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martes, 29 de noviembre de 2022

LAS MARCAS DE CANTERÍA EN EL PALACIO DE OLITE.

 

LAS MARCAS DE CANTERÍA EN EL PALACIO DE OLITE.

Por Simeón Hidalgo Valencia (28 de noviembre de 2022)



“¡Por fin! ¡Por fin!

Diez años después de los primeros pasos que di allá por el verano de 2012 iniciando el trabajo de campo en el Palacio de Olite, ha llegado el momento y doy por concluida esta publicación sobre sus marcas de cantería.  

Sé de todos modos que, aunque ponga el punto final, la realidad se impone y lo convierte en punto y seguido, dado que todo en esta vida es mejorable y otros vendrán siguiendo la estela que ahora tienes en tus manos, dispuestos a rellenar los baches de un camino complicado que yo no he podido evitar.

Quizás entre ellos estés tú mismo, interesado como estás en la investigación y el conocimiento de este tema de los signos lapidarios denominados como marcas de cantería. Yo mismo he dedicado gran parte de mi vida a recopilarlos con especial interés por esta querida tierra de Navarra y a darlos a conocer a través de mis publicaciones, sea en papel o en digital a través de mi blog. El tema sigue abierto y por ello, mientras pueda, seguiré prestándole mi atención, aunque a un ritmo más pausado.

Hoy te presento esta nueva publicación que lleva por título “Las marcas de cantería en el Palacio de Olite” en la que se muestran 343 modelos de marcas diferentes, algunas de las cuales pertenecen al grupo que denomino “marcas comunes o de listado”, que se repiten a lo largo del tiempo y del espacio y otras, la inmensa mayoría, se han recogido en el edificio en cuestión por primera vez.

 Junto a estos 343 modelos podrás conocer a muchos de sus posibles artífices, pues gracias a la documentación conservada se saben los nombres, procedencia, sueldos, tareas, niveles profesionales de muchos de los 392 mazoneros de la piedra que he identificado trabajando durante el reinado de Carlos III, el Noble. Incluso conocerás a alguno más osado que después de trabajar en Olite lo hará en el señorío de Equisoain, en el Valle de Ibargoiti que, como los maestros canteros de siglos anteriores, aparece firmando con su nombre y emplea la fórmula tradicional del “me fecit” para la posteridad.

También podrás ver cómo el tema del porqué y del objetivo de estos signos lapidarios sigue todavía sin una respuesta clara y definitiva, pero te admirarás, como yo lo hice en su momento, al descubrir cómo transmite conocimiento técnico el gremio de los constructores sirviéndose de una marca grabada en alguno de los sillares de las escaleras de caracol. ¿Qué se esconde detrás de las ballestas del Palacio de Olite?

Aunque hable del gremio de los canteros deberás tener en cuenta que la realización de esta gran obra real se levanta gracias al trabajo conjunto de estos con otros muchos gremios: carpinteros, serradores, pintores, plomeros, yeseros, ceramistas, vidrieros, carreteros, etc., atendidos todos ellos por los braceros o peones y en este grupo es donde he descubierto a las mujeres trabajando en el Palacio de Olite. De ellas también trato contestando a una pregunta que se me hizo. ¿Hubo mujeres trabajando en el Palacio de Olite?

Espero que esta publicación que tienes en tus manos te resulte provechosa y amplíe tu conocimiento sobre una profesión tan importante a lo largo de la Historia. Construir con una materia noble como la piedra es garantía de pervivencia y como las piedras nos descubren sus secretos cuando sabemos preguntar, conocemos poco a poco las verdades que ocultan. Ojalá que nuestro diálogo con ellas sea constante y podamos llegar a descubrirlas. Yo lo he intentado y algo me han contado. Aquí te lo presento.”

 


Esta es la presentación que hago al inicio de la publicación “Las marcas de cantería en el Palacio de Olite”, que ha visto la luz silenciosamente, como en silencio se gestó a lo largo de una década, pero es en el Prólogo donde señalo los objetivos que me han movido en esta investigación.

“Durante el verano de 2012 estuve recorriendo, de nuevo, la hermosa y venturada tierra de Navarra. Lo he estado haciendo durante años siguiendo las huellas de los constructores medievales.

Fruto de ese peregrinaje fue mi libro “Canteros románicos por los caminos de Navarra”, que presenté en el año 2009. El objetivo apuntaba a recoger, catalogar y comparar las denominadas “marcas de cantería” que, según la creencia más común, de la que conscientemente me desligo en gran medida porque no he encontrado aún pruebas fehacientes, son las firmas de los canteros plasmadas en los sillares que realizaban para contabilizar y cobrar su trabajo.

El verano de 2012 me animé a retomar esta actividad, aunque orientado ahora, preferentemente, hacia los edificios de época gótica de los siglos XIII, XIV y XV y uno de los que primero vinieron a mi mente, después de trabajar en la Ermita de San Zoilo de Cáseda, cuyo libro se publicó en 2020, fue el Palacio Nuevo de Olite el que más me atraía y después de obtenidos los permisos del director de Cultura de la época en Navarra di el salto desde Cáseda hasta Olite por dos razones.

La primera porque este palacio es una de las obras emblemáticas de la arquitectura del siglo XV en el Reino de Navarra y paradigma de las construcciones reales llevadas a cabo por el Noble Rey, Carlos III.

La segunda, porque al dar temporalmente el salto desde el siglo XIV hasta el siglo XV esperaba recoger los frutos de una administración puntillosa de las cuentas del reino iniciada por Carlos II, creador de la Cámara de Comptos y encontrar en sus registros la respuesta a uno de los interrogantes que no había podido responder en mis estudios anteriores. ¿Realmente hay documentación en Navarra que nos permita identificar una marca de cantería determinada con un maestro mazonero conocido? ¿Es cierta la tesis tradicional que apunta a que la marca de cantería que se talla en los sillares es la forma de saber el trabajo realizado por un maestro y cobrar por ello? ¿Encontraría en algún documento listas de mazoneros de la piedra escritas y al lado de sendos nombres la marca o signo propio de cada maestro?

 Así pues, con el ánimo renovado y con más fortaleza física en este momento, me decidí a realizar el trabajo de catalogar, analizar, valorar y comparar las abundantes huellas que los canteros que trabajaron en este edificio dejaron grabadas en sus piedras”.



En esta investigación soy fiel a mi método de trabajo, que desde el principio diseñé y que más de uno de mis seguidores lo han ponderado y valorado. También lo expongo en el Prólogo diciendo que:

“Sigo fiel a mi método de calcar las marcas que encuentro con la finalidad de ser preciso, pues así logro, después de perfilar la marca y escanearla, reproducirla en su auténtica escala y se puede observar su tamaño real, cosa que la simple fotografía no garantiza.

Es importante este aspecto, pues el tamaño de las marcas de cantería es un punto a tener en cuenta, que nos ayuda a situarlas en una época concreta. Por lo general en época románica las marcas son más grandes, mientras que en los siglos góticos son mucho más pequeñas. Siempre por lo general.

