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sábado, 6 de noviembre de 2021

URBICÁIN: LA IGLESIA DE SAN ESTEBAN NECESITA QUE LA ATIENDAN

 

URBICÁIN: LA IGLESIA DE SAN ESTEBAN NECESITA QUE LA ATIENDAN

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (6 de noviembre de 2021)

 


“Este momento es para mí muy importante porque marca claramente un antes y un después. Ahora empezamos a navegar y a dinamizar nuestra idea con Guerguitiáin como producto estrella, sencillo pero con mucho poder, que guía nuestra línea de trabajo de turismo rural, y nos puede favorecer a todos”. 
 

Una semana después de leer estas palabras en la prensa navarra, el 13 de febrero de 2014 se firmaba el acuerdo de cesión de las iglesias de San Martín de Guerguitiáin, restaurada en 2012 con dinero público, y de San Esteban de Urbicáin, con señales muy claras de abandono, por parte del Arzobispado de Pamplona al Ayuntamiento de Izagaondoa. 

La propiedad, pues, desde esa fecha sobre estas dos iglesias del Valle de Izagaondoa es de los vecinos del citado Ayuntamiento. La primera, según su alcaldesa, como “producto estrella… que guía nuestra línea de trabajo de turismo rural”.

¿Y la segunda? 

Esta segunda iglesia, la de San Esteban de Urbicáin ahí está a la entrada del casco antiguo deshabitado del antiguo pueblo, convirtiéndose progresivamente en una ruina más de las que jalonan el hermoso Valle de Izagaondoa. 

Aunque no he estudiado leyes, ya sé que la obligación de los dueños de alguna ruina son los responsables de protegerla, consolidarla y hasta moverse para que se restaure y no se pierda en el caso de que esté inventariada como bien patrimonial a conservar. Así lo hicieron saber los gestores políticos del Ayuntamiento hace ya tiempo para que los vecinos que tuvieran alguna ruina como propiedad tomaran las medidas adecuadas para evitar posibles accidentes.


La iglesia de San Esteban de Urbicáin cumple estos requisitos con creces, pues al haber estado tanto tiempo olvidada desde que se despobló el lugar, da muestras de agotamiento y las arrugas y grietas se apoderan de sus muros. Muros que apenas se ven por el exterior y la propia Naturaleza se ha encargado de cubrirla con un manto de hiedra, quizás con ánimo de protegerla, pero los representantes del pueblo decidieron aceptar el lote que el Arzobispado les ofrecía, la oferta del dos por uno, aun a sabiendas de que la ruina quedaba bajo la responsabilidad, desde la firma, de todos los vecinos izagaondoarras, a cuya cabeza están siempre sus representantes.
 


Pues bien, me pregunto: ¿Qué plan tiene la Corporación Municipal para la antigua iglesia de San Esteban de Urbicáin, un edificio medieval que se levantó posiblemente en el siglo XIII?
 

Y me hago esta pregunta porque no he visto que desde 2014 hasta el presente 2021 -han pasado 7 años- haya habido  ninguna iniciativa por parte de la Corporación Municipal sobre este edificio; ni se ha convocado ninguna reunión vecinal para ver qué se puede hacer  y a qué se puede destinar, como comunidad responsable de la iglesia; ni se ha llamado al auzolan a los vecinos para al menos dejar despejados los muros; ni se ha puesto en marcha ningún plan de actuación de desarrollo del turismo rural en el que este edificio medieval ocupe alguna función; ni se ha contado con las personas y asociaciones que trabajan voluntaria y desinteresadamente por el patrimonio, sea en el Valle de Izagaondoa, sea en la Comarca de Izaga; ni se ha presentado ningún proyecto de recuperación del edificio a través de la Ley de Mecenazgo Cultural de Navarra; ni, … 

¿Será lo anterior síntomas de que en realidad no hay ningún plan para San Esteban de Urbicáin o de que dicho plan está sólo en la mente de una persona? 



He estado hace unos días visitando de nuevo Urbicáin y he sentido una tristeza enorme al ver el abandono y la desidia existente. Sus dueños, entre ellos todos los vecinos del Ayuntamiento de Izagaondoa empezando por los componentes de la Corporación Municipal en lo que respecta a la antigua iglesia, son los responsables.
 

¡Salvemos, al menos, la propiedad pública existente en Urbicáin para que realmente “nos favorezca a todos” “el turismo rural”! 

