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jueves, 29 de julio de 2021

PETRUS: LA PEQUEÑA HISTORIA DE UN MUSEO.

 

PETRUS: LA PEQUEÑA HISTORIA DE UN MUSEO.

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (28 de julio de 2021)

 

En estos días se dará a conocer un trabajo de la productora “HARURU FILMAK” titulado “PETRUS”, cuya presentación tuvo lugar el pasado 28 de junio en el museo “PETRUS MUSEUM” promovido y gestionado por la “ASOCIACIÓN GRUPO VALLE DE IZAGAONDOA”, museo orientado a difundir la obra del maestro cantero medieval que firmó su obra en Guerguitiáin en uno de los capiteles de su iglesia de San Martín. La prensa se hizo eco de este acto que en la presentación a la sociedad se proyectará tanto en la citada iglesia como en algunos pueblos de la Comarca de Izaga.

 

SINOPSIS 

“Joseba, uno de los pocos canteros artesanos en activo, dedica casi toda su creatividad a esculpir exclusivas piezas que él mismo ha diseñado y que, gracias a un éxito que ha cruzado fronteras, le permite vivir de su oficio. Simeón, profesor jubilado y apasionado del románico, ha conseguido hacer realidad su sueño de levantar un museo sobre el cantero medieval Petrus de Guerguitiain, en el valle de Izagaondoa, donde todavía se conservan algunas obras de este maestro, famoso en su época. Territorio de paso de peregrinos del Camino de Santiago, entre los siglos XII y XIII, Izagaondoa es hoy una de esas zonas más desconocidas -y olvidadas- de Navarra. Los caminos de Joseba y Simeón se entrecruzan en torno a este minúsculo y apasionante proyecto cultural en medio de la nada”. 

Así comienza el planteamiento de la productora para contar esta historia de dos, mejor dicho, de tres protagonistas: Joseba, Simeón y Petrus.

Yo la veo de esta manera.

 

LA HISTORIA DESDE EL PUNTO DE VISTA DE SIMEÓN. 

*En el campo de la formación 

En realidad, esta historia comienza mucho antes de que conociera al maestro Petrus. Podría decir que las circunstancias de la propia vida fueron llevándome a traspasar puertas desde que, ya a mis 10 años, atisbaba me conducían hacia la educación. Me estrené como maestro con 20, en el curso 1969-70, siendo en 1986 cuando comencé, junto a otros compañeros, la aventura de ser miembro de la recién inaugurada Escuela-Taller de Rehabilitación del Casco Antiguo de Pamplona, ejerciendo como Coordinador de la Formación. 

En el segundo proyecto entré en contacto con la cantería, pues además de los módulos de albañilería y carpintería que impartimos en el primero se amplió la escuela con este nuevo y en esa época, comenzado ya el curso, Joseba Lekuona se incorporó al mismo. Fueron tan buenos sus resultados que con el tiempo llegó a ser miembro del equipo de formación. 

Pasaron los años y en el 2007 entré a formar parte del club de los infartados y convaleciente volví a mi querido Valle de Izagaondoa donde desde 1992 tuve, unos años, casa en él. Lo recorrí de nuevo estudiando su riqueza artística medieval, con especial interés por el maestro Petrus y la portada de la iglesia de San Martín de Guerguitiáin que interpreté en el cuento titulado “El mensaje en piedra del maestro Petrus”, publicado en el 2009 como apéndice del libro “Canteros románicos por los caminos de Navarra”. Ya entonces pululaba en mi mente la idea de hacer algo más para dar a conocer a este personaje medieval, pues tenía localizada parte de su obra extendida por Besolla, Najurieta, Alzorriz y otros lugares del noreste de Navarra e incluso por Galicia.

 

*Un encargo para Joseba. 

Así me volví a encontrar con Joseba y le propuse realizar el primero de los capiteles que hoy lucen en el PETRUS MUSEUM. 


Puedo decir que en el día 7 de diciembre de 2011 se empezó a materializar el PETRUS MUSEUM, pues es el día en que nos desplazamos hasta Guerguitiain, antes de acometer la restauración del edificio, y se tomaron las medidas al capitel exterior izquierdo según miramos la portada. El 3 de julio de 2012 ya estaba entregado y depositado en el jardín de Reta.
 


Ese mismo día quedé con Ignacio Salvador Fuertes (+), compañero de asociación, que como siempre estuvo dispuesto a colaborar en el trabajo. Nos acompañó hasta Besolla, lugar despoblado del Valle de Ibargoiti, donde se fotografió, calcó y midió el segundo capitel. Para el 22 de febrero de 2013 estaba terminado.
 


