viernes, 9 de abril de 2021

JOSUNE IRIBARREN ANTE EL PAISAJE Y LA MIRADA.

 

JOSUNE IRIBARREN ANTE EL PAISAJE Y LA MIRADA.


Por Simeón Hidalgo Valencia (09 de abril de 2021) 

Mi querida Josune, permíteme que, ante los aquí presentes, personas cercanas y conocidas, algunas alumnas desde hace años de tu academia, otras familiares y amigas, recuerde aquella primera inauguración de la exposición a la que asistí en la recién restaurada Torre de Olcoz, que titulaste “162.000 PASOS”, en homenaje a esas personas que en el año jubilar de 2013 fueron peregrinas a Santiago de Compostela.  

Nueve años han pasado y tus pasos te llevaron por los vericuetos de la vida hasta 2017 en que nos abriste tu corazón en la exposición “SINTIENDO NAVARRA” y, acelerando el paso, sólo un año más tarde, en 2018, nos invitaste a verte “PASEANDO POR PAMPLONA” y tuvimos el placer de recorrer, a través de tus paseos, parte de la Historia de Pamplona plasmada magistralmente en tus lienzos.

Ahora, en 2021, en esta recién estrenada primavera, en la que ansiamos salir del largo pandémico invierno, en el que se han secuestrado tus pasos y nuestros pasos, no te has parado. Has seguido andando y en un nuevo año compostelano has fijado tu mirada de nuevo en la belleza del paisaje y nos invitas a desarrollar nuestra propia mirada en momentos en que el gusto, el olfato, el tacto y hasta el mismo habla corren peligro de congelarse. Nos queda la mirada, nos dices. Esa mirada que capta lo externo, lo penetra, lo fecunda y crea una manera de ver, una manera de ser. Una nueva actitud ante la vida que nos rodea, con ganas de vivirla y comentarla sin paralizantes miedos.

Ahora, en 2021, nos convocas “ANTE EL PAISAJE Y LA MIRADA” y abres de nuevo tu alma en tus cuadros y nos invitas a entrar en cada uno de ellos y a cruzar contigo la mirada y a descubrir, en cómplices guiños, tu auténtica palabra.

Muchas gracias, Josune, por tu paisaje y tu mirada, gracias por esta gran exposición de 31 de tus obras, de las que 22 estás realizadas al óleo, 1 a óleo y acrílico, 4 son acuarelas y otras cuatro son dibujos a sepia.

Pongamos en primer lugar nuestros ojos en las miradas de los protagonistas de 10 de tus hermosos cuadros, en los que en todos ellos sus rostros lucen los surcos que su propia historia ha abierto en sus carnes y que miran con la sabiduría forjada a lo largo de sus años. Descubramos en esas miradas algo más profundo, eso que cada mirada esconde y que tú, magistralmente, has sabido congelar en el tiempo.


*MIRADAS DE JULIA Y DE MANUEL.

Y qué mejor que comenzar con estas miradas de amor de Julia y de Manuel, tus queridos padres, que sin emplear palabras hablan, que cuentan y recuerdan su propia historia y reviven los propios secretos, alegrías y sufrimientos de toda una vida. Mirada limpia, sonrisa abierta y contenida de quien se expresa con cariño y de quien reposa su propio pensamiento.

Mirada materna, que en silencio te acoge y te subyuga con su cariño. Desde la altura de sus años se hace espejo en el cual aún mirarte. Ejemplo vivo que transmite confianza. Voluntad firme que anima a conseguir las metas. Iluminada vela encendida con nostalgia por la felicidad.

*MIRADA HACIA EL CORONAVIRUS.


El bicho, el bicho está ahí vestido de blanco. La mirada no lo rehúye y se pierde en las gráficas diarias y la riqueza dorada de nuestros abuelos lo desafían con ganas de vivir al descubierto, sin máscaras que les impidan respirar, porque quieren vivir y seguir caminando y salir con la cuadrilla, e ir al monte maquilla en mano. Es la mirada al presente. ¡Déjanos en paz y desaparece!