Para realizar la exposición de las marcas recogidas comienzo con las situadas en el Palacio Viejo en el que veremos algunas que parecen pertenecer al siglo XII-XIII y otras que son de la época del Palacio Nuevo. En este último comienzo por exponer las marcas encontradas en la planta baja: la Puerta de acceso a la Sala de Excavaciones, la Sala siguiente y el Patio de la Morera y Pajarera. A continuación, hago el recorrido indicado en la guía para los turistas: Escalera de acceso a la Gran Torre, La Torre del Homenaje, Cámara de la Reina, Tocador de la Reina, Cámara del Rey, Cámara de los Yesos, Galería del Rey, Galería de la Reina, Torre del Portal de Fenero, Torre de la Atalaya o de la Joyosa Guarda, Torre de los Cuatro Vientos o “Tres Finestras”, Torre de las Tres Coronas y Escalera de Bajada. Termino el catálogo con una serie de Sillares Reutilizados en algunas casas de Olite, pasando a continuación al análisis correspondiente.

Haré la comparativa con otros edificios, siguiendo el esquema de mi trabajo anterior para ver de comprobar si también aquí se cumple lo apuntado más arriba en relación con “marcas comunes” o “marcas de listado” y determinar las que son propias y exclusivas, hasta el momento, de este edificio.

Por último, sacaré las conclusiones propias de este edificio y añadiré unos anexos relativos a algún cantero y marca concretos, así como al papel de las mujeres en la obra del Palacio de Olite”.

Mis esperanzas estaban puestas en encontrar pruebas que me permitieran alcanzar un grado satisfactorio de seguridad en este terreno del porqué y del paraqué de las marcas de cantería. El lector verá si lo he logrado o si la esperanza ha resultado vana.

“El objetivo no es otro que dar a conocer, catalogar, analizar, comentar y comparar las marcas de cantería que el Palacio de Olite nos ofrece. Si de paso se logra encontrar datos o pruebas que permitan descubrir si es cierto que cada marca corresponde a un cantero o a una cuadrilla y se puede asignar el trabajo realizado por cada equipo, mucho mejor.

Espero que la documentación existente nos aporte luz para que podamos dar nuevos pasos y avanzar poco a poco en el sendero del conocimiento resolviendo cuestiones que hasta el momento siguen en el aire. Vayamos paso a paso”.

Muchos somos los que en este camino de la investigación sobre las marcas de cantería estamos trabajando. Pocos, creo yo, tenemos la certeza al cien por cien sobre el objetivo y función que desempeñan, pero entre todos podemos avanzar. Cada trabajo que se publica en este terreno lleva muchas horas de dedicación, estudio, reflexión, consulta documental en archivos o “in situ” y cada uno de ellos despeja un poco la maraña del camino para los que vengan a continuación. Al fin y al cabo, es un continuo. Por ello mi personal reconocimiento a quienes me han precedido y mis ánimos a quien nos siga.

También quiero animaros a que conozcáis esta obra que, alguien que me quiere bien, ha definido como tesis doctoral. Otra cosa es que merezca el “summa cum laude”.

Si te animas y deseas adquirir un ejemplar puedes hacerlo a través del 659303994. Su precio es de 30€, más gastos de envío si se envía contra reembolso. Hay que comentar que los beneficios, si los hubiera, se donan a la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa que trabaja, sin ningún ánimo de lucro ni ayuda oficial, por el Patrimonio y el desarrollo del Turismo en la Comarca de Izagaondoa, Navarra. Zona altamente despoblada y envejecida, pero rica en herencia medieval que no queremos que quede en el olvido. Por ello acudimos con nuestros propios recursos y solicitamos la colaboración de la gente interesada en estos temas patrimoniales.

Desde aquí nuestras gracias anticipadas.

 

A.G.N. CO_DOCUMENTOS, Caj. 107, N 10. 21

A.G.N. Firma de Johan Lome, escultor de imágenes.

miércoles, 23 de marzo de 2022

DE NAVASCUÉS (XII) A OLITE (XV)

 

DE NAVASCUÉS (XII) A OLITE (XV)

 Por Simeón Hidalgo Valencia (23 de marzo de 2022)

 

Acabo de dar por terminado mi último trabajo titulado “LAS MARCAS DE CANTERÍA EN EL PALACIO DE OLITE”. En él recojo y analizo hasta 334 marcas distintas de cantería grabadas en al menos 1501 sillares. Entre todas ellas una me ha traído a mi mente a la ermita de Santa María del Campo. Este hermoso edificio está en la villa[1] de Navarra llamada Navascués. Allí, en el año 2009 también estuve inspeccionando sus posibles marcas de cantería. No encontré ninguno de sus sillares grabados, salvo dos que, curiosamente, contienen el mismo signo, pero en visión especular.

En este artículo quiero mostrar la relación entre estos dos edificios navarros a través de un pequeño denominador común a lo largo del tiempo como es, en parte, el simbolismo de las marcas que se van a comentar.

 

SANTA MARÍA DEL CAMPO – NAVASCUÉS: SIGLO XII. 

Revisada esta iglesia hace años no encontré ninguna marca de cantería en sus muros, aunque una mirada atenta a la ventana que está en el cuerpo de la torre, en su cara sur, me descubrió un par de ellas en sus dos jambas.


Es en la tercera hilada a partir del alféizar donde se pueden ver todavía, aunque la erosión sobre la piedra arenisca las está deteriorando progresivamente.

El hecho de que en esta zona abierta al exterior del edificio sea donde se han colocado viene a indicar que fue algo voluntario y deseado por quien lo hizo. Más si tenemos en cuenta su diseño y composición, pues en la marca en cuestión se adivinan símbolos muy repetidos a lo largo del tiempo y del espacio, que están por todo el mundo. En este caso se unen en un solo símbolo la cruz y la estrella de cinco puntas o pentalfa.

También hay que tener en cuenta el hecho de que sólo se haya encontrado un mismo modelo de marca de cantería en visión especular le da aún más valor y categoría en cuanto a la posible misión que en Santa María del Campo pudiera ejercer.

¿Cuál es esta marca?

Marca situada en la jamba izquierda según miramos la ventana.

Marca situada en la jamba derecha según miramos la ventana. 

Como se ha comentado este diseño de marca se compone de dos partes, que a su vez son marcas independientes. La cruz y la estrella de cinco puntas o pentalfa. La primera es la que con más frecuencia se ve como marca de cantería, siendo la que ocupa el primer puesto entre las 50 más repetidas en muchos de los edificios que he estudiado. Bajo ella la estrella pentalfa, que a su vez ocupa el puesto duodécimo. Hay que decir que esta conjunción de estas dos marcas en una sólo la he visto en este lugar.

 ¿Qué función desempeña?

Al igual que en otros lugares donde no existen marcas de cantería, pero que en algunas de sus ventanas aparece por su exterior sea la cruz, como es el caso de la iglesia de La Purificación de Zuazu, Valle de Izagaondoa, sea la estrella, como en Santa María de Arce, Valle de Arce, la presente tiene una función apotropaica[2], funciona como un talismán reforzado por la conjunción de sus partes, propiciando el bien y defendiendo del mal.


