sábado, 11 de abril de 2020

ARTÁIZ XV- DESCENDER A LOS INFIERNOS


ARTÁIZ XV – DESCENDER A LOS INFIERNOS

Por Simeón Hidalgo Valencia (06-06-2014)



-Pues la verdad sea dicha, personalmente me resultaría muy difícil interpretar en profundidad las manifestaciones artísticas de religiones como la judía, la islámica o la budista, por ejemplo.

- ¿Por qué dices eso? ¿No has estudiado Historia del Arte Universal a lo largo de la carrera de Historia? ¿O no te fue bien?

- ¡Que si estudiamos Arte! ¡A lo largo de los diez semestres de la carrera! ¡Y era uno de los temas que se me daba mejor!

- ¿Entonces?

-Lo digo porque una cosa es conocer las formas, los estilos, las expresiones y otra, quizás lo principal, vivir y conectar con la mentalidad, el pensamiento, las creencias de donde surgen. Pienso que en estos casos me falta una parte esencial para poder ver más allá de lo que externamente veo y poder captar todo lo que estas expresiones artísticas comunican.

- ¿Quieres decir que para comprender el arte de cualquier civilización has de sintonizar lo más posible con su mundo de creencias?

-Así es. ¿No se tendrá más facilidad para ver la totalidad de una manifestación artística si además se comparte la fe que la origina? Por eso digo que me muevo mejor y comprendo más en profundidad las manifestaciones artísticas del entorno de mis propias creencias, que es lo cristiano.

-Entonces ¿Si no crees o profesas una determinada religión no puedes comprender sus manifestaciones artísticas?

-Quizás si. No lo sé. Es la duda que yo tengo a la vista de lo que personalmente siento. Ya te digo. Llego más lejos en el arte cristiano que en el islámico, por ejemplo. En lo islámico puedo identificar lo externo de sus manifestaciones, pero se me escapa su mundo interno, su simbolismo, su fe, pues al fin y al cabo el arte es la plasmación externa del mundo de las ideas y creencias del artista.

-Pues ya conoces lo que pienso respecto a la religión. Para mí, Dios no existe y sin embargo intento conectar con lo que aquí se representa. A mí también me dice algo todo lo que hemos visto hasta el momento. También en esta hermosa fachada de Artáiz hay mensajes para los simples humanos que no creemos en Dios. Hay valores básicos aquí esculpidos que no son ni cristianos, ni judíos, ni budistas, ni islámicos, ni corresponden a una creencia en exclusiva, pero que a todas ellas pertenecen, al igual que a los agnósticos y ateos. Aunque a lo mejor puede ser también que a los que os profesáis creyentes, vuestra misma fe os ciegue y os impida ver el vasto mundo de ideas que hay en el mundo y por pretender ir más allá os olvidéis del más acá, es decir, del denominador común que tenemos las personas de cualquier raza o lugar.

Así dialogan dos amigos entendidos en Arte frente a la fachada de San Martín de Artáiz. El matiz es que uno se declara creyente en Jesús y el otro ateo. Los dos parten de lo que ven. Los dos con ojos críticos de expertos observan esta metopa.

Yo he seguido su conversación sin intervenir, pues no tenía vela para ese entierro y discretamente, mientras seguía sacando fotografías de cada escena y detalle, me he interesado por su reto para ver quién de los dos interpretaba correctamente la siguiente metopa y por la reacción de ambos he tenido la impresión de que tanto al creyente como al ateo esta escena se les resistía. He dejado mi trabajo y me he sentado en el banco de piedra, a la sombra de la acacia. He sacado mi tablee y me he puesto a describirla.

La escena que aquí se reproduce recoge una de las creencias de los cristianos. La de que Jesús, en el tiempo que estuvo muerto fue o bajó a "los infiernos" o sehol judío, que no el infierno de los cristianos con diablos, fuego y tormento eterno, para rescatar de "ese lugar indefinido" a las almas de las personas que en su vida habían sido buenas y llevarlas al "cielo", comenzando por Adán, el padre de la humanidad.