*MIRADA AL PASADO.


Mirada que nos cuenta el pasado. Dejar la propia tierra. Emigrar. Los años 60. Recuerdos nostálgicos se narran y el gesto de la mano confirma el relato y saliendo de la niebla del pasado, encapuchadas, sin rostro, sin mirada, fantasmales, las sombras aparecen.

*MIRADAS EN ACUARELAS.


Dos retratos de hombres recios y miradas al frente que ocultan todo un mundo de inquietudes. 
Rostros maduros curtidos por la vida, cuya mirada les hace diferentes. 

*LA MIRADA DEL PESCADOR. 


Bello cuadro del pescador que se dirige a su faena. 
La red perfectamente ordenada. Desde dentro del agua nos mira. Su mirada nos invita a subir a la barca y con él remar mar adentro y comenzar la dura y aventurada tarea. ¿Habrá buena pesca hoy? Si el tiempo despeja… Cuadro costumbrista cuyo protagonista ocupa el primer plano y destaca sobre un mar algo movido y brumoso. Un faro lejano es el toque de esperanza.

*MIRADA DEL VENDIMIADOR.


En muchas casas antiguas de nuestros pueblos existía la bodega donde se elaboraban vinos caseros. 
Después de la vendimia la uva depositada en las comportas se acarreaba hasta el lagar donde se pisaba o prensaba y se obtenía el mosto. El vendimiador ha hecho una pose ante el fotógrafo y cargado con la comporta vacía se dispone a cargar con la siguiente. Sobre los tonos blancos, negros y grises destaca el color de las uvas y el rojo del mosto que mana de la prensa. Y nuestra mirada se centra en los ojos del personaje protagonista y en el esfuerzo que realiza apoyándose en la vara. Toda la escena resalta sobre el blanco de la pared encalada.

*ENTONCES ¿A CUÁNTO? 


Precioso cuadro de la vida en un puerto de pueblo costero. 
El primer plano el pescatero que ofrece su mercancía de sardinas. Su mirada se centra en la clienta que desde fuera del cuadro regatea el precio, pero las cosas están chungas y la faena no ha sido como se esperaba. Por eso la mirada indica que se resiste a bajar el precio, mientras el amigo observa la escena. El pescado, aunque escaso está en buenas condiciones.

En segundo plano otros dos pescadores dialogan. Magnífico el contraste de colores que resaltan las dos escenas que se desarrollan. La del fondo con pinceladas y ademanes que nos recuerdan a pintores como Félix Arteta, Ansorena o Pedro Muñoz. 

*MIRADAS EN LA TACONERA.


Paseando por el Parque de la Taconera las miradas y paisaje se funden en el largo camino de la vida donde al final dos personas dialogan y en el primer tercio una anciana camina despacio a ese encuentro con el final de la existencia.

Pero en este paisaje hay miradas, que cual recuerdos de juventud se cruzan, se reconocen y aproximan sus bocas sintiendo el placer del amor dado. En el aire está la vida y aunque la materia corporal mengüe, el espíritu sigue joven y nos acompaña. 

*PAMPLONA. VUELTA DEL CASTILLO.  


Las sombras alargadas del amanecer inundan la Vuelta del Castillo. 
Buena hora para pasear casi en soledad por uno de los rincones más abiertos de mi ciudad. Buena hora para captar la hermosura de unos erguidos árboles a contraluz y una planicie en calma, sin el bullicio de las gentes en un ambiente limpio de mañana otoñal.

*PAMPLONA. TORRES.


Una vista no habitual de Pamplona.  San Lorenzo, Catedral de Santa María, San Saturnino, Plaza San Francisco con la Biblioteca Pública, en la neblina.

*PAMPLONA. SAN LORENZO EN COLOR.