PALACIO REAL DE OLITE – SIGLO XV. 

Dibujo del Palacio de Olite realizado por D. Miguel Rodríguez Ugalde.

Dando un salto en el tiempo y también en el espacio llegamos a Olit en el siglo XVI cuando por deseo del rey Carlos III el Noble se está construyendo su Palacio Nuevo en el que se perfila en el corazón del recinto, escalando el cielo, su primera gran torre. La Torre del Homenaje. A medida que los maestros mazoneros la construyen van apareciendo en los sillares de su escalera de caracol grabadas hasta, al menos, 64 marcas distintas.


Entre ellas una me llamó la atención y me recordó el edificio anteriormente comentado. Otra vez me encontraba, después de más de 200 años, con una grafía similar formada por la conjunción de una cruz y de una estrella, aunque en esta ocasión la estrella fuera de seis puntas. La denominada “Estrella de David”.

Esta marca es la que más veces aparece en la escalera de caracol de la Torre del Homenaje del Palacio de Olite. Llega a 22 veces su representación en los sillares aplantillados del cierre de escalera, a los que hay que sumar una más correspondiente a la Torre de Salida y otras dos más grabadas en una de las puertas de la Cámara de la Reina, lo que hace un total de 25 en todo el palacio.

Este modelo es la primera y única vez que la he visto representada en todo lo que llevo estudiado dentro y fuera de Navarra y sin duda es más que una simple marca de cantero pues, aunque lo fuese, su simbolismo es tan fuerte que la hace única. Como la comentada de Santa María de Navascués también aquí se puede considerar como marca con función apotropaica.

Estamos en el primer cuarto del siglo XV y esta marca puede demostrar también, de alguna forma, que en el Reino de Navarra la convivencia entre judíos, cristianos y moros (como se denomina en la documentación de la época) era posible, pues aparecen unidos los símbolos religiosos de sendas creencias. El simbolismo de esta estrella de seis puntas une a las tres creencias y a otras culturas del mundo.  Datos tenemos correspondientes a la construcción del Palacio de Tudela entre los años 1388 a 1394 donde trabajan la piedra más de un maestro mazonero judío (Abraham, Samuel, El Trompero, Juce, Haim, …) así como algún maestro mazonero moro (Ybrahim)[3] junto a la mayoría de los mazoneros cristianos.

Sirvan estos símbolos, expresión gráfica de tiempos pretéritos, para sensibilizarnos todas las personas que vivimos en el tiempo presente en el valor que con ellos se nos transmite y que con tolerancia los hagamos llegar a las generaciones futuras. Al fin y al cabo, hasta nosotros han llegado gracias a quien hace más de 800 años los grabó para el futuro en Santa María del Campo, Navascués, y nos lo recordaron hace 500 en el Palacio de Olite los maestros mazoneros del rey Carlos III, el Noble.

 

 

 

 

 

 

 



[1] “…Placuit me atque conuenit… concedo tibi… una terra iuxta uilla que dicunt Nauascues” en ÁNGEL J. MARTÍN DUQUE, Documentación medieval d Leire (siglos IX a XII), Documento 76, pág. 118., Diputación Foral de Navarra. Institución Príncipe de Viana, Pamplona 1983.

[3] Consúltense los libros de obras del Palacio de Tudela de 1388 a 1394 en el Archivo General de Navarra/ Archivo Abierto de la Cámara de Comptos.

SIMEÓN HIDALGO VALENCIA, “Las marcas de cantería en el palacio de Olite”, págs. 171-172.

miércoles, 9 de junio de 2021

INVESTIGANDO EN SAN MARTÍN DE ÁRTÁIZ.

 

INVESTIGANDO EN SAN MARTÍN DE ÁRTÁIZ. 

Por Simeón Hidalgo Valencia (9 de junio de 2021)

 

Recibo un guasap en mi móvil de un número desconocido cuyo texto dice: 

“Buenas tardes.

Soy Irati, me ha pasado tu teléfono…era para preguntarte si mañana por la tarde o el viernes a la mañana podríamos quedar para ver la iglesia de Artaiz por dentro.

Estudio Historia y Patrimonio en la UPNA y estoy buscando grafitos para un posible estudio y mi profesor me ha recomendado mirar dentro…Gracias de antemano”. 

Me pongo en contacto por teléfono con Irati y quedamos para el viernes por la mañana en la explanada de la iglesia y recuerdo los tiempos en que yo mismo recorrí Navarra durante años recogiendo las marcas de cantería de muchas iglesias, ermitas, monasterios, puentes y palacios. Las horas que metí observando los sillares para localizarlas, sacando las fotografías, calcándolas para obtener su exacta medida, perfilando su silueta, escaneándolas, analizando cada una de ellas, comparándolas y, por fin, relacionando unos edificios con otros y sacando mis conclusiones. Resultado de esos años de peregrinaje investigador con ganas de saber sobre el tema fue el libro autoeditado en dos tomos titulado “Canteros románicos por los caminos de Navarra”. Aún sigo en la tarea, pero a otro ritmo, lo que me ha permitido escribir artículos en mi blog y publicar otro libro interesante sobre las marcas de cantería de la ermita de San Zoilo de Cáseda mientras continúo con mi trabajo sobre el Palacio de Olite que ¡a ver cuándo lo acabo! 

Llego el viernes y allí me estaba esperando Irati acompañada de Alba, compañera de estudios. Después de los saludos y primeros cambios de impresiones comienzan su trabajo de investigación en el interior de la iglesia y, como siempre que se busca se suele encontrar algo nuevo, me uno a ellas en la observación. 

…y ¡ahí las tenemos centradas en su trabajo!

Siempre que veo a personas jóvenes interesadas en estos temas patrimoniales veo un rayo de esperanza y pienso que el mundo no se acabará con los que ya estamos un poco mayores y quizás un poco cansados de insistir en el valor que tiene el patrimonio heredado en cualquier lugar del mundo y trabajar para conservarlo y transmitirlo. Veo un rayo de esperanza, pues a nuevos retos, nuevas iniciativas y personas que les harán frente y más si como Irati y Alba, que estudian esta nueva carrera denominada “Historia y Patrimonio”, se las ve con ilusión en este camino formativo que han emprendido. 


Observamos entre los tres los sillares y poco encontramos. Aunque siempre hay algo que se descubre, como la cruz en el hastial oeste semejante a las encontradas en el mismo muro, pero por el exterior, ya recogida en el libro “La iglesia románica de San Martín de Artáiz. Una lectura particular”. 

En la zona alta del coro también observo una posible marca de cantería en forma de A boca abajo y se la indico a las estudiantes, quienes ven lo mismo que yo. Esta marca no estaba recogida con anterioridad por lo que es la primera vez que se publica. Está situada en el ángulo inferior izquierdo de un sillar perfectamente escuadrado que forma parte del último fajón de la original bóveda apuntada.

