viernes, 12 de junio de 2020

ORREAGA-RONCESVALLES. EL ROSETÓN DE LA SALA CAPITULAR.


ORREAGA-RONCESVALLES.
EL ROSETÓN DE LA SALA CAPITULAR.

Por Simeón Hidalgo Valencia (11 de junio de 2020)


Subir a pasear por Orreaga-Roncesvalles y visitar con tranquilidad los edificios que forman este interesante enclave patrimonial de Navarra siempre depara pequeñas sorpresas que se descubren cuando menos se espera y que relacionan entre sí hitos de la historia y de la cultura humana.
Así me fijé en la famosa cruz de esta Colegiata que señorea sobre el punto más alto del edificio principal e inmediatamente volé con mi mente hasta el Palacio de Olite, donde esta misma cruz fue grabada en algunos sillares allá por los inicios del siglo XV.
También me llamó la atención, en una de las veces que fuimos a pisar la nieve en enero del 2019, el hermoso rosetón de la Sala Capitular, que contemplaba desde el exterior, y que no pude resistirme a fotografiarlo, pues su equilibrado y limpio trazado contiene formas que igualmente se relacionan con la dinastía de los Evreux, uno de cuyos miembros, D. Carlos III, el Noble, mandó construir el citado palacio. Las formas góticas repiten el trisquel o lazo eterno trinitario muy al gusto de esta dinastía navarra.
Pero lo que realmente me atrajo en esta filigrana de piedra, plomo y vidrio fue su motivo central enmarcado por doce medios círculos, donde, si sabemos ver en el aparente vacío, se recoge todo un catálogo de formas ancestrales que los maestros canteros conocían muy bien. En muchas ocasiones marcaron con ellas los sillares que labraban con el fin de impregnar la piedra con el poder y la fuerza espiritual del signo que trazaban que, encriptado, formaba parte de estos libros abiertos a la vista de todos, aunque no todos podían verlos y menos entenderlos.

Me he detenido a leer su contenido y a transcribir los más de 60 mensajes gliptográficos escondidos en unas pocas líneas que se entrecruzan a manera de estrella de seis puntas. La mayoría de ellos los he encontrado en muchos edificios medievales estudiados en Navarra.

Hagamos, pues, la autopsia a este rosetón gótico de la Sala Capitular de la Colegiata de Orreaga-Roncesvalles y desentrañemos sus misterios ocultos. Miremos más allá de lo que los sentidos ven.

EL PUNTO: Todo tiene un punto de origen. Todo tiene su inicio. Todo tiene su centro a partir del cual el ser, la idea, la forma se expande y de lo más simple surge lo complejo.
También en este rosetón el centro impulsa el movimiento hacia la periferia y las formas que se crean se hacen complejas y desde la periferia se encuentran a sí mismas en el diálogo dialéctico con su punto original. Su origen y centro y en este diálogo se logra el equilibrio, la razón y la proporción. Punto original que se expande del 1 al 6 y crece hasta el 24 en su periferia.


LA LÍNEA VERTICAL:
En este diseño el centro asciende y desciende y crea la línea vertical. Transcendencia e inmanencia. Arriba y abajo. En el cielo como en la tierra. Revelación. Descubrimiento.
Aceptación y rechazo. Espíritu y materia. Verticalidad y horizontalidad. Altura, nivel.
La línea vertical aparece como marca de cantería en bastantes edificios. También es el símbolo de la runa IS.