Dos meses después, el 22 de abril de 2013 el Valle de Unciti nos recibió en el lugar de Najurieta. La Señora Socorro Ardanaz nos atendió tan simpática como siempre y nos dejó la llave de la iglesia de Santo Tomás. Se eligió el hermoso capitel situado en la derecha del ábside, que, aunque tiene un pequeño desperfecto se decidió reproducirlo en su originalidad. Para el 10 de diciembre de 2013 el capitel seleccionado para el museo ya estaba adornando el jardín de Reta.
 


Días más tarde, el 18 de diciembre de 2013 salimos de Izagaondoa (En torno a Izaga) y nos acercamos hasta la Comarca de Ultzamaldea, al municipio de Ezkabarte porque en la portada de la iglesia de San Esteban, en el lugar de Eusa estaba localizado el siguiente “motivo petrus”. Tomadas las medidas, las fotografías y realizados los croquis y las plantillas correspondientes salimos del peligro imprevisto que nos surgió y al cabo de dos meses -24 de febrero de 2014- otro capitel formaba parte de la pequeña colección destinada al museo.


Subimos a Garaioa -Valle de Aezkoa- el 25 de febrero de 2014, también lugar de la Ruta del maestro Petrus, de donde Ander Ortega me envió muy amablemente unas fotografías de la portada de la iglesia de San Andrés indicándome su posible pertenencia a la escuela del maestro de Guerguitiáin. Da la casualidad de que en Garaioa los dos capiteles internos de la portada repiten el mismo mensaje que en los recogidos en Besolla y Najurieta, así como en la iglesia de San Miguel de Paraleda, provincia de Lugo. Por ello se eligió un capitel original del lugar. El 18 de marzo estaba ya terminado.
 


Nos llegamos hasta Aibar el 4 de abril de 2014 para realizar un nuevo capitel. En esta ocasión se pudo lograr gracias a la colaboración del entonces párroco Fermín Macías y a la Corporación Municipal, que a través de su brigada de trabajo montó el andamio para poder realizar esta tarea. Para el 25 del mismo mes de abril estaba terminado y entregado.

 

La marcha en la ejecución de estos trabajos se acelera a lo largo del 2014 y a final del año eran 13 los capiteles reproducidos por dos maestros canteros: Joseba Lekuona (11) y Ramón Górriz (2). Adornaban el jardín de Reta a la espera de encontrarles un lugar adecuado donde poder exponerlos.


A los pocos días de recibir el capitel de Aibar nos desplazamos el 30 de abril hasta San Martín de Unx y hasta el lugar de Leoz, en la Valdorba. En la iglesia de San Martín, en San Martín de Unx, está colocada la portada de la antigua iglesia de Sangáriz. A esta desaparecida iglesia pudieran pertenecer algunas piezas vistas en Monreal y en Celigueta. Se eligió el capitel y se procedió a tomar sus datos para una exacta reproducción. Para el 2 de junio estaba entregado.
 


En la iglesia de San Esteban de Leoz se descubre el “estilo Petrus” en los capiteles de su portada un poco más tosco e imperfecto que el resto, pero contiene los mismos elementos. Los zarcillos de la vid, los rostros humanos, … Este capitel estaba terminado para el 16 de junio. 


Aprovechando que la iglesia de Besolla estaba siendo restaurada nos acercamos de nuevo hasta ella. El objetivo era poder reproducir el último capitel del lado norte, dado su valor simbólico. Era el 2 de junio de 2014. No hubo ningún problema para poder acceder a la altura en que este capitel se encuentra. Un mes más tarde este hermoso capitel estaba terminado. Era el 4 de julio de 2014.


Cambiando de valle nos trasladamos al de Aranguren, al lugar de Zolina. Previamente se había hablado con el párroco de la iglesia de San Esteban, Eugenio Lecumberri, y con la Escuela-Taller de Ilundáin para pedir su colaboración para colocar el andamio correspondiente dado que el capitel está en lo alto. Con su ayuda, el 13 de agosto se hizo el trabajo de campo habitual y para final de mes, el 29, ya estaba entregado.
 


A continuación, ese mismo día del 29 de agosto, nos desplazamos hasta Elo-Monreal pues había localizado dos posibles capiteles de la desaparecida iglesia de Sangáriz como base invertida de la pila del agua bendita que se colocó a la entrada de la iglesia. De los dos se reprodujo el exterior, dado que el interior presentaba problemas para poderlo realizar, fotografiar y calcar de manera completa. Este sería el último capitel encargado a Joseba, quien para el 4 de noviembre lo tenía terminado.