No sea, que como escribí en otra ocasión “lo más vivo del antiguo pueblo de Urbicáin sea su hermoso y muy cuidado camposanto”. 

 






Cementerio de Urbicáin.


¿Habrá que entonar un Réquiem por San Esteban de Urbicáin?

viernes, 22 de diciembre de 2017

CASA MATEO. PASTAS CASERAS

CASA MATEO. PASTAS CASERAS


Por Simeón Hidalgo Valencia (22 de diciembre de 2017)


El azul del cielo de Izagaondoa.
El verde de los campos de este hermoso valle que siluetea la Peña de Izaga.
El rojo de mi amor por la tierra de mis antepasados.

Así se expresa el joven gerente y presidente fundador de la nueva empresa del gremio de pastelería, USUNENA-MATEO S.L., D. Jesús María Zabalza Gorraiz, que a sus 39 años se ha lanzado con ilusión y experiencia profesional a emprender por su cuenta la aventura laboral.

La ilusión se la he visto reflejada en su rostro y en el tono de su voz, mientras me atendía y respondía a mis preguntas en la entrevista, consciente de que los comienzos son duros, pero animado en demostrar lo que lleva dentro de sí. Mucho cariño por sus orígenes allá por Urbicáin y por Najurieta, ambos lugares a los pies de la Peña de Izaga. En Urbicáin vivió su bisabuelo Mateo y la casa donde vivió, antiguamente casa Usunena, hoy día se la conoce como casa Mateo. Aunque ya está en ruinas, su recuerdo y su homenaje personal la mantienen en pie a través de su empresa.

La experiencia profesional la ha ido adquiriendo desde el primer momento en que se apuntó, pagándolo por su cuenta, a un curso de pastelería cuando tenía 22 años y desde entonces ha trabajado en esta rama profesional en Pamplona. Ahora, me comenta, ve uno de sus sueños realizados. Tiene ya su propia empresa y está dispuesto a demostrar su valía, pues desde 2004 ha trabajado en distintos obradores.
Recuerda con ilusión cuando en el Quinto Centenario de San Francisco de Javier realizó una tarta conmemorativa encargada por la parroquia del mismo nombre de Pamplona y también cuando realizó la tarta para la boda de su hermana Ana.


Ahora, en el obrador sito en la Txantrea, en la calle Torralba del Río, 2 bajo, tiene su campo de trabajo, siendo su plato fuerte las Pastas de Té y de Corte. Además trabaja también la Bollería de Miniatura y las Tartas por encargo con 24 horas de antelación que se pueden solicitar a través del teléfono 619 323 000. Además no descuida los productos típicos de temporada a lo largo del año, como el Roscón de Reyes, Buñuelos, Virutas de San José, Huesos de Santo,… siempre dispuesto a endulzar la vida de sus clientes, a los que se atiende en el mismo obrador, así como en el Mercado de La Mañueta o Santo Domingo en el puesto nº 26.

Tiene pensado una tienda virtual a través de la web, que estará disponible en breve, aunque también se pueden hacer los encargos a través del correo electrónico: usunena.mateo@gmail.com, con la seguridad de que sus productos son originales de la casa, fabricados artesanalmente en el obrador.

Le pregunto que cómo se siente al haber llegado a cumplir uno de sus objetivos y me comenta que aún está muy emocionado y que tiene muy buenas sensaciones gracias al apoyo de su familia y de muchos amigos que le animan y desean suerte en esta empresa y que se siente muy a gusto por hacer algo que le gusta, pero a la vez es consciente de que habrá que trabajar duro para sacar la empresa adelante.

Yo así se lo deseo y pienso que la ilusión y la experiencia profesional son dos buenos apoyos para triunfar.

Ánimo y a por todas, amigo Jesús María.

Tienes buenos padrinos que desde Urbicáin y Najurieta te echarán una mano.



Roscón de Casa Mateo. ¿Quién se puede resistir a no darle un bocado?

martes, 13 de junio de 2017

DE ROMERÍA A IZAGA-2017

DE ROMERÍA A IZAGA – 2017

Por Simeón Hidalgo Valencia (13 de junio de 2017)

Son casi las 8 horas del domingo 11 de junio de 2017, cuando desde el recogido silencio depositado en la tumba, se levanta hacia Izaga una oración por los que en otro tiempo en las casas de Urbicáin se preparaban, cual romeros, para cumplir con el rito de subir a pedir el amparo de San Miguel Arcángel.

