martes, 24 de agosto de 2021

EL PALACIO DE EQUISOAIN: MARTÍN DE GRECIETA ME FECIT

 

EL PALACIO DE EQUISOAIN:  MARTÍN DE GRECIETA ME FECIT 

Por Simeón Hidalgo Valencia (24 de agosto de 2021)

 

*24 DE AGOSTO DE 2019:

Uno de los lugares que quería conocer desde que volví a la Comarca de Izaga era Equisoain y más desde que me enteré de que habían restaurado su palacio. Así que en una de mis expediciones a Elizaberri un 24 de agosto de 2019, me dije que de esta no pasaba.  Ya que estaba por la zona de Ibargoiti me decidí a ver más de cerca ese palacio con tintes misteriosos y desde Monreal me interné por la senda que me llevaría hasta él, en las faldas de la Higa.

Cuál fue mi pesar que cuando ya lo tenía a la vista una cerrada verja y un claro letrero me decían que de ahí no pasaba, por lo que eché pie a tierra para al menos hacer con el teleobjetivo alguna toma en la distancia. Me quedaba con las ganas. Es propiedad privada. La solución dar media vuelta y esperar una nueva oportunidad, aunque al menos ya conocía la estructura arquitectónica del exterior del palacio, que seguía básicamente la encontrada en otros lugares de la zona. Una torre en su origen exenta y unos cuerpos añadidos destinados a residencia.


 

*8 DE AGOSTO DE 2021:

Esa oportunidad la tuvo por pura suerte, como ocurre muchas veces en la vida. El 8 de agosto de este año en curso acudieron tres personas a ver el Petrus Museum. Habíamos quedado a las seis de la tarde. Como uno de los visitantes conocía a la dueña del palacio nos propuso que después de la visita del museo nos podíamos acercar a visitar Equisoain y gestionó la visita con los actuales cuidadores del lugar. Sin dudarlo me apunté, a pesar de que llevaba todo el día en actividades culturales, pues por la mañana había realizado una visita guiada a San Martín de Artaiz y estaba un poco cansado, pues una oportunidad así no se me presentaría de nuevo. “Carpe diem”, me dije y a ver qué veo.

La joven pareja que cuida del palacio nos recibió con toda su amabilidad y nos lo enseñaron con todo detalle, informándonos de que, aunque hoy en día Equisoain está sólo, como perdido en la nada, en realidad era una pequeña aldea situada en el camino antiguo de paso entre Monreal y el valle de la Valdorba y, como en el Petrus Museum tenemos un capitel reproducido de la iglesia de Leoz, que está en el mencionado valle, me imaginé al maestro cantero transitando por estos parajes, allá por los finales del siglo XII y los inicios del XIII cuando ni existía torre ni dependencias palaciegas.

Del antiguo poblado prácticamente no queda nada. Su antigua iglesia está comida por la vegetación y desplomada en parte por la ladera del monte. El palacio pertenece al primer cuarto del siglo XV y es muestra de la arquitectura palaciega desarrollada en Navarra en época del rey Carlos III, el Noble. Parece primar más en esta construcción la función de residencia de descanso que la militar de vigilancia y defensa de la zona.

Recorriendo su interior me llamó la atención un par de detalles etnográficos en la torre primitiva exenta. El primero está en la clave de la puerta ojival que da acceso a la primera planta. Se trata de la talla de una arpía, mujer pájaro de la tradición clásica de connotaciones más negativas, en general, que positivas.



Este diseño representando a una arpía no lo había visto hasta el momento, por lo que se acentuó más mi curiosidad. He buscado en internet este modelo de arpía y he encontrado uno muy parecido.[1]

¿Por qué o para qué representaron precisamente una arpía en la clave de la entrada? ¿Quizás con carácter protector hacia los moradores? ¿Es un motivo apotropaico? 

El segundo está en el interior de la torre. Es una ménsula original de madera. Está tallada y representa la cabeza de un animal. Talla que me recuerdan las ménsulas también labradas de la iglesia de Iriso, o las realizadas en el coro de la iglesia de Turrillas -o en el de Petilla de Aragón o en el de Alzórriz-, cuyo estudio realicé cuando estaba expuesto en la catedral de Pamplona.[2] También son dignas de mención las ménsulas de la galería de Santa María de Uxue-Ujué.

