idoate, Lizarraga, Zuazu ) y conocido y querido igualmente por el resto de los pueblos del valle al presidir las romerías a San Miguel de Izaga todos los años en que desarrolló su labor pastoral en esta tierra. 

Precisamente tenía a D. Julio muy presente en estos días porque estoy transcribiendo unos escritos de D. Fermín Zuza Zunzarren, padre de Mikel, que posiblemente vea la luz el año próximo y que fue uno de los principales impulsores de la restauración de la ermita-basílica de San Miguel de Izaga. 

Anotó en su libreta, paso a paso, lo que se hizo durante más de una década para lograr su rehabilitación y cuando se estaban ya ejecutando dichas obras D. Julio fue nombrado párroco de los pueblos citados. D. Fermín busca en sus recuerdos y anota: 

“En este tiempo, nuevamente, cambiaron de párroco en los pueblos que a principio cito (Idoate, Lizarraga, Zuazu y Reta). Como es natural en la ermita cesó Don Jesús Salcedo y le sucedió D. Julio Gorricho Moreno. Este Sr. es de Lerín y está a su vez de profesor en el Seminario de Pamplona. Es conservador de las costumbres en las romerías y en ellas cantamos las salves a las Vírgenes de Ujué y Roncesvalles en los sitios de costumbre y los gozos de San Miguel a la llegada y despedida de la Ermita”. 

Pude comprobar en diciembre de 2012, cuando como asociación organizamos la visita a la gran exposición celebrada en la catedral de Pamplona con el título de “OCCIDENS”, el cariño y buen recuerdo que los vecinos de Izagaondoa tenían con D. Julio quien a su vez se sintió muy reconocido cuando, preparando la visita, le comenté si pudiera colaborar en la misma con sus antiguos feligreses. Fue algo que se me grabó. Llevaba aún, como canónigo, a los feligreses de Izagaondoa y a San Miguel de Izaga en su corazón. Se lo noté. 




15 de diciembre de 2012. Visita a la exposición “OCCIDENS”.
 

El recuerdo y el cariño de los que, ya mayores hoy en día, conocieron a Don Julio en Izagaondoa se ha renovado con la noticia de su fallecimiento y una oración sube al cielo donde “San Miguel, como portador de la balanza, le habrá tenido en cuenta a la hora de sopesar el bien y el mal”.

Descanse en Paz, Don Julio.

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sábado, 15 de enero de 2022

ROMERÍAS A IZAGA - ITZARAKO SAN MIGELEN ERROMERIAK

 

ROMERÍAS A IZAGA

ITZARAKO SAN MIGELEN ERROMERIAK

 Por Simeón Hidalgo Valencia (15 de enero de 2022)


 

Este es el título de la última publicación de la colección “Navarra”, de Fernando Hualde y de Joseba Urretavizcaya, que se presentó ayer en Urroz, 14 de enero de 2022, literariamente denominada desde hace unos meses “Villa del Libro”.

Como siempre que mi amigo Fernando presenta alguno de sus trabajos me gusta asistir y aunque los últimos me los he perdido a causa de la pandemia, a éste, me dije, no puedo faltar. Se trata de Izagaondoa y de un nexo común que une a las gentes de esta Comarca de Navarra que suben, peregrinos y penitentes, a lo alto de la cumbre de la Higa o Peña de Izaga, donde se levanta la hermosa y singular ermita-basílica de tres naves como morada de San Miguel, al que se le pide intercesión y consuelo para que sus vidas se vean libres de cualquier mal, y si éste llega lo puedan mejor superar.

Últimamente es un hecho que esta tradición de siglos parece estar en trance de desaparecer. La gente se va haciendo mayor y es ley de vida ir a menos físicamente, aunque la fuerza mental y la ilusión se mantengan. El cambio generacional y las nuevas maneras de vivir ponen el acento existencial en otras perspectivas donde la espiritualidad tradicional queda en gran medida relegada y poco a poco la manera de vivir en épocas pasadas se va difuminando hasta su desaparición. Esto lo vio Fernando desde hace años con mucha claridad y se propuso el arduo trabajo de hacer de notario de un estilo de vida, de pensamiento, de creencias, de acciones, de tradiciones y ocupaciones que los nuevos tiempos relegaban a su extinción y quiso dejar constancia de todo ello a través de un trabajo minucioso de hablar con los mayores de los pueblos y mantener viva la memoria de las gentes, recopilando sus recuerdos.


Hay que RECORDAR y, mientras podamos, también CONSERVAR y RENOVAR. Los dos primeros objetivos los logra Fernando, en parte, con publicaciones. Lo escrito, escrito queda y da fe al futuro a través del testimonio de los informantes y de las imágenes. Es una labor de mente pionera por la cual, como decía en otro artículo titulado
“Fernando Hualde. Navarra está en deuda con él”[1], hay que reconocérselo oficialmente.

Quizás lo más difícil sea el renovar, pues la poca juventud arraigada en estos valles del entorno de Izaga en su gran mayoría va por otro camino. Quizás esa pequeña minoría, pueda de alguna manera dar un toque nuevo a estas romerías. Si lo consigue las romerías a Izaga se mantendrán en su esencia, no tanto en su forma externa. Aunque no suban penitentes entunicados con la cruz a cuestas haciendo penitencia, sí puede ser un día de fiesta de hermandad, solidaridad y encuentro en lo alto del monte con el compromiso de buena vecindad y de colaboración en la tarea de mantener viva la Comarca de Izaga, trabajando unidas las gentes de los distintos Ayuntamientos, Villas y Pueblos.

Y si aún así las romerías desaparecen siempre se recordarán. Lo escrito, escrito queda y da fe de lo que en otro tiempo se hizo y quién sabe si alguien, algún día añorará algo de lo que los antepasados vivían y rescatará, gracias a los libros de Fernando, lo que en la primera parte del siglo XXI languidecía.

Por mi parte, ya digo que para la próxima romería, que espero sea este año, y si salgo bien de lo que me espera en breve, me apunto. Ojala pueda subir por mi propio pie. A San Miguel se lo prometo. 

Y para que se recuerde el acto al que ayer asistí aquí dejo un testimonio gráfico con mi agradecimiento a Fernando por su dedicatoria. El cariño es mutuo.