Eran otros tiempos en que la vida pululaba por sus calles, aunque hoy se ha convertido en ruina y yace en el peligroso silencio y deterioro de sus casas abatidas progresivamente por los suelos. Sólo en la granja se nota actividad.


Pero hoy, 11 de junio de 2017, las calles apartaban sus escombros al paso de los romeros, que en goteo, las atravesaban entre murmullos de oraciones. Porque hoy  Urbicáin también ha sido punto de salida hacia Izaga y meta de llegada para depositar en sus ruinas una posible esperanza de que sus descendientes no lo dejen desaparecer del mapa. Hoy han sido dos los romeros que desde este despoblado casco han cumplido con el rito y reanudado, después de muchos años, la tradición penitencial.


Yo, que he sido testigo, lo valoro no sólo desde el punto de vista espiritual, sino como defensor del patrimonio, también desde ese punto de vista, pues su conservación es vital para la vida amenazada en varios lugares del valle de Izagaondoa y lo considero un pequeño, pero gran gesto, por recuperar desde la memoria de los descendientes de Urbicáin la vida para el lugar de sus antepasados y la emoción es algo inevitable.

Una pequeña cruz prestada, que no la original de Urbicáin, fue portada hasta Izaga haciendo el camino con la de Turrillas y la de Induráin y fue la décima de entre las que este año estaban presentes en la ceremonia de la bendición de los campos.

 Despedidos los romeros de Urbicáin me acerqué hasta Ardanaz con la curiosidad de ver quiénes y cuántos serían los penitentes entunicados portadores de la cruz hacia el monte, pues la edad y las enfermedades van haciendo mella en los que aún se atreven a realizar este esfuerzo y sí, allí estaban las cruces preparadas en el zaguán de algunas casas. Buen signo. Aunque ha habido refuerzos desde Gernika y mientras el cuerpo aguante toda ayuda es positiva a falta de que otros más jóvenes que se apunten y sigan con esta tradición, aunque ya sabemos que la vida cambia y tampoco hay que agarrarse al pasado porque sí. Nuevas formas surgirán, seguro. 




Como ya no puedo hacer esfuerzos de subir por caminos de montaña en Zuazu me planté haciendo dedo para subir a la ermita-basílica de San Miguel y fue Rafa de Ardanaz y sus amigos de Gernika quien me subieron y en la subida nos topamos con los romeros de Zuazu, Lizarraga, Reta, Artáiz y Urroz haciendo la parada obligada de oración mirando hacia el santuario de la Virgen de Uxue y desde Izaga la dulce paloma recibió agradecida sus oraciones. Especialmente hoy que se podía ver con bastante nitidez la atalaya navarra presidida por este santuario mariano.



Es el último repecho, que los romeros encaran con nuevos ánimos desde todos los puntos de ascenso y llegan y saludan a su protector en la cumbre y colocan las cruces blancas parroquiales junto al altar y llegan los penitentes desde Ardanaz y los de Iriso y los de Turrillas y los de Induráin y los de Urbicáin  y los cantos se suceden y en la misa se recuerda a los que ya no pueden subir físicamente porque nos han dejado, pero que en la mente de sus seres queridos y de los que los hemos conocido están presentes.


Todo el valle en las alturas. Saludos. Charlas amigables. Sana convivencia que, como pidió el párroco, ha de mantenerse en el día a día en el valle.
  
Y la bendición de los pueblos y sus gentes y de campos al norte, al sur, al este y al oeste y el descenso de unos a la rutina diaria en el valle, mientras otros nos quedamos para seguir la fiesta en la comida que los de Induráin preparan todos los años. Y a los postres el sonido de un acordeón nos invita a cantar en buena armonía y convivencia. Todo casi perfecto, pues siempre hay algún punto que mejorar para que la convivencia sea plena. Quien lo tenga que reflexionar…





Son las 18 horas y los últimos romeros se despiden de su arcángel protector, señor de la cumbre de Izaga y los cantos gozosos se repiten y se cierra la puerta y San Miguel (Amo y Criadico quedan al silencio de la cumbre) y los romeros de Urbicáin, junto con los de Induráin, descienden a sus pueblos. 



Hasta el año que viene, nos dicen. 