Curiosamente esta escena, como casi la totalidad de las que se muestran en Artáiz, no está sacada de la Biblia, aunque tenga un componente espiritual cristiano y se recuerde en la liturgia que se celebra en la iglesia católica en la celebración de la noche de Pascua de resurrección.
Quien esto desconoce muy difícilmente puede identificar la escena y mucho menos leer básicamente lo que en ella se comunica. De ahí que a ambos amigos les resultara difícil, si no ya describir lo que veían, sí interpretar e identificar correctamente a los personajes.

…

-Esta otra metopa, comenta el guía a los visitantes, nos narra una de las afirmaciones del credo cristiano. La denominada “anástasis” o descenso de Jesús a los infiernos para rescatar a los justos del Antiguo Testamento. Personas buenas anónimas, reyes, profetas, jueces, patriarcas, hasta llegar a Adán y Eva.
No responde a la representación de ningún texto bíblico, porque este pasaje no está en la Biblia, aunque sí es una creencia de la tradición de la iglesia a la que uno de sus hombres sabios, san Epifanio, allá por el siglo IV, dedicó una hermosa narración.
Con el tiempo entró a formar parte de la liturgia del Rezo de las Horas para el Sábado Santo. Dice así:

Antes de leer él mismo, pide como siempre un voluntario o voluntaria para hacer la lectura. Un señor entrado en años se ofrece. Su cara le resulta conocida al guía de la visita. Saca sus gafas de lectura, se las coloca con parsimonia y con voz recia y bien templada, lee.

“¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey duerme. La tierra está sobrecogida, porque Dios se ha dormido y ha despertado a los que dormían desde antiguo. Dios hecho hombre ha muerto y ha conmovido la región de los muertos.

En primer lugar, va a buscar a nuestro primer padre, como a oveja perdida. Quiere visitar a «los que yacen en las tinieblas y en las sombras de la muerte». Él, Dios e Hijo de Dios, va a liberar de los dolores de la muerte a Adán, que está cautivo, y a Eva, que está cautiva con él.

El Señor se acerca a ellos, llevando en sus manos el arma victoriosa de la cruz. Al verlo, Adán, nuestro primer padre, golpeándose el pecho de estupor, exclama, dirigiéndose a todos: «Mi Señor esté con todos vosotros». Y Cristo responde a Adán: «Y con tu espíritu». Y, tomándolo de la mano, lo levanta, diciéndole: «Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz». Yo soy tu Dios, que por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho hijo tuyo. Y ahora te digo que tengo poder de anunciar a todos los que están encadenados: «Salid», y a los que están en tinieblas: «Sed iluminados», y a los que duermen: «Levantaos». Y a ti te mando: «¡Despierta, tú que duermes!», pues no te creé para que permanezcas cautivo del abismo. ¡Levántate de entre los muertos!, pues yo soy la vida de los que han muerto. Levántate, obra de mis manos; levántate, imagen mía, creado a mi semejanza. Levántate, salgamos de aquí, porque tú en mí y yo en ti formamos una sola e indivisible persona.

Por ti, yo, tu Dios, me he hecho hijo tuyo. Por ti, yo, tu Dios, me revestí de tu condición de siervo; por ti, yo, que estoy por encima de los cielos, vine a la tierra, y aún bajo tierra. Por ti, hombre, me hice hombre, semejante a un inválido que tiene su lecho entre los muertos; por ti, que fuiste expulsado del huerto del paraíso, fui entregado a los judíos en el huerto y sepultado en un huerto.

Mira los salivazos de mi cara, que recibí por ti, para restituirte tu primer aliento de vida que inspiré en tu rostro. Contempla los golpes de mis mejillas, que soporté para reformar, según mi imagen, tu imagen deformada. Mira los azotes de mi espalda, que acepté para aliviarte del peso de tus pecados, cargados sobre tus espaldas; contempla los clavos que me sujetaron fuertemente al madero de la cruz, pues los acepté por ti, que en otro tiempo extendiste funestamente una de tus manos al árbol prohibido.

Me dormí en la cruz y la lanza penetró en mi costado, por ti, que en el paraíso dormiste y de tu costado salió Eva. Mi costado ha curado el dolor del tuyo. Mi sueño te saca del sueño de la muerte. Mi lanza ha eliminado la espada de fuego que se alzaba contra ti.