San Lorenzo y San Fermín en una visión nocturna muy original y un estilo que en esta exposición se aparta de lo habitual, realizado en la academia en tiempo del confinamiento. 
El resultado atrae al espectador, tanto por su colorido como por su composición.

*PAMPLONA. PAISAJES EN PAPIRO.


Rincón del Redín. San Lorenzo. Paseo de la Barbazana. Baluarte. 
Cuatro rincones de Pamplona realizados en sepia sobre papiro.

*PAMPLONA. POR SAN NICOLÁS.


Este rincón de San Nicolás transitado solo por el ciclista se vuelve extraño. Habitualmente tan concurrido se torna solitario. 
Sólo consigo mismo, el atrio abovedado proyecta las sombras sobre sí, congelada la soledad en el tiempo. 

*PAMPLONA. PORTAL NUEVO. 


Mientras que en el Portal Nuevo se da paso a espacios abiertos desde donde se contempla la ciudad. La señora con su perrito lo abarca con su mirada y nos invita de alguna manera a acercarnos y desde la barandilla divisar y disfrutar con ella del paisaje que en lejanía se atisba.

*PAMPLONA. CABALLO BLANCO EN ACUARELA.


El paisaje del rincón del Caballo Blanco es uno de los más románticos y acogedores de Pamplona. La zona mostrada en esta acuarela habla de recogimiento conventual y a la vez de bullicio y música en tardes de verano. 
Aquí toma un aire popular en la figura de la mujer que va a su quehacer con el bastón en su mano derecha y la cesta en el brazo izquierdo.

*PAMPLONA. LA MEDIALUNA.


Y paseando en momentos de soledad por Pamplona rodeando sus murallas llegamos a La Medialuna, donde se oye el salpicar de los surtidores del agua, entre arcos de medio punto formados por ladrillos rojos de caravista y el reflejo de la vegetación en las aguas del estanque.

*PAMPLONA. KIOSKO EN ACUARELA.  


Es invierno. Ha nevado y la Plaza del Castillo está cubierta de nieve. Su kiosko está en silencio. Los músicos ensayan a cubierto y solo algún valiente se ha atrevido a pisar su suelo helado.

*PAMPLONA. CASETA EN LA TACONERA.  


Vuelve el color intenso al caer la tarde en este rincón de La Taconera, junto a la restaurada caseta que desde hace años ha recuperado sus vistosas formas. Setos, pilares, jarrones florales y árboles otoñales y al lado, los fosos de las murallas de Pamplona. 
Paisaje para imaginar historias de enamorados que buscan intimidad arrullados por las palomas.

*PAMPLONA. PUENTE DE LA MAGDALENA. 


Y en este año jubilar del Camino de Santiago, qué menos que mostrar el paisaje del hermoso puente medieval de La Magdalena sobre el río Arga. Sigue en soledad aún, pero pronto resonarán en su calzada el sonido de los bordones y los pasos de los peregrinos que desde Zubiri y Larrasoaña hacen su entrada en esta ciudad milenaria.

*PAMPLONA. PALOMAS EN EL KIOSKO.


Y en el centro, la Plaza del Castillo los recibe y los albergues y hoteles les cobijan. 
El kiosko los saluda desde 1943.

Emblema de esta nueva exposición de Josune, muestra este cuadro la precisa mano de la artista consagrada que es, convirtiendo en mármol pulido sus pinceladas, dignas de tiempos clásicos. 

*PAMPLONA. TEJADOS NEVADOS.


Precioso cuadro de los tejados nevados en la parte antigua de Pamplona, con ese tratamiento tan particular que la artista da a los paisajes nevados. 
Desde esta mirada bien merecería la pena encontrarse con el Diablo Cojuelo que nos hiciera volar sobre la ciudad. 

*PAMPLONA. REDÍN NEVADO. SIGLO XIX.  


Y nos dejara descender en medio de la nieve en este paisaje en parte desconocido y que hoy es el Caballo Blanco, junto a las murallas de Pamplona. 

*PAMPLONA. PASEO POR LA TACONERA. 


Pero mejor dejar la nieve y volvamos a pasear por la Taconera, descansando un rato junto a sus fosos, en esta tarde otoñal y gozando del sol mortecino pisando las hojas caídas. 

*PAMPLONA. TORRES DESDE ARTICA. 


Volamos de nuevo y desde Artica contemplamos otra vez las torres de Pamplona, bajo una cortina de pinceladas que presagian tormenta. 
 

*PAMPLONA. ATARDECER EN SARASATE. 


Y ya al caer el día, en el Paseo Valencia o Paseo Sarasate contemplemos el Monumento a los Fueros, símbolo de las libertades navarras.

Paisaje colorista que nos hace levantar la vista y mirar de nuevo, con el final de esta exposición de Josune, este otro cuadro de La Taconera punto de unión entre El Paisaje y la Mirada.

 



Enhorabuena Josune por tu mirada y por tus paisajes, que hacen aflorar sentimientos y emociones en esta nueva muestra de tu arte, en el que como siempre nos revelas tu sensibilidad y conexión profunda con la belleza de las personas y de la Naturaleza.

¡Muchas gracias por este hermoso regalo! y ¡Muchos éxitos!


 

Noáin a 9 de abril de 2021.




jueves, 1 de abril de 2021

LIZARRAGA DE IZAGAONDOA. TRES HITOS PATRIMONIALES.

 

LIZARRAGA DE IZAGAONDOA. TRES HITOS PATRIMONIALES.

 Por Simeón Hidalgo Valencia (1 de abril de 2021) 


Aunque Lizarraga de Izagaondoa es un pueblo pequeño del valle de Izagaondoa no por ello deja de tener su atractivo particular para que en estos tiempos de confinamiento perimetral comunitario dejemos de visitarlo. Lo digo porque quien hasta aquí llegue se encontrará con que tiene sus propios hitos de interés patrimonial, de esos que, por cercanos y rurales, no se valoran lo suficiente y se dejan para otro día, pero que una vez descubiertos se recomiendan. Desde la asociación Grupo Valle de Izagaondoa los enseñamos y recomendamos.


Al pisar el caserío del pueblo una de las primeras indicaciones hace relación al Robledal. Se nos invita a seguirlas por el pueblo para encontrar el inicio del sendero que nos llevará hasta el gran roble centenario con unos 500 años de vida. Más vetusta es la portada de la actual iglesia, pues se remonta al siglo XIII y tiene alrededor de los 800 y esta portada es también motivo de visita, pues sus seis bellos capiteles protogóticos son otras tantas obras artísticas dignas de un maestro escultor de gran nivel. Aunque, como suelo decir, si solo nos quedamos en el exterior de la magnífica filigrana de sus capiteles nos perderemos su mensaje.



La segunda flecha nos hace pasar por delante de la conocida como Casa Zandueta, también centenaria. Es parada obligada pues alberga un museo. El “Petrus Museum”, que da a conocer la obra del maestro medieval Petrus, aún anterior a la misma portada. Este museo se ha creado gracias a la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa, que es quien lo gestiona y a decir de los que ya lo han visitado, merece la pena conocerlo.

Hagamos, pues, este recorrido teniendo como meta el gran roble centenario, pero visitemos antes la Portada Protogótica de la iglesia y traspasemos el umbral del Petrus Museum.

 

I. LA PORTADA DE LA IGLESIA DE SANTA EULALIA DE LIZARRAGA.[1]


La iglesia parroquial de Lizarraga de Izagaondoa, aunque a lo largo de los siglos ha visto modificada su ubicación y su aspecto, hoy día conserva de sus tiempos medievales la portada, reflejo del hacer arquitectónico del siglo XIII. Sus tres arquivoltas de medio punto descansan en finas y alargadas columnas con capitel y fuste, cuyas características nos ayudan a catalogarla en los finales del románico y comienzos del denominado estilo gótico. Las arquivoltas están protegidas por un guardalluvias que termina en ménsulas. Sigue la manera de hacer de otras portadas de la zona como pueden ser las iglesias de Idoate e Iriso, dentro del mismo Valle de Izagaondoa, o de la portada exterior de la población de Urroz-Villa.

Los capiteles:

Los seis capiteles están rematados con cimacios redondos. Presentan decoración muy bien trabajada, aunque algunos de ellos han sido mutilados por la acción de las personas más que por la misma naturaleza. Merece la pena que el visitante se pare un rato a observarlos intentando descubrir su programa iconográfico. Poniéndose en la sintonía de la mente que patrocinó esta obra, magistralmente llevada a cabo por un maestro tallista anónimo, podrá descubrir su mensaje.

1. Capiteles del lado derecho de la portada:

El capitel exterior recoge uno de los árboles frecuentes hoy en día en el valle de Izagaondoa. Prácticamente está en todos nuestros terrenos y posiblemente el maestro tallista lo plasme en la piedra porque ya lo era en su propio tiempo. Es la higuera, de la que esculpe sus hojas y fruto.

Por encima, en el cimacio, aparecen los restos de lo que podrían ser tres cabezas humanas. Desgraciadamente han sido mutiladas por lo que no podemos analizarlas adecuadamente. Algunos han visto en la higuera el árbol del conocimiento existente en el Paraíso Terrenal de cuyo fruto Adán y Eva tenían prohibido comer. ¿Serían las cabezas laterales de este capitel representaciones de Adán y Eva y en medio de los dos la figura de Dios? El halo de santidad que rodea a la cabeza central nos hace pensar en ello.

El capitel central representa unas ramas de roble muy bien perfiladas.  Es un roble adulto pues produce ya bellotas.

El maestro tallista se hace así testigo del árbol autóctono de esta zona, cuyo emblema se recoge actualmente en el escudo del Valle de Izagaondoa y es doblemente significativo por la existencia en Lizarraga de los robles centenarios.

Si hoy son importantes, también lo eran hace 800 años cuando se plasmaron en piedra, mostrando así la importancia que se les daba a estos árboles sagrados en la antigüedad, como contraposición a la higuera, que el cristianismo lo asimila a la nueva ley para hablarnos de vida, salvación, eternidad, fortaleza y conocimiento.

En el centro del capitel interior se representa la figura de un hombre atrapado hasta el cuello por la cola zigzagueante del ser fabuloso que tiene a su derecha.  Este ser con cabeza de hombre, con la melena al viento, cuerpo de ave y cola de serpiente, parece la representación del mal y de la muerte que ha empezado a transformar al personaje central si nos fijamos en sus manos y pies que parecen garras. A su derecha aparece la figura de un halcón, símbolo antiguo del alma humana y divinidad solar que muere y resucita cada día. En la iglesia de Vesolla aparece también el simbolismo del halcón. Analizando el capitel en su conjunto podemos deducir el mensaje que se transmite en él, orientado a que la persona que lo contempla reaccione frente al mal que le atrapa, se libere de su opresión y viva la experiencia de resucitar a una vida más propia de su condición humana.

 

2. Capiteles del lado izquierdo de la portada:

El capitel exterior está deteriorado en parte, pero se aprecia todavía su decoración de tipo vegetal. Es el más decorativo de los seis sin encontrarse en él rasgos que indiquen cierta intencionalidad del autor más allá que la decorativa, aunque pudiera tenerla, porque como el resto de los capiteles tenía escultura en su cimacio. Sólo se ha conservado la de su extremo derecho que representa parte de la cara de un mamífero.

El capitel central representa motivos geométricos de entrelazados y su cimacio está decorado con figuras humanas y animales. Aparece en el cuerpo del capitel un entrelazado de tres líneas paralelas que a manera de mimbre teje todo su perímetro sin interrupción.

En la parte del cimacio se tallan figuras humanas y animales. Si los animales, posiblemente un perro y con seguridad una liebre, están de cuerpo entero, no sucede lo mismo con las figuras humanas.

En un extremo se representa el rostro de un hombre barbudo, con el corte de pelo en flequillo y perfectamente peinado, como la mayoría de las cabezas masculinas de esta portada. En el otro extremo otro personaje, con las mismas características, por lo que pudiera tratarse del mismo en dos momentos distintos. Va de camino de día bajo la luz y el calor de un sol de dieciochos rayos. En su mano derecha porta el bordón del caminante. Bien pudiera representar a los peregrinos que por aquí pasaran, como ruta antigua que era el Valle de Izagaondoa, en el Camino de Santiago. Los peregrinos que se dirigían hacia Pamplona debían atravesar el portillo de Lakidáin y pasar al Valle de Aranguren, donde ya fuera en Labiano o en Badostáin encontraban cobijo en sus hospitales.

El capitel interior sigue la misma estructura que el anterior. Su cuerpo principal lo ocupa también un entrelazado o nudo perlado, al estilo de los de la fachada de Santa María de Sangüesa. No es un capricho o entretenimiento decorativo del maestro tallista, sino que su presencia se justifica por lo que en el cimacio se representa.  Hace falta observar con tranquilidad y sosiego los detalles de estas figuras para darnos cuenta qué personajes se representan y qué se celebra y bendice. Tres rostros distintos se plasman en este capitel. El más fácil de identificar es el central al que por su gesto de bendecir se le identifica claramente con un clérigo o monje. A los lados del sacerdote hay otros dos rostros. A su derecha se representa a un hombre. A su izquierda una mujer, que aparece con su cabeza tocada con gorro de época.

Identificados los personajes cabe preguntarnos por la escena que componen. Es fácil deducir que lo que se está representando en este capitel es una boda.

Sin duda que al plasmar esta representación en la portada de la iglesia se está tratando de inculcar a las gentes de esa época que ante la iglesia el matrimonio válido es el que se realiza en su seno. Los esposos entrelazan sus vidas y se comprometen para siempre. Se atan el uno al otro con lazos y nudos indisolubles y este compromiso lo bendice la iglesia. Frente a otros ritos existentes en la época en que se graban estos capiteles para unirse un hombre y una mujer de por vida, que siguen costumbres ancestrales, la iglesia insiste en el sacramento del matrimonio bendecido por sus representantes como único rito válido.

 
El guardalluvias:

El guardalluvias está formado por cinco finas arquivoltas. Terminan en pequeñas ménsulas en las que, como costumbre de la época, se esculpen representaciones del hombre y de la mujer. Así lo vemos también en muchas otras. En Izagaondoa están en las iglesias de Reta, Iriso e Induráin.

En Lizarraga afortunadamente la figura femenina se ha conservado hasta el presente casi intacta y es digna de atención por lo que en ella se representa. Posiblemente haya llegado en este estado porque para ver lo que contiene hay que mirar con atención. De todas formas, el vientre de la escultura ha sido dañado.

Es una mujer tocada lujosamente al estilo de las mujeres pudientes de su época. El círculo que se adivina nos informa de su estado de gestación. La postura corporal, nos indica que está pariendo.

En este acto del alumbramiento está siendo asistida, como comadrona, por el mismo guardalluvias, cuyas dos primeras finas arquivoltas hacen de dos inmensos brazos que terminan en manos.

En Eusa, también existe un capitel de una boda, del que se expone una reproducción en el Petrus Museum y en la cercana iglesia de Artáiz también encontraremos de nuevo la escena de la mujer que acaba de dar a luz.

 ¿QUÉ MENSAJES SE GRABAN EN LA PORTADA DE SANTA EULADIA?

El programa iconográfico de la portada románica de la iglesia de Santa Eulalia en el lugar de Lizarraga del Valle de Izagaondoa, se proyectó para hablar y catequizar a las gentes de hace casi 800 años que aquí vivieron y transitaron camino de Compostela. Se hace desde la perspectiva del cristianismo imperante, pues no podía ser de otra manera. No es fácil llegar a descubrir hoy día lo que entonces se entendía con toda normalidad. Hemos perdido en gran parte el simbolismo y las claves de interpretación, por lo que intentar leer actualmente la portada, como en general los programas iconográficos de cualquier época lejana, nos resulta bastante complicado. Yo lo intento, porque considero que lo importante de todas estas representaciones es descifrar su mensaje, que pienso está por encima de la simple y superficial consideración artística, que es lo que quizás hoy más apreciamos.

Resumiendo, quien encarga esta portada quería transmitir las cuestiones siguientes:

1º. En un principio el ser humano gozó de la felicidad del paraíso, pero al comer del árbol del conocimiento, representado en la higuera, descubrió además su propia debilidad.

2º. Otro árbol, el roble, símbolo de vida, representa la salvación traída por Jesús, donde encontrará la fuerza.

3º. Ante este dilema de muerte o vida, el cristiano opta por la vida, liberándose del monstruo que le atrapa y como el halcón resucita cada día a la vida.

4º. Como peregrino en esta tierra, cada día y en cada encrucijada de caminos, ha de renovar su opción por la vida, tomando reflexivamente las decisiones adecuadas que le lleven a su destino.

5º. Al elegir la vida, las mujeres y los hombres que siguen a Jesús, que es Camino, Verdad y Vida, se comprometen y se atan mutuamente de por vida ante Dios.

6º. La mujer y el hombre esposados libremente transmiten la vida a nuevas criaturas apoyados y asistidos por la Iglesia.

 

II. EL PETRUS MUSEUM

Sigamos la señalización de los robles y nos toparemos con la casa-museo. Hagamos una nueva parada para descubrir lo que sus muros esconden.

La Asociación Cultural y Turística Grupo Valle de Izagaondoa surgió en el año 2012 con la finalidad de trabajar, sin ningún ánimo de lucro, en la conservación y promoción del patrimonio del Valle de Izagaondoa y de la Comarca de Izaga. A la vez como asociación turística que es desarrolla actividades orientadas a promocionar el turismo cultural en la zona a través de Visitas Guiadas a los lugares de interés: “Ruta del Románico de Izagaondoa”, “Ruta del agua”, “Ruta de San Martín y la Pintura Mural (Ardanaz, Artáiz, Ekai)”, “Ruta de las iglesias Petrus”, etc.

Uno de los proyectos que ha llevado a cabo ha sido la creación del museo denominado “PETRUS MUSEUM”, calificado de interés social y cultural por el Gobierno de Navarra a través del distintivo del Mecenazgo Cultural de Navarra (MECNA) desde el 2014 al 2019. En la actualidad este proyecto se engloba en el nuevo proyecto Mecna denominado “IZAGAONDOA VIVE-IZAGAONDOA BIZIRIK” que se desarrolla desde 2020 al 2024.


El PETRUS MUSEUM se crea para dar a conocer la obra del maestro Petrus, cantero medieval de finales del siglo XII y comienzos del XIII, que dejó su firma en la iglesia románica de San Martín de Guerguitiáin, rehabilitada en el año 2012. En uno de sus capiteles interiores dejó escrito: “Petrus me fecit” siendo con este gesto uno de los pocos maestros medievales que se dan a conocer en Navarra. Su estilo se ha descubierto sobre todo en la zona nororiental de Navarra. La publicación “LA RUTA DEL MAESTRO PETRUS DE GUERGUITIÁIN” nos muestra su estilo por Guerguitiáin, Vesolla, Sengáriz, Leoz, Aibar, Najurieta, Alzórriz, Eusa y Garaioa. Posteriormente se ha descubierto también la presencia de esta escuela en Zolina y Badostáin.