 

*Ramón Górriz, un generoso mecenas: 


Pero en el Petrus Museum también contamos con la colaboración desinteresada del cantero Ramón Gorriz (+) quien se ofreció a colaborar en el proyecto a raíz de habernos conocido en una de sus exposiciones en la iglesia de Santa María de Badostáin y de la visita guiada que realicé a esta iglesia con ocasión de las fiestas del año 2013. Con toda generosidad se convirtió en mecenas y donó al Petrus Museum los capiteles correspondientes a Badostáin -año 2013- y Zolina -año 2014-, así como tres piezas más que hoy se exponen al público. Mi agradecimiento infinito, Ramón.
 

 

*¿Dónde exponer este trabajo? 

A medida que los capiteles se terminaban se colocaban adornando el jardín de la finca de mi cuñado Patxi Zandueta esperando poder encontrar algún lugar para poder exponerlos y crear así un pequeño y específico museo dedicado a la figura de Petrus. Una cosa tenía clara. Tenía que ser en el Valle de Izagaondoa pues en él se quiso dar a conocer el maestro. 


Por casualidad un día de finales del 2013, mi amigo Txutxín, del Hotel Ekai me comentó de una casa que en Lizarraga había recibido en herencia la Asociación ASPACE y que estaban dispuestos sus dirigentes a cederla siempre que se destinara a cosas culturales. Puestos al habla con los responsables de Aspace en Navarra les expusimos nuestro proyecto y desde el primer momento hubo buenas vibraciones y el 30 de enero de 2014 visitamos las dependencias de la casa Zandueta. Lo que vimos nos gustó, pues la casa en sí misma era ya un museo etnográfico con su bodega, con su horno, con sus muebles antiguos, … así que llegamos a un acuerdo y en asamblea la mayoría de los socios de la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa, una vez vista de nuevo la casa, decidimos quedárnosla. Mientras se preparaban los términos de la cesión ya disponíamos de la llave y comenzamos a planificar su adecuación.
 

Fue en la semana santa de 2014 cuando iniciamos en serio los auzolanes con socios y simpatizantes. Era el 14 de abril.  Para cuando se firmó el contrato de cesión el 20 de noviembre de 2014 estos auzolanes, capitaneados por el gran Salvador (+) ya daban su fruto en el cambio de la planta baja y mientras tenía lugar la realización de los capiteles se iban preparando las distintas salas: Sala de la Vid, Sala de la Bodega, Sala Polivalente -hoy denominada de Ignacio Salvador Fuertes-, la Sala del Pan, Salas Petrus I y II, el Patio de las Estelas y el recibidor. 

Para el verano de 2015, concretamente el día 18 de julio se pudo abrir el PETRUS MUSEUM, mostrando, además de la portada protogótica de la iglesia de Lizarraga de Izagaondoa, las salas que ya estaban montadas: La Sala de la Vid y la Sala de la Bodega.  Con los donativos recibidos en ese verano pudimos seguir adecuando el resto de las salas y al verano siguiente se mostró al público la Sala Polivalente con la Exposición Etnográfica “L-I.2016” con objetos pertenecientes a la familia Lizarraga-Irigoyen, últimos moradores de la casa Zandueta, y los hitos de 2015. 

Fue el 5 de agosto de 2017 cuando se abrieron al público todas las salas de la planta baja del museo: las ya conocidas y las nuevas denominadas Petrus I, Petrus II, Sala del Pan y Patio de las Estelas. A partir de ahora el objetivo se puso en adecuar el primer piso. Seguí arreglando y pintando todas las contraventanas de la casa hasta comenzar de nuevo la campaña de 2018 de cara al público iniciada el 5 de mayo y terminada el 23 de septiembre. En los mismos meses se abrió al público el museo durante 2019 y como para todo el mundo también para nuestra asociación fue un mazazo el Covid-19 y el PETRUS MUSEUM se cerró. Aprovechamos el tiempo de pandemia para habilitar parte del primer piso siguiendo con los planes. Así se actuó en el descansillo, en el dormitorio y en la sala. En los primeros meses de 2021 me dediqué a limpiar y dar nuevo aire a la puerta principal, pues volvíamos a abrir en mayo el museo para todas las personas que previamente lo solicitaran.  Con las medidas de seguridad establecidas, por supuesto.

