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viernes, 7 de abril de 2023

UNA ESTELA DE ARTÁIZ EN EL PETRUS MUSEUM.

 

UNA ESTELA DE ARTÁIZ EN EL PETRUS MUSEUM. 

Por Simeón Hidalgo Valencia (7 de abril de 2023)

 

Hay en el PETRUS MUSEUM tres estelas discoidales muy singulares cedidas en depósito por el concejo de Artáiz. En cinco de sus caras lucen un diseño de cruces que no lo he visto hasta el momento en ningún otro lugar. En la sexta cara el grabado es más singular aún y hasta hace poco no logré identificar qué se representaba en ella. 


Esta es la estela en cuestión en la que me detengo.
 

Fue catalogada por el “Grupo Hilarriak” nacido en Guipúzcoa y hasta la llegada al museo de estos voluntarios amantes de las estelas, la presente se mostraba al público, como las otras dos, por la cara en que aparece una cruz.  Después de su trabajo se decidió dar a conocer su otra cara, mucho más enigmática, difícil de identificar y por ende más interesante de cara a los visitantes. 

En las imágenes de la ficha correspondiente a esta estela del Concejo de Artáiz podemos ver los grabados de sus dos caras:

Una cruz floreada con ocho pétalos en el anverso y en el reverso, como se ha dicho, algo más difícil de precisar al verlo en la posición en que se nos muestra, pero que sin duda fue realizado de manera premeditada por el artesano que la labró. 

Desde ese momento siempre que iba al “Patio de las Estelas” mis ojos enfocaban directamente a esta cara de la estela y pienso que ella misma me habló en el silencio y de tanto contemplarla y observarla encontré la solución y como me ocurrió hace años cuando estudiaba el posible significado de la portada de la iglesia de San Martín de Guerguitiáin una voz interior me susurró: “si no logras ver la realidad, dale la vuelta y la verás”. Así lo hice y al momento lo vi. 

¿Qué se representa en esta cara de esta estela?

-¡Ni más ni menos que un rostro humano invertido! 

A partir de aquí conecté con el posible significado de este tipo de simbología, pues a lo largo del tiempo que llevo trabajando en estos temas me he encontrado con varios ejemplos ya comentados en anteriores artículos. 

¿Cuál es el significado de esta estela? Ahora resulta sencillo, pues la dualidad que se ha comentado en anteriores artículos se repite. Por una parte, el rostro invertido me muestra la realidad de la muerte y por otra la cruz floreada de ocho pétalos simboliza la nueva vida. Muerte y Vida. Desde el punto de vista del creyente en Jesús estas dos realidades son evidentes. No olvidemos de que se trata de un objeto testimonio de una espiritualidad en la que la resurrección triunfa sobre la muerte y de que el hecho de la muerte natural es condición indispensable para poder vivir. 

Recordemos a través de las imágenes esta realidad de vida y muerte, muerte y vida. 

Estela sita en el cementerio de Garaioa.

Por una cara la estrella de cinco puntas invertida con seis semiesferas rehundidas simbolizando la muerte. En la otra cara la cruz y cuatro esferas en sobre relieve. La vida.

Estela de Induráin.

La estrella invertida de cinco puntas y la cruz. Paso de la muerte a la vida, según las creencias cristianas.

En el capitel interior del lado de la epístola de San Martín de Artáiz seres vivos nos contemplan desde la altura, menos un rostro humano invertido simbolizando la muerte.

El sarcófago de la exposición “Occidens” en la Catedral de Pamplona.

A los pies del cadáver aparece la estrella de cinco puntas invertida. La muerte.

En el frontal hay una arquería de ocho arcos que conducen a la plenitud de la vida.

Plenitud representada por medio de una cruz en la cabeza del cadáver. La vida.

En la portada de la iglesia de San Pedro de Iriso, Izagaondoa, dos flores de lis se representan en su parte izquierda según miramos. Una en su posición normal: la vida. La otra invertida: la muerte.

En el Palacio Aldunate de Artáiz se tallan en el dintel de madera de la puerta que daba acceso a las antiguas cuadras sendas flores de lis, que como en Iriso simbolizan la vida y la muerte respectivamente. 

