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miércoles, 21 de julio de 2021

LA OLVIDADA FUENTE DE IDOATE

 

LA OLVIDADA FUENTE DE IDOATE 

Por Simeón Hidalgo Valencia. (21 de julio de 2021) 

 


En varias ocasiones he escrito mostrando el estado de deterioro importante que viene soportando la fuente-aljibe medieval del lugar de Idoate y solicitando de la Corporación Municipal del Ayuntamiento de Izagaondoa un proyecto adecuado y respetuoso con el entorno rural en que se encuentra. 

Hoy vuelvo a escribir de nuevo después de leer en la revista de la Mancomunidad de Izaga que se van a acometer trabajos de alumbrado y acondicionamiento del entorno de las fuentes-aljibes medievales de Turrillas y Reta dado que:

“Representan un elemento de la arquitectura civil del Valle de gran valor, vinculadas a la cultura del agua, uno de los bienes más preciados que nos da la madre naturaleza.

Están ubicadas en bonitos enclaves con entornos privilegiados.

Se va a intervenir colocando papeleras, bancos y creando jardines integrados.

… ¡Todo sea por nuestro Valle!” 

Este articulito anónimo comienza diciendo que en sendas fuentes-aljibes se actuó hace tiempo, pues… “Estaban en una situación de deterioro importante”. 

Tengo que decir que me congratulo de que se actúe como se dice en estas infraestructuras patrimoniales de los lugares de Turrillas y Reta, y a la vez me pregunto ¿Por qué en la fuente-aljibe de Idoate no se actúa ya, dado que también es un elemento de la arquitectura civil del Valle, también está vinculada a la cultura del agua, está ubicada en un bonito enclave con un entorno y vistas maravillosas y, sobre todo, está en una situación de deterioro importante? 

¿Por qué es la única fuente-aljibe pública que todavía no ha tenido un arreglo de consolidación mientras que la de Reta, por ejemplo, que yo sepa, ha tenido ya tres y con esta última va para la cuarta? 

Quizás se me diga que se actuó en ella en el año 2015 a lo que respondo que se actuó no en la fuente-aljibe, sino en su entorno y además sin ningún proyecto debidamente pensado y adecuado, gastando un dinero público sin ton ni son. 

Quien esto escribe ha dirigido visitas guiadas mostrando estas piezas arquitectónicas de la Ruta del Agua por la Comarca de Izaga comenzando la misma por el ejemplar de Idoate y comentando a las personas asistentes la necesidad, a la vez que la esperanza de que se rehabilite a no más tardar, pero desde el año 2010 han pasado casi once años y el tema está peor, pues el deterioro es evidente, tanto en la fuente-aljibe, como en el aska, como en el lavadero. Esta Ruta del Agua la comenzamos en Idoate y la seguimos por Artáiz, Zuazu, Reta, Ardanaz, Turrillas, Induráin, Tabar y San Vicente con el Puente de San Calaveris. 

Sirvan estas líneas para recabar de la Corporación Municipal del Ayuntamiento de Izagaondoa mayor atención a la fuente-aljibe de Idoate para que sea una realidad lo que se afirma al final del citado artículo de la revista de la Mancomunidad de Izaga de que … ¡Todo sea por nuestro Valle!, y no quede en un lema retórico que confunda el todo por la parte. 

Tres momentos del entorno de la fuente-aljibe de Idoate. 

Vista frontal de la fuente-aljibe de Idoate.

domingo, 11 de marzo de 2018

LA FUENTE DE IDOATE - IZAGAONDOA - NAVARRA


LA FUENTE DE IDOATE – IZAGAONDOA – NAVARRA


Por Simeón Hidalgo Valencia (11 de marzo de 2018)


Una vez más hablo de la fuente medieval de Idoate, la única del valle de Izagaondoa que todavía sigue a la espera de que “a quien corresponda” se fije definitivamente en ella y tenga un poco de compasión y la rehabilite de una vez.

¿Qué por qué hablo de nuevo de esta fuente medieval?

Porque el pasado 8 de marzo, me acerqué hasta Idoate para buzonear una comunicación a los vecinos invitándoles a la reunión informativa del día 18 de este mes a las 12 horas en la Sala Socio-Cultural del ayuntamiento, pues desde la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa tenemos un proyecto de edición de un libro sobre las Casas de Izagaondoa-2018 y queremos contar con la colaboración de los mismos y, ya que estaba, por allí me acerqué a ver la fuente y su entorno.