 


En cuanto a los cuerpos residenciales añadidos a la torre me gustaron algunos elementos arquitectónicos como puertas adinteladas y ojivales, ventanas geminadas de arcos de medio punto u ojivales, algunos adornos en dichas ventanas que siguen el estilo de los siglos XIV-XV, los distintos tipos de saeteras conocidas ya en edificios similares de la Comarca de Izaga, etc. 

Pero lo que más, lo que más me gustó de todo, fue esa piedra con epigrafía colocada como clave de un vano ojival del primer piso que da al patio interior.  A simple vista se nota que originalmente estuvo colocada en otro lugar y que ha sido reubicada en este vano y que su función arquitectónica no era convertirse en una clave de arco apuntado.

Cuando empecé a ver qué es lo que decía e intenté descifrar su texto lo primero con lo que me quedé es con un “ME FECIT” y con las dos últimas abreviaturas que dicen “DEO” y “EPO” -bajo guion- indicando que es abreviatura, que pusieron mi cerebro a trabajar al instante, pues si había un “me fecit” habría también un nombre. ¿Estaba ante un maestro cantero más que firma su obra? pensé y con estas referencias del “me hizo”, “Dios” y “Obispo” me puse a indagar este texto escrito en clara letra gótica con calma. ¿Quién sería el personaje relacionado con el “me fecit”?

… y leí. 



MARTYNDE

GRECYETA

MEFECITDEO

EPO

 “ME HIZO MARTÍN DE GRECIETA.

GRACIAS A DIOS Y AL OBISPO” 


 

Vano del primer piso donde aparece la inscripción.

¿Por qué ese nombre se me hacía familiar?

*AÑOS DE 1410 OLITE, 1421-1424 TAFALLA.

Dando respuesta a la pregunta anterior he de decir que en el estudio que realizo sobre “Las marcas de cantería del palacio de Olite” ya había encontrado al maestro Machín o Martín de Guerescieta o Grecieta trabajando en el palacio de Olite los días 19, 20, 22, 29 y 30 de agosto y los días 1, 2, 4, 5, 6, 10 y 22 de septiembre del año 1410. En estos días cobraba lo estipulado por jornada de trabajo para los maestros canteros, que era de 8 sueldos. En este año de 1410 aparece en los registros de comptos que diariamente se llevaban. Después no se le vuelve a ver hasta que en 1421 -casi 11 años después- se sabe de él que está trabajando intensamente en la construcción del Palacio de Tafalla citándosele a partir del 30 de septiembre de dicho año hasta el 27 de enero de 1424 en varios “reconocimientos” de cobro de cantidades estipuladas por su trabajo.

¿Qué hizo en ese tiempo de ínterin entre su trabajo en Olite y después en el de Tafalla? La respuesta se puede encontrar en el escrito que hoy figura en la clave indicada.  

 *DATOS SOBRE MACHIN DE GUERESCIETA O MARTÍN DE GRECIETA:

Los datos que tengo recogidos sobre este maestro cantero guipuzcoano después de consultar la documentación de Comptos son los que a continuación trascribo:

“En los Registros de Comptos correspondientes al año 1410 trabaja en el Palacio de Olite 12 días de verano en los meses de agosto y septiembre. En esta primera aparición cobra los 8 sueldos diarios estipulados para los maestros canteros que realicen toda la jornada.

Casi 11 años después su nombre vuelve a aparecer registrado en las obras del Palacio de Tafalla.

Es el 30 de septiembre de 1421 cuando Machín de Guerescieta, “mazonero, reconoce que ha recibido de Johan Périz de Tafalla, recibidor de Olite y clérigo de las obras del rey en Tafalla las siguientes cantidades…” siguen hasta diez partidas en las que se abonan los trabajos realizados. 

Las cantidades son las siguientes: 245 libras; 67 libras 10 sueldos; 97 libras 10 sueldos; 10 libras; 15 libras 12 sueldos; 6 libras; 34 libras 7 sueldos 6 dineros; 114 sueldos; 8 sueldos y 10 sueldos.