De la zona del coro subimos Irati y yo hasta la torre, donde tomamos nota de tres motivos antiguos que pudieran remontarse a la época en que esta iglesia no tenía la torre actual sino la clásica espadaña. Lo digo porque los motivos que se muestran están en la cara este del muro occidental que originalmente sería la espadaña. Dos de ellos son pinturas.

El tercero es una cruz tallada rehundida en el sillar. Esta cruz parece la más antigua y pudiera ser una marca más de protección que se solían poner en zonas determinadas de los edificios, fueran civiles o religiosos. Recordemos que esta marca ahora ha quedado dentro del interior de la actual torre y que antes de su construcción daría al exterior. Si nos fijamos con atención también podemos deducir que estos sillares hubieran sido reciclados.

Una de las dos pinturas contiene el monograma de Jesús pintado en negro sobre fondo rojizo. El otro, con los mismos colores, ¿puede ser el intento de dibujar una hoja?, ¿puede ser la cabeza de un animal vista por detrás? Estos dos dibujos parecen más modernos en el tiempo.


¿Hoja o cabeza de animal? 

Monograma de Jesús, Hijo de Dios, Salvador.

En la misma torre también se encuentra un testimonio epigráfico interesante dado que se trata de la abreviatura del nombre y del primer apellido de la persona que realizó el trabajo de echar masa sobre el alfeizar del hueco de la campana que da al sur el día 1 de febrero del año 1958. Posiblemente uno de los trabajadores que operaron aquí en la gran restauración de esta iglesia. Su apellido, Peña. 

Le comento a Irati que por detalles como este en el molino de Urbicáin pudimos saber parte de su historia, pues en las jambas de la puerta están tallados algunos nombres. Entre ellos el de Manuel Rada que nació el 24 de noviembre de 1807, se casó con M.ª Carmen Zabalza el 29 de abril de 1833, fue dueño de dicho molino y murió repentinamente el 27 de agosto de 1847 a la edad de 39 años.

Como estamos habituados en este tipo de investigaciones a mirar sobre todo en las paredes les enseño, al bajar, otra de las huellas que tenemos en San Martín de Artáiz que, como la de Manuel Rada, nos da a conocer otros hechos. Es un número escrito en uno de los ladrillos del suelo en la zona del pasillo que dejan los bancos.

Es el 834. Supongo que es el número de nuevos ladrillos encargados en Valencia para hacer a mano, según modelo de alguno que se recuperó del suelo anterior, al hacer la obra para poner la calefacción. Esta obra realizada en 1985 implicó quitar la tarima que antes había, sacar los restos de los difuntos enterrados dentro de la iglesia, hacer un trasdosado sobre el suelo antiguo de ladrillo macizo, sobre él colocar celetyp y echar el suelo actual con estos 834 ladrillos. Les comento que en su día empecé a contarlos, pero desistí.

Dibujo a mano alzada de la sección de la obra del suelo de 1985. 

Por el exterior hay algunos detalles más, pero Irati y Alba, tenían interés de investigar el interior, como su profesor les había recomendado. 

Suerte a las dos.

domingo, 7 de septiembre de 2014

MAESTROS ROMÁNICOS QUE FIRMAN SU OBRA EN EL REINO DE NAVARRA - LA AUTÉNTICA MARCA DE CANTERÍA.

  MAESTROS ROMÁNICOS QUE FIRMAN SU OBRA EN EL REINO DE NAVARRA - LA AUTÉNTICA MARCA DE CANTERÍA.
 
 
Por Simeón Hidalgo Valencia (07-09-2014)
 


 
 
En la época antigua denominada Baja Edad Media, la autoría de una obra determinada se atribuye no tanto al ejecutor material como al patrocinador de la misma. El maestro constructor, el escultor y más aún los miembros de los distintos gremios que intervienen en la construcción de una ermita, iglesia, monasterio, catedral u otro tipo de obra religiosa o civil, un puente, por ejemplo, se perdían en el anonimato. Es una época en que la firma, si es que lo es ya que tengo mis dudas al respecto fundamentadas en los años que llevo investigando el tema, se limita a una marca, que en la mayoría de los sillares que he analizado a lo largo y ancho de Navarra y de lugares del Camino de Santiago no la contienen.
 
Aunque en el mejor de los casos admita que sí identifica su trabajo hay que reconocer que no nos habla de un personaje concreto ni nos lo identifica con su nombre propio. La documentación de los siglos bajomedievales, XI, XII, XIII no nos aporta, al menos en Navarra, salvo en alguna ocasión muy concreta referida a la Catedral de Pamplona, ni nombre del maestro, ni su marca asignada, que nos permita identificar el trabajo realizado por él en los diversos lugares en que trabaja. Tampoco se conservan “estatutos” de este gremio de trabajadores del antiguo reino de Navarra. Además la repetición de ciertas marcas de cantería a lo largo del tiempo y del espacio me hace sospechar que realmente estas marcas sean las firmas de los canteros realizadas para poder contar el volumen de su trabajo y cobrar su salario.
 
Por más que admiremos la perfecta ejecución de una estructura arquitectónica determinada y ponderemos la belleza de un capitel o la armonía del conjunto  de una obra determinada, no podemos de dejar de preguntamos por la persona o personas que lograron tal perfección, equilibrio, expresión y belleza, tanto en una obra de gran envergadura, como en los humildes canecillos tallados de nuestras ermitas populares.
 
Sin embargo esta tónica se rompe en casos muy concretos con personajes que se resisten a permanecer en el anonimato, conscientes de que su obra les perpetuará durante siglos y han dejado en la misma su firma, reclamando para sí la autoría material haciendo hablar  a la misma obra ejecutada, quien nos comunica en primer lugar el nombre del autor y en segundo lugar la expresión “ME FECIT”. Me hizo Fulano. Tal es el caso de al menos 9 de entre los más de 200 edificios románicos levantados en la época indicada en el reino de Navarra, si nos atenemos a lo que hoy denominamos Navarra.
 
De estos artistas en realidad poco sabemos más allá de su nombre, pero uno siente ganas de conocer un poco más de su vida, cómo vivieron, dónde aprendieron su oficio, si eran de nuestra tierra, qué vida les tocó vivir, qué sentían y opinaban de su época personas como ellas con una sensibilidad artística particular, con unos conocimientos muy superiores a los normales del resto de las gentes, con un estatus social y con unas libertades también por encima de las personas sometidas a la tierra como siervos de la gleba. ¿Qué les llevó a salirse de la costumbre general del anonimato y firmar su obra indicando claramente que ellos la habían hecho?
 
Veamos el espacio y la ruta de estos rebeldes que en contra de la costumbre dejan su nombre escrito en su obra, a veces bastante escondido, otras claramente visible, y sigámosles por la actual geografía de Navarra.
 
 
 
 
1.          Monasterio de San Salvador de Leire.
2.          Santa María de Sangüesa.
3.          Iglesia de San Martín de Guerguitiáin.
4.          Iglesia de Santo Tomás de Najurieta.
5.          Catedral de Pamplona.
6.          Iglesia de San Esteban de Hiriberri – Villanueva (Valdizarbe).
7.          Antiguo Monasterio de San Miguel de Villatuerta.
8.          Antigua iglesia de San Lázaro de Estella.
9.          Palacio Real de Estella.
10.      Antiguo Monasterio de San Jorge de Azuelo.
 