La reflexión que me hice es que bien merecería un plan de conjunto esta zona de Idoate, pues forma parte del patrimonio de Izagaondoa al igual que las fuentes o aljibes de Zuazu, Reta, Ardanaz, Turrillas e Induráin, sin olvidarnos de la fuente de Artáiz, paso obligado del recorrido de Idoate a Guerguitiáin.

Estos aljibes medievales citados están todos rehabilitados y se mantienen en perfecto estado. No así el de Idoate y en más de un artículo lo he hecho saber, pero parece que este rincón de Izagaondoa, punto de partida o meta de la actividad que de vez en cuando programa nuestra asociación titulada “La ruta del agua por Izagaondoa y comarca”, está gafada en el mejor de los casos.

De esta fuente escribí ya en el 2011 lo siguiente:
“La fuente de Idoate se ubica, como todas las demás, a las afueras de la población. En este momento es la que requiere una mayor actuación, pues se encuentra bastante deteriorada al exterior. Se adivina en el frontal de la fuente los restos de un pequeño pórtico, del que quedan algunos sillares como testigos. La entrada al aljibe está cegada y el único vano de entrada se limita a un pequeño ventanal taponado por una estructura metálica agujereada. Como el agua se aprovecha en la actualidad y se saca con motor, se ha colocado en el tapial frontal una caja metálica para guardar los mecanismos eléctricos. Al exterior se adivina entre la vegetación la estructura abovedada del aljibe.
La fuente alimenta también al antiguo abrevadero y al lavadero del pueblo, recuerdo pasado, que se encuentra rehabilitado.
Como podemos observar, una vez despejado el camino, el suelo está empedrado. Una pronta actuación puede recuperar este entorno como lugar de solaz y de paseo para las gentes del lugar.
Al exterior se adivina, como hemos visto ya en otros lugares, una fachada porticada con bóveda de medio punto. A la izquierda, como en Induráin o Zuazu, el banco de piedra cumplía las mismas funciones y a su lado la abertura del aljibe, que mide 50cm de anchura por 60cm de altura y 22cm de grosor. Esta entrada tiene su base con curvatura por donde rebosa el agua sobrante camino del  abrevadero y del lavadero. La plataforma de la derecha es más elevada y serviría para colocar el balde o el cántaro de agua que se iba a transportar hasta la casa sobre la cabeza. Se facilitaba así esta operación que requería mayor esfuerzo.
La fachada tiene 188cm de anchura total, de los que 111cm corresponden al arco. Su altura total, desde el nivel del suelo a la parte más elevada del extradós del arco es de 209cm.
A la espera de poder penetrar en el interior de esta fuente he podido fotografiar someramente su interior que es un pequeño recinto abovedado de forma rectangular de 95cm de ancho y unos 120cm de largo por más o menos unos 200cm de profundidad, a decir de los vecinos de toda la vida a los que pregunté. Pero esta fuente, por lo que me cuentan, tiene otro compartimento, pues hay una puerta inferior que da paso al mismo.
…Por los datos que he podido obtener la capacidad del primer recinto podría estar alrededor de los 2.280 litros de almacenamiento, amén del resto no visible en este momento.
La boca de la fuente está orientada al sureste.”

Han pasado ya unos años y por desgracia la última adecuación del camino no tuvo en cuenta la sugerencia de una actuación del conjunto y desde mi manera de ver fue, en parte, tirar el dinero.

Esperemos que este nuevo recordatorio llegue a “quien corresponda” y se haga un esfuerzo para poner a este rincón de Idoate tan visitable para los turistas rurales como los de Artáiz, Zuazu, Reta, Ardanaz, Turrillas e Induráin.

De la también medieval “Fuente del Moro” de Legin, de propiedad particular, no me olvido y bueno sería establecer negociaciones con sus propietarios para rescatarla de su hundimiento y abandono.





sábado, 1 de noviembre de 2014

NOVIEMBRE: EL MATATXERRI

NOVIEMBRE: EL MATATXERRI

Por Simeón Hidalgo Valencia (01-11-2014)

Comenzamos hoy el mes de Noviembre, que etimológicamente hace relación al número nueve, pues era el noveno mes del calendario primitivo de Roma, que era de diez meses. Ya hablé de él en el año 2011 y documentaba dos de las características de este mes con sendas imágenes de la exposición etnográfica que ese año montamos con mucha ilusión y con gran éxito, cuando éramos “Grupo Cultural” [1].