¡Levántate, salgamos de aquí! El enemigo te hizo salir del paraíso; yo, en cambio, te coloco no ya en el paraíso, sino en el trono celestial. Te prohibí que comieras «del árbol de la vida», símbolo del árbol verdadero: «¡Yo soy el verdadero árbol de la vida!» y estoy unido a ti. Coloqué un querubín, que fielmente te vigilara, ahora te concedo que los ángeles, reconociendo tu dignidad, te sirvan.

Tienes preparado un trono de querubines, están dispuestos los mensajeros, construido el tálamo, preparado el banquete, adornados los eternos tabernáculos y mansiones, a tu disposición el tesoro de todos los bienes, y desde toda la eternidad preparado el Reino de los cielos”.


Los asistentes escuchan en silencio y con atención. Sus miradas fijas en la metopa comprueban que, tal como se escucha, así el cantero medieval lo describe en la piedra y comprenden ahora que esta escena muestra claramente la creencia cristiana de la victoria de Jesús sobre la muerte, representada en la calavera dominada por la cruz que porta. El infierno o Hades está representado por la cabeza de un monstruo, Leviatán, por cuya gran boca salen los justos rescatados por Jesús.

-Pero no todos ganan la batalla, les comenta el guía, a juzgar por la presa humana que retiene otro fiero animal en la parte superior izquierda de la metopa.

Terminada la lectura, el voluntario lector de voz recia se quita las gafas lentamente, las guarda en su funda y comenta:

-Ahora entiendo lo que mi amigo quería decir el otro día, cuando vinimos por nuestra cuenta a ver esta magnífica fachada. Si no estás en la onda, sólo veras lo externo, ¡y si lo ves!  El escrito de este San Epifanio me lo ha hecho comprender. Otra cosa es que yo me lo crea… ¡pero no viene nada mal ampliar el conocimiento!

viernes, 20 de marzo de 2020

EL SOL: FUENTE DE VIDA


EL SOL: FUENTE DE VIDA

Por Simeón Hidalgo Valencia (20 de marzo de 2020)

Desde pequeño me enseñaron que el sol es fuente de vida.
También que es remedio para las enfermedades.
“Donde entra el sol no entra el médico”, me decía mi madre cuando enfermo estaba en cama mientras abría la ventana de la habitación.

Y hoy que ha comenzado la primavera, estación del renacer de la vida, en la que las temperaturas comienzan a subir y las personas nos sentimos con ganas de salir a su encuentro y disfrutar de la Naturaleza, hoy quiero rendirle un pequeño homenaje al dios natural de la vida.

Y hoy que ha comenzado la primavera y que estamos en estado de guerra contra un virus tan virulento que nos mata si nos descuidamos, hoy, maldito Covid-19, quiero ponerte ante nuestra buena estrella que nos cuida y fortalece. Ante nuestro sol para que mantenga nuestra vida y a ti te la quite.

Sol que rige el paso del tiempo desde nuestros orígenes, al que todos y cada uno de los pueblos de la Tierra le rinden honores, al que representan en las fachadas de sus casas, en recintos religiosos o en logotipos ecologistas, cual amuleto protector frente a las desgracias que amenazan a la humanidad.

La luz vence a las tinieblas. El sol da la vida.

Que nuestro sol nos proteja, frente a este ataque a la vida.

Pero como dice otro refrán: “A dios rogando y con el mazo dando” pues, al fin y al cabo, somos las personas las que hemos de ganarnos el pan con el sudor de nuestras frentes.

Abramos las ventanas de nuestras casas a este sol salvador, pero QUEDÉMONOS EN ELLAS.

Juntos, con la ayuda del sol, venceremos a este maldito Covid-19.



martes, 25 de febrero de 2020

SANTA MARÍA DE ELIZABERRIA - IBARGOITI - NAVARRA - XI - DEL ÁRBOL CAÍDO...