                       Las tres estelas del Concejo de Artáiz cedidas al 

PETRUS MUSEUM.

Este artículo lo escribo coincidiendo con el Viernes Santo de 2023, momento en que para los cristianos se celebra el recuerdo de la muerte de Jesús, quien abrió el camino a la esperanza de una vida mejor después de la muerte. Vida y muerte que llega a su máxima expresión en el Cristo de Puente la Reina-Garés, en que la Vida muere clavada en el árbol en forma de pata de oca o runa de la vida y muerto desciende a “los infiernos” para rescatar a las personas justas del Antiguo Testamento, como se representa en una de las metopas de San Martín de Artáiz. 


             Descenso de Jesús a los infiernos en San Martín de Artáiz.

lunes, 17 de enero de 2022

SAN MARTÍN DE ARTÁIZ - ¡OJO!

 

SAN MARTÍN DE ARTÁIZ - ¡OJO!

 Por Simeón Hidalgo Valencia (17 de enero de 2022) 

 


“Cuando se acerca uno por primera vez a visitar la portada de la iglesia de San Martín de Artáiz y contempla sus capiteles, se queda sorprendido ante lo que en ellos se representa y a la vez perdido ante tanto detalle. Por eso, son obligadas nuevas visitas realizadas con calma para ir descifrando la riqueza que el maestro cantero nos transmite al dictado del comitente eclesiástico.

Muchas horas he pasado estudiando in situ la iglesia de Artáiz, y las que me quedan aún para poder descifrar su conjunto, y poco a poco voy descubriendo nuevos detalles, gestos, llamadas de atención, … Con paciencia trato de identificar cada uno de sus capiteles y canecillos.


En esto he seguido y sigo el consejo de ciertos personajes que, con el gesto congelado en el tiempo, invitan a que nos fijemos sin perder detalle. Así, éste del capitel exterior derecho, según miramos la portada, parece decir, al dirigir su dedo índice hacia sus ojos, que no sólo miremos, sino que observemos, pero que lo hagamos con reflexión, sin dejarnos engañar por lo que aparentemente se nos muestra. Él mismo adopta una postura reflexiva, apoyando su cabeza en la mano izquierda y su brazo izquierdo flexionado sobre su pierna izquierda, también flexionada.”

 


Lo anterior lo escribí en el 2012, hace ahora 10 años, cuando publiqué en CD lo que, una vez corregido y ampliado, salió como libro en 2017 con el título “La iglesia románica de San Martín de Artáiz. Una lectura particular”.

En las visitas guiadas que hago a los turistas me detengo siempre en este personaje y les comento el gesto que nos hace, como diciéndonos, ya casi al final de la explicación de la portada y antes de centrarnos en el comentario del tímpano:


¡OJO!

SI QUERÉIS VIVIR,

¡MIRAD Y OBSERVAD CON ATENCIÓN!

 

Desde el día 6 de enero de 2022, festividad de la Epifanía, día de los Reyes Magos, les puedo comentar algo más, pues como casi siempre que voy a Reta, en el Valle de Izagaondoa, me detengo un rato en Artáiz y saco algunas fotos aprovechando los distintos momentos del año, ya que en todos ellos la luz nos revela sus secretos. En esta ocasión aprendí algo más de la luz de esta época de invierno en que el sol vuela bajo. Coincidí en el día y en la hora adecuados y gracias a estas circunstancias pude observar otro de esos milagros que la luz del sol hace.

Ahora era sobre este personaje que desde la altura de los siglos reclama nuestra atención señalándose con el dedo índice de su mano derecha el ojo derecho para decirnos: ¡MIRAD Y OBSERVAD CON ATENCIÓN!

Este 6 de enero el sol me hizo el mejor de los regalos y yo quedé absorto al recibirlo. Los primeros rayos que inciden en la cara interna de este capitel, - ¡oh sorpresa! - van iluminando directamente lo que el dedo indica y el ojo derecho se ilumina.