Hoy me voy a detener en la faena que los calendarios o almanaques medievales representaban en este mes en relación a la vida de entonces. La matanza del “txerri” o del cerdo, que en previsión del cercano invierno y con el fin de tener las despensas llenas y alimento variado en caso de quedarse bloqueado por las intensas nevadas que entonces había, se hacía en este mes, teniendo como referencia a uno de los santos más populares: San Martín de Tours, cuya festividad es el 11 de Noviembre.


“A todo cerdo le llega su San Martín” se decía y se sigue diciendo y todavía en algunos lugares del valle de Izagaondoa se sigue haciendo la matanza del cuto a la manera tradicional, aunque para evitar que sufra en demasía se apliquen métodos actuales.

Si nos fijamos en los dos calendarios que se conservan en Navarra, el de Ardanaz de Izagaondoa y el del claustro de la Catedral de Pamplona veremos que no era el cuchillo lo que se empleaba para matarlo.

En el calendario de Ardanaz parece un palo o garrote, aunque la pintura no está completa, pero esta laguna nos la colma el más moderno y de mayor categoría de la catedral pamplonesa. El instrumento que se empleaba para matar al “txerri” era un hacha como muy bien se distingue en el de la clave del claustro catedralicio. El matarife asesta un fuerte golpe en la cabeza del cerdo con el contrafilo del hacha, lo que le deja sin sentido. En este estado se lo sangraba.

La faena de la matanza del cuto ha estado vigente hasta fechas bastante recientes en nuestros pueblos y era todo un rito la matanza; el recoger la sangre en el caldero revolviéndola para evitar que cuajara; el chamuscado empleando como material combustible fuera la paja, los helechos o las oyagas; la extracción de las vísceras;  la minuciosa limpieza de las tripas en un “aska” concreto del pueblo usado “ex profeso” para este menester como se hacía en Idoate, que se empleaban para hacer luego los embutidos de todo tipo: chorizo, morcilla, mondongo, “txistorra”, salchichón, “birica” [2],… y seguir con el despiece del resto, preparando los lomos que una vez partidos en ruedas se pasaban por la sartén y se guardaban dentro de una tinaja llena de aceite para su conservación, sin olvidarnos de introducir en sal los deliciosos jamones, o la cabeza y patas del animal.

Desde el morro hasta el rabo del cerdo se aprovecha todo, se dice normalmente. Así es, pues nada se desperdicia.

Me cuentan que, en Idoate, para reponer fuerzas a mitad de la faena se servía un “amarretako” consistente en pimientos escabechados y sardinas viejas con aceite y ajo y que por la noche, para cenar, la “etxekoandre” preparaba las “txaltxitxas”- así decía mi abuela- que “se hacían con magro de cerdo partido en trozos muy pequeños y que se freían con ajo y aceite hasta que quedasen bien friticos”.

En Noviembre esta era la tarea principal en las casas y en los campos se terminaba la siembra y se recogían los últimos frutos, pues el paso de las grullas en busca de mejores climas anunciaba, como hoy en día, la llegada de los fríos invernales y si los silos, desvanes, pajares, graneros y despensas no estaban colmadas, la escasez de alimentos podía poner en peligro la vida tanto de los habitantes de la casa como de sus animales a poco que se alargara unos días los fríos de Febrero, como revela el dicho popular que me contaba D. Paulino de Lizarraga hace unos años cuando le entrevisté junto a la Sra. Esther, su mujer.

“-¿Sabéis algún dicho o refrán de la zona?

P.- Yo sé aquel del pastor que a finales de Febrero exclamó:

“Febrero, Febreruelo
ya no te tienen miedo
mis corderuelos”.

Y el tiempo le contestó:

“Con tres días que me quedan
y los que me da mi hermano Marzo
te dejo, pastor incauto,
con el palo bajo el brazo”.

De ahí la importancia de aprovisionar abundantes alimentos, dado que el tiempo podía jugar malas pasadas y mermar en un plis-plás la economía de los hogares.

A continuación algunas escenas de la matanza en casa Hirigoyen o Irigoiengoa, Pancho o El Americano, en Idoate.