EL ÁNGULO: El encuentro de dos líneas que contienen un espacio abierto.  Ángulo agudo en cuyo ámbito la trinidad se hace eterna en lazo o nudo indisoluble. Del 3 al 6, al 9 y al 12.
Forma que habla de letra, número, signo: V = 5 = runa IS.
Marca de cantería también grabada en muchos edificios, ocupando el 4º lugar entre las marcas que más se repiten a lo largo del tiempo y del espacio. Siempre me ha llamado la atención que sea una de las pocas, muy pocas, existentes en San Martín de Guerguitiáin donde se repite por dos veces. Una en el interior del hastial oeste y otra en lo alto del arco fajón más cercano al ábside, pero también la he recogido en: Uxue-Ujué (Iglesia de Santa María), Azuelo (Monasterio de San Jorge), San Martín de Unx (Iglesia de San Martín), Sangüesa (Iglesia Santa María la Real), Vadoluengo (Iglesia de San  Adrián), Carcastillo (Monasterio de la Oliva), Estella (Iglesia de San Pedro de la Rúa y Palacio de los Reyes), Fitero (Monasterio), Tudela (Catedral), Tulebras (Monasterio), Abárzuza (Monasterio de Iranzu), Gazólaz (Iglesia de la Purificación), Aberin (Iglesia San Juan), Cabanillas (Iglesia San Juan), Viana (Iglesia de San Pedro), Roncesvalles (Claustro de la Colegiata), Tiebas (Castillo), Artajona (Iglesia de San Saturnino), Olite (Iglesia de Santa María y Palacio Real), Pamplona (Palacio Real).

Otras variantes del ángulo:







LOS ÁNGULOS OPUESTOS POR EL VÉRTICE:
Esta figura compuesta por dos rectas que se cortan se puede llamar la equis. Es muy frecuente ver a esta runa, denominada GYFU, grabada en los sillares antiguos.
Ocupa el 3er lugar entre las marcas que más se repiten. Sólo en Navarra se ha recogido entre otros en: Azuelo (Monasterio de San Jorge), Aibar (Iglesia de San Pedro), Carcastillo (Monasterio de la Oliva e Iglesia de San Salvador), Estella (Iglesias de San Pedro de la Rúa y San Miguel), Eunate, Fitero (Monasterio), Tudela (Catedral), Villamayor de Monjardín (Iglesia de San Andrés), Abárzuza (Monasterio de Iranzu), Puente La Reina (Iglesia de Santiago), Mués (Ermita de Santa María Magdalena), Aberin (Monasterio de San Juan), Olite (Iglesia de San Pedro y Palacio Real), Ubago (Iglesia de San Martín), Viana (Iglesia de San Pedro), Orreaga-Roncesvalles (Claustro), Monreal (Puente Medieval), Tiebas (Castillo), Artajona (Iglesia de San Saturnino).

Cuando los dos ángulos opuestos por el vértice hacen un movimiento de penetración mutua se origina esta otra figura, que también se forma por duplicación de la anterior.
Esta marca en sí misma, igual que la anterior, es una runa. En este caso la poderosa y positiva runa NIG
También se repite a lo largo del tiempo y del espacio como marca de cantería en: Carcastillo (Monasterio de la Oliva), Estella (Iglesias de San Pedro de la Rúa y de Santa María Jus del Castillo), Fitero (Monasterio), Roncesvalles (Claustro), Olite (Santa María la Real).

EL TRIÁNGULO:
Figura geométrica formada por tres lados y tres ángulos. En este caso los tres iguales, lo que se denomina triángulo equilátero. Equilibrio, proporción, divinidad.
Símbolo del fuego cuando el vértice mira arriba. Ascensión.
Símbolo de su complementario, el agua, cuando el vértice apunta hacia abajo. Descenso. Entre ambos crean vida y fertilidad. El 3 ascendente. El 3 descendente.
El triángulo es una de las marcas más comunes representada a lo largo del tiempo y del espacio. Ocupa el 6º lugar
entre las 50 marcas más repetidas. Lo he recogido grabado en sillares del Santuario de San Miguel de Aralar, en Uxue-Ujué (Iglesia de Santa María), en Pamplona (Catedral y Palacio Real), en Aibar (Iglesia de San Pedro), en Ayegui (Monasterio de Iratxe), en Carcastillo (Monasterio de la Oliva), en Estella (Iglesia del Santo Sepulcro), en Fitero (Monasterio), en Tudela (Catedral), en Aguilar de Codés (Ermita de San Bartolomé), en Puente La Reina (Iglesias de Santiago, de San Pedro y Convento de los Trinitarios), en Cirauqui (Iglesia de San Román), en San Martín de Unx (Iglesia de San Martín), en Olite (Iglesia de Santa María, Palacio Real y Convento de los Franciscanos), en Artajona (Iglesia de San Saturnino), en Tiebas (Castillo).