 

*Una llamada inesperada 

Pero como no hay mal que por bien no venga un nuevo proyecto surgió a través de una llamada telefónica recibida el 21 de septiembre de 2020. Era Rubén Marcilla, un antiguo alumno de la Escuela-Taller que, como Joseba, se inició en el taller de cantería pero que ahora trabaja en el mundo audiovisual. De alguna manera reviví mi experiencia de entonces y más cuando me propuso quedar para hablar y en dicha conversación me comunicó su propuesta sobre el maestro Petrus, el trabajo de Joseba reproduciendo los “capiteles petrinos” y sus novedosos diseños y un servidor como impulsor de la creación del PETRUS MUSEUM. A partir de este momento comenzaron las cosas a girar más vertiginosamente para mí, pues debía adaptarme a las exigencias del guión de la empresa Haruru Filmak, que había obtenido una subvención y con fecha fija debía presentar resultados. 

Y así, he vivido últimamente días de grabaciones, repetido tomas, en escenas simuladas para recordar los pasos que di con Joseba desde aquel 7 de diciembre de 2011 en que después de plantearle mi proyecto fuimos los dos hasta Guerguitiáin, todavía sin restaurar, y le comenté que quería reproducir un capitel del maestro Petrus. Que sobre todo me interesaba que se hiciera con los métodos antiguos y que fuera fiel no sólo a la materia y a las formas, sino también, sobre todo, si era posible lograrlo, se imbuyera del espíritu con el que el maestro medieval lo hizo para que de alguna manera su sentimiento y mensaje nos llegara hasta nuestros días y pudiésemos entender lo que escribió a través de unos signos sencillos, populares, del día a día de las gentes de Guerguitiáin.  ¿Qué más popular que el día y la noche representado con el sol, la luna y las estrellas, los pájaros, las hojas de los árboles, los campos de trigo, los racimos de uva en los viñedos con sus pámpanos o zarcillos? 


Ahora, por exigencias del guión, se quería volver a los orígenes y reproducir un nuevo capitel. La productora quería mostrar ¿Cómo se reproduce y se recrea un capitel antiguo y desfigurado? Se eligió el capitel de los corderos perteneciente a la portada de la iglesia de Besolla, pero antes, el día de San Martín, 11 de noviembre de 2020 enseñé tres “lugares Petrus” a parte del equipo: Guerguitiáin, Besolla y Najurieta. El 10 de febrero de 2021 se rodó en el PETRUS MUSEUM el encargo a Joseba de dicho capitel. El 9 de marzo se rodó el trabajo de campo de Joseba en Besolla. El 23 de abril se rodó de nuevo en Guerguitiáin. El 25 de mayo viajamos hasta el taller de Joseba para contemplar el nuevo capitel terminado. De aquí hasta el encuentro siguiente levanté con mis manos el pilar donde sería colocado el nuevo capitel y presentado a la prensa el tráiler del documental titulado, como no, PETRUS. Tuvo lugar en la Sala Ignacio Salvador Fuertes del museo el 28 de junio.

 

*En agosto se da a conocer al público el documental PETRUS. 

Aquí estoy a la espera de ver el documental en la sesión de presentación oficial en Guerguitiáin el día 7 de agosto, sábado, a las 19.00 horas en el acto organizado por Haruru Filmak e Izagaldea que además se proyectará por otros lugares de la comarca según la siguiente programación recogida en el cartel anunciador del evento. 

Y esto es todo. Una pequeña historia en la que el museo creado por la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa, el PETRUS MUSEUM, fue concebido en mi mente desde hace años y llevado a cabo por el esfuerzo de socios y simpatizantes de la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa, para dar a conocer y homenajear al cantero Petrus. Transgredió la norma del anonimato imperante en su tiempo y al hacerlo se dio a conocer en Izagaondoa escribiendo en el último capitel del lado sur de la iglesia de San Martín de Guerguitiáin: “Petrus me fecit”. Una pequeña historia que la productora Haruru Filmak ha recogido a través de sus protagonistas: El maestro y medieval cantero Petrus, el joven y moderno cantero Joseba y el ya jubilado maestro y amante del románico Simeón, a través del documental “PETRUS. LA HISTORIA DE UN CAPITEL”.



lunes, 14 de junio de 2021

LOS NIÑOS Y EL CAPITEL INTERIOR DE LA IGLESIA DE VESOLLA.

 

LOS NIÑOS Y EL CAPITEL INTERIOR DE LA IGLESIA DE VESOLLA.

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (14 de junio de 2021)

 


Uno de los pasajes que siempre me ha llamado la atención desde que era niño e iba a la catequesis es el que recogen los evangelistas Mateo y Lucas en el que se dice que Jesús alababa a su Padre, porque frente a las personas poderosas, sabias y prudentes había preferido a los pequeños para revelarle sus secretos. (Mt. 11,24 y Lc.10,21).

