Mostrando entradas con la etiqueta San Martín de Guerguitiáin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Martín de Guerguitiáin. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de enero de 2025

DAR VIDA A GUERGUITIÁIN

 

DAR VIDA A GUERGUITIÁIN

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (02 de enero de 2025)


 

Con la entrada del nuevo año 2025, en medio de la niebla cerrada que cubría el Valle de Izagaondoa, me acerqué hasta Guerguitiáin. Allí, solitaria y escondida entre la bruma del tiempo, me esperaba, silenciosa, la iglesia de San Martín. Ella ni se queja.

- ¿Para qué?... si nadie me hace caso.

- Al menos yo he venido a visitarte hoy.

- Mira. En el año 2012, con dinero público, me restauraron y me pusieron a tono… y todo eran buenas promesas y esperanzas, pero mis dueños de entonces cerraron las puertas. Nadie pudo verme y admirar mi interior, donde la firma del maestro Petrus está presente. Así hasta febrero de 2014 en que me donaron al Ayuntamiento de Izagaondoa, es decir, que ahora mis dueños son todos los vecinos de este ayuntamiento, aunque sus representantes decidieron que para poder verme por dentro habría que rellenar la correspondiente instancia. Una burocracia que no es ágil para las personas que quieren conocerme y se acercan a verme en fin de semana. Los oigo lamentarse de que mis puertas estén cerradas.

- Con el cambio de dueño pensaba que me iban a insuflar más vida cultural, pero han pasado ya 10 años desde entonces y aquí sigo esperando a que me saquen de esa bruma oscura y me den un poco de vida.

- Sólo la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa me despierta de vez en cuando y se acercan a mostrar mis secretos a los turistas, o ha organizado celebraciones del Solsticio de Verano o algún acto especial con motivo de la creación del Petrus Museum con la intención de dar a conocer a mi creador, el maestro Petrus.

-Aunque he recuperado las fuerzas desde el 2012, me aburro como una ostra. Oía entonces que con la restauración que me hicieron iba a ser el “buque insignia del movimiento cultural en este hermoso valle”, pero todo son promesas y ninguna realidad desde la administración municipal. De boca oigo decir que les importo mucho. Los hechos demuestran que me tienen abandonada.

-Te lo cuento a ti, Simeón, que también conoces lo que son las promesas y buenas palabras y que hasta que no veas hechos no te las crees, porque como dice el dicho popular: “obras son amores y no buenas razones”.

- ¿Te acuerdas lo que se decía en 2010, antes de la operación que me hicieron, de que se iba a mejorar el entorno que me rodea para habilitar una zona de acogida al visitante, zona de solaz y de descanso?

-Ya ves que mi entorno sigue igual, y van para 15 años.

- ¿Te acuerdas de que decían iba a ser un centro para la observación de las estrellas y que incluso se informó por escrito al público de que había contactos con alguna empresa que a ello se dedica?

- “Parole, parole, parole y bla, bla, bla…”

- Hoy es el día que desde la Corporación Municipal no se ha preguntado, o realizado una encuesta sobre qué hacer conmigo y ni una sola actividad se ha organizado abierta al público para darme a conocer. ¡Con la de gente amante del románico que hay hoy en día, aquí me tienen sola, en el silencio frío de esta bruma!

 


- Pero hay alguna esperanza y en gran medida es gracias a ti. Escucha al maestro Petrus: Tú me sacaste de la piedra y me pusiste en los papeles. Recuerdo cuando convertida mi fachada sur en un escenario hicisteis un teatro leído titulado “El mensaje en piedra del maestro Petrus”, o cuando fui la meta final del recorrido en bici por Izagaondoa, o viniste con Joseba Lekuona, el joven cantero que siguiendo mis pasos ha reproducido parte de mi obra empezando por el capitel izquierdo de la portada que yo diseñé y cincelé. “A ver si logras plasmar en tu copia el espíritu de Petrus” escuché que le decías. Y bien que lo logró. Era el primer capitel para esa idea que sólo a ti se te ocurrió para darme de nuevo vida y para que Izagaondoa tuviera también un museo con mi obra… y esto se te ocurrió cuando aún mi edificio estaba en proceso de ruina galopante. Ya pensaste en mí y te lo agradezco. Hubiera sido buena idea el poner dentro de su espacio ese “Petrus Museum” del que oigo hablar a más de un turista que después de visitarlo se ha acercado por su cuenta hasta Guerguitiáin a saludarme.