Los otros dos elementos clásicos: el aire y la tierra también intervienen en la vida y como tal a veces aparecen representados en los sillares medievales, aunque son poco frecuentes. Por ejemplo, el símbolo del aire está presente en el Palacio de Olite.


Siguiendo con figuras que contienen un triángulo podemos ver las siguientes:
La primera representa a la runa THOR.


En las tres siguientes podemos ver el trazo de la letra RO griega. La primera figura corresponde a la runa WYN. 
En los gráficos segundo y tercero la representación de sendos crismones, aunque el tercero sería el más completo con las letras griegas JI y Ro, como podemos ver en varios sillares del Monasterio de la Oliva.




Estas dos figuras combinan el triángulo y el ángulo. Aparecen en visión especular y da la casualidad de que se han encontrado solo, hasta el momento, en sillares del Palacio de Olite. 
Comento lo que digo sobre ellas en mi trabajo sobre “Las marcas de cantería en el Palacio de Olite”: Otra marca original del Palacio de Olite que aparece en varios lugares. En la Gran Torre se ha encontrado 8 veces en los sillares de la caja de la escalera de caracol… También está presente este modelo en la Torre de las Tres Coronas 2 veces. En total se ha recogido 10 veces.”  Esto con relación al primer modelo que aquí se muestra. 
Con respecto al segundo se dice: 
“El mismo modelo, aunque en visión especular está presente por más zonas hasta un total de 11 veces. Se reparten de la manera siguiente: En la Gran Torre una; otra en la sala del Guardarropa; 2 más grabadas en la puerta de paso de la Cámara de los Yesos a la Galería del Rey; 2 más en la puerta de paso desde el Tocador de la Reina a la Galería del Rey. En la puerta de acceso a la Torre de la Joyosa Guarda o de la Atalaya hay otras 2 y 3 más en la Torre de las Tres Coronas.”

DOS TRIÁNGULOS:
Estas dos figuras a base de triángulos opuestos por el vértice también aparecen como marcas de cantería. La primera además es la runa MAN.



DOS TRIÁNGULOS OPUESTOS POR EL VÉRTICE:
Los dos triángulos que hemos visto como la representación de los elementos agua y fuego, descendente el primero y ascendente el segundo, llegan a encontrarse y forman esta figura. Yo la denomino pajarita o reloj de arena. Técnicamente es la runa DEAG.
Como marca de cantería es una de las que más se representa en los sillares medievales, ocupando el 5º lugar en el listado de las 50 marcas que se repiten a lo largo del tiempo y del espacio. Se ha catalogado en: Santuario de San Miguel de Aralar, Harte-Arakil (Monasterio de Santa María de Zamarce), Aibar (Iglesia de Santa María), Carcastillo (Monasterio de la Oliva), Estella (Iglesias de San Miguel y del Santo Sepulcro), Tudela (Catedral), Garinoain (Iglesia del Santo Cristo de Cataláin), Puente La Reina (Iglesias de Santiago, de San Pedro y Convento de los Trinitarios), Cirauqui (Iglesia de San Román), Aberin (Iglesia de San Juan Bautista), Olite (Iglesias de San Pedro, de Santa María, Palacio Real y Convento de los Franciscanos), Viana (Iglesia de San Pedro), Orreaga-Roncesvalles (Claustro), Fitero (Monasterio), Artajona (Iglesia de San Saturnino), Cáseda (Ermita de San Zoilo).

LA ESTRELLA DE DAVID:
El paso siguiente en este proceso de acercamiento de sendos triángulos da como resultado lo que se denomina la Estrella de David o Sello de Salomón. Estrella de seis puntas que contiene a su vez el paso anterior por seis veces. Figura ancestral muy representada en diversas culturas, siendo especialmente relevante en la judía, cristiana y musulmana.
Su simbolismo es tal que este grafismo expresa la alianza de Yahvé con su pueblo elegido. También podemos ver la interconexión de los elementos agua y fuego, de lo espiritual y lo material, de lo divino y lo humano, de lo transcendente y lo inmanente, de lo masculino y femenino.
Como marca de cantería no es muy frecuente. La he encontrado por ejemplo en Olite en la iglesia de Santa María y en el Palacio Real.