Agur.

jueves, 21 de agosto de 2014

LAS CLAVES DE IZAGAONDOA: IRISO, BERÓIZ, URBICÁIN Y GUERGUITIÁIN


LAS CLAVES DE IZAGAONDOA: IRISO, BERÓIZ, URBICÁIN Y GUERGUITIÁIN 

Por Simeón Hidalgo Valencia (21-08-2014)  
 

En este nuevo y último capítulo de “Las Claves de Izagaondoa” englobo a los cuatro lugares siguientes: Iriso, Beróiz, Urbicáin y Guerguitiáin. Estos tres últimos ya son despoblados, junto con el de Mendinueta, del que no queda nada de sus piedras labradas.  

IRISO: 

Es en Iriso, un lugar muy poco poblado y a falta de escudos nobiliarios y de claves de portadas talladas, donde sus dos relojes dan cierto empaque de categoría y buen linaje de los muros de las casas donde se colocaron. 

En Iriso llama la atención que  entre su escaso caserío se encuentren dos relojes de sol muy bien trabajados. Uno está aledaño a la casa Ilabarren o Iribarren y otro en la casa Lixiar o Lizarragarena. 

El primero que vemos está en una esquina de Casa Lixiar.[1]  Aunque está a la vista de todo el mundo, por su posición parece más un objeto de adorno de otra época. Da la impresión por la presente fotografía de que conserva aún parte de su gnomon y que su  diminuta sombra marca las 12 horas solares, pero en realidad no tiene el gnomon y el efecto de la aparente sombra es el hueco dejado por el mismo. Marca desde las 6 de la mañana a 6 de la tarde en los equinoccios. Dada la posición en que actualmente se encuentra parece que no fue su lugar original.

El segundo reloj está situado en un resto de muro aledaño a la fachada principal de la casa Ilabarren o Iribarren, que como su vocablo vasco indica es la más baja del pueblo. Es muy interesante, pues su estado de conservación es muy bueno y en las labores de sacarlo entre la maraña de zarzas que lo ocultaban reveló su auténtico rostro muy bien tallado. 

Aunque cuando lo conocí no tenía el gnomon, en la actualidad se le ha colocado y ha vuelto a señalar las horas solares perfectamente.

Tiene de interés este reloj en que es un trabajo de talla de calidad, con el círculo solar de 17 rayos muy bien perfilados en cuyo centro se sitúa el gnomon. Además lleva grabado en la parte superior izquierda de la placa que contiene el reloj la palabra AÑO, de la que sólo se conserva la letra O y en la parte superior derecha  el año en que se colocó: 1748. Podemos suponer que el momento de su colocación fue en uno de los equinoccios, fuera en el inicio de la primavera o en el del otoño. Siglo XVIII. Desde entonces es testigo mudo de la Historia del lugar.  

Comienza marcando las 6 de la mañana y sigue hasta las 12 señalando el mediodía. Después comienza con la 1 y llega hasta las 6, momento del ocaso en los equinoccios. 

Además hay un detalle en la parte superior del sillar en que se colocó que nos habla de la fe cristiana de los habitantes de la casa y de su devoción a la Virgen María, pues aunque el paso del tiempo lo ha erosionado en parte, aún se puede leer: “AVE MARÍA”.


BERÓIZ

El antiguo señorío de Beróiz hoy está despoblado y sus pocos edificios en ruina otean desde su altura el valle y la montaña. 

Buscando sus claves me he acercado en varias ocasiones y al menos he encontrado una que se mantiene en su sitio, aunque deteriorada.

Corresponde a la sencilla portada de la iglesia, antiguamente dedicada a San Martín y hoy, a pesar de haber sido restaurada en su momento por su dueño civil, ha vuelto a ser saqueada y convertida en aprisco ocasional del ganado. 

Su estado de deterioro es tal que el tejado está poblado de vegetación y las mismas dovelas de la entrada en claro proceso de erosión. 

En la clave se puede ver una cruz griega dentro de un cuadrado.
  


URBICÁIN 

CASA MELCHOR
Urbicáin es hoy uno de los recientes despoblados del valle de Izagaondoa. Su caserío está arruinado, aunque no aún la memoria de los que allí tuvieron sus raíces. Se podría decir que lo más vivo del antiguo Urbicáin es su propio cementerio, bien cuidado por los parientes de los que allí descansan. 

Urbicáin hoy es una explotación ganadera y en ella vive una familia marroquí, por lo que sigue teniendo vida y tres niños corretean por sus parajes. El más pequeño de los cuales ha nacido en Urbicáin, por lo que de alguna manera Urbicáin sigue vivo, aunque sus casas se inclinen hacia el suelo y se postren ante las grandes naves ganaderas que se divisan desde lejos. 