- También te agradezco el trabajo que te tomaste con la sola intención de darme a conocer al mundo cultural y sacarme, como hice yo cuando escribí “Petrus me fecit”, del anonimato medieval reivindicando mi obra y te lanzaste a investigar por las iglesias y descubriste mi estilo en varias de Navarra y hasta iglesias gallegas visitaste siguiendo mis pasos. Todo ello lo pusiste en los papeles y gracias a ti, y sólo a ti, te debo que escribieras “La ruta del maestro Petrus de Guerguitiáin”.

 


- Y tantas veces que a lo largo de 15 años te he escuchado muy atento interpretar mis mensajes labrados en la piedra y recuerdo aquella vez en que, después de cientos de años, me volvió a iluminar la luz de la vida en el solsticio de verano -como recoges en tu libro “De luz y románico. Artaiz, Guerguitiáin, Meoz”-, cuando replanteé esta iglesia un 21 de junio y vi la conjunción de los dioses nocturnos que llamamos Luna, Júpiter y Venus y que tú los viste también la noche del 20 al 21 de junio de 2015 y sé que hoy día se está investigando para saber cuándo sucedió este fenómeno astral que os permitirá conocer en qué momento trabajé en esta iglesia y que estáis, por lo que sé, tan cerca de lograrlo, que casi os quemáis.

-Y ya me vais a hacer aún más famoso, ¿quién me lo iba a decir?, pues además de en la piedra o en los papeles ahora me plasmáis en el cine, a través de la empresa Haruru Filmak, que sé que junto a tu alumno y amigo Joseba, has colaborado desinteresada y gratuitamente con esta empresa y su trabajo titulado “Petrus”, con el único fin de darme a conocer… ¡y que nadie más se trate de poner medallas y más cuando ni siquiera ese alguien se ha dignado venir a ver mi obra en el “Petrus Museum”, ni lo he visto entre la gente en ninguna de las visitas, aquí en Guerguitiáin!

-Me he enterado de que, como todo en esta vida, también el “Petrus Museum” está pasando por dificultades debido al mal estado de la cubierta de la Casa Zandueta, sede del museo, en Lizarraga y como no sois los propietarios y debido a que estos tampoco tienen recursos para arreglarlo, no os quedará más salida que recoger los bártulos y pausar el proyecto hasta encontrar otro lugar más apropiado.

-Pues, ¿sabes que te digo? Que sería un buen momento para solucionar mi soledad y montar el museo dentro de esta iglesia que yo construí, quizás así se arregle también el entorno y se vuelva en parte la vida a Guerguitiáin tanto de día, como en las noches cerradas en que los astros brillan en todo su esplendor. Es cuestión de hablarlo y de llegar a unos acuerdos firmados entre las partes interesadas.

Estos son hechos. 

 

San Martin de Guerguitiáin, Izagaondoa, Navarra.

1 de enero de 2025.

jueves, 21 de octubre de 2021

ARTÁIZ – LA SEÑAL POR LOS SUELOS - II

 

ARTÁIZ – LA SEÑAL POR LOS SUELOS -II

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (21 de octubre de 2021)

 

“Mira que hace meses ya que hubo un accidente en el cruce de Artáiz, en la carretera NA-2400, cuyas huellas siguen siendo visibles porque el poste de la señalización turística indicando la dirección hacia San Martín de Artáiz y hacia San Martín de Guerguitiáin, ambas iglesias románicas interesantes de la Comarca de Izaga, está por los suelos en la cuneta del campo.

Mira que hace meses que esto sucedió y en ese tiempo la maleza ha cubierto en parte los carteles indicadores.

Mira que hace meses todos los conductores que pasamos por este cruce lo vemos y como quien oye llover, pasamos ciegos sin sentirnos aludidos ante algo que no nos afecta. ¿Será porque no lo vemos como algo nuestro?

Mira que hace meses que de ver la señalización tirada en el suelo de la cuneta ya pasamos sin ninguna curiosidad e iniciativa para informar para que se arregle y los turistas que vienen desde la autovía tengan la referencia adecuada para poder ir a Guerguitiáin y Artáiz.

Pues bien, ya me he decidido a llamar a quien puede poner remedio y levantar la indicación y lo acabo de hacer.

Y como dicen que una imagen es mejor que mil palabras dejo descansar a las palabras y os muestro las imágenes que saqué el 30 de enero pasado y como hoy inauguramos febrero, os lo deseo que sea bueno para todos”. 



Lo anterior lo escribía el 1 de febrero de 2021.

Mira que hace 9 meses ya desde esa fecha que lo escribí.

Mira que hace 9 meses que llamé y escribí a quien pudiera poner remedio y levantar la indicación que lleva en el suelo más de un año desde el accidente que la tumbó.