Y la verdad es que los pequeños, los niños, en su sencillez y espontaneidad ven y expresan con toda normalidad lo que los adultos, por prudencia, para no equivocarse y no meter la pata, para dar la sensación de personas serias, a veces no nos atrevemos a expresarnos.

Esto, llevado al complicado mundo de la identificación y aún más de la interpretación de los motivos que los maestros tallistas medievales grabaron en sus obras, fueran capiteles, canecillos, portadas, etc., estoy comprobando en estos últimos años en que me dedico a transmitir lo que, después de una larga observación y reflexión yo mismo logro ver e interpretar en las iglesias de la Comarca de Izaga, rica en arquitectura de los siglos XI-XII-XIII y XIV, va siendo algo muy cierto.


Siempre que acuden familias con niños a las visitas guiadas que desde la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa atendemos o programamos suelo comentar a los mayores que me voy a dirigir sobre todo a los pequeños, porque son ellos el futuro del patrimonio que ahora se les explica y porque educar a la infancia y a la juventud en el amor a lo que nosotros hemos heredado es la base para que se mantenga vivo y llegue a las futuras generaciones.

Así lo he comprobado sea en Guerguitiáin, sea en Artáiz, Besolla, Najurieta, Izco, Ekai o cualquier otro de los muchos lugares por los que nos movemos. Siempre las respuestas y observaciones de los pequeños han dado en el clavo y han sabido ver lo que para los ojos de los adultos es invisible, quizás porque hayamos perdido esa mirada profunda y clara de la mente infantil que ve más allá y está más cerca del valor de los símbolos que los maestros medievales emplearon en sus obras.

Escribo estas líneas porque en las dos últimas visitas guiadas que este fin de semana hemos realizado, los niños y su clarividencia han sido los protagonistas al hablar de uno de los capiteles perteneciente a la iglesia de Besolla, que está colocado en la Sala Petrus II del PETRUS MUSEUM, sala que por cierto es la que más les ha gustado, según su propio parecer. Lo mismo sucedió cuando en el año 2012 hicimos un paseo desde Izco hasta Besolla. La misma respuesta dada por un niño en 2012, fue la que el sábado pasado escuché de la boca de un niño y, ayer domingo, de la de una niña de ocho años. Ninguno de ellos había visto antes el capitel que se explicaba, pero supieron identificar cada una de sus partes. Lo que para los adultos se nos escapa, para los niños es algo evidente y así lo expresan… y así lo recogí en diciembre de 2014 cuando escribí el artículo titulado “SANTA MARÍA DE VESOLLA EN EL PETRUS MUSEUM”. Decía entonces:


"El siguiente capitel tiene su mensaje propio. Está situado en el tramo final del lado norte del interior de la iglesia. Sus distintos elementos forman parte de un todo narrativo. Sería interesante conocer cómo estaban pintados cada uno de ellos para poder leerlo en su originalidad, con los matices que el color pudiera agregar a la narración.

En este capitel ya conocemos el simbolismo de los zarcillos de la vid y de los casquetes esféricos o bolas. Jesús y su cuerpo en figura de pan. 

También está presente la figura humana, curiosamente como amortajada, sin brazos. Su gran cabeza cubierta y la expresión de sus ojos redondos y abiertos miran fijamente hacia ninguna parte. Parece representar a una persona muerta. Esta persona ocupa el encuentro de las caras central y derecha del capitel.

El maestro cantero ha grabado a su derecha un ave rapaz que por su silueta recuerda a un halcón y por encima del halcón dos hogazas de pan.

La figura del halcón nos remonta a las creencias egipcias en las que a la vez que simboliza el alma de la persona, se le identifica como divinidad solar siendo el símbolo de la luz y el que marca el proceso de la muerte y la resurrección. Se asume de nuevo una tradición antigua para expresar el hecho de la muerte y la esperanza de la resurrección en la vida de los creyentes. 

En la parte inferior del capitel se ha representado un puente de arcos de medio punto que lo recorre de extremo a extremo.  En el otro extremo del capitel se representan de nuevo los zarcillos de la vid como punto de llegada y en el encuentro de las caras central e izquierda del capitel se ha labrado, como dijimos en su momento, un detalle difícil de identificar que podría simbolizar a la vida nueva en forma de gotas de agua.

El centro del capitel lo ocupa otra vez la representación de los pámpanos de la vid escoltados simétricamente por un par de halcones que, a manera de los pájaros carpinteros del capitel exterior derecho de la portada, parecen indicarnos en dónde han de obtener el alimento y la vida las personas cristianas. La vid, el vino y la sangre están presentes junto al pan y la carne.

¿Qué comunica este capitel?

Parece comunicarnos que la persona cristiana ha de realizar un cambio a lo largo de su existencia, que le lleve de la muerte a la vida. Las fuerzas para realizar el recorrido de una orilla a otra, a través del puente de su existencia, las obtendrá alimentándose con el cuerpo y la sangre de Jesús. Es decir, llevando a la práctica las enseñanzas de Jesús.

Este capitel en definitiva parece resumir el capítulo 6 del evangelio de Juan y en concreto la respuesta que da Jesús a los judíos en Jn.6, 52-54, que se preguntaban “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.”[1]


De los símbolos que este capitel contiene es fácil de identificar el puente, los halcones, los panes, los zarcillos de la vid, pero ¿qué se representa con el quinto símbolo? Pues bien, los niños lo ven con ojos de niño y dicen: “Es una gota de agua”.

En las dos veces reaccioné interiormente e hice muestras de admiración dirigiéndome a los adultos, algunos de los cuales ya habían hecho comentarios al oído sobre lo que ellos veían en este motivo casi, casi abstracto, y también ellos se sorprendieron de la respuesta dada.

¡Muy bien! - digo yo. Una gota de agua que parece que va creciendo, ¿no? Como pasa en los cristales de los coches cuando llueve.

…y pregunto a los mayores a ver qué es lo que ellos ven…y alguno, con cierto miedo dice que le parece una caca, y otro, más decidido dice:

- ¡Pues lo voy a decir! Yo lo que he visto desde el principio y así se lo he dicho a mi pareja al oído es que me parece el sexo femenino.

- ¡Qué visiones tan diferentes! Comenta otro adulto.

- ¿Son diferentes? Sí, pero ¿También lo es el mensaje? Y les comento que la visión infantil de la gota de agua nos habla de vida. El agua es vida. Sin agua moriremos… y voy a seguir cuando una mujer comenta:

- Lo mismo que el sexo femenino, que transmite vida.

- Así es. Las dos visiones nos hablan de vida.

El puente une dos orillas y como el halcón Horus que muere y resucita nosotros hemos de morir también y pasar el puente hasta la otra orilla y volver a nacer a una nueva vida.

…y les comento la genialidad del maestro Petrus que supo, con su sabiduría del mundo antiguo y su profesionalidad como cantero, plasmar el mensaje teológico de la muerte y de la resurrección que el comitente de la iglesia de Besolla le encargó que transmitiera en este capitel sin emplear ningún motivo claramente cristiano, sino sirviéndose del conocimiento que sobre la cultura antigua egipcia tenía y empleando símbolos fácilmente reconocibles por las gentes humildes de la aldea de Besolla.


miércoles, 20 de septiembre de 2017

LA HIGUERA, EL ROBLE Y MI DECISIÓN

LA HIGUERA, EL ROBLE Y MI DECISIÓN


Por Simeón Hidalgo Valencia (20 de septiembre de 2017)



La sencilla y preciosa portada medieval de la iglesia de Santa Eulalia de Lizarraga de Izagaondoa transmite aún hoy día su mensaje a quien quiera y sepa leerlo. La estudié allá por el año 2010-11 y expliqué mi propia lectura por primera vez con ocasión de la Jornada Románica por Izagaondoa celebrada en octubre del 2011.

Aunque el trabajo realizado lo di a conocer a través de mi blog y más tarde fue uno de los artículos del libro “Las claves de Izagaondoa”, ahora me voy a centrar en reflexionar de nuevo sobre los capiteles del lado izquierdo de la portada, según la miramos, pues en las tallas de sus tres capiteles protogóticos veo compendiada magníficamente la doctrina que la iglesia católica transmitía a los fieles del siglo XIII y que hoy sigue teniendo vigencia también desde el punto de vista de la ética para las personas actuales, sean cristianas o no, pues en definitiva se nos habla, por medio del simbolismo, de la propia libertad que cada persona posee para tomar un camino u otro en su propia vida.

Titulo esta reflexión “La higuera, el roble y mi decisión”, porque el simbolismo de estos dos árboles se convierte en referencia ética para mí, como persona. La higuera y el roble hacen aquí de elementos paradigmáticos que nos llevan a los orígenes de lo que se ha dado en llamar el Antiguo y el Nuevo Testamento.


LA HIGUERA:

Si observamos al detalle y sin prisas el primer capitel, el exterior, llegará un momento en que identificaremos tanto la hoja del árbol como los frutos del mismo perfectamente labrados por el maestro de Lizarraga de Izagaondoa, anónimo sí, pero de tan alto nivel profesional que parece bordar en la misma piedra.
Las hojas y los frutos, sean brevas o higos, nos hablan de la higuera.



¿Y por qué se talla la higuera en este capitel?

Porque quien encargó esta portada para la primitiva iglesia de Lizarraga se propuso plasmar aquí los primeros momentos de la humanidad, cuando veía el Jardín del Edén o Paraíso Terrenal como una referencia palpable que a manera de cuento se recoge en los inicios del Génesis para poder comprender mejor y explicar de alguna forma la situación dolorosa de la condición humana en lucha constante por su propia existencia.

La Biblia inicia con el libro del Génesis, donde se narra los orígenes del mundo y de la humanidad. Hay dos relatos de la creación. El que aquí nos interesa es el segundo. Se puede leer en Génesis 2,4-26. En este último versículo se nos dice que “Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro.”

A continuación en todo el capítulo 3º se habla de la serpiente, de la prohibición de comer del “fruto del árbol que está en medio del jardín”. “No comáis de él. Ni lo toquéis, so pena de muerte.” De la visión de la serpiente sobre el tema: “De ninguna manera moriréis. Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.” [1] Etc.,…

Pero, ¿cuál era el árbol situado en medio del jardín?

Nadie lo sabe. Generalmente se habla de su fruto: la manzana, por lo que el árbol sería el manzano, pero en Lizarraga no aparece el manzano, sino la higuera con sus frutos.

¿Por qué?

Porque en esto del mito original del Paraíso perdido a través de la decisión humana de hacer caso a “la serpiente”, la fruta no es lo importante por lo que no se especifica y en Lizarraga de Izagaondoa aparece una de las versiones frutales correspondientes al árbol del centro del jardín primigenio. La higuera.

¿En qué se basa esta talla?

Quien esto manda hacer conocía muy bien las tradiciones antiguas que en el siglo X se plasman en los libros miniados realizados en los escritorios de los monasterios, focos de cultura y de transmisión de saberes. Y es en esos códices donde encuentro la posible base de lo que aparecerá no ya pintado, sino esculpido en Lizarraga unos trescientos años después.

El monje Vigila copia en el scriptorium del monasterio de Albenda de Iragua, La Rioja, entre los años 974 al 976, la Crónica Albendense y terminado el libro su contenido se recoge en gran parte en el monasterio de San Millán de la Cogolla de Suso  conocido por el nombre de Códice Emilianense que se inicia en el 976 y se acaba en el 992.[2] Pues bien, en ambos códices aparece ilustrada la caída de Adán y Eva en el Paraíso Terrenal y el árbol que se representa es una higuera.[3] Pasarán más de 300 años y este mismo árbol se talla en Lizarraga para indicarnos simbólicamente el definido como “Pecado original”.

La lámina representa en el centro a la higuera. La serpiente enroscada en ella lleva en su boca un higo o una breva y se lo da a Eva que extiende su brazo y lo coge. Adán y Eva se tapan con hojas de higuera. “Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; y cosiendo hojas de higuera se hicieron unos ceñidores.”

La lámina especifica claramente con las palabras “LIGNVN FICI” que se trata de árbol del higo: la Higuera.

Rodeando a manera de marco  la imagen, el copista escribe comenzando desde la parte superior izquierda y siguiendo el sentido de las agujas del reloj el siguiente texto:”+ Allí entre los árboles del Paraíso Eva había tendido la mano hacia el fruto tomándolo de la boca de la serpiente. Rápidamente se la había llevado a Adán. Después juntaron hojas de higuera y se hicieron perizoniums ( delantales, taparrabos, paños de pureza…)”.[4]

La higuera, ese árbol tan familiar en muchas de las casas de nuestros pueblos, resulta, según esta tradición, ser el árbol del conocimiento del bien y del mal. Árbol representado en este capitel de la iglesia de Santa Eulalia en Lizarraga de Izagaondoa con todo su simbolismo primigenio del mal que acecha a la humanidad.



EL ROBLE:

Lizarraga de Izagaondoa hace gala de poseer un hermoso robledal que bien cuidado y limpio se asemejaría también a un pequeño Jardín del Edén. Edén que con su silencio atrae a más de un caminante a visitarlo y gozar desde su frondoso follaje de unos momentos de paz y sosiego.