Entre ellas está la casa de mayor categoría y nobleza como indica su fachada principal. Es la denominada Casa Melchor, de la que se ha escrito con nostalgia por algún otro investigador[2]. Antigua gloria ya desaparecida que año a año se desprende de sus propias paredes.

Su gran portalón de grandes dovelas como correspondía a su añeja gloria, su ventanal gótico con dintel labrado y sobre todo su escudo de armas con cuarteles de hidalguía testifican su antigua gloria.

Sobre el escudo muy poco he podido lograr al margen de su descripción:  

“La fachada luce escudo timbrado por yelmo con un puente de tres arcos surmontado con cinco panelas y un cuadrado.”[3] 

En esta descripción no se hace referencia al gran árbol.  No parece que se haya grabado la fecha en que se hizo, pero por su estilo  podemos asimilarlo con el de Reta, por lo que estaríamos hablando del siglo XVI.

Sobre el portalón una hermosa ventana gótica geminada, adornada toda ella, alfeizar y perímetro de los vanos, con bolas siguiendo la moda imperante  del momento. 


En el dintel de la ventana aparecen grabadas dos flores hexapétalas dentro de un círculo y con los extremos de sus pétalos unidos con líneas curvadas hacia el centro que forman a la vez triángulos con sus lados curvados. Ambas flores custodian al anagrama de Jesús “IHS”, que sirve para indicar el carácter cristiano de los moradores de esta casa y a la vez se convierte, tanto el anagrama como las flores, en símbolo protector por antonomasia para un cristiano frente a los males  que amenazan desde el exterior ya que en las mismas flores hexapétalas se pueden leer las iniciales de Cristo en griego, siendo en el fondo crismones al estilos de los recogidos en el dintel de la iglesia románica de San Martín de Artáiz. 
Estos motivos, así como el adorno con bolas, se habían visto ya en la Casa Merkatari de Lizarraga y se repiten en muchos lugares de la comarca, con especial incidencia en la cercana villa de Urroz. 

En la clave del portalón hay señales aún de que un día algo se grabó en ella, aunque posteriormente se borró parece que intencionadamente, quizás con ocasión de alguna venta de la casa.  ¿Qué había en esta clave? No lo sabemos, pero se puede intuir por las tallas de otras casas de la comarca que estuviera tallado el anagrama de Jesús, aunque aquí aparecería duplicado por lo que pudiera ser también las armas de los anteriores moradores que antes de abandonar la casa borraron su linaje del lugar.

En la fotografía se puede ver aún la silueta de este “escudo”.

No sólo la entrada principal de esta casa estaba protegida contra los malos espíritus sino que hay también otra entrada más pequeña a su derecha realizada con esmerado diseño de medio punto en la puerta y ventana igualmente geminada sin adornos. Sobre la puerta se colocó un sencillo sillar bien escuadrado y en él se distingue un signo o marca que lo he encontrado con mucha frecuencia en iglesias, ermitas y monasterios medievales y que ahora aparece en Urbicáin un poco deslucido pero aún se aprecia su silueta. 


Se trata de la “pata de la oca” que no es otra cosa que el signo rúnico que simboliza la vida o a la persona viva de pie. Este símbolo está en todo su esplendor en las basas de las columnas interiores de la portada de San Martín de Guerguitiáin.

Es otro símbolo de protección y de buen augurio que se colocó en esta otra entrada para que sus habitantes estuvieran protegidos contra los males del exterior.
EL MOLINO 

En Urbicáin existen aún los restos del molino harinero que parece remontarse a época medieval, aunque se haya remozado a lo largo de los años. Sobre él se ha hablado y escrito [4] y gracias a que en los sillares de las jambas de su entrada hay una serie de nombres grabados se ha podido recuperar gran parte de su historia a partir de uno de sus dueños, Manuel Rada, cuyo nombre aparece entre ellos. 

El 24 de Noviembre de 2012 se presentó la investigación realizada sobre esta pieza patrimonial del valle de Izagaondoa, siendo los ponentes los investigadores del valle Javier Ituláin Irurita y Simeón Hidalgo Valencia.

La charla se anunció en los siguientes términos en la prensa digital: “Miembros y simpatizantes de nuestra asociación han investigado en los archivos tras las huellas de Manuel Rada, cuyo nombre está grabado en una de las jambas de la puerta del molino… y han recompuesto gran parte de la historia de este molino, que estuvo en activo hasta el siglo XX. Como pieza única de este tipo en el Valle de Izagaondoa merece nuestra atención.”

Otros graffitis  presentes son los siguientes. Aún no se ha logrado ver su conexión con el molino o las personas que en él trabajaron.


CASA PEDROZ
En el Catálogo Monumental de Navarra, cita 3, se dice lo siguiente referido a otra de las casas importantes de Urbicáin, la Casa Pedroz, cuyo nombre es una contracción del nombre y apellido de quien la hizo en el año de 1568, Pedro Orotzena, “Otra de las casas ostenta la inscripción: ESTA OBRA HIZO HAZER PEDRO OROS Y SU MUGER y el año 1568”.

Este texto dando fe de quién hizo la casa está situado en el dintel de la ventana por encima del portalón y el año está grabado en el sillar que hace de alfeizar, aunque el deterioro es evidente y se ha perdido ya el punto que incicia la inscripción y la letra A de año y como se puede ver pronto caerá al suelo el resto de AÑO. 

Hay que decir que en la actualidad peligra todo el portalón pues las dovelas sobresalen de la pared en peligroso desplome.

* ESTA  OBRA  HIZO  HAZER *
* PEDRO OROS Y SU MVGER *

Como en la casa Melchor también en casa Pedroz la clave del portalón estuvo en tiempos antiguos labrada con algún motivo que indicara el linaje de la casa o simplemente con el anagrama de Jesús, que como he visto y me han comentado algunos vecinos de Urraúl Alto y de Lónguida, los calificaban de “escudos”, aunque en sí no lo son. 

El hecho es que lo que hubiera ha desaparecido y en esta casa se nota muy claramente la intención de hacerlos desaparecer pues se aprecian los golpes realizados sobre el espacio de la clave que correspondía a la talla. 

CASA APEZARRARENA, ICURGUI 


Apezarrarena proviene de “Apez: `cura´ + `viejo´. La casa del cura, abad, viejo. En un documento de 1742 al hacer una genealogía de los dueños de Apezarrarena se acaba desembocando, hacia 1650, en Catalina Aguerre, de la que nos dice era “heredera de Don Esteuan de Aguerre su hermano Abbad que fue de el lugar de Urbicain” [5] 
Esta casa con el tiempo se denominó Casa Icurgui. 


Pues bien en el dintel izquierdo de la casa, en uno de sus sillares alguien grabó la palabra MANSO. 

La imaginación vuela libre y lo veo a este tal MANSO afilando su navaja o cuchillo en el mismo sillar, sin prisas, haciendo gala de su apodo. ¿Quién era este tal MANSO?

GUERGUITIÁIN 

Guerguitiáin es otro de los despoblados de Izagaondoa. Nada queda de la gloria pasada del señor y del palacio de Guerguitiáin, con escudo heráldico recogido en el “Libro de Armería del Reino de Navarra”, salvo la iglesia dedicada a San Martín, que aún hoy sigue en pie. 

La leyenda escrita de estas armas dice: “Guerguitiayn trae de Otano”, lo que significa que una rama del palacio de Otano, situado en el cercano valle de Elorz, se asentó en este pequeño señorío. Las armas del palacio de Otano son idénticas. 

A pesar de que he preguntado sobre el antiguo palacio de Guerguitiáin no he encontrado respuesta sobre su posible ubicación. Sólo nos quedan sus armas: Dos lobos o lebreles en los cuarteles primero y cuarto y sendas flores de lis en el segundo y tercero.



[1] Según Javier Ituláin Irurita en su trabajo “LOS NOMBRES DE LAS CASAS EN EL VALLE DE IZAGAONDOA, pág 99, se hace referencia a “La casa de una persona originaria de Lizarraga. La transición desde Lizarragarena hasta Lixiar parece haber seguido el esquema siguiente: Lizarragarena-Lizarrena/Lisarrena-Elisar (Lisar?)-Lixiar. 1865: `Casa que (…) se conoce con el nombre de Lizarragarena y mas comúnmente de Elisar´” (PR URR C. 246)
[2] Fernando Hualde; http://izagaondoa.blogspot.com.es/2010/12/urbicain.html
[3] CATÁLOGO MONUMENTAL DE NAVARRA IV*. Merindad de Sangüesa; Pág. 563.
[5] JAVIER ITULÁIN IRURITA; Los nombres de las casas en el valle de Izagaondoa, 1600-2001, Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra; pág.:102