Los trabajos que realiza van desde tallar perpiaños a 7 sueldo la unidad, antepechos, “menas” (almenas) y muros, hasta la construcción de la fresquera con su pequeña escalera de caracol, su muro perimetral, su suelo y los batientes de la puerta. Este reconocimiento está firmado por el notario Miguel Périz de Tafalla.[3] Tal volumen de trabajo realizado y de dinero recibido sugieren que su entrada a trabajar en las obras tafallesas se hubiera producido con meses de antelación y como profesional contratista.

Con fecha 1 de noviembre también recibe 30 libras “por hacer el gran caño por donde se pudiese vaciar el agua de la pesquera”.[4]

En el año 1423 aparecen dos reconocimientos. Uno fechado el 13 de mayo y el otro el 20 de noviembre. Cobra, respectivamente, 6 libras por realizar un arco en la gran escalera y 66 libras por obras realizadas.[5]

El 20 de noviembre, en el reconocimiento de Michel de Alquiza, se le nombra junto a Ochoa de Ernialde como uno de los que colabora levantando “la torre del pasaje”.[6]

También aparece en 1424 el 27 de enero reconociendo haber recibido 67 libras y 10 sueldos “por cinco arcos que levantó y mazonó en el gran jardín, junto a la torre del pasaje”.[7]

Esta es la última vez que aparece en los documentos Machín de Guerescieta reconociendo haber cobrado por obra realizada, pero a finales de 1424, en el mes de noviembre, aparece otro Guerescieta. Un tal Johan.

 ¿Quién es este Johan de Guerescieta?

Pues ni más ni menos que su padre, mazonero también, por lo que conocemos a una saga más de mazoneros en esta época de Carlos III.

¿Por qué aparece en escena el 26 y el 28 de noviembre de 1424? Aparece en escena porque su hijo Machín había fallecido y como se le debía dinero por las obras que había realizado, Johan, su padre, le representa y reconoce que recibe parte de la deuda el día 26. Se redacta el reconocimiento de esta manera: “Johan de Guerescieta, vecino de Alquiza, reconoce que ha recibido… 97 libras, 4 sueldos, y 4 dineros sobre lo que se debía a su hijo Machín de Guerescieta por cierta obra de mazonería que hizo en dicha villa”.[8]

También se le ve al padre de Martín como trabajador en el Palacio de Tafalla, pero solamente aparece cobrando su sueldo una vez. Da la impresión de que, al morir su hijo, es el padre el que se hace responsable del resto de la obra contratada y realiza una chimenea. Esto se recoge en el reconocimiento que hace el 28 de noviembre. “Johan de Guerescieta, vecino de Alquiza, reconoce que ha recibido… 190 libras y 15 sueldos, sobre lo que se le debía a su hijo, Machín de Guerescieta, el cual había tomado una parte de la obra que se había hecho en las cambras de los ‘retraytes´ junto a la torre del pasaje, más 45 libras, por una chimenea que el anterior dicho, Johan, mazonó después de la muerte de su hijo y que fue estimada dicha cantidad por Jean Lome”.[9]

Estos dos recibos vienen firmados por el ya citado notario y alcalde de Tafalla, Martín Lópiz Reláya".

 

*¿QUÉ HIZO MARTÍN DE GRECIETA DESPUÉS DEL VERANO DE 1410 Y SU APARICIÓN EN TAFALLA EN 1421?

Para dar respuesta a esta pregunta y llegar a comprender los entresijos de la Historia que nos llevan a descubrir al joven cantero Martín de Grecieta dejando grabado su testimonio de haber hecho algo en Equisoain “gracias a Dios y al Obispo” como pueden sugerir las dos últimas abreviaturas del escrito, recomiendo la lectura del excelente trabajo de Javier Martínez de Aguirre recogido en la revista Castillos de España” Números 175-176-177-178 Monográfico de Navarra. Diciembre 2014 – enero 2015 [10], que salvo en detalles me parece acertado.

Cabe destacar cómo Equisoain, que llegó a ser propiedad del Monasterio de Leire y lo era aún en los primeros años del siglo XV[11] “dejó de ser propietario de Equisoain, como consecuencia de una operación destinada a consolidar la posición señorial de don Lancelot, hijo ilegítimo del rey Carlos III”.