 


La luz refuerza así lo que se nos transmite en lenguaje de signos, sin pronunciar palabra. Sus labios están sellados, pero su actitud es muy clara.

Miremos, reflexionemos y busquemos, pues también el mensaje que el comitente eclesiástico quiso reflejar en San Martín de Artáiz vale para las personas del siglo XXI.



jueves, 21 de octubre de 2021

ARTÁIZ – LA SEÑAL POR LOS SUELOS - II

 

ARTÁIZ – LA SEÑAL POR LOS SUELOS -II

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (21 de octubre de 2021)

 

“Mira que hace meses ya que hubo un accidente en el cruce de Artáiz, en la carretera NA-2400, cuyas huellas siguen siendo visibles porque el poste de la señalización turística indicando la dirección hacia San Martín de Artáiz y hacia San Martín de Guerguitiáin, ambas iglesias románicas interesantes de la Comarca de Izaga, está por los suelos en la cuneta del campo.

Mira que hace meses que esto sucedió y en ese tiempo la maleza ha cubierto en parte los carteles indicadores.

Mira que hace meses todos los conductores que pasamos por este cruce lo vemos y como quien oye llover, pasamos ciegos sin sentirnos aludidos ante algo que no nos afecta. ¿Será porque no lo vemos como algo nuestro?

Mira que hace meses que de ver la señalización tirada en el suelo de la cuneta ya pasamos sin ninguna curiosidad e iniciativa para informar para que se arregle y los turistas que vienen desde la autovía tengan la referencia adecuada para poder ir a Guerguitiáin y Artáiz.

Pues bien, ya me he decidido a llamar a quien puede poner remedio y levantar la indicación y lo acabo de hacer.

Y como dicen que una imagen es mejor que mil palabras dejo descansar a las palabras y os muestro las imágenes que saqué el 30 de enero pasado y como hoy inauguramos febrero, os lo deseo que sea bueno para todos”. 



Lo anterior lo escribía el 1 de febrero de 2021.

Mira que hace 9 meses ya desde esa fecha que lo escribí.

Mira que hace 9 meses que llamé y escribí a quien pudiera poner remedio y levantar la indicación que lleva en el suelo más de un año desde el accidente que la tumbó.

Mira que cuando llamas todo son buenas palabras y promesas de que se va a hablar con fulano o mengano para arreglar el desperfecto.

Mira que uno, yo, en mi buena fe, voy y me lo creo.

Mira que van pasando los meses y cada vez que paso por este cruce camino de Reta o de Artáiz para dirigir una visita guiada que han solicitado, me acuerdo de esas prometidas promesas que parece se las ha llevado el viento.

Mira que los asuntos de palacio siguen cada vez yendo más despacio.

Mira qué falta de atención desde la administración con los que, día a día, intentamos dar a conocer voluntariamente el patrimonio de nuestros pueblos a los turistas.

Mira ¡Qué mala imagen!

Mira ¡Qué pachorra!

Mira ¡Qué vergüenza!

Han pasado otros 9 meses y a pesar de esta ansiada gestación, la criatura está por llegar.

¿Hasta cuándo?

 

Y como dicen que una imagen es mejor que mil palabras dejo descansar a las palabras y os muestro las imágenes que saqué el día 19 de octubre para que veáis que no se ha hecho absolutamente nada.

¡Así nos va!






miércoles, 18 de agosto de 2021

SAN MARTÍN DE ARTÁIZ: LA LUZ Y EL ALTAR.

 

SAN MARTÍN DE ARTÁIZ: LA LUZ Y EL ALTAR.

 Por Simeón Hidalgo Valencia (18 de agosto de 2021) 

 

El día 14 de agosto de 2021 la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa realizó una actividad en el interior de la iglesia de San Martín de Artáiz, cuyo título era “ARTÁIZ. DE MÚSICA Y PINTURA”.

Tenía dos partes. La primera consistía en dar a conocer las pinturas reproducidas en el año 2018 en el ábside e inauguradas el 11 de noviembre de ese año.

Pinturas, las más antiguas, correspondientes al siglo XIII y las de la cubierta del ábside que datan del XVI.

La segunda parte se titulaba “TROVