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lunes, 28 de noviembre de 2016

ARTÁIZ - LAS EDADES DEL SER HUMANO

ARTÁIZ - LAS EDADES DEL SER HUMANO

Por Simeón Hidalgo Valencia (28 de Noviembre de 2016)

Basado en mi libro “La iglesia de San Martín de Artáiz. Una lectura particular”.


Con este nombre denomino al capitel interior izquierdo de la portada, según miramos. El maestro tallista ha esculpido, siempre dentro de una decoración vegetal y manteniendo la forma clásica del capitel corintio de la portada, el rostro o figura de tres personajes masculinos y de tres animales. En el lado izquierdo del capitel se representa la figura de un niño. En el centro el fuerte rostro de una persona adulta y en la cara derecha la figura de un hombre anciano. Junto a ellos tres animales: un león, un perro y la cabeza de un ave rapaz, un águila.

Estamos ante la representación y descripción de las edades del ser humano, mujer u hombre. Para ello el tallista se sirve del simbolismo que los tres animales que esculpe representan.

Pasemos a describir este capitel y a sacar la mayor información posible de los motivos que en él aparecen.


LA INFANCIA

La primera etapa del ser humano es la infancia. Hoy, en nuestras sociedades, a los niños se les quiere y educa. Tienen sus derechos reconocidos, pero como dice un informe de Amnistía Internacinal (Al Catalunya Grup d'educació) que titula “Historia de la infancia” “La atención a la infancia. El descubrimiento de sus necesidades específicas” que se puede leer en www.amnistiacatalunya.org › ... › documentos › historia de la infancia

“Llegar hasta el momento presente ha sido el resultado de siglos de mínimos avances, acelerados sólo muy recientemente. Un presente no obstante engañoso, o profundamente desigual: mientras parte de la infancia ha alcanzado una dignidad, un respeto y el acceso a unos recursos que sin duda hay que celebrar, otra parte sigue anclada en un pasado indigno, no solamente sumida en la pobreza, sino en muchos casos sometida a la más vil explotación (emocional, laboral o sexual). Muchas de las mayores brutalidades de la historia desgraciadamente perviven hoy en día, niños y niñas de distintas partes del mundo las sufre.”

Al niño en la  Edad Media, en general, se le considera como un adulto en pequeño. No existe, por tanto, una evolución, un desarrollo, unos cambios cualitativos. Son una propiedad privada de los padres. La infancia termina a los siete años y desde este momento, con su “uso de razón” son válidos para el trabajo. Su formación implica el cuidado físico junto a la disciplina, la obediencia y el amor a Dios, pero sin referencias al amor, al cariño que implique el buen desarrollo psicológico infantil. En relación a su educación académica prima más su condición de mano de obra frente a su preparación intelectual.  La infancia es el estado más bajo en las etapas del ser humano.

En la representación de la infancia en este capitel, se muestra a un niño arrodillado sobre su pierna derecha. La izquierda la extiende y eleva hacia su cabeza mostrando su flexibilidad física y adaptación a su medio. Es la obediencia. Es la sumisión. Es la postración.

La infancia se muestra representada por el perro débil, flaco, encorvado y sumiso que mira hacia el suelo sin posibilidad de tener horizontes propios. Su función es husmear el suelo en estado de postración. Este estado de postración lo logra el tallista a través del semicírculo que describe desde el arranque del rabo, igualmente caído, hasta su hocico alargado besando la tierra. Como este perro necesitado de cuidados también el niño ha de ser protegido, alimentado y defendido hasta tanto llegue a la edad adulta.

Pero si prestamos atención a la figura del niño observaremos que sus pies están descalzos. La desnudez de los pies es un símbolo importante a tener en cuenta y se repetirá en la escultura de Artáiz con mucha frecuencia, precisamente en los personajes que han traspasado el umbral del mundo material y de alguna manera están en esa otra esfera superior, que podríamos denominar la esfera del espíritu.

La etapa de la infancia es el momento de la vida en que el ser humano está sin contaminar. Un niño o una niña es candidez, es ternura, es espontaneidad, es sinceridad, es la bondad personificada por ausencia de malicia voluntaria, por lo que su espíritu es un espíritu libre y puro asemejado al de los ángeles y, por ello mismo, el escultor medieval lo representa en una postura que difícilmente podemos mantener los que hemos perdido ya esa inocencia natural. La postura de este niño simboliza que este ser diminuto, aunque poco contaba en la sociedad de entonces, está en un nivel superior al del resto de sus congéneres adultos. Sus pies descalzos pisan terreno sagrado.


LA MADUREZ

La segunda edad del ser humano es la madurez. Ocupa el lugar central del capitel interior izquierdo de la portada de Artáiz y aparece representada por un austero y recio rostro de hombre. Frente despejada, mirada severa, facciones de boca gruesas y muy pronunciadas, fuerte mentón, arrugas incipientes en el rostro y melena cortada en recto que tapa las orejas, definen a un personaje duro, fuerte y autoritario.

La fuerza física se impone. Fuerza para la guerra o el trabajo. Fuerza que da seguridad a los ancianos y a los niños, que protege a las mujeres, que defiende a la aldea.

Su rostro permanece atento y vigilante con todo su potencial retenido dispuesto a saltar ante cualquier provocación. Su cuerpo se asemeja a un león. Es el animal que representa a esta edad humana, en la que la plenitud física parece que le hace todopoderoso. Es su plenitud. Como león enseña sus fauces y está presto a saltar ante el enemigo. Es el reinado de la fuerza.

Físicamente se talla al león con grandes melenas que  cubren cabeza, cuello y toda su espalda. Aunque algo deteriorado, su rostro muestra unas fauces abiertas que dejan ver sus poderosos dientes mientras enseña su larga lengua. Sus fuertes extremidades terminan en  potentes garras dispuestas a atacar en cualquier momento. Su rabo aparece recogido entre sus patas traseras. Su fuerza y potencia parecen contenidas. Si se desataran, su fuerza bruta nos eliminaría en un momento.

Desde mi punto de vista se muestra aquí al león como símbolo de una de las edades humanas. La edad adulta. Edad de plenitud física, de fuerza y potencia, de reinado indiscutido, de relación creativa,…

Su reinado terminará malogrado por el paso del tiempo y con los años toda esa fuerza y potencia física se convertirá en fuerza psíquica, en conocimiento y el león dejará de ser el punto de referencia, su reinado terminará con la llegada de la ancianidad.


LA ANCIANIDAD

La tercera edad de las personas corresponde a la ancianidad. La flexibilidad de la infancia y la fortaleza de la madurez ha servido para moldear al ser humano en su auténtica condición de tal cuando en su metamorfosis llega a la última etapa de la vida. El conocimiento, la experiencia y la sabiduría del hombre anciano le llevan a dominar realmente a las etapas anteriores desde la altura de los años, a pesar de su aparente debilidad física. Se convierte ahora en la persona sabia, a la que acuden niños y adultos a pedir consejo, al que hay que escuchar y del que hay que aprender. Son las matriarcas y patriarcas de la aldea.

Esto es lo que parece querer reflejar el maestro tallista cuando trabaja la figura de este anciano en postura tan ágil que se diría representa a un contorsionista. Físicamente no cuadra con su edad, pero el anciano tiene la agilidad del conocimiento que le hace amoldarse a las situaciones más difíciles de la vida porque  ha aprendido de ella. Su sabiduría le permite adaptarse al medio. Por eso este real declive físico  se convierte, paradójicamente, en la etapa más poderosa de la vida humana, pues desde la altura que dan los años el alimento que se ingiere es el del conocimiento, que le permite discernir entre el bien y el mal, entre lo justo y lo injusto, entre lo que lleva a la vida o lo que conduce a la muerte. Por ello los ancianos son la voz de la sabiduría y en las aldeas toman las decisiones más ponderadas y necesarias en cada momento. Por ello, el artista medieval, como al niño, lo ha esculpido también con los pies descalzos, porque ha llegado a un estadio superior que le introduce en la esfera de lo divino.

En el capitel denominado de “Las edades del ser humano”, en relación con la etapa de la vida que representa la ancianidad, se muestra la cabeza de un águila. Con su pico toca simbólicamente la mano del anciano y le transmite la fuerza de lo divino, a quien representa. En ella destaca su mirada. Un gran ojo de mirada penetrante. Desde la altura de los años, años que dan sabiduría, la persona anciana puede adoptar posturas de contorsionista y amoldarse con sabiduría a todas las circunstancias y salir airosa. La experiencia hace contemplar los problemas con distancia y ver la totalidad de los mismos. La solución es más fácil.

...

Hoy día, en la gran parte de las sociedades occidentales, afortunadamente la infancia ha dejado de ser el perrito flaco que triste husmea el suelo con el rabo entre las piernas sin falta de motivación y de alegría. Ha pasado de no pintar nada a ser el rey de la casa y la ancianidad ha dejado de ser el espejo al que se miraba y se acudía en busca de sabias, ponderadas, justas y deliberadas decisiones. Tristemente no se valora ni su experiencia, ni su sabiduría, ni ese estadio espiritual al que han llegado en el final de su vida y, como a objetos molestos, se les recluye en residencias, asilos se decía antes, y mueren muchos de ellos en la soledad y en la tristeza.


Bien nos valiera reflexionar sobre lo que este capitel del siglo XII puede transmitir aún a las personas del siglo XXI.

jueves, 7 de julio de 2016

NAVARRA. CASI TODO EL ROMÁNICO

NAVARRA. CASI TODO EL ROMÁNICO

Por Simeón Hidalgo Valencia (07 de Julio de 2016)



Los amantes del arte románico tienen un motivo más para alegrarse, una vez aparecida la nueva guía titulada “NAVARRA. TODO el Románico”. 

A su presentación no pude asistir y adquirirla recién salida del horno, así que he estado unos días a la espera hasta que ha llegado de nuevo a Pamplona. El martes pasado la tuve entre mis manos y después de revisarla de principio a fin atentamente un par de veces, subrayando y anotando, por lo que a mis intereses se refieren, me he atrevido a hacer un pequeño cambio en el título, pues ¡siempre se escapa algo!  Y si ese algo corresponde a la zona en que uno se mueve, pues resulta un poco frustrante.


A la vez uno se siente satisfecho cuando ve recogida entre sus páginas las aportaciones realizadas en pro del conocimiento del maestro Petrus de Guerguitiáin y citada una de mis obras: “La ruta del maestro Petrus de Guerguitiáin”, así como la alusión al “Petrus museum” que la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa está poniendo en marcha, como ya conocen mis lectores por diferentes artículos sobre el tema, en la Casa Zandueta de Lizarraga de Izagaondoa.

Se dice en la página 153: “En torno a los repertorios decorativos de Guerguitiain se ha fijado en los últimos años “La ruta del maestro Petrus de Guerguitiáin”, así como el inicio del proyecto social y cultural del Petrus museum en Lizarraga”.

Será en el verano 2017 cuando posiblemente, si todo marcha como está previsto, se abra al público la Sala I y la Sala II del Petrus Museum, para mostrar un conjunto de capiteles reproducidos de iglesias que conforman esta ruta, con el fin de conocer en su conjunto el estilo de esta escuela, así como los diferentes lugares donde está presente. Después el visitante, a su ritmo, podrá recorrer los distintos lugares con un conocimiento mayor sobre las características de esta escuela medieval de finales del XII y comienzos del XIII.

Aunque no se me cite en la breve bibliografía expuesta al final de la guía, yo me he reconocido presente en la misma y, como digo, lo agradezco.

Pero vayamos al título de este artículo. Lo justifico porque en una zona como es la Comarca de Izaga y más en concreto el trayecto que va desde Idoate hasta Guerguitiáin, pasando por Artáiz, hay algunos lugares y piezas que merecerían la pena conocerse.

Comencemos.


IDOATE:

La portada de la iglesia de Santa Águeda es una muestra singular de la evolución hacia el gótico, pero en cuyas formas se ve aún el espíritu del románico. Arcos de medio punto que descansan en columnillas finas con hermosos y sencillos capiteles en forma de cesta troncocónica. En su interior nos espera una sorpresa románica en forma de pila bautismal, cuya parte original románica es la copa de la misma. Escribí sobre ella hace tiempo a raíz de un documento encontrado por mi compañero de asociación Xabier Itulain. Revisado el documento se dio a conocer, en su momento, en una charla en la propia iglesia de Idoate.[1]


LIZARRAGA:

En Lizarraga de Izagaondoa la mayor joya medieval es la portada de la actual iglesia de Santa Eulalia. Portada que perteneció a la iglesia primitiva que en 1741 se manda trasladarla al centro de la población en la parte baja, con el fin de evitar los peligros a los vecinos que tenían dificultad en acudir a la misma, dada la pendiente en la que se encontraba y el mal estado del terreno en caso de las inclemencias del tiempo. En el Libro de fábrica de la iglesia están recogidos los pormenores de esta decisión. Precisamente hoy se cumplen los 274 años de su consagración y para el año que viene serán los 275. La parroquia de Lizarraga quiere celebrarlo a través del proyecto Mecna: “Lizarraga-2017”.
Es una espléndida portada al estilo de la de Idoate, próxima también en el tiempo, aunque la representación iconográfica es muy superior con capiteles historiados finamente esculpidos.
Escribí también sobre esta portada y en mi libro “Las claves de Izagaondoa” está publicado el artículo correspondiente.[2]

Este verano de 2016 daremos a conocer, mediante visitas guiadas, esta portada todos los domingos desde el 17 de Julio hasta el 2 de Octubre, completando la visita con las salas visitables del Petrus Museum: Sala de la Vendimia, Sala de la Bodega y Sala Polivalente con la muestra “L-I.2016” en honor de la familia Lizarraga-Irigoyen, que fueron los últimos moradores de la Casa Zandueta, sede actual del Petrus Museum.


ZUAZU:

1- La iglesia de la Purificación de Zuazu, lamentablemente no aparece en la guía, siendo así que es una construcción con base en el románico, como lo demuestran los canecillos de su alero y la preciosa pila bautismal que sigue el modelo de las de Idoate, Artáiz, Reta, Zemboráin, Alzórriz, Lerruz, Grez, Najurieta,…, aunque en reformas antiguas se abrieran ventanales en época gótica.
Sobre la pila bautismal[3] y sobre los capiteles[4] también he escrito.



Canecillos de Zuazu.
                    

Pila bautismal de Zuazu.


2-Tampoco aparece, más lamentable aún, la construcción más importante de toda la Comarca de Izaga, como es la Ermita-Basílica de tres naves de San Miguel de Izaga cuyos testimonios documentales en época románica están bien claros en la documentación medieval de Leire, donde se cita como uno de los monasterios existentes en Izaga. El otro hace referencia a San Quirico, del que no queda rastro. Bien es verdad que tiene elementos góticos, pero eso no desdice de su cuna más antigua románica. Tampoco, en su día, se la tuvo en cuenta en la Exposición Occidens del Museo Catedralicio de Pamplona.
Sobre este edificio he escrito igualmente en mi blog y publicado en papel posteriormente[5].


RETA:

En Reta hay dos testimonios románicos dignos de tenerse en cuenta.

1-En la iglesia de San Pedro son también dos los restos románicos que certifican su pedigrí:

Uno es el último cuerpo de la actual iglesia gótica que corresponde al espacio de la torre que, con la reforma del primer gótico, se mantuvo y puede apreciarse, por ello, la anchura de la primitiva iglesia románica.

Otro es la pila bautismal románica[6], que sigue el modelo de los lugares citados al hablar de la de Zuazu.


2-Pero en Reta tenemos una joya correspondiente al románico civil, muy poco conocida y valorada, dado que es de propiedad particular.
Es la Torre románica del palacio de cabo de armería que, sin duda, es la construcción primigenia de Reta[7]. He tenido el privilegio de ser de las pocas personas que han podido estudiarlo desde su interior, gracias a mis amigas y vecinas las hermanas Murillo, Vicenta e Irene. Este estudio lo publiqué en mi blog y también está presente en el libro “Las claves de Izagaondoa”. Esta imagen de 1951 todavía nos la muestra en pie. Después, como otras muchas se desmochó y actualmente enrasa con el resto del tejado de lo que fueron las dependencias palaciegas aledañas.  


ARDANAZ:


Una auténtica reliquia de los caminos, abandonada a su suerte después de la concentración parcelaria, desconocida por muchos de los habitantes del valle de Izagaondoa es el denominado “El puente primero”[8], cuyas formas bien pudieran remontarse a época románica como una de las infraestructuras medievales del camino real hacia Sangüesa, paso obligado de gentes de todo tipo y condición, desde reyes hasta humildes y penitentes peregrinos a Santiago, que optaban por recorrer el valle para dirigirse hacia Pamplona a través del poche de Laquidáin.


URBICÁIN:

Aunque el lugar de Urbicáin es en la actualidad un pueblo fantasma, sigue habiendo vida en él. La explotación ganadera existente en el lugar acoge a una familia que trabaja en la misma, pero lo que fue el casco urbano está derrumbándose progresivamente. Sólo la iglesia de San Esteban se mantiene a duras penas. Actualmente es propiedad del Ayuntamiento de Izagaondoa, que bien pudiera plantear su arreglo con un proyecto adecuado a las necesidades del valle. De lo contrario seguirá el camino de las casas. Esta iglesia tiene trazas románicas tardías.


TURRILLAS:

Aunque la portada de la iglesia de La Asunción es ya apuntada, la estructura del edificio sigue las trazas románicas populares. No se tiene en cuenta en la guía.

Tampoco se hace un apartado específico de Turrillas al mencionar su fuente medieval románica. Sí se la nombra al hablar de la de Artáiz, junto a la de Villamayor de Monjardín destacando en las tres la característica de su cubierta a dos aguas. A este respecto tengo que indicar, como hago en las visitas guiadas, que tal cubierta a dos aguas no es lo que se deduce de las fotografías originales. La bóveda de estos aljibes medievales, al menos los de Artáiz y Turrillas no se cubrían con cubierta a dos aguas. Las fotos no mienten. El visitante que recorra el valle de Izagaondoa puede seguir la carretera hasta Tabar y podrá contemplar y comprobar por sí mismo la originalidad de estos depósitos de agua, pues los vecinos descubrieron el de Tabar y tiene la bóveda al aire tal y como era. Sobre la bóveda se nivelaba el suelo, de tal manera que estos aljibes parecían como enterrados y escondidos a las afueras de la población. El de Turrillas bien merece una parada especial, pues el agua tal cual entra, sale y se puede observar su escalinata de piedra e incluso penetrar en ella descendiendo  hasta la base.
También escribí sobre el tema de las fuentes y aljibes medievales[9]. 

Iglesia de La Asunción de Turrillas.


Así pues, sirvan estas anotaciones, para contribuir a que el título de la reciente guía sobre el románico navarro se acerque a la totalidad. Como yo, seguro que los estudiosos de las distintas zonas de Navarra podrán completar e incluso enmendar  algunas afirmaciones que se hacen en esta guía. Sirva de ejemplo el comentario que se hace sobre las marcas de cantería de la iglesia de Santa María de Aibar. Lo comento porque es un tema que lo he estudiado durante años (aún sigo con la investigación al ritmo que mi cuerpo me lo permite) y he publicado mis hallazgos en el libro “Canteros románicos por los caminos de Navarra” .Tomo I y II
Se dice en la página 40:

“…Y la simplicidad general así como la nobleza exterior del ábside nos parece remitir a fórmulas tardorrománicas quizás influidas por el rigorismo cisterciense. Esta pista parece confirmarse en esta ocasión con la observación de las marcas de cantería, numerosas tanto al interior como al exterior. Distribuidas de forma bastante regular se distinguen doce diferentes, de las que ocho se observan también en el monasterio de La Oliva, especialmente en su primera fase constructiva fechada en el último tercio del siglo XII. Esa sería la cronología que proponemos para Santa María de Aibar.”

Estando de acuerdo con la cronología, que confirmo en mi estudio “La ruta del maestro Petrus de Guerguitiáin”, pues esta iglesia parece pertenecer a la escuela Petrus a juzgar por un par de capiteles que siguen su estilo, que desarrolla su trabajo a finales del XII y comienzos del XIII, no puedo estar de acuerdo con la afirmación de la cuantía expuesta de las marcas de cantería distintas que esta iglesia contiene. Mis estudios al respecto me hablan de al menos 47 marcas distintas, que pueden ser más porque siempre se nos escapa algo.

La redacción más acertada sería la siguiente:

“… Distribuidas de forma bastante regular se distinguen, al menos, 47 marcas diferentes, de las que 16 se observan también en el monasterio de La Oliva, 13 en el monasterio de Fitero, , 11 en el monasterio de Iranzu, 9 en el monasterio de Irache y 7 en la iglesia del Santo Cristo de Cataláin …”

…

Mi enhorabuena por este trabajo para poner en situación al turista cultural a la vez que le recomiendo se acerque, de vez en cuando, a los pueblos. También allí, como en el caso de la Comarca de Izaga, con su maravilloso Valle de Izagaondoa, encontrará joyas medievales románicas desconocidas, incluso, para los estudiosos consagrados. Yo, al fin y al cabo, soy un aficionado.


viernes, 24 de junio de 2016

ARTÁIZ - DE LUZ Y OSCURIDAD

ARTÁIZ - DE LUZ Y OSCURIDAD.

Por Simeón Hidalgo Valencia (24 de Junio de 2016)



La luz y la oscuridad se alternan a lo largo del año y oscilamos con ellas entre el solsticio de invierno y el solsticio de verano. Días cortos, oscuridad, vida latente retenida, esperando su explosión a partir del equinoccio de primavera. Días largos, luz por doquier en bellas alboradas y ocasos. Plenitud veraniega mientras  caminamos de nuevo al otoño de la vida. El eterno retorno antiguo que sigue rigiendo la vida de los mortales. Dualidad que llevamos cada ser en nuestros genes.

Luz es belleza, es bondad, es armonía, es vida, es positividad, es hermandad, es justicia, es solidaridad, es aceptación, es…

Oscuridad es fealdad, es maldad, es desorden, es muerte, es negatividad, es enemistad, es injusticia, es egoísmo, es rechazo, es…

Y de esta pasta estamos hechos los humanos.

¿Quién vencerá? ¿A qué duendecillo escucharemos?

Hago esta sencilla reflexión porque siempre me ha intrigado cómo los antiguos maestros canteros plasmaron esta realidad en sus trabajos medievales reflejando el sentir y el vivir de su época y transmitiendo a las venideras el pensamiento y las creencias antiguas con hermosas tallas llenas de expresividad, conscientes como eran de la convivencia de estas dos realidades en todas las facetas de la vida, tanto individual como pública.

En la iglesia de San Martín de Artáiz, Navarra, lo he podido comprobar recientemente al contemplar cómo la luz del solsticio de verano iluminaba progresivamente, aunque por breve tiempo, la tiniebla del lado norte, lado considerado como de la oscuridad y del mal en la simbología de estos edificios religiosos. El este simboliza el nacimiento y la vida, el oeste la muerte y el ocaso, el sur nos habla de la vida iluminada por el sol invicto.

Pues bien. En la hermosa iglesia románica de San Martín de Artáiz se puede contemplar esta dualidad. Al sur el hermoso, bello, joven y atemporal canecillo trifaz iluminado, según los momentos del día, durante todo el año con matices temporales que refuerzan, mire cómo y cuándo se lo mire, su belleza y su equilibrio. A mí me hace pensar en todo lo positivo que cada persona tenemos en potencia, con todos sus matices a lo largo de la vida de cada cual. En el pasado, en el presente y en el incierto futuro. Este dios antiguo de rasgos supe modernos traspasa el tiempo y el espacio desde que aquí se colocó a finales del siglo XII, posiblemente con la idea de cristianizarlo en forma de la Trinidad cristiana. Colocado en el cuarto canecillo de la fachada sur contando desde el hastial occidental, tiene su oponente también en el cuarto canecillo de la fachada norte.

Lo que en el norte se muestra es todo lo contario. Oscuridad, fealdad, rostro maltrecho, maldad en el rictus de sus labios de un ser cornudo al que la luz no llega salvo en época solsticial de verano. Pan o Fauno cornudo antiguo protector de los pastores y sus ganados, dios de la fertilidad y sexualidad masculina, relegado por el cristianismo a la figura malvada del diablo, como en el caso de Guerguitiáin. Quizás sea una oportunidad que el dios sol le brinda para que acepte la luz y vuelva a ser quien fue allá por los tiempos iniciales antes de caer en desgracia. Pero mucho me temo que se haya acostumbrado a su nuevo rol y seguirá en sus trece, recalcitrante e impenitente, rechazando la belleza y la bondad. Cada cual ha de estar en su papel y aconsejar a los humanos en un camino o en otro, pues la libertad de elección del propio sentido de la vida, aunque parezca que no, existe.

Quería yo descubrir cómo se comportaba la luz sobre este personaje maligno y hasta Artáiz me llegué de nuevo para seguir estudiando este edificio en época del solsticio de verano y a pesar del estorbo de la casa de la abadía al oeste y del arbolado que hay en el lado norte, pude hacerme una idea de la incidencia de la luz sobre esta zona, oscurecida el resto del año.

Llegué a las 4,50 horas solares de la tarde, cuando el sol daba sobre la pared occidental e iluminaba al músico que toca el arpa y al león de de la parte izquierda de la portada según miramos, así como a las cabezas maltratadas del alero a sendos lados del hastial oeste. Todo el resto de los personajes estaban apagados.

Sólo tuve que esperar unos minutos para que la luz incidiera progresivamente sobre los canecillos del lado norte, dado que esta iglesia está orientada perfectamente de este a oeste en tiempo equinoccial, por lo que ahora, en el solsticio de verano, el sol, en su amplia órbita, se oculta por el noroeste llegando en su ocaso a iluminar hasta los dos primeros canecillos de la parte norte del ábside antes de desaparecer en el horizonte.

A las 5,27 horas solares de la tarde un punto de luz tocó la cabeza de este maligno personaje suavemente, con cuidado para no ser repelido y fue ampliándose subiendo y bajando por su rostro con intención purificadora, por si por esta vez, cual nueva oportunidad, admitiera la gracia de la luz que regenerara su espíritu y su rostro deforme y maligno. Así estuvo hasta las 6,13horas solares, en que definitivamente la luz se vio rechazada por la impenitente actitud negativa de tan depravada criatura y ante el rechazo la luz siguió su camino iluminando el resto de los capiteles hasta que se ocultó a las 7,23 horas solares.




Tuve la suerte de contemplar este fenómeno que pocas personas habrán observado y sobre todo pude reflexionar en lo que la luz representa en los dos personajes situados en sendos cuartos canecillos del sur y del norte. Todo un mensaje calculado de la mano del comitente que mandó construir esta iglesia de San Martín de Artáiz, con conocimientos sobrados de Teología adquiridos posiblemente en París y plasmados magistralmente en piedra por manos expertas de un artista cantero anónimo.

Luz y oscuridad. Belleza y deformidad. Bondad y maldad,… actitudes duales que todas las personas llevamos en nuestro ser.

Oportunidad ofrecida y rechazada.

La vida misma.