SANTA MARÍA DE ELIZABERRIA – IBARGOITI – NAVARRA - XI

DEL ÁRBOL CAÍDO…

Por Simeón Hidalgo Valencia (25 de febrero de 2020)

El dicho popular “del árbol caído todos hacen leña” se cumplió en Elizaberría tras la fuerte crisis del siglo XIV, pues como dice Luis Javier Fortún “Los cotos redondos despoblados ejercían un innegable atractivo para los lugares vecinos, pues constituían una vía de ampliación del término concejil y de las fuentes de riqueza, siempre limitadas en una sociedad agraria…El empeño por conservar estos bienes fue vano; la granja se despobló y acabó en ruinas.” [1]

Como ha sucedido a lo largo de los siglos hasta nuestros días con estos edificios de piedra, el abandono les conduce a la ruina y de la ruina hay quien se aprovecha y recicla los sillares en nuevas construcciones. También algunos vecinos de Salinas echan mano de los sillares de Elizaberria para construir sus casas. En el Archivo Histórico Nacional (AHN) hay un documento recogido por el autor citado anteriormente, cuya referencia es Cód. 218B, p. 695 que habla de que vecinos de Ibargoiti “habían hurtado más de 300 piedras y una sentencia del oficial diocesano de Pamplona les condenó a pagar dos tarjas (16 maravedíes) por cada una, como castigo al sacrilegio cometido.” Esto sucede en el año de 1536.

Más tarde, ya en el año 1856 desde el propio Concejo de Ibargoiti, presidido por su regidor D. José María Unzué, exponen al notario de Monreal, D. José Peralta, que “perteneciendo a ese lugar (Ibargoiti) existe en su jurisdicción una hermita…derrivado desde que no alcanza la memoria nominado Leizaverri… han decidido vender la piedra de dicho edificio con un precio…y poniéndolo en enagenación… que vendemos…toda la piedra de toda la hermita de comunidad, a favor del también vecino Manuel Felipe de ese lugar… (por un valor de) nueve cientos cincuenta y tres reales… los que entrega el mismo Felipe en este acto al operario del pueblo el vecino José Valencia…y ceden la piedra a favor del comprador Felipe…que a su comodidad haga de ella el uso que le convenga…” [2]

Estos dos documentos son un ejemplo concreto del aprovechamiento del material de construcción altamente apreciado para aplicarlo a edificios de nueva construcción. De tal manera que si paseamos por la Calle Mayor de Salinas y observamos las fachadas de sus casas no tardaremos en identificar sillares trabajados con la misma técnica que los de Elizaberría en alguna de ellas. En concreto esto se aprecia muy bien en dos de los edificios. La casa nº 34 y la casa nº 37.

También se ve muy bien en la Casa Parroquial o Abadía, de construcción relativamente moderna, donde se ven una serie de sillares iguales que los que se encuentran en las hiladas más bajas de lo que, hoy en día, se conserva en Elizaberria y que se ha comentado a lo largo de este trabajo.

Consultado el Libro de Fábrica de la parroquia de Ibargoiti se puede afirmar que la construcción de la abadía es posterior al año de 1864 en el que por cuarto año consecutivo se hace un asiento de gasto correspondiente a 110 reales de vellón por el alquiler de una habitación dado que no había en Salinas Casa Parroquial.[3]Hay noticias de obras realizadas en la abadía en el Departamento de Obras de la Diócesis de Pamplona en el año de 1997.

Veamos las imágenes correspondientes a estos tres edificios: 



Casa Nº. 34 



Casa Nº. 37 


Abadía o Casa Parroquial.



[1] LUIS JAVIER FORTÚN; Leire, Un señorío monástico en Navarra (siglos IX-XIX), Gobierno de Navarra. Departamento de Educación y Cultura. Dirección general de Cultura-Institución Príncipe de Viana, pág. 740.
[2] AGN; Caja 12249/1, Notario José Peralta (Monreal) año 1856
[3] ADP. Caja 1304, Nº1 Libro de Cuentas de Fábrica de Salinas cabe Monreal.

lunes, 17 de febrero de 2020

SANTA MARÍA DE ELIZABERRIA - IBARGOITI - NAVARRA - X - MARCAS DE CANTERÍA


SANTA MARÍA DE ELIZABERRIA – IBARGOITI – NAVARRA - X

MARCAS DE CANTERÍA

Por Simeón Hidalgo Valencia (17 de febrero de 2020)


Cuando redacté mi trabajo titulado “Canteros románicos por los caminos de Navarra” me llamó la atención que los edificios navarros más antiguos del denominado estilo románico que estudié en su momento, como son el monasterio de Leire (Cripta y Cabecera), iglesia de San Miguel de Villatuerta, santuario de San Miguel de Aralar, iglesia de Santa María de Uxue-Ujué o la de Santa María del Campo de Navascués no tienen marcas de cantería en sus zonas más antiguas correspondientes al siglo XI.