El PETRUS MUSEUM se ubica en la Casa Zandueta de Lizarraga de Izagaondoa, propiedad de la Asociación ASPACE, cedida a la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa para 20 años renovables. La casa Zandueta es en sí un pequeño museo etnográfico, pues conserva su Bodega Familiar, su Horno de Pan, su mobiliario, etc., por ello el PETRUS MUSEUM tiene dos líneas claras:

Una hace relación a la obra del maestro Petrus, donde se muestran piezas reproducidas al estilo medieval de capiteles de las iglesias petrus mencionadas, amén de piezas originales adquiridas o recibidas en depósito.

La otra línea es la etnográfica.

En la actualidad funciona su planta baja, antiguas cuadras reconvertidas en museo gracias al entusiasmo de gentes voluntarias que han venido trabajando desinteresadamente y en auzolan. Las salas son las siguientes: Vestíbulo de entrada. Sala Petrus I, Sala del Pan, Sala Petrus II, Patio de las Estelas, Sala Polivalente, Sala de la Vid y Sala de la Bodega.

Se está preparando una zona de la segunda planta que mostrará, a partir de mayo, cómo era una parte de la vivienda: Dormitorio y Salón, amueblados con las piezas originales.

El PETRUS MUSEUM, salvo en el año pandémico de 2020, lleva abierto al público desde 2016 con una respuesta muy favorable por parte de los turistas, vecinos o no, venidos a verlo. Se atiende de mayo a septiembre, ambos inclusive, previa reserva para grupos máximo de 12 personas, dado que es una casa antigua y sus salas responden a una vivienda familiar, aunque mientras dure la pandemia el aforo por sesión es de 4 personas.

La asociación lo ha creado con una clara finalidad: la de que esta zona tan deprimida de Navarra tenga un recurso cultural más que contribuya y sea motor del desarrollo del valle de Izagaondoa.

 

III. EL ROBLEDAL DE LIZARRAGA.

A la altura de la Casa Merkatari, cuya fachada palaciega pide al visitante que se detenga una vez más y la contemple, comienza el sendero que nos llevará hasta el robledal y a su catalogado Roble Centenario.



El camino es relativamente suave, la distancia corta. Tan suave la pendiente y tan corta la distancia que yo lo pude hacer hace diez años al poco del infarto y me atreví a repetirlo con la compañía de mi perro Apur el 15 de julio de 2017. En ambas ocasiones me sorprendió la variedad de plantas y flores silvestres que hay en su recorrido. La vegetación a veces se convierte en cubierta abovedada que alivia los rigores del sol en verano.

A poco que ascendemos, el maravilloso paisaje del este del Valle de Izagaondoa se divisa claro y diáfano con la Peña Izaga a la derecha y a la izquierda, mirando al norte, en la Sierra de Gongolaz, el monte Leguin, con su derruido castillo que en otros tiempos protegía esta tierra frente a moros y cristianos, y hacia el oeste Idoate y el poche o paso de Lakidain con su castillo de Irulegi, recién rescatado de la noche de los tiempos. Otro hito más para el que quiera completar una jornada de arte, cultura y naturaleza y solazarse de la paz y del silencio.

Y así, a paso tranquilo y sosegado llegamos al robledal y un vetusto roble que ha visto mucho, aunque menos que el tallado en la portada de la iglesia del pueblo nos da la bienvenida y nos recibe con sus brazos extendidos al viento invitándonos a que con los nuestros intentemos abarcarlo. Dejemos que su sabiduría nos llene de energía y descansemos un buen rato antes de regresar de nuevo a Lizarraga.


Sin duda, habrá sido un día completo el pasado en Lizarraga de Izagaondoa con sus tres atracciones patrimoniales en un valle que enamora.



[1] Es un resumen del trabajo realizado en 2010 para el Recorrido Románico por Izagaondoa. Posteriormente se publicó en el libro titulado “Las claves de Izagaondoa”, 2014, Depósito Legal NA-1663-2014, págs.: 112-118.