Mira que cuando llamas todo son buenas palabras y promesas de que se va a hablar con fulano o mengano para arreglar el desperfecto.

Mira que uno, yo, en mi buena fe, voy y me lo creo.

Mira que van pasando los meses y cada vez que paso por este cruce camino de Reta o de Artáiz para dirigir una visita guiada que han solicitado, me acuerdo de esas prometidas promesas que parece se las ha llevado el viento.

Mira que los asuntos de palacio siguen cada vez yendo más despacio.

Mira qué falta de atención desde la administración con los que, día a día, intentamos dar a conocer voluntariamente el patrimonio de nuestros pueblos a los turistas.

Mira ¡Qué mala imagen!

Mira ¡Qué pachorra!

Mira ¡Qué vergüenza!

Han pasado otros 9 meses y a pesar de esta ansiada gestación, la criatura está por llegar.

¿Hasta cuándo?

 

Y como dicen que una imagen es mejor que mil palabras dejo descansar a las palabras y os muestro las imágenes que saqué el día 19 de octubre para que veáis que no se ha hecho absolutamente nada.

¡Así nos va!






jueves, 25 de junio de 2015

LA IGLESIA DE SAN MARTÍN DE GUERGUITIÁIN - IV

LA IGLESIA DE SAN MARTÍN DE GUERGUITIÁIN - IV


Por Simeón Hidalgo Valencia (25-06-2015)


Momentos mágicos, sin duda, los expuestos en las entregas anteriores dedicadas a la iglesia de San Martín de Guerguitiáin, en lo referente a su alineación con relación al sol.

En este último voy a tratar de ser más “objetivo” y “racional”, si es que en algo lo podemos ser los humanos dado que desde mi punto de vista tanto la objetividad como la racionalidad son conceptos relativos, así que a quien Dios se las dé Santa Bárbara se las bendiga.

Quienes me conocen un poco saben que doy más valor e importancia a lo que se oculta a la física mirada y trato de ir más allá de lo aparente y externo y preguntarme por lo que en cada realidad externa se esconde.  Quizás sea porque hace años me encontré con esa otra realidad, la más importante, que no es visible a simple vista pero que está ahí esperando a que la descubramos y que me hizo vivir desde entonces  mirando hacia el interior.

Pero como el exterior está ahí con sus leyes físicas y de todo tipo, según la disciplina de que se trate, voy a procurar atenerme a ellas, aunque habrá más de un lector que lo pueda hacer mejor que yo.

¿Qué he logrado saber sobre la iglesia de Guerguitiáin en estos momentos en que se cierran y se abren las puertas solsticiales?



1º Sé que el maestro Petrus, el que dejó su firma en el capitel último del lado sur, fue sin duda uno de los que trabajó en este lugar. Parece ser que fue quizás el maestro constructor principal porque se permitió transgredir la norma del anonimato imperante en su época y escribió “Petrus me fecit” e hizo de esta firma el centro del propio capitel.


2º Sé que el maestro Petrus fue un gran observador de la Naturaleza y de los diferentes entornos en que se movió, como refleja constantemente en los capiteles que talla y a raíz de la experiencia solitaria que pasé en Guerguitiáin en la noche del 20 al 21 de Junio, he llegado a la conclusión que a la vez era gran observador de los astros y que como a mí y a tantos millones de personas, como ha salido reflejado en todos los medios mundiales, le llamó la atención hace más de 800 años la conjunción de los planetas Venus y Júpiter con la Luna y así lo reflejó en uno de los capiteles de la portada, quizás el que contiene a su vez más carga teológica si se sabe leer el interior del mismo, aunque aparentemente no haya ningún símbolo religioso cristiano.


3º Sé que conocía el movimiento de los astros y que también fuera posible que conociera la oscilación de la Tierra a lo largo del año, pero aunque siguiera la norma imperante del Geocentrismo, para el caso obtuvo el mismo resultado a la hora de replantear la iglesia en el momento del Solsticio de Verano y como ha comentado mi amigo en este mundo de la nube informática, Rafael Fuster, supo conjugar la pura Astronomía con la Arquitectura. Los resultados están a la vista ahora que se han quitado los impedimentos que en un momento lo ocultaron.
  


  
4º Sé los puntos de referencia que tuvo para realizar su obra. Puntos que yo he situado por mi propia observación sobre el terreno y sé que uniéndolos con el tercero que es la propia iglesia, el ángulo formado es prácticamente el correspondiente a la oscilación de la Tierra en su Movimiento de Precesión.


...  