En Elizaberria, he repasado concienzudamente sus sillares y puedo decir que tampoco en este edificio del siglo XI he encontrado marcas de cantería grabadas. Sí he catalogado un par de sillares que se sitúan en la parte occidental del edificio, que curiosamente tienen el mismo “grabado”. Se trata de una línea curva rehundida.


El primer sillar se encuentra en el exterior del lado suroeste del edificio, en la actual tercera hilada.

El segundo sillar se sitúa en el interior de la zona norte, en la hilada del arranque de la bóveda del nártex. En la actualidad es difícil de localizar porque desde el interior lo oculta la imposta a partir de la cual se construye la bóveda.
Cuando esta zona estaba cubierta de sillares y escombros hasta la zona más clara que se observa en la fotografía era más fácil verla y localizarla.

Estado de la zona oeste antes de la limpieza de la nave.
Localización del sillar marcado.

Sobre el porqué de estos dos sillares con el mismo grabado en este edificio sin marcas de cantería, sólo se me ocurre que fuera esta curvatura el inicio del trabajo para ejecutar el marco pétreo de los vanos V0 y V1 situados en el centro de estos tipos de vanos, que por alguna razón fueron abandonados y reconvertidos en simples sillares.
                             
                                          Marco pétreo del ábside.


jueves, 13 de febrero de 2020

SANTA MARÍA DE ELIZABERRIA - IBARGOITI - NAVARRA - IX


SANTA MARÍA DE ELIZABERRIA – IBARGOITI – NAVARRA - IX

EL CAMPOSANTO

Por Simeón Hidalgo Valencia (13 de febrero de 2020)
  

*El Cementerio o Camposanto:



Al margen de que en el suelo de la nave de la iglesia haya enterramientos, ya lo dirán las excavaciones si se hacen, los restos humanos que aparecen a ras del suelo en el exterior de la cara norte de Elizaberria, nos hablan de que ésta fue desde algún momento, la zona destinada a dar sepultura a los fallecidos en el monasterio, aunque las labores de arqueología pudieran incluso encontrar sepulturas en todo el perímetro exterior de la iglesia. 

Este espacio rectangular, bien delimitado por la pared norte y un murete de piedra de unos 70cm de grosor al este, norte y oeste, tiene unas medidas de 320cm por 1700cm.


Uno de los primeros hallazgos al sacar la tierra colmatada junto a la fachada sur para buscar la cota de la puerta han sido los restos de un sarcófago de piedra de tipo antropomorfo. Se trata de la mayor parte de la caja mortuoria, pues falta la pared de cierre en la zona de los pies, la más estrecha. También falta la tapa.

Este tipo de tumba apunta a que en ella reposó algún señor o señora y bien pudiera remontarse al siglo XI y haber contenido los restos de la señora de Elizaberria, Doña Sancha Oriol.  El documento nº216 de la Documentación Medieval de Leire puede referirse también a uno de los nietos de Sancha Oriol y Sancho Fortuñones, señores del lugar, el señor Sancho Jiménez de Abínzano.

Las medidas más importantes de este sarcófago son las siguientes: Anchura de la cabecera 63cm. Anchura de los pies hasta donde se ha conservado: 54cm. Largura exterior: 203cm. Largura interior desde la cabeza hasta los pies: 23cm para la cabeza más 163cm para el resto del cuerpo: 168cm.  Anchura interior de la zona de los hombros:41cm. Anchura interior de la zona de los pies: 34cm. 

Teniendo en cuenta que falta parte de la zona de los pies, podemos pensar que hubiera estado ocupado por una persona más bien alta para su tiempo.