Entre todos los robles el que aquí se muestra es el más antiguo y destaca sobre los demás, mucho más jóvenes. En el “Decreto Foral 87/2009. De 1 de diciembre por el que se declaran Monumento Natural determinados árboles singulares y se establece su régimen de protección”, se le cataloga de la manera siguiente:

“M.N.35
Nombre del Mnumentos Natural:
Roble de Lizarraga.
Localización: Lizarraga de Izagaondoa.
Número de ejemplares: 1
Coordenadas X e Y: 622.893 /
 4.735.976.” [5]

Hay una tradición que remonta su existencia ya a los tiempos de la familia de San Francisco Javier, allá por los siglos XV – XVI, pero unos doscientos años antes el roble aparece esculpido junto al anterior de la higuera en la portada de la antigua iglesia medieval.

Si echamos una mirada sobre el simbolismo y la importancia del roble a lo largo de la historia de las civilizaciones podremos atisbar y comprender su presencia entre las tallas de la iglesia de Santa Eulalia de Lizarraga pues se la ha tenido desde antiguo como el árbol de la sabiduría y del conocimiento. Se le ha considerado como el árbol sagrado por antonomasia, así como el árbol que da la vida bajo el cual se toman las decisiones y se establecen las nuevas leyes.

El cristianismo, que hunde sus raíces en culturas anteriores también lo tiene en consideración y al tallarlo con frecuencia en las portadas de sus iglesias, como se ve con frecuencia en iglesias de Navarra a partir del siglo XIII, lo asimila a la Nueva Ley que bajo sus ramas se proclama a través de la palabra de Jesús.

Así pues, la Higuera representa la caída, el pecado y la Ley Antigua, mientras que el Roble representa la liberación, el fuego divino que purifica, la palabra profética de la Ley Nueva que anuncia la vida, el árbol de la cruz que regenera a la humanidad. El árbol de la vida junto al árbol de la muerte.


MI DECISIÓN:

Y así, después del resumen de la Historia Sagrada por medio de las imágenes de dos árboles antagónicos, el tercer capitel me pone personalmente ante mi propia decisión. Alumbra ante mis ojos las dos realidades anteriores y me muestra a dónde me conduce el tomar un camino u otro. Mi propia libertad me llevará a tomar la decisión que me puede esclavizar o me puede liberar. Aquí interviene mi ética personal. Nadie puede decidir por mí. Soy yo el único protagonista y el único responsable de lo que en mi vida pase. Yo me lo he buscado y no vale ninguna de las excusas con que me quiera engañar a mí mismo. Soy libre. Soy responsable de mis actos.

¿Cómo se me comunica todo esto?
Mediante la figura mitológica del ser con cabeza humana de melena al viento, cuerpo de ave y cola de serpiente que enrosca desde los pies hasta el cuello de la persona que ocupa el centro del capitel. Esta persona ha sido atrapada por el mal, sigue en la ley antigua de tal manera que ella misma se va transformando físicamente en el mismo ser que le tiene dominado. Los dedos de sus pies y de sus manos se transforman y se convierten en garras de animal.

¿Podrá liberarse?
La parte derecha de este capitel da la respuesta a través de la imagen de la cabeza humana que se aprecia por encima del ave rapaz. Identifiquémosla como un águila o halcón y tendremos la respuesta liberalizadora, al igual que podemos verla por  en las cercanas iglesias de San Martín de Artáiz y de Santa María de Besolla. La aceptación libre de su presencia nos introduce en la esfera de lo divino y nos ayuda a caminar, en nuestro tiempo humano, por la senda de lo bueno, bello y verdadero.


¿QUÉ MENSAJES NOS COMUNICAN ESTOS CAPITELES?

A manera de resumen expongo lo que yo leo en ellos.

1º. En un principio el ser humano gozó de la felicidad del paraíso, pero al comer del árbol del conocimiento, representado en la higuera, descubrió además su propia debilidad.

2º. Otro árbol, el roble, símbolo de vida, representa la salvación traída por Jesús, donde encontrará su fuerza.

3º. Ante el dilema de muerte o vida, el cristiano opta por la vida, liberándose del monstruo que le atrapa y como el halcón mitológico resucita cada día a la vida.






[1] Los textos bíblicos que se citan en el artículo siguen la versión de la Biblia de Jerusalén.
[2] Consultar en Internet: Códice o Código Albendense o Vigilano y Códice Emilianense.
[3] Imagen recogida en Internet.
[4] Traducción ofrecida por Margarita Marcos González en la página de Facebook “Románicos en movimiento”.
[5] http://www.lexnavarra.navarra.es/detalle.asp?r=29923