MONASTERIO DE LEIRE: “FULCHERIVS ME FECIT” 



 
 


 
Comencemos por el  enclave más importante en la Historia de Navarra como es el monasterio de Leire. Aquí aparece claramente el nombre de un maestro constructor. Lo sabemos porque en el cuarto contrafuerte de la fachada norte contando desde su encuentro con la fachada oeste, existe un sillar con la inscripción siguiente:
 

“MAGITER FULCHERIVS ME FECIT”

 
Dada la situación de este sillar hay bastantes probabilidades de que este maestro constructor sea el responsable de la dirección de las obras llevadas a cabo en el monasterio en los comienzos del siglo XII.
 
Poco más sabemos de este personaje, aunque se puede intuir su clara decisión de que se le conociera, aunque antiguamente sólo lo vieran y supieran leer los monjes del monasterio. Está colocada esta inscripción a la altura de los ojos.
 
 

SANTA MARIA DE SANGÜESA: “LEODEGARIVS ME FECIT”

 


Este maestro escultor, quizás el más conocido de entre todos los señalados, deja su nombre escrito en el libro que porta la figura de María, la Madre de Cristo, situada en el centro de las estatuas-columnas del lado izquierdo, según contemplamos la portada.

 

“MARIA MATER XPI

LEODEGARIVS ME FECIT”

 
De este artista[1] conocemos su posible origen francés, de la zona de Borgoña, aunque La Gran Enciclopedia Navarra recoge también su posible origen hispano.
En lo que hay más consenso es en la influencia que tiene en su trabajo el estilo de la catedral de Chartres y de San Lázaro de Autún, aunque es evidente que no alcanza el nivel de perfección de los artistas franceses.
Sabemos además que, si no él mismo, sí el taller al que pertenecía, trabajó en la zona de Aragón. En concreto en San Martín de Uncastillo y en San Esteban de Sos del Rey Católico. En La Rioja se da como verosímil la relación con el precioso sepulcro de Doña Blanca, en el Panteón Real de los Reyes de Navarra en Santa María la Real de Nájera.
Cronológicamente está vinculado a la fachada de Santa María La Real de Sangüesa, por lo que a falta de datos precisos habrá que hablar de finales del S. XII y principios del S. XIII.
 
Otro dato que merece señalarse, desde el punto de vista de la psicología de este artista, es su intencionado deseo de que la autoría de su obra se conociera claramente y no se perdiera entre tanta escultura de la portada. La firma está grabada en el libro abierto que sostiene la figura central. El caminante curioso, más si era ilustrado, tendería a satisfacer su curiosidad intentando leer lo que el libro abierto le muestra y junto al nombre de María, la Madre de Cristo, que identifica a la estatua, escribe el suyo y hace que la persona más importante después de Cristo, su Madre, le señale a él mismo con un dedo índice a todas luces desproporcionado. Pero aquí al artista no le interesa tanto la estética y la belleza de la proporción, como resaltar lo que para él es importante: Que toda aquella persona que contemple esta obra se maraville no sólo por la obra en sí, sino por el artista que la hizo posible. Él, Leodegarius.
 
GUERGUITIÁIN:  “PETRUS ME FECIT”
 
 
De entre todas las firmas de cantero encontradas en Navarra, ésta de la iglesia de San Martín de Guerguitiáin me llama la atención de manera particular porque ni está en una gran población, como Estella o Sangüesa; ni como ellas, Pamplona o San Miguel de Villatuerta pertenece a las rutas principales del Camino hacia Santiago; ni se encuentra recogida en un gran monasterio como lo fue en su día el de Azulo y lo sigue siendo el de Leire.
 
 La iglesia de San Martín de Tours es el mayor y mejor testigo hoy día de lo que fue un pueblo vivo no hace muchos años. Guerguitiáin es actualmente un despoblado, pero cabe la esperanza de que con la recién restaurada iglesia vuelva a ver pulular algo de vida al ser visitada por los turistas, aunque sea sólo de paso.
 
En el capitel situado en el interior del muro sur de la iglesia, a la izquierda según se entra, el maestro ha dejado su firma, al estilo de los pocos casos encontrados:
 

“PETRUS ME FECIT”

 
Es un artista cuya labra es única y particular, realizada en las basas y capiteles de las semicolumnas adosadas de la nave tiene un aire popular, pero rebosa de mensaje intencionado, que el maestro plasma y oculta de manera consciente en la portada, en la que todo detalle nos comunica parte del mismo.
 
Mensaje intencionado a la vez en la realización del propio capitel que contiene su firma, pues hace de ella el tema principal y central, en contra de la manera de hacer del resto de los casos estudiados, quienes la inscriben en zonas secundarias, aledañas al motivo principal: Jesús en Majestad, Crismón, Portada, Lápida, Combate de Roldán y Ferragut, …
 
Desde el punto de vista psicológico es, junto a Leodegarius, uno de los dos maestros canteros que más ha buscado que quien contemplara su obra se percatara de su nombre haciendo de él el motivo central enmarcándolo, como en otros lugares de la portada, por sendos tallos de zarcillos de vid.

Su obra, o al menos su estilo, se extiende también a otras poblaciones, lo que le confiere una importancia que hasta ahora no se le había dado. Así lo vemos trabajar en el cercano señorío de Vesolla, en la desaparecida iglesia de Sengáriz (Su portada está colocada actualmente en iglesia de San Martín de San Martín de Unx y algunos capiteles parece se encuentran en Celigueta y Monreal), en la iglesia de Najurieta, en la de Leoz, Santa María de Aibar, en Badostáin, en Zolina, en Eusa y en Garaioa, llegando su estilo hasta tierras gallegas en las iglesias de Santa María de Belante y en San Miguel de Paradela. Todas estas iglesias están englobadas dentro del denominado “románico rural”.[2]
 
Más quisiera conocer sobre este personaje, que me ha fascinado. ¿Podríamos pensar que es un artista de la zona? ¿Es uno de tantos maestros itinerantes que por alguna razón oculta cae por estas tierras y aprovecha la ocasión que se le brinda para levantar su obra en medio prácticamente de la nada?  Pero lo cierto e importante es poder descubrir e interpretar su mensaje teniendo en cuenta la clave que ha colocado en la portada de Guerguitiáin. [3]
 
 

NAJURIETA: “P  LUPI  RECTOR ECLESIE ESCUSEG ( ) ME FECIT”

 
La inscripción corresponde a la pila bautismal de la iglesia de Santo Tomás en Najurieta. Asunción Domeño Martínez de Morentin[4] recoge la inscripción entera y la transcribe de esta manera:
 
 “P  LUPI  RECTOR  ECLESIE  DE  ESCUSE  ( )  ME  FECIT / DOMINUS  DIMI  /  TAT  EI  P  /  ECATA  S  /  UA  AMEN.”
 
El paréntesis corresponde a una zona estropeada de la pila, pero se adivina el resto de la letra G. La traducción viene a ser la siguiente: “P López, Rector de la iglesia de Escusega me hizo. El Señor le perdone sus pecados. Amén”.
 
De su comentario cabe resaltar tres afirmaciones. La primera que “Es el único caso que se conoce en Navarra de inscripción en una pila propia de la Edad Media.”  En la segunda se comenta que la inscripción “nos habla de manera excepcional, del promotor de la creación de la fuente.”  La tercera identifica a la figura humana con báculo con Pedro López…”Bajo uno de los arcos se cobija una figura humana muy tosca y desproporcionada portando un báculo, que debe corresponder al rector Pedro López que encargó la labra.”
 
A mi entender la afirmación tercera necesita de mayor investigación. ¿En qué se fundamenta para hacerla? ¿Por qué identifica la P con el nombre de Pedro? ¿En qué se basa para identificar al personaje, que no hay duda que es un obispo, con el Rector Pedro López?
 
Ateniéndonos a los datos que nos ofrece la primera parte de la inscripción se puede afirmar:
 
1º. Estamos ante un personaje cuyo apellido es Lupi y cuyo nombre se inicia con la P.
 
2º. Se identifica claramente al personaje. Es P Lupi, el Rector de la iglesia de Escusega. Se le da una categoría y se le identifica con un lugar geográfico. Ángel Duque en su obra “Documentación medieval de Leire”, recoge un documento con fecha 27 de Abril del año 1085 en donde se cita este término geográfico con ocasión de lo que parece ser el testamento de Sancha Garcés. “Et Sancia mea filia habeat…, et illam casam de Escusega cum sua radice similiter habeat.”[5]
¿Dónde se encontraba este término? En la Gran Enciclopedia de Navarra en su voz  Escusaga se dice: “Antiguo lugar del valle de Unciti, próximo a Najurieta…y estaba abandonado ya en 1427.”[6]
 

En relación con la categoría de “Rector de la iglesia de Escusega” sigo a D. José Luis Sales Tirapu [7] Esta función desempeñaba el tal P. Lupi, que aunque humilde en su rango era eclesiástico con cierto grado, el de Rector. Esto parece descartar que estemos ante la presencia de otro de los maestros canteros que firma su obra, según la tradicional frase de la época. En este caso parece de más peso la afirmación de Asunción Domeño de relacionar a P. Lupi como hacedor de la pila en cuanto promotor económico de la misma, no en cuanto su hacedor material como hombre experto en la labra de la piedra. P. Lupi, al margen de otros posibles bienes y hacienda, contaría con la renta que su rectorado le aportaba y esto le pudo permitir patrocinar la realización de la pila bautismal de la parroquia de Santo Tomás de Najurieta, de la que posiblemente, por su cercanía, dependería la iglesia de Escusega.
 
3º. Creo que se puede descartar la identificación que se hace de P. Lupi con el personaje que aparece en uno de los arcos de la arquería que circunda la pila. En él aparece un personaje que se puede interpretar como un clérigo de categoría superior a la de nuestro benefactor Rector, dado que además de llevar vestiduras pontificales porta el báculo con la mano izquierda y  bendice con la derecha levantada. Como mínimo estamos ante la representación de un obispo o de un abad de monasterio.
 
4º. Parece que el título de Rector en el sentido que comentamos, no era muy frecuente en esta época que nos ocupa. En la documentación medieval de Leire, por ejemplo, no lo he encontrado entre las que expresan grado o categoría en relación con el estamento clerical. Sí es frecuente encontrar las siguientes: Papa, Cardinalis, Cardinalis presbiter, Archiepiscopus, Episcopus, Pontifex, Prepositus, Abbas, Prior, Sacerdos, Presbiter, Capellanus, Canonicus, Archidiaconus, y Monaclus.
 
5º. La segunda parte de la inscripción corresponde a una oración en la que, la misma pila, así como nos habla de su hacedor, implora de Dios el perdón de los pecados cometidos por el mismo. Petición que se corresponde con la función de esta obra de tal categoría y simbolismo religioso, pues iba destinada a contener las aguas bautismales que limpiarían del pecado original  a las almas de los creyentes en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
 
6º. De lo dicho se puede concluir que estamos, como se decía al comienzo de este apartado, ante una muestra de un hacedor patrocinador que encarga una obra determinada y expresa su deseo de que se le mencione como a tal. “P. Lupi me hizo, porque fue él quien puso el dinero con el que pagar al cantero que me materializó”. En este caso no se puede considerar a P LUPI como al maestro que realiza materialmente la obra. Sí como su hacedor en cuanto pone el dinero para que la realice el maestro o taller correspondiente de la zona, siguiendo el estilo de las pilas bautismales de la zona comprendida por los valles de Izagaondoa, Unciti, Lizoáin y Urraúl Bajo.
 
 

PAMPLONA: “STEPHANO  OPICI  MAGISTRO OPERIS SANTI IACOBI”

 

 
La obra de la catedral románica[8] de Pamplona fue impulsada por D. Pedro de Roda, quien propone para el cabildo catedralicio la Regla de San Agustín, que conlleva la vida en común de sus miembros. Vida en común que hace necesaria la existencia de unas dependencias acordes con dicha regla: recinto sagrado de la  iglesia catedral, claustro, dormitorio, refectorio,...
 
La bula concedida por el papa Urbano II de 4 de Marzo de 1097 va dirigida a que tanto el rey Pedro I de Navarra y Aragón y sus súbditos contribuyan económicamente para poder realizar las obras.
Las obras comienzan en 1100. Hasta el 1101 no se habla del maestro que está al frente de las mismas. Aparece nombrado en documento conservado en El Libro Redondo de la catedral y fechado el 11 de Junio de 1101. Es el maestro Esteban, que viene avalado, según un segundo documento de la misma fecha, por el trabajo realizado en Santiago de Compostela como Maestro de Obras.
 
 Resulta interesante leer la obra de Javier Ocaña Eiroa “La controvertida personalidad del Maestro Esteban en las catedrales románicas de Pamplona y Santiago.”[9]
 
 
Copia de la donación que el obispo de Pamplona Pedro de Roda hizo a Maestro Esteban, consistente en la mitad de los molinos de Maurumilio.
 
En “La Edad de un Reino. Tomo II”, pág. 867 se dice del maestro Esteban que por su nombre y formación parece ser occitano.[10] Por la documentación anteriormente citada sabemos que se casó con una tal Marina o Mancia, (según qué documento) de apellido Renaldis hija de Marcelo, natural de Pamplona y que tuvo al menos un hijo.
 
Profesionalmente se le han asignado también conocimientos y práctica de escultor, tanto en Santiago de Compostela como en Pamplona, tesis que hoy día parece estar superada y se le asigna únicamente la de maestro constructor. Parece que su obra se extiende también a la cripta de la iglesia de San Esteban de Sos del Rey Católico.
 
 
VILLANUEVA-HIRIBERRI: “FECIT ME SANCIVS”
 
 
En la iglesia de San Esteban del señorío de Hiriberri – Villanueva, cerca de Puente La Reina – Gares hay en las dovelas centrales de uno de sus arcos fajones la inscripción que podemos ver con su calco correspondiente en la fotografía anterior.
 
El año pasado realicé su estudio y lo di a conocer en mi blog y en él se puede leer todo el artículo.[11] La inscripción habría que leerla de la manera siguiente, desde mi punto de vista:
 
"VIDEI  DEI  SOLIS  NE  EN
DES(cendere)  UNO  ¿ISH?  ITE(m)  F(ax)  EOSVE
(F)ECIT  ME  SCV  00"
 
 
¿Cuál es su significado?
A poco que leamos el escrito se descubren dos partes en él.
 
La primera parte la forman los dos primeros renglones y su contenido parece estar relacionado con la parusía o esperanza cristiana de la segunda venida de Jesús, como Juez, en los últimos tiempos. Tanto los evangelios, como alguna epístola de San Pablo y sobre todo el Apocalipsis nos hablan de ello.
Al final del Apocalipsis, en el epílogo que cierra tanto el capítulo 22 como todo el libro, parece que se encuentra la base de estas dos líneas.
Se dice al final de este libro profético:
 
“Yo, Jesús, he enviado a mi Ángel para daros testimonio de lo referente a las Iglesias. Yo soy el Retoño y el descendiente de David. El Lucero ardiente del alba. (El subrayado es mío)
El Espíritu y la Novia dicen: “¡Ven!”. Y el que oiga diga: “¡Ven!” Y el que tenga sed, que se acerque, y el que quiera, reciba gratuitamente agua de la vida.
Yo advierto a todo el que escuche las palabras proféticas de este libro. “Si alguno añade algo sobre esto, Dios echará sobre él las plagas que se describen en este libro. Y si alguno quita algo a las palabras de este libro profético, Dios le quitará su parte en el árbol de la Vida y en la Ciudad Santa, que se describen en este libro.”
Dice el que da testimonio de todo esto: “Sí, pronto vendré.” ¡Amén! ¡Ven Señor Jesús!
Que la gracia del Señor Jesús sea con todos. ¡Amén![12]
 
En este ambiente de los últimos tiempos se recogen tres de las palabras que según mi interpretación personal están presentes en los dos renglones primeros de la inscripción: Jesús (ISH), Lucero o Luz (FAX) y Alba o Aurora (EOS).
Además el carácter imperativo de la frase está en consonancia con el texto.
 
La segunda parte de la frase, como hemos visto, parece informarnos con la fórmula FECIT ME y lo que pueden ser las iniciales de un nombre y la marca del maestro tallista, sobre el autor, sea el tallista, el maestro constructor o el comitente que impulsa y paga la obra.
 
Así pues, aún con riesgo de equivocarme, me aventuro a traducir el escrito, siempre abierto a los mayores conocimientos de los que esto lean, pues de modo alguno soy especialista en este terreno, pero que siguiendo mi criterio de ponerme retos, lo veo con sentido, dado el contexto físico en el que esto se escribe.
 
 
¡VE, EN VERDAD, DEL DIOS SOL
BAJANDO AL MISMO JESÚS COMO LUZ O AURORA!
ME HA HECHO SCV  OO
 
 
 
* ¿QUIÉN ES EL AUTOR?
 
Sin duda que aquí está su nombre y que se contiene en las letras SCV. La presencia del FECIT ME exige cerca un nombre.  Podemos ver la inicial de cada una de las sílabas de este nombre. Un nombre, por otra parte muy usual en su época. SANCIVS.

 
 
Conocer el nombre del “autor”, me inclino a pensar que hace relación al maestro constructor, es muy importante y supone todo un descubrimiento que realza la importancia de esta maltrecha y desconocida iglesia románica. Su dueño realmente tiene una joya a la que hay que poner a tono y hacer que brille como el sol, la luz y la aurora de su inscripción.
 
Tenemos, posiblemente a un maestro cantero más que añadir a los que dejaron su nombre en otros lugares del reino de Navarra. SANCIVS. Su trabajo posiblemente se realizó en los finales del siglo XII.
 
Un maestro más que emplea la fórmula ME FECIT, aunque aquí sea FECIT ME.
 
 
VILLATUERTA: “ACTO NOMEN MAGEST… FECIT”
                                    “BELENGERES ESCRIPSI”
 
 
“BELENGERES ESCRIPTI”
 
Son las dos últimas palabras grabadas en la lápida que se recogió en la iglesia de San Miguel de Villatuerta y que hoy día se expone, junto a un conjunto de relieves, en el Museo de Navarra.
 
La primera información que nos atañe es este dato, único entre los encontrados en este estudio. El escribano, Belengeres parece ser una persona culta. Lógicamente para desempeñar este oficio ha de saber leer y escribir. Conoce el latín y además tiene dotes de artista, como demuestra la correcta ejecución de la letra visigótica, así como los adornos de los extremos (rombos a la izquierda y culebra en movimiento a la derecha) y de la parte inferior. Este artista-cantero-escribano reclama para sí el honor de aparecer en la lápida y figurar al mismo nivel que los otros personajes “civiles”, en el mismo apartado y con el mismo tamaño de letra: DNO SANCIO y ACTO.
 
De la información que Belengeres da en esta placa podemos deducir el año aproximado en que la realiza. Para ello hay que tener en cuenta los nombres de DNO SANCIO y DNO BLASCIO, que parecen ser el rey Don  Sancho Garcés II Abarca (970-994)  y de Don  Blasco, obispo de Pamplona (970-972) y posiblemente también del 972 al 978, por lo que nos situamos entre los años 970 al 978 del S. X, época en que estaba vigente el tipo de letra que aquí se emplea, según los estudios del padre Germán de Pamplona. [13]
 
Otro dato importante que conocemos es la extensión de la devoción al arcángel MIKAEL, San Miguel ya en el S. X, como se ve también en la cumbre de Aralar.
 
Aunque la lápida estaba situada sobre la portada meridional de la ermita actual, por lógica con el dato cronológico anterior no haría referencia a la actual construcción, que tiene visos de pertenecer al S. XII, sino al conjunto de construcciones correspondientes al entonces monasterio.
 
¿Es la lápida el único vestigio del antiguo monasterio? ¿Corresponden las diez placas con relieves citadas al mismo? Aquí hay menos seguridad. Personalmente pienso que una de las claves importantes para poder determinarlo es la de comprobar con seguridad la época en que se reforma el uso del “manípulo” en las ceremonias religiosas, pasando de llevarlo en la mano a colocárselo en el antebrazo izquierdo. Si este cambio sucedió en el S. IX como se afirma en la enciclopedia Wikipedia no habría problema en asignar estos relieves a la obra prerrománica hoy desaparecida. Si por el contrario este cambio en la vestimenta litúrgica no se produce hasta el S. XII, como se afirma en “Rutas Románicas en Navarra” de Guías Encuentro Ediciones, págs. 45 a 47, habría que pensar en un tallista popular arcaizante.
 
 
“ACTO NOMEN MAG / ESTR (…) FECIT”
 
 
La lápida nos da también la información sobre el maestro constructor de este monasterio prerrománico desaparecido. “ACTO NOMEN MAG / ESTR (…) FECIT ·”  El nombre del maestro que lo hizo es ACTO.
 
Es el maestro constructor de nombre conocido más antiguo en Navarra, aunque poco parece quedar de su obra.
 
 

ESTELLA: “ALDEBERTVS ME FECIT”

 

 
En el Museo de Navarra se conserva una parte del tímpano del antiguo hospital de San Lázaro de Estella, separado de la ciudad por el río Ega. Fue albergue y centro de cuidados para los leprosos peregrinos hacia Santiago de Compostela. En él se representa perfectamente tallado y conservado un crismón.
 
En la orla del clípeo aparece escrito:
 
"IN ÑE PATRIS ET FILII ET SPIRITVS SANCTI: AMEN. ALDEBERTVS ME FECIT +"
 
Por la perfección de la talla del crismón se puede deducir el nivel de este maestro tallista si no constructor.
Otro dato que aporta es la devoción al arcángel San Miguel, como se ha visto en el caso de Villatuerta.
 
El dato más importante que nos refiere este maestro es el que hace relación con el rey García Ramírez el Restaurador, quien reinó entre 1134 y 1150, por lo que podemos situar en estos años la inscripción.
 
 

ESTELLA: “MARTINVS DE LOGRONIO ME FECIT”

 


En el  Palacio de Los Reyes de Estella, en el famoso capitel que representa como escena central la lucha entre Ferragut y Roldán, se identifica a los personajes en combate y además se habla del artífice de la obra.
 

“PHERAGVT  MARTINVS ME FECIT  ROLAN  DE LOGRONIO”

 

La novedad, en el caso de este maestro, es que escribe, parece ser, su propio apellido, por lo que personaliza más que en los casos restantes su autoría. Los estudiosos han comprobado que el apellido Logroño existía en Estella a finales del S. XII.[14] según los autores de “El Arte Románico en Navarra” pág. 364. Sin embargo, aunque ha transmitido más pistas, no sabemos nada más de él que su buen hacer como cantero tallista.

 

Del dato anterior se puede deducir que este tal Martinus pudiera pertenecer a algún taller de tallistas propio de Estella, dado el auge constructivo de esta época y por consiguiente la necesidad de trabajadores cualificados.

 

 

 

 

AZUELO: “SANCIUS ME FECIT”

 

En el antiguo monasterio de Azuelo, del que hoy se mantiene en pie su hermosa iglesia, que hace de parroquia del pueblo, también se ha encontrado la huella de otro de los artistas medievales que se resisten a dejar su obra en la humildad del anonimato.
 
 
Su firma se encuentra en el capitel más cercano a la cabecera de la iglesia correspondiente al muro norte, en el que esculpe la figura sedente de un Cristo en majestad. En los laterales del capitel aparece la frase:  
 

“SANCIUS   ME FECIT”

 
Por ella conocemos que al menos este capitel pertenece a Sancivs, según se indica. ¿Serán del mismo artista el resto del programa escultórico de la iglesia?
 
Podemos conocer también las fuentes de las que bebe este artista. Su trabajo recuerda a la escuela languedociana, pero aunque siga las corrientes que llegan de Francia, según los autores de “El Arte Románico en Navarra”, pág. 158 al hablar de su procedencia se dice: “suponemos que era un maestro de origen navarro o de territorios cercanos donde abundaron los Sanchos”.
 
 
Hasta aquí los nombres de los maestros de los que tenemos referencia documentada. Ocho de ellos añaden a su nombre la coletilla “ME FECIT”. De uno se dice que fue el maestro que hizo la obra y uno más se define como “Escribano”, amen del famoso maestro Esteban del que sabemos fue contratado para dirigir las obras de la catedral románica de Pamplona.
 
Otros varios nombres aparecen por otros lugares de Navarra, pero aunque a veces se les identifica como maestros canteros no tenemos la seguridad que lo fueran al no añadir el consabido “ME FECIT”.
 
Así conocemos a IOAN en la iglesia de San Pedro de Estella, a DUAGVS o DVOGVS y a RAIMVUNDVS y VGO en el Monasterio de Fitero o al SANCIVS  y AKENARIVS del Monasterio de Leire, entre otros, pero no son tema de este estudio.
 
Y sin querer ponerme a la altura de estos grandes maestros de antaño me atrevo a imitarles y firmar este trabajo.
 
“SIMEONVS ME FECIT”
 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

[1] ALICIA ANCHO VILLANUEVA, CLARA FERNÁNDEZ-LADREDA AGUADÉ; Portada de Santa María de Sangüesa. Imaginario románico en piedra; FCPHN, 2010.
[2] SIMEON HIDALGO VALENCIA; La ruta del maestro Petrus de Guerguitiáin, Autoedición, 2012.
[3] SIMEÓN HIDALGO VALENCIA; El mensaje en piedra del maestro Petrus. Edit.Asociación Cederna Garalur, 2012.
[4] ASUNCIÓN DOMEÑO DE MORENTIN; Pilas bautismales medievales en Navarra, Gobierno de Navarra, Departamento de Educación y Cultura, pág.:56 y 57, 1992.
[5] Angel J. Martín Duque; Documentación medieval de Leire (siglos IX a XII),  Diputación Foral Navarra, (Institución Príncipe de Viana) pág.:170-171, 1983.
[6] Gran Enciclopedia Navarra Tomo IV; Caja de Ahorros de Navarra, pág.: 386, Pamplona 1990.
[7] Sobre este punto respecto del concepto de Abad en Navarra consultar: Catálogo del Archivo Diocesano de Pamplona 1; Gobierno de Navarra, Departamento de Educación y Cultura, Institución Príncipe de Viana, pág.: 437, 1988.”ABAD: Equivale al actual párroco, el que tiene la cura de almas. Es sinónimo de rector, que se usa en la zona norte de Navarra y Guipúzcoa. En algunas parroquias importantes de la Ribera (Ujué, Funes, Larraga, etc.) se llamaba prior”…
 
Sobre esta singular pila bautismal de la que sabemos quién fue su comitente: http://simeonhidalgo.over-blog.com/article-la-pila-bautismal-de-najurieta-103823180.html
 
[8] La catedral de Pamplona Tomo I; Caja de Ahorros de Navarra, Gobierno de Navarra, Cabildo Metropolitano de Pamplona; Época románica: pags.: 134.161, Pamplona 1994.
[10] La Edad de un Reino.  Las encrucijadas de la corona y la diócesis de Pamplona; Tomo II; pág.:867, Pamplona 2006
 
[12] Apocalipsis cap.22, vers.16-21
[14] CLARA FERNÁNDEZ-LADREDA, JAVIER MARTÍNEZ DE AGUIRRE, CARLOS J. MARTÍNEZ ÁLAVA; El arte románico en Navarra, Gobierno de Navarra, 2ª Edición, pág.:364, Pamplona 2005.