LUCERO DE SEIS PUNTAS:
La figura anterior está relacionada con estas dos.
La segunda es la que más se emplea como marca de cantería y la que en principio tiene mayor simbolismo. Llega a considerarse como uno de los signos más antiguos de la humanidad, pues de alguna manera simboliza al dios sol.
Como marca de cantero se emplea en muchos lugares puesto que desde el punto de vista cristiano es la representación de un crismón donde están presentes las iniciales de Jesús y Cristo. I y X. Lo vemos en: Carcastillo (Monasterio de la Oliva e
iglesia de San Salvador), Fitero (Monasterio), Villamayor de Monjardín (Iglesia de San Andrés), Aguilar de Codés (Ermita de San Bartolomé), Puente La Reina (Iglesia de Santiago), San Martín de Unx (Iglesia de Santa María del Pópolo), Olite (Palacio Real), Tiebas (Palacio), Artajona (Iglesia de San Saturnino), Cáseda (Ermita de San Zoilo).


TRES TRIÁNGULOS:
Los tres modelos actuales corresponden claramente a época gótica. En la Catedral de Pamplona he encontrado marcas muy similares.



EL ROMBO:
Al unir dos triángulos se forma la figura de un rombo con su diagonal menor trazada. Esta figura se ha encontrado también en el Palacio Real de Olite y en la Catedral de Pamplona en uno de los pilares.






Si quitamos la diagonal nos encontramos con el rombo.



FIGURAS CON ROMBO:
La primera corresponde al grafismo de la runa OPEL.










La segunda es muy interesante pues si nos fijamos con atención llegaremos a ver un pez. Se ha encontrado como marca de cantería al menos en cinco lugares: Carcastillo (Monasterio de la Oliva), Villamayor de Monjardín (Iglesia de San Andrés), Pamplona (Catedral), Olite (Palacio Real) y Artajona (Iglesia de San Saturnino).


Estas figuras compuestas por dos rombos también actúan como marcas de cantería, aunque su presencia es muy escasa.



LA LETRA A:

De la letra A existen muchos modelos, como podemos ver en estos diez que adivinamos en la vidriera de Orreaga-Roncesvalles.
Como marca de cantería quizás sea la letra que más se reproduce con más variantes.
De los cuatro primeros modelos se han encontrado marcas en:

Modelo 1:

Huarte-Arakil (Monasterio de Santa María de Zamarze), Sangüesa (Iglesia de Santa María la Real), Aguilar de Codés (Ermita de San Bartolomé), Cirauqui (Iglesia de San Román).





Modelo 2:

Huarte-Arakil (Monasterio de Santa María de Zamarze), Ayegui (Monasterio de Iratxe), Carcastillo (Monasterio de la Oliva e iglesia de San Salvador), Fitero (Monasterio), Roncesvalles (Claustro), San Martín de Unx (Iglesia de Santa María del Pópolo).


Modelo 3:

Sangüesa (Iglesia de Santiago), Carcastillo (Monasterio de la Oliva), Estella (Iglesia de San Miguel y de Nuestra Sra. de Rocamador), Fitero (Monasterio), Puente La Reina (Iglesia de Santiago y Convento de los Trinitarios), Olite (Iglesia de San Pedro).


Modelo 4:

Sangüesa (Iglesia de Santa María la Real), Ayegui (Monasterio de Iratxe), Aibar (Iglesia de Santa María), Carcastillo (Monasterio de la Oliva), Abárzuza (Monasterio de Iranzu), Leatxe (Iglesia de la Asunción), Gallipienzo (Iglesia de San Salvador).







LA LETRA M:

También aparecen modelos de la letra M. Algunos se han visto en Eunate, en el Monasterio de la Oliva, en el de Iranzu o en el Palacio de Olite. La primera corresponde a la runa EOH.





EL ALFABETO RÚNICO:

Hasta este momento se han mostrado 48 grafías sacadas de la vidriera que se analiza, cuya mayoría las he encontrado como marcas de cantero. De ellas 9 corresponden al ancestral alfabeto rúnico, que los canteros también conocían y que emplearon para marcar algunos de los sillares que ejecutaban. Pero todo el alfabeto rúnico, sus 24 signos, está presente.

                            Signos correspondientes al dios FREYR:









Signos correspondientes al dios HAGAL:









Signos correspondientes al dios THOR:










LA RUNA ZOLH O EOLH:
Junto a las runas comentadas, que con frecuencia se ven en las construcciones medievales, esta es también una de las que más aparece. Su carácter positivo hace de ella una de las marcas más atrayentes vinculada a la que viene a continuación y como ella recibe también la denominación de “pata de la oca”.
En esta versión se ha visto en: El Monasterio de Leire, Estella (Iglesia de Santa María Jus del Castillo), Fitero (Monasterio), Tudela (Catedral), Abárzuza (Monasterio de Iranzu), San Martín de Unx (Iglesia de San Martín).


LA PATA DE LA OCA:
En esta versión aparece con más frecuencia. Está presente en: Azuelo (Monasterio de San Jorge), San Martín de Unx (Iglesia de San Martín), Aibar (Iglesia de Santa María), Carcastillo (Monasterio de la Oliva), Estella (Iglesias de San Miguel y de Santa María Jus del Castillo), Tudela (Catedral), Mués (Ermita de Santa María Magdalena), Ubago (Iglesia de San Martín), Olite (Palacio Real), Artajona (Iglesia de San Saturnino), Pamplona (Palacio Real).


HEXÁGONO:
Volviendo a la base del número 6 de este rosetón podemos dibujar también las siguientes figuras:




Echemos otra mirada al rosetón de la sala capitular de la Colegiata de Orreaga-Roncesvalles pues seguramente descubramos más grabados escondidos.

Que este trabajo que presento sirva a quien lo lea para que cuando vaya a visitar monumentos de nuestra historia intente ver más allá de lo que los sentidos observan, porque de lo contrario se quedará en la periferia, en lo exterior y no sacará la esencia escondida en una simple obra de arte. Cuando sepa ver en lo hondo, entonces la obra de arte cobrará vida y le transmitirá sus mensajes.

Suerte.

sábado, 11 de abril de 2020

ARTÁIZ XV- DESCENDER A LOS INFIERNOS


ARTÁIZ XV – DESCENDER A LOS INFIERNOS

Por Simeón Hidalgo Valencia (06-06-2014)



-Pues la verdad sea dicha, personalmente me resultaría muy difícil interpretar en profundidad las manifestaciones artísticas de religiones como la judía, la islámica o la budista, por ejemplo.

- ¿Por qué dices eso? ¿No has estudiado Historia del Arte Universal a lo largo de la carrera de Historia? ¿O no te fue bien?

- ¡Que si estudiamos Arte! ¡A lo largo de los diez semestres de la carrera! ¡Y era uno de los temas que se me daba mejor!

- ¿Entonces?

-Lo digo porque una cosa es conocer las formas, los estilos, las expresiones y otra, quizás lo principal, vivir y conectar con la mentalidad, el pensamiento, las creencias de donde surgen. Pienso que en estos casos me falta una parte esencial para poder ver más allá de lo que externamente veo y poder captar todo lo que estas expresiones artísticas comunican.

- ¿Quieres decir que para comprender el arte de cualquier civilización has de sintonizar lo más posible con su mundo de creencias?

-Así es. ¿No se tendrá más facilidad para ver la totalidad de una manifestación artística si además se comparte la fe que la origina? Por eso digo que me muevo mejor y comprendo más en profundidad las manifestaciones artísticas del entorno de mis propias creencias, que es lo cristiano.

-Entonces ¿Si no crees o profesas una determinada religión no puedes comprender sus manifestaciones artísticas?

-Quizás si. No lo sé. Es la duda que yo tengo a la vista de lo que personalmente siento. Ya te digo. Llego más lejos en el arte cristiano que en el islámico, por ejemplo. En lo islámico puedo identificar lo externo de sus manifestaciones, pero se me escapa su mundo interno, su simbolismo, su fe, pues al fin y al cabo el arte es la plasmación externa del mundo de las ideas y creencias del artista.

