EL PINAROMÁNTICOESCULTURAL
Por Simeón Hidalgo Valencia (20 de febrero de 2025)
En esta tarde soleada de febrero, anunciadora ya de la llegada de la primavera, me he sentado al borde del camino de subida a Izaga y me he sentido romántico y versos de agradecimiento a la vida han surgido de mi pecho revisado.
Contemplaba
la belleza de esta panorámica recortada del valle donde Zuazu y Reta se hermanan
a la sombra de Leguín, el monte olvidado, con su castillo milenario esperando
su momento y en lontananza la Villa medieval de Urroz y más lejos, mucho más lejos
aún…, mis recuerdos revividos, con nostalgia de novicio ilusionado, de la
herencia recibida de esta bendita tierra de Izagaondoa de la que me enamoré
desde la primera vez que la pisé, como ahora, en mis tiempos de montañero.
Aunque
ya con 76 años me conformo con llegar poco a poco, paso a paso de mi ritmo
acompasado con el descanso, un poco más lejos, al levantarme y dar unos pocos
más me he topado con un nuevo rincón, futura meta para mis paseos desde Reta.
Igual
que en el pueblo, el gran artista escultor vecino del lugar, mi amigo Javier
Zandueta, que siembra de esculturas sus tierras y alegra las miradas de los
visitantes que por ellas pasan, ha comenzado una nueva obra a la que ha
titulado en dos palabras como “EL PINAROMÁNTICOESCULTURAL”, donde al
igual que en “El Parque de las Mariposas” está dejando su legado a sus
seres queridos y de paso, como me ha sucedido a mí en esta tarde soleada de
febrero, preludio de la primavera, a todos los caminantes que por aquí pasen. Y
me he detenido y contemplado su obra al aire libre y en mi ensoñación romántica
me he encontrado en medio de un frondoso pinar poblado de caminos y vericuetos
donde en sus riscos se posan las águilas, el gallo anuncia la amanecida, las
aves bajan al comedero, la aldeana comienza la faena y el aldeano, sentado,
disfruta del dilatado paisaje y en lo alto, en lo más alto de la conglomerada
roca de la peña, el amor hecho escultura móvil donde se lee una palabra, pues
no son necesarias más: “JERU”… y
el aroma a naturaleza viva lo impregna todo.
Y
desde estas líneas, agradecido, le felicito por su trabajo, reconociendo que
esto también es cultura y patrimonio que invita a las gentes a contactar con la
Naturaleza, que hace de nuestros pueblos lugares acogedores gracias a la iniciativa
de vecinos desinteresados que dan de sí lo mejor que tienen y emplean sus
propios recursos por el bien de su pueblo, sin esperar el milagro de los fondos
europeos que faciliten, hipotéticamente, la ejecución de etéreos proyectos
rurales.
Felicidades, Javier.