La verdad que me siento estos días muy contento con lo que he descubierto de san Martín de Guerguitiáin y de haber sido el primero en admirar este prodigio luminoso después de muchos años oculto.

Ojala sirva lo que os he transmitido para que esta iglesia, a pesar de que actualmente está en un despoblado y la mayoría de sus casas se han derrumbado; a pesar de que hay vecinos de Izagaondoa, nadie es profeta en su propia tierra y eso mismo le pasa al maestro Petrus, que siguen pensando y defendiendo que mejor no se hubiera restaurado porque ahí quién va a ir, dicen; a pesar de que la propia Corporación, (gestora de este bien cultural que pertenece al Valle de Izagaondoa, por lo que la propiedad es de todos los vecinos, no lo olvidemos) poco se preocupa con los hechos de hacer un proyecto viable que devuelva a Guerguitiáin a la vida partiendo de la obra restaurada de la iglesia de San Martín; ojala digo, sea uno de los motores del desarrollo cultural, social y económico del Valle de Izagaondoa y de su comarca.

Personalmente creo que estoy contribuyendo a ello en lo que puedo, aunque no sea el único, claro, pero a cada cual lo suyo.


Personalmente lo que he escrito y transmitido en estas cuatro entregas sobre San Martín de Guerguitiáin lo he dado gratis, sin otro interés de que Guerguitiáin no se pierda y porque yo mismo, gratis lo he recibido como don de la Naturaleza.

martes, 23 de junio de 2015

LA IGLESIA DE SAN MARTÍN DE GUERGUITIÁIN - II

LA IGLESIA DE SAN MARTÍN DE GUERGUITIÁIN - II


Por Simeón Hidalgo Valencia (23-06-2015)



*GUERGUITIÁIN (año del Señor de 1170)


Sólo el trino de los pájaros rompe el silencio. Cientos de voces anuncian la alborada del nuevo día, dispuestos a contemplar renacer una vez más al dios supremo de la Naturaleza y  levantar con ellos el vuelo. Hoy llegará al máximo su imperio sobre las tinieblas.

Su canto es más agudo que el de otros días, porque hoy han de despertar al maestro constructor, que es nuevo en el lugar. Ha llegado no se sabe desde donde, siguiendo el camino de las estrellas. Aquí se ha quedado por aceptar un encargo importante del señor de Guerguitiáin. Le ha encomendado construir una iglesia en piedra que sirva para la salvación de su alma, pero también para demostrar su poder frente a los señores de Besoia, Celigueta y Muguetazarra que rivalizan por construir la propia más grande y hermosa, según la moda del momento.

Durante el tiempo que lleva este ser extraño, lo han visto pasear por estos parajes solitarios, refugiados y medio escondidos a la sombra de la higa de Izaga donde cuatro chabolas conforman un pequeño señorío, cuyo amo quiere renovar su humilde oratorio de madera por una gran iglesia de sólidos sillares. El señor de Guerguitiáin desea sorprender a sus rivales con un gran recinto que sirva a la vez de sitio de oración y de refugio de sus gentes, de sus ganados, de sus víveres, de él mismo y de toda su familia, en tiempos de calamidades.

Lo han visto detenerse y contemplar todos los detalles del terreno, de los campos de trigo, de los majuelos, de los árboles del bosque y hasta escuchar atento el canto de algún que otro pajarillo y mirar las estrellas en las noches de luna nueva y por el día hacer garabatos con un palo sobre el terreno y borrarlos con las sandalias que calza y volver a hacer líneas y dibujos y borrarlos de nuevo, absorto en sus ideas y hasta le han observado trabajar encorvado martilleando la piedra y curiosos se han acercado a ver los motivos que tallaba.

Lo han visto los dos últimos días más activo al frente de sus ayudantes, a los que ha encomendado allanar una pequeña loma del terreno y observar más atento el horizonte al punto del amanecer. Parece que como ellos espera algo del sol.

De víspera lo han visto preparar unas varas de avellano bien rectas y clavar una de ellas en el terreno aplanado. -¿Qué irá a hacer este hombre?- se preguntan unos a otros. Parece que su trabajo comenzará de par de mañana con el alba. Por eso han entonado sus cantos más fuertes que de costumbre.

El maestro cantero se ha despertado el primero con el canto de los pájaros y a empellones ha hecho que se levanten sus discípulos. -Es la hora-, les ha dicho como saludo y se ha puesto a trabajar.

Cada cual se ha dedicado raudo a la tarea encomendada y ensayada desde hace días, pues es necesario trabajar con precisión y rapidez pues el instante es el que es y el día propicio es el que amanece hoy.