Caja del sarcófago situado en el exterior izquierdo de la puerta sur.

lunes, 10 de febrero de 2020

SANTA MARIA DE ELIZABERRIA-IBARGOITI-NAVARRA-VIII- EL EDIFICIO-C: LOS VANOS-C


SANTA MARÍA DE ELIZABERRIA – IBARGOITI – NAVARRA - VIII

EL EDIFICIO – C: LOS VANOS -C

Por Simeón Hidalgo Valencia (10 de febrero de 2020)


*Puertas de acceso al interior:

Elizaberria tiene tres vanos de acceso: al oeste, al sur, y al norte.




El acceso principal al interior de Elizaberria tiene lugar por la cara oeste. Como las otras dos puertas de la iglesia, es adintelado. Delimita su perímetro dos jambas de piedra de una sola pieza en las que se apoya el dintel, también de una pieza.  Hacia el interior sobre el dintel se ha colocado un arco de medio punto formado por siete dovelas de las que cabe mencionar los salmeres, que dan una solución de encaje muy particular, propia de esta iglesia, pues se emplea también en las ventanas de modelo V1. El espacio interior entre el dintel y el arco de medio punto lo llena un sillar aplantillado semicircular que en origen encajaría perfectamente, al estilo del de la portada sur, aunque ahora se ve deteriorado por la acción humana al intentar desencajar esta pieza.

El acceso a la pequeña galería del vano tiene 80cm de ancho por 189cm de alto desde el exterior, que desde el interior se convierte en 120cm de ancho por 205cm de alto. Medidas relativamente reducidas de acuerdo con la altura de las gentes del siglo XI y también con relación al grosor de los muros para evitar grietas en los mismos.

Esta entrada nos introduce en el nártex o pórtico de la iglesia que era de menor altura que el resto y estaba cubierto con bóveda de cañón, como se vislumbra por los restos que han llegado a nuestros días. Este tramo abovedado arranca a partir de las impostas colocadas a ambos muros laterales (norte y sur) a nivel con el punto más elevado del extradós del arco interior mencionado. Al exterior esta zona de la iglesia nueva estaría también a nivel más bajo que el resto, rematada, posiblemente, por una cubierta a dos aguas y una pequeña espadaña con su campana..

Para asegurar esta entrada, lo mismo que la norte, una vez cerrada la puerta por el interior, contaba, y cuenta aún, con la abertura del hueco de la tranca, recurso habitual en construcciones medievales, que ha llegado hasta nuestros días. El hueco para introducir la tranca, situado en la jamba izquierda según se sale, tiene una medida de 162cm de largo por unos 12cm de ancho y unos 14cm de alto.  El orificio que hace de hembra, situado en la jamba derecha según se sale, tiene unos 11x11x11cm. 

Vista del alzado del nártex con el arranque de la bóveda de medio cañón.



En la cara norte de Elizaberria, contiguo al espacio del nártex, se abre otro vano de acceso al edificio. Las imágenes nos muestran el deterioro que ha sufrido. Mirando desde el interior vemos que tiene otra estructura que la puerta oeste, dado que aquí no se coloca sobre su dintel, que no es de una pieza, ningún tímpano ni arco.

Por el exterior está mucho más deteriorada, quedando su jamba izquierda y la parte inferior de la derecha.
 
Hay unos detalles que me llaman la atención en esta puerta:

En primer lugar, que la estructura externa del vano no concuerda con la de las otras dos puertas, pues no existen los dos sillares verticales que hacen de jambas de la puerta.

En segundo lugar, que, en su jamba izquierda, en lo que hoy se ve, se ha sustituido por ocho sillares pequeños colocados uno sobre otro sin que traben con el muro norte.

En tercer lugar, que el segundo de estos sillares, contando desde arriba, por su forma pudiera llevarnos a pensar que fuera el arranque de un arco, pero esto no concuerda con la estructura de las otras dos puertas restantes.

Como tampoco concuerda, en cuarto lugar, con las otras dos puertas de la iglesia, el que por el interior tampoco tenga la misma estructura adintelada rematada por arco y tímpano.

Todo ello me hace sospechar que originariamente este muro se concibió para estar cerrado, como en los otros dos tramos, pero sobre la marcha de las obras se decidió abrir el hueco para favorecer el traslado directo de los difuntos al cementerio.

Este hueco tiene 117cm de anchura por 215cm de altura por el interior y 106cm de ancho por 217cm de alto por el exterior.