Don Lancelot nació en 1386 y murió el 8 de enero de 1420, con 34. Su padre Carlos III lo destinó a la carrera eclesiástica y por dos veces se le propuso para obispo de Pamplona. La primera en 1403 a los 17 años y la segunda en 1406, ya con 20. Al quedar la sede episcopal de Pamplona vacante con la muerte de Miguel de Zalba obispo entre 1401 y 1404, se sucedieron como Vicario General de la misma Martín de Eusa, Nicolás López de Roncesvalles y García de Aibar. Desde 1408, cuando tenía 22 años, ocupó el puesto de Vicario Don Lancelot de Navarra hasta su muerte. El mismo año de 1420 se eligió, por influencia real, a Sancho Sanchiz de Oteiza como obispo de Pamplona. Lancelot también ostentó el título de Patriarca de Alejandría.[12]

Como vemos la “operación destinada a consolidar la posición señorial de don Lancelot” fue llevada a cabo hasta donde se pudo, pues nunca llegó a ser obispo de Pamplona y el título de Patriarca de Alejandría no tenía más que valor simbólico social. Como hombre de guerra Lancelot prestó también sus servicios a su padre el rey y éste le recompensó generosamente. El lugar de Equisoain parece que formó parte de esa generosidad real y Lancelot se dispuso a hacer ostentación de su posición mandando construir en primer lugar una torre exenta a la que posteriormente se adosaron las dependencias residenciales.

El maestro cantero Martín de Grecieta entra en escena en Equisoain, como revela el escrito encontrado. Estoy con Javier Martínez de Aguirre en que todas las piezas del puzle encajan temporalmente entre estos dos jóvenes personajes, que sin duda se conocerían por el trabajo del cantero en el Palacio de Olite. En los casi 11 años que transcurren desde su trabajo en Olite hasta que aparece de nuevo en Tafalla en 1421 tuvo tiempo de levantar el Palacio de Lancelot del cual parece sentirse orgulloso y como otros maestros canteros antiguos de los siglos XII-XIII reivindica para sí la autoría de su obra cumbre hasta el momento y lo deja por escrito tallado en la piedra con la esperanza de que su memoria se recordara para siempre. Así ha sido. Une su firma a la corta lista de maestros medievales que en el reino de Navarra se dieron a conocer escribiendo su nombre y poniendo a continuación la expresión “me fecit”: FULCHERIVS, LEODEGARIVS, PETRUS, SANCIVS, ACTO, ALDEBERTVS, MARTINVS …[13]

Con la experiencia adquirida en Equisoain Martín acrecentó sus conocimientos para poder contratar sus trabajos en Tafalla dirigiendo a su cuadrilla con las garantías de ser un buen profesional, hasta que la inesperada muerte truncó su carrera a lo largo del año de 1424, muriendo más a menos con la misma edad que Lancelot.

 *¿QUÉ SABEMOS HASTA AHORA DE MARTÍN DE GRECIETA?

1º. Que es un joven maestro mazonero guipuzcoano, vecino de Alquiza, que hereda el oficio familiar de su padre, Johan.

2º. Que nació en la última década del siglo XIV. Murió en 1424.

3º. Que vino para trabajar en las obras del Palacio de Olite junto a otros compañeros de Alquiza, donde se le registra trabajando 12 días en el verano de 1410, cobrando por jornada 8 sueldos.

4º. Que dirigió las obras de construcción del Palacio de Equisoain.

5º. Que como otros maestros mazoneros medievales sintió la necesidad de darse a conocer y reivindicar su obra y labró en piedra su nombre y añadió el consabido “me fecit” agradeciendo a Dios y al “Obispo”, aunque Lancelot no lo fue, la oportunidad que se le ofreció de trabajar en Equisoain su obra cumbre que aún sigue en pie.

6º. Que vuelve a aparecer en la documentación de Comptos en el año 1421 en el que se le paga por trabajos realizados en la construcción del Palacio de Tafalla. Por el número de “reconocimientos” que realiza y por las cantidades monetarias recibidas parece que en estas obras tiene parte activa como contratista. Realiza su trabajo en Tafalla hasta su muerte en 1424.

7º. Aunque no hay datos sobre las causas de su fallecimiento no es descartable que mediera algún tipo de accidente laboral.

8º. Este luctuoso hecho pone en escena a su padre Johan, también mazonero de la piedra, que recibe en dos ocasiones, ya a finales de noviembre de 1424, sendas cantidades que se le debían a Martín y que remata la obra contratada por su hijo realizando una chimenea que parece estaba pendiente.

 


“MARTYN DE GRECYETA ME FECIT DEO EPO”


Vano con la “clave” escrita.


Panorámica del Valle de Ibargoiti y Peña Izaga desde el Palacio de Equisoain.



[2] SIMEÓN HIDALGO VALENCIA, “El coro gótico de Turrillas (Valle de Izagaondoa)”, Pamplona, 2010. D.L. NA 236-2014.

[5] Idem, Año 1423, Caj. 108, nº21, XXXV y nº12, XXII.

[7] Idem, Año 1424, Caj. 109, nº5, LV.

[8] Idem, Año 1424, Caj. 108, nº12, XLI.

[9] Idem, Año 1424, Caj. 109, nº5, L.

[10] JAVIER MARTÍNEZ DE AGUIRRE, “Los grados de la magnificencia: el Palacio de Equisoain, don Lancelor y la arquitectura señorial Navarra en tiempos de Carlos III el Noble”, p. 91-104. Se puede leer también en Internet.

[11] LUIS JAVIER FORTÚN, “Leire, un señorío monástico en Navarra (siglos IX-XIX)”, Pamplona, 1993, pp.628, 676, 683, 696, 704, 749, 751, 758, 761, 762, 769.

[12] JOSÉ GOÑI GAZTAMBIDE, “Historia de los obispos de Pamplona. II, Siglos XIV-XV, Pamplona,1979, pp.407-467.

[13] SIMEÓN HIDALGO VALENCIA, “Las marcas de cantería en San Zoilo de Cáseda”, Ayuntamiento de Cáseda, 2020, pp.183-206.

miércoles, 18 de agosto de 2021

SAN MARTÍN DE ARTÁIZ: LA LUZ Y EL ALTAR.

 

SAN MARTÍN DE ARTÁIZ: LA LUZ Y EL ALTAR.

 Por Simeón Hidalgo Valencia (18 de agosto de 2021) 

 

El día 14 de agosto de 2021 la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa realizó una actividad en el interior de la iglesia de San Martín de Artáiz, cuyo título era “ARTÁIZ. DE MÚSICA Y PINTURA”.

Tenía dos partes. La primera consistía en dar a conocer las pinturas reproducidas en el año 2018 en el ábside e inauguradas el 11 de noviembre de ese año.

Pinturas, las más antiguas, correspondientes al siglo XIII y las de la cubierta del ábside que datan del XVI.

La segunda parte se titulaba “TROVADORES. Los poetas del amor y de la guerra. Siglos XII-XIII”. El ponente, intérprete y cantor era el luthier Emilio Arias. 

Mientras se preparaba el acto afinando tanto los instrumentos como la voz y el sonido, el sol se asomaba por la ventana occidental y penetrando en forma de rayo hacía su recorrido vespertino desde el muro norte, camino del altar y escalando el muro sur moriría en su ocaso. 

Eran las 18,25, hora oficial -las 4,25, solares de la tarde-, cuando saqué con el móvil esta fotografía.




M
ientras llegaba la hora del inicio de la actividad, prevista para las 19.00 horas, saqué alguna más. Con el protocolo Covid y eso de tomar los datos de las personas asistentes, ver la temperatura, indicar a cada cual su asiento y demás, se empezó hacia las 19,15 cuando el sol indicaba el eje de la iglesia desde el oeste e iluminaba la mesa del altar.


La anterior fotografía está sacada a las 19,11 -5,11 solares de la tarde-, y cuando la vi, recordé que en una ocasión alguien me dijo que él no había visto nunca que el sol iluminara la mesa del altar de San Martín de Artáiz y como yo sí lo había presenciado, aunque no sabía el año en que lo fotografié, he mirado en mis archivos y con paciencia lo he encontrado y 


¡Oh casualidad!, al ver la fecha de esa foto veo sorprendido que tal día como hoy y casi a la misma hora, pero del año 2019, estuve en el interior de San Martín de Artáiz en el momento en que el sol vespertino alumbraba y recorría con calma la mesa del altar, como podemos ver en la última fotografía adjunta que saqué a las 19,16 del 14 de agosto de 2019 -las 5,16 solares de la tarde-.

¡Una grata coincidencia!