Afortunadamente la noche ha sido despejada y el cielo nocturno ha lucido con millones de estrellas en esa Vía Láctea surgida del pecho de la diosa griega Hera.

No hay tiempo que perder. Los bártulos para esta tarea están todos preparados. En la vara de avellano ya colocada de víspera en el punto indicado por el maestro se inserta la pieza circular que servirá de referencia. Otra segunda vara, igual que la ya dispuesta porta el primer ayudante oficial para entregársela en su momento al maestro. El aprendiz más adelantado, de los dos que tiene a su costa el maestro, porta la cuerda de doce nudos, colocados a la distancia de un codo uno de otro. La cal, los azadones, los picos, las estacas, los cordeles,… todo lo necesario. No falta nada.


Así esperan la salida del sol. Con el primer rayo que surja desde el horizonte buscará el maestro el eje central de la iglesia que va a levantar. Junto a él, el fraile del lugar reza a Jesús, el nuevo sol invictus, para que todo salga perfecto. 

Se hace el silencio. Se contiene la respiración. Es el momento. Se adivina un alo de luz que se eleva sigiloso pasando del tono anaranjado al blanquecino y de éste al amarillo y un punto luminoso aparece por el horizonte y de repente, ante el asombro del señor de Guerguitiáin y de los lugareños que han acudido, se escucha un ¡oooooh! de admiración.


En un instante un solitario rayo de luz de oro sale despedido directo hacia la explanada preparada.

Rápidamente el maestro busca la luz y la sombra de la vara colocada de víspera y coloca la que le entrega su oficial haciendo coincidir en una sola línea el rayo de luz despedido desde el horizonte, la vara que está fija y que ya extiende su alargada sombra hacia él y sobre ella clava la segunda vara.  Los aprendices unen las dos varas con el cordel que han desenrollado y se aseguran de que quede bien tenso sobre el suelo.

Afortunadamente el amanecer ha sido despejado y han tenido un bello  y generoso sol que ha hecho posible trazar el eje de la iglesia. La primera, principal y básica tarea ha salido a la perfección. A partir de aquí con la cuerda de 12 nudos se buscarán las escuadras y se darán las medidas para la largura y anchura del rectángulo que formará la nave del recinto y con un cordel de la mitad de la anchura de la nave se hará la semicircunferencia que delimitará el ábside. Luego habrá que repetir toda la operación para hacer el grosor de los cierres perimetrales y marcar rincones y esquinas con estacas y echar cordeles paralelos que indiquen los grosores  y empezar a excavar los cimientos y hacer la mezcla de la masa con arena, cal y agua en las debidas proporciones… pero eso para el maestro constructor es pan comido. Lo importante y básico es que  el eje de la planta de su iglesia, suya porque él la va a construir, está ya bien marcado.

El monje del lugar da gracias a Dios y a San Rodolfo por haber ganado la batalla al mal tiempo y porque el sol ha salido por el horizonte esta mañana del 21 de Junio del año del Señor de 1170 y todos, el señor de Guerguitiáin, sus súbditos y el monje del lugar bautizan al recinto que a partir de aquí se levantará y lo dedican a San Martín de Tours, para que los proteja a ellos en su peregrinaje en esta vida y a los penitentes peregrinos que llegan hasta Guerguitiáin y siguen el camino de las estrellas hasta la tumba del apóstol Santiago en los confines del fin del mundo. 




(… continuará)

lunes, 22 de junio de 2015

LA IGLESIA DE SAN MARTÍN DE GUERGUITIÁIN - I

LA IGLESIA DE SAN MARTÍN DE GUERGUITIÁIN - I


Por Simeón Hidalgo Valencia (22-06-2015)

Escribí con fecha del 25-09-2014 un artículo con el mismo nombre realizado con ocasión del Equinoccio de Otoño, que después de las observaciones realizadas el día 21 de Junio de 2015 con ocasión del Solsticio de Verano tengo que corregir en algunas de las afirmaciones o supuestos que comentaba entonces.

Reescribo con los nuevos datos el artículo porque lo que vi y comprobé en la madrugada del día 21 de Junio del presente pienso que no da lugar a la duda y lleva la cuestión a una más justa realidad.



*EQUINOCCIO DE OTOÑO (23 de Septiembre de 2014)

Fue al despuntar el alba del día 23 de Septiembre de 2014, cuando me presenté en el despoblado de Guerguitiáin. El objetivo era comprobar la orientación de la iglesia de San Martín y de paso observar el efecto de la luz equinoccial sobre la misma, eso que se ha dado en llamar “el milagro de la luz”.

Era algo que tenía pendiente y que en fecha tan señalada podría observar, siempre y cuando el tiempo climatológico fuera propicio y permitiera al sol brillar desde el primer momento de su aparición por el horizonte.

Aunque ya la puerta del edificio estaba cerrada con cadena y candado no eché en falta el no poder entrar porque al observar la alborada me di cuenta de que el primer rayo de sol no iba a penetrar por el ventanal del ábside e indicar con su luz el eje de la iglesia y de que el maestro Petrus no replanteó este edificio en época equinoccial, fuera con la llegada de la primavera, fuera con la del otoño, como es el caso.

De todas formas pude comprobar su orientación teniendo como punto de referencia el día y el momento en que el eje de la Tierra estaba en su punto central y se encaminaba a recorrer los 23,5º hasta el solsticio de invierno. En la escuela estudié que era este el momento para orientar las veletas. El Este apuntando al lugar de la salida del sol y el Oeste hacia el lugar de su ocaso y también para saber orientarnos teniendo como referencia al sol. [1]

Las nuevas tecnología de los móviles a través de la aplicación de la brújula me sitúa la iglesia de Guerguitiáin en los 42º 40´ 58´´ N y los 1º 23´ 17´´ O  y me señala, al situarme debajo de la ventana del ábside, que el eje de la iglesia está a los 68º NE. Lo anterior se puede comprobar en cualquier momento del año, pero hoy, 23 de Septiembre, día en que ha comenzado el otoño, cuento con el dato de la aparición del sol, al que veo asomar tímidamente a mi derecha, en el punto del Este.

Al observar la fotografía siguiente se puede ver el momento en que en un día nublado como hoy asoman los miedosos rayos apuntando hacia la zona de la sacristía. 

  
Amanecer desde Guerguitiáin el día 23 de Septiembre de 2014. 


Como vemos en este croquis de la planta de la iglesia de San Martín de Guerguitiáin su eje se encuentra en torno a los 68º NE, por lo que el sol, no llega a entrar al amanecer por el hueco de la ventana del ábside en los equinoccios ni en el solsticio de invierno, pues con  los ángulos de orientación siempre el sol del amanecer incide a la derecha de la ventana absidial. En los equinoccios a unos 23º de la misma, que marca el Este, y en el solsticio de invierno a unos  113º sureste.





 *SOLSTICIO DE VERANO (21 de Junio de 2015)

Al terminar la preciosa celebración del solsticio de verano en Guerguitiáin  el día 20 de Junio pasado, a la que acudieron más de 80 personas, como iba ya preparado, pues quería comprobar si realmente la iglesia de San Martín de Guerguitiáin fue replanteada por el maestro Petrus en este momento, allá por los finales del siglo XII, me quedé a pasar la noche en el despoblado lugar.

Solo con mi propia soledad, en medio del silencio, descubrí lo que este paraje exento de contaminación lumínica me mostró en una noche limpia y despejada en la que reviví mis años de adolescencia y juventud contemplando la grandeza y enormidad de un cielo cubierto por millones de estrellas formando la Vía Láctea.

Ese momento misterioso de fecundo orgasmo  vino precedido por los primeros astros que divisé, a duermevela entre las últimas luces del ocaso y la llegada de la oscuridad,  presididos por la diosa Luna en creciente, escoltada por Venus, la diosa del amor, lucero de la noche y del alba, y por Júpiter, padre de todos los dioses,  que dirían los antiguos.


Jugando con los dioses estuve hasta que Morfeo me venció, pero en este juego me dio tiempo a situarlos a mi gusto en el escenario abierto, buscando los puntos de mira más sugerentes y pensé en las noches en que el maestro Petrus paseó observando en silencio la Naturaleza nocturna de este lugar y sobre todo en la noche previa al replanteo que iba a realizar al día siguiente.





Pienso que, como yo, se fijó en estos dioses que cierran la Primavera y anuncian la llegada del Verano y se dijo para sí que había de plasmarlos en las tallas que para la portada de la futura iglesia de San Martín haría por encargo del señor del lugar.


Su vigilia se extendió hasta encontrar el momento en que Luna, Venus y Júpiter se reúnen a decidir sobre el destino de los mortales y para mostrarles, por si acaso, el camino por si lo quieren seguir, aunque para seguirlo no se lo pondrá fácil pues tendrán que descubrirlo ellos mismos. Él lo escribirá con su lenguaje de símbolos sobre la piedra para que dure por los siglos. Alguien vendrá que lo sepa descifrar, se dice a sí mismo.

No sé si lo pienso, lo sueño o lo veo realmente, cual una aparición, pero allí hay alguien encorvado cincelando con ritmo musical el instante elegido. A la luz tenue de una pequeña hoguera el profundo silencio de la noche se rompe con el martilleo continuo que despierta e ilumina mi mente y me hace salir fuera del coche para ver quién es el causante de mi desvelo. No veo a nadie, pero oigo la cadencia delicada de la maza sobre el cincel. Sobre mi cabeza millones de ojos escuchan también y parpadean para enfocar el origen de ese extraño martilleo en el silencio de la noche.

Los dioses han seguido cada cual su camino después de posar para esa extraña sombra encorvada apenas visible ya. La llama se ha apagado y sólo el rescoldo amarillento me lo hace adivinar. El encorvado deja sus bártulos de oficio y se retira a descansar hasta que el canto de los pájaros anuncien el nuevo alba y recen los laudes  los monjes del lugar.

Algo hay en medio del camino. Lo toco. Adivino siluetas y me parece que siento  grabado a los dioses huidos. Avivo el fuego mortecino y en el fugaz resplandor contemplo la obra adelantada de un capitel para la iglesia que se replantea en unas horas.


Sí, aquí están petrificados los dioses de la noche. La Luna, Venus y Júpiter y junto a ellos el dios supremo que rige el día. El Sol… y un pajarito y tres hojas rodeadas por la mitad de la mandorla y unos zarcillos de vid y… una firma.

“Petrus me fecit” llego a leer.



Como ha podido ha plasmado a los dioses a la manera que los ha visto reunidos.

 ¿Pero es sueño o es realidad?

Voy a tocarlo de nuevo y mis manos penetran el vacío y un canto me llega melodioso de los pájaros del bosque  y un horizonte se ilumina.

Me despierto.

Es el alba del día 21 de Junio de 2015.



(…continuará)




[1] http://sac.csic.es/unawe/Animaciones/Movimientos%20de%20la%20Tierra.pdf

martes, 18 de noviembre de 2014

LA OTRA REALIDAD - I: EL ROSTRO DE GUERGUITIÁIN





LA OTRA REALIDAD - I: EL ROSTRO DE GUERGUITIÁIN

Por Simeón Hidalgo Valencia (18-11-2014)


El maestro Petrus dejó su firma en el centro de un capitel de la iglesia de San Martín de Guerguitiáin, en el valle de Izagaondoa, reino de Navarra, allá por los finales del siglo XII o comienzos del XIII, convirtiéndose así en uno de los rebeldes de su época, como comenté en el artículo dedicado a los maestros románicos que firmaron su obra. [1]
La enmarcó con sendos zarcillos de la vid y con zarcillos de la vid realiza este popular y sencillo rostro cuya profunda mirada hipnotiza cuando la miramos atentamente y transmite sentimientos positivos al espectador.

Está en la portada de la iglesia tallada en el capitel central derecho según miramos. Está a la altura de los ojos de las personas de aquel tiempo, que eran más bien bajas, para que la vieran sin problemas pues, como ya es conocido, las tallas de la portada tenían, y siguen teniendo, la importante labor de catequización de las gentes analfabetas que acudían a la casa de Dios. Lo que ellos entendían a nosotros se nos escapa y a pesar de nuestros estudios, carreras y másteres somos analfabetos para comprender y asimilar lo que en ellas se comunica.

En el cuento que escribí tratando de interpretar la portada de Guerguitiáin[2] comenté lo que pienso verían en ese rostro los aldeanos del lugar o los peregrinos que por allí pasaran y es el mismo maestro quien a manera de visita guiada les hace la explicación.

“De nuevo pregunta a los pequeños, en especial al grupo de antes que continúa con sus cuchicheos y risitas por lo bajo, sobre los nuevos motivos dibujados en el capitel central de la derecha. Logra captar su atención y uno de ellos, de unos 12 años, dice:
-Yo veo tres. El primero esta cara. Aquí están los ojos, que los ha hecho con los zarcillos, esta es la nariz, los bigotes y este punto es el mentón.
-¡Muy bien explicado! ¿Quién sabría decirnos a quién representa?
Un coro de voces infantiles contesta al unísono: ¡A Jesús, nuestro Señor y nuestro Salvador! De tanto escuchar la historia cuando iban a ayudar o a ver la marcha de la construcción de la iglesia, se lo han aprendido de memoria.”

Eso es lo que el maestro les dice en general, pero en particular al niño de 12 años a quien toma como aprendiz, le pone la tarea de descubrir la clave que le haga descubrir el verdadero mensaje de esta portada y que descubrirá cuando sea ya un anciano.

Lo primero que hace cuando llega por la mañana a dirigir la reparación de la iglesia, es contemplar su portada. Ahí está la cara que tiene la solución al enigma. La observa fijamente y se pregunta qué es lo que tiene que ver. A la vez, el sueño de la noche pasada le invade de paz interior e intuye que ha de salirse de lo normal y abrir la puerta al revés para poder dar con la respuesta al mandato de su maestro. ¡Qué fácil resultó en el sueño abrir la puerta! ¡Hazlo al revés! ¡Dale la vuelta a la realidad!
De repente tiene una intuición y rápidamente manda a un obrero que prepare en el suelo, allí mismo, en la explanada de la iglesia, una plancha para dibujar. A mediodía se encuentra haciendo una copia de la cara de Jesús lo más exacta y proporcionada posible.
 Cuando la termina se aparta unos pasos y la contempla en la distancia. Como la del capitel transmite paz y sosiego. Es la faz de nuestro Señor y nuestro Salvador.

 Pero la intuición anterior le lleva a rodear el dibujo y contemplarlo desde el lado opuesto. Lo que ve le deja paralizado. Un nuevo rostro, oculto hasta este momento, aparece ante sus ojos. Parece salido de la profundidad de la tierra y ser la viva imagen del diablo.


“Siente miedo ante lo desconocido, pero a la vez se acuerda del maestro Petrus y de su mirada de complicidad. Ahora la puede interpretar y se da cuenta de que sus grabados, en esta pequeña iglesia en medio de la naturaleza, tienen doble significado. Rápidamente decide destruir la plancha donde ha realizado el dibujo. Mejor que nadie lo vea y menos el monje encargado de la vida espiritual del lugar, pero no puede resistirse a releer la portada e intentar descifrar la totalidad de su mensaje.
En medio de estas reflexiones no percibe una presencia a sus espaldas.
-¡La obra de reparación parece sólida, maestro albañil! Escucha. ¡Seguro que estos muros aguantarán bien el paso de los siglos, pues lo que estás descubriendo tiene que pasar de generación en generación!
Al volverse tiene ante sí a la mujer del bosque. Lleva consigo su saco de hierbas medicinales recién cosechadas. Una diadema de flores silvestres adorna su ya blanquecina y larga cabellera. El maestro albañil intuye que ella sabe leer el mensaje de la piedra.
-Las creencias antiguas siguen vivas, pero pocos se atreven ya a celebrar sus ritos abiertamente. El maestro Petrus las conocía y a su manera las transmitió escondidas bajo la apariencia de la nueva religión. Tú has encontrado en su Dios crucificado a nuestro Dios cornudo, que ellos le dieron esa apariencia horrible y malvada y lo llamaron Diablo. Nuestra Diosa es la madre de todo lo que vemos, la Madre Tierra, la Señora de la luz...
-¿Por qué me revelas estas cosas, mujer, sabiendo que corres peligro? Le pregunta el maestro albañil.
-Porque es la Diosa la que te ha traído a la tierra de tu infancia, para cerrar tus ojos al fin de tus días y acogerte en su seno, así como te insufló la vida en el momento de tu nacimiento. Porque has sido tú el elegido para mantener en pie estos muros donde se resume grabada nuestra fe. Porque no has olvidado el mandato de tu maestro y sigues buscando la verdad labrada en estas piedras, sólo reconocible por los seguidores de las creencias antiguas.”

Otra realidad se percibe en una imagen aparentemente simple y popular, que ahora denominamos “Inversión Perceptual” y de la que muchos ejemplos podemos poner. Pensamos que es algo moderno, pero ya en los finales del siglo XII o en los comienzos del XIII el maestro Petrus lo usó en su obra para que el discípulo o persona inquieta y rebelde como él, vea más allá de lo aparente y ejercite mente y espíritu cruzando la frontera de dogmas e imposiciones.


¿Quién no conoce este dibujo de W. E. Hill realizado en 1915 en el que dos realidades opuestas conviven?

Mirar y observar la realidad en profundidad, no sólo verla, nos hará estudiar los matices de las formas hasta dar con la otra verdad, con el otro mensaje que aquí se esconde.

¿Qué ves en este dibujo?

 ¿Dónde está su abuela?

Pues también en el rostro de Guerguitiáin están presentes dos realidades.


Personalmente las he plasmado en la siguiente composición del cuadro que para el Petrus Museum he realizado. Es un único rostro, pero lo he invertido como antes para poder ver dos realidades distintas, aunque bien pensado quizás sea la misma que evoluciona a lo largo de los tiempos.





[2] SIMEÓN HIDALGO VALENCIA; El mensaje en piedra del maestro Petrus; 2012.