Posee, como en la puerta oeste, los orificios abiertos en los muros para el sistema defensivo de la tranca, de la que actualmente se conserva el orificio hembra. Lo cual supone que esta puerta se cerraba desde el interior y se aseguraba pasando la tranca.

Desde el interior de la iglesia se puede ver en el muro parte de la ventana abocinada, que se abrió a mitad del tramo, siguiendo la estructura del modelo de vano V1.

La puerta Sur: 
 

La puerta sur se abre a la explanada, plaza, claustro, recinto monasterial de Santa María de Elizaberria en torno al cual se forma el caserío del lugar, algunas de cuyas estructuras han aparecido en las primeras catas arqueológicas que se han realizado.

Esta entrada es similar en su estructura a la del oeste, aunque más estrecha y de igual altura. La zona exterior mide 63cm de ancho, que se abre a lo largo de la pequeña galería que rasga el muro hasta los 94cm donde alcanza una altura de 210cm.  

A medida que se penetra hay que descender unos pequeños escalones, igual que en la puerta del oeste, pero aquí están más definidos y con mayor desnivel. Son los siguientes:

0: Fuera de la estructura del vano ha aparecido esta piedra delante de la entrada. Se aprecia que está reutilizada para hacer, por ejemplo, de felpudo. Tiene un diseño original que habría que investigar para poder hablar de su función y del posible lugar original. En Las aberturas semicirculares tienen 10cm de ancho por 6cm de profundidad. En su zona central tiene un radio de 28cm.

1: La piedra anterior funciona como un escalón de entrada añadido que nos lleva a la base del cerco de la entrada que es un rectángulo de piedra de 63cm por 33cm.

2: El siguiente peldaño está a un nivel de unos 10cm más bajo y dos surcos, cuya anchura oscila entre los 7 y 10cm, recorren su superficie. ¿Tienen estos surcos relación con la puerta que servía de cierre? ¿Son los testigos de algún sistema de cierre particular? ¿Es un sillar tallado exprofeso para este lugar o como el anterior es reutilizado y su función primitiva se desconoce? ¿Son las guías inferiores para colocar las dos hojas de la puerta?
Parece más lógico que un vano tan estrecho tuviera una hoja y no dos, lo que cuadraría con el sistema de cierre que se adivina en esta puerta sur. Este peldaño mide unos 26cm de huella siendo su altura o contrahuella de unos 12cm. La anchura del peldaño es de 94cm.

3: Es una zona más amplia a manera de descansillo de 81cm por 94cm, que nos introduce en el interior de la nave.

4: Como la contrahuella o altura del descansillo al nivel de la nave es al menos de 28cm, se ha colocado un sillar rectangular de unos 13cm de grosor, a manera de escalón, para facilitar el movimiento.

5: Con el escalón portátil se soluciona un problema que evitaría tropiezos y caídas peligrosas debido a la irregularidad de cada desnivel. Sin peligro se entra o se sale de la nave.

Esta puerta no tiene los orificios correspondientes al sistema de la tranca, quizás porque la misma entrada se encontraba más protegida, como se ha dicho al principio, pues daba al interior del recinto del monasterio. En su defecto parece que el sistema de seguridad de la hoja de madera o verja de hierro era un simple cerrojo, con o sin candado, como lo atestigua el agujero de sección circular de 2cm de calibre por 4,5cm de profundidad, situado a una altura del suelo de 113cm y a 27cm de la cara externa de la jamba y 5cm de la interna, realizado en la jamba derecha si miramos desde el exterior.


Analizadas las tres puertas podemos imaginar el movimiento del fraile encargado de asegurar la iglesia después del rezo de las completas. Cerraría las puertas oeste y la norte echando la tranca y saldría él por la puerta sur corriendo sencillamente el cerrojo y como mucho pondría el candado. Después para las oraciones de maitines o laudes volvería a abrir la puerta sur. Los monjes se moverían desde sus dependencias hacia el patio o claustro y emplearían esta puerta. Durante el día se abriría la puerta oeste, la principal, para el acceso de los vecinos del lugar desde el interior lo mismo que la puerta sur por donde se accedía al camposanto.