-Pues ya conoces lo que pienso respecto a la religión. Para mí, Dios no existe y sin embargo intento conectar con lo que aquí se representa. A mí también me dice algo todo lo que hemos visto hasta el momento. También en esta hermosa fachada de Artáiz hay mensajes para los simples humanos que no creemos en Dios. Hay valores básicos aquí esculpidos que no son ni cristianos, ni judíos, ni budistas, ni islámicos, ni corresponden a una creencia en exclusiva, pero que a todas ellas pertenecen, al igual que a los agnósticos y ateos. Aunque a lo mejor puede ser también que a los que os profesáis creyentes, vuestra misma fe os ciegue y os impida ver el vasto mundo de ideas que hay en el mundo y por pretender ir más allá os olvidéis del más acá, es decir, del denominador común que tenemos las personas de cualquier raza o lugar.

Así dialogan dos amigos entendidos en Arte frente a la fachada de San Martín de Artáiz. El matiz es que uno se declara creyente en Jesús y el otro ateo. Los dos parten de lo que ven. Los dos con ojos críticos de expertos observan esta metopa.

Yo he seguido su conversación sin intervenir, pues no tenía vela para ese entierro y discretamente, mientras seguía sacando fotografías de cada escena y detalle, me he interesado por su reto para ver quién de los dos interpretaba correctamente la siguiente metopa y por la reacción de ambos he tenido la impresión de que tanto al creyente como al ateo esta escena se les resistía. He dejado mi trabajo y me he sentado en el banco de piedra, a la sombra de la acacia. He sacado mi tablee y me he puesto a describirla.

La escena que aquí se reproduce recoge una de las creencias de los cristianos. La de que Jesús, en el tiempo que estuvo muerto fue o bajó a "los infiernos" o sehol judío, que no el infierno de los cristianos con diablos, fuego y tormento eterno, para rescatar de "ese lugar indefinido" a las almas de las personas que en su vida habían sido buenas y llevarlas al "cielo", comenzando por Adán, el padre de la humanidad.

Curiosamente esta escena, como casi la totalidad de las que se muestran en Artáiz, no está sacada de la Biblia, aunque tenga un componente espiritual cristiano y se recuerde en la liturgia que se celebra en la iglesia católica en la celebración de la noche de Pascua de resurrección.
Quien esto desconoce muy difícilmente puede identificar la escena y mucho menos leer básicamente lo que en ella se comunica. De ahí que a ambos amigos les resultara difícil, si no ya describir lo que veían, sí interpretar e identificar correctamente a los personajes.


-Esta otra metopa, comenta el guía a los visitantes, nos narra una de las afirmaciones del credo cristiano. La denominada “anástasis” o descenso de Jesús a los infiernos para rescatar a los justos del Antiguo Testamento. Personas buenas anónimas, reyes, profetas, jueces, patriarcas, hasta llegar a Adán y Eva.
No responde a la representación de ningún texto bíblico, porque este pasaje no está en la Biblia, aunque sí es una creencia de la tradición de la iglesia a la que uno de sus hombres sabios, san Epifanio, allá por el siglo IV, dedicó una hermosa narración.
Con el tiempo entró a formar parte de la liturgia del Rezo de las Horas para el Sábado Santo. Dice así:

Antes de leer él mismo, pide como siempre un voluntario o voluntaria para hacer la lectura. Un señor entrado en años se ofrece. Su cara le resulta conocida al guía de la visita. Saca sus gafas de lectura, se las coloca con parsimonia y con voz recia y bien templada, lee.

“¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey duerme. La tierra está sobrecogida, porque Dios se ha dormido y ha despertado a los que dormían desde antiguo. Dios hecho hombre ha muerto y ha conmovido la región de los muertos.

En primer lugar, va a buscar a nuestro primer padre, como a oveja perdida. Quiere visitar a «los que yacen en las tinieblas y en las sombras de la muerte». Él, Dios e Hijo de Dios, va a liberar de los dolores de la muerte a Adán, que está cautivo, y a Eva, que está cautiva con él.

El Señor se acerca a ellos, llevando en sus manos el arma victoriosa de la cruz. Al verlo, Adán, nuestro primer padre, golpeándose el pecho de estupor, exclama, dirigiéndose a todos: «Mi Señor esté con todos vosotros». Y Cristo responde a Adán: «Y con tu espíritu». Y, tomándolo de la mano, lo levanta, diciéndole: «Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz». Yo soy tu Dios, que por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho hijo tuyo. Y ahora te digo que tengo poder de anunciar a todos los que están encadenados: «Salid», y a los que están en tinieblas: «Sed iluminados», y a los que duermen: «Levantaos». Y a ti te mando: «¡Despierta, tú que duermes!», pues no te creé para que permanezcas cautivo del abismo. ¡Levántate de entre los muertos!, pues yo soy la vida de los que han muerto. Levántate, obra de mis manos; levántate, imagen mía, creado a mi semejanza. Levántate, salgamos de aquí, porque tú en mí y yo en ti formamos una sola e indivisible persona.

Por ti, yo, tu Dios, me he hecho hijo tuyo. Por ti, yo, tu Dios, me revestí de tu condición de siervo; por ti, yo, que estoy por encima de los cielos, vine a la tierra, y aún bajo tierra. Por ti, hombre, me hice hombre, semejante a un inválido que tiene su lecho entre los muertos; por ti, que fuiste expulsado del huerto del paraíso, fui entregado a los judíos en el huerto y sepultado en un huerto.

Mira los salivazos de mi cara, que recibí por ti, para restituirte tu primer aliento de vida que inspiré en tu rostro. Contempla los golpes de mis mejillas, que soporté para reformar, según mi imagen, tu imagen deformada. Mira los azotes de mi espalda, que acepté para aliviarte del peso de tus pecados, cargados sobre tus espaldas; contempla los clavos que me sujetaron fuertemente al madero de la cruz, pues los acepté por ti, que en otro tiempo extendiste funestamente una de tus manos al árbol prohibido.

Me dormí en la cruz y la lanza penetró en mi costado, por ti, que en el paraíso dormiste y de tu costado salió Eva. Mi costado ha curado el dolor del tuyo. Mi sueño te saca del sueño de la muerte. Mi lanza ha eliminado la espada de fuego que se alzaba contra ti.

¡Levántate, salgamos de aquí! El enemigo te hizo salir del paraíso; yo, en cambio, te coloco no ya en el paraíso, sino en el trono celestial. Te prohibí que comieras «del árbol de la vida», símbolo del árbol verdadero: «¡Yo soy el verdadero árbol de la vida!» y estoy unido a ti. Coloqué un querubín, que fielmente te vigilara, ahora te concedo que los ángeles, reconociendo tu dignidad, te sirvan.

Tienes preparado un trono de querubines, están dispuestos los mensajeros, construido el tálamo, preparado el banquete, adornados los eternos tabernáculos y mansiones, a tu disposición el tesoro de todos los bienes, y desde toda la eternidad preparado el Reino de los cielos”.


Los asistentes escuchan en silencio y con atención. Sus miradas fijas en la metopa comprueban que, tal como se escucha, así el cantero medieval lo describe en la piedra y comprenden ahora que esta escena muestra claramente la creencia cristiana de la victoria de Jesús sobre la muerte, representada en la calavera dominada por la cruz que porta. El infierno o Hades está representado por la cabeza de un monstruo, Leviatán, por cuya gran boca salen los justos rescatados por Jesús.

-Pero no todos ganan la batalla, les comenta el guía, a juzgar por la presa humana que retiene otro fiero animal en la parte superior izquierda de la metopa.

Terminada la lectura, el voluntario lector de voz recia se quita las gafas lentamente, las guarda en su funda y comenta:

-Ahora entiendo lo que mi amigo quería decir el otro día, cuando vinimos por nuestra cuenta a ver esta magnífica fachada. Si no estás en la onda, sólo veras lo externo, ¡y si lo ves!  El escrito de este San Epifanio me lo ha hecho comprender. Otra cosa es que yo me lo crea… ¡pero no viene nada mal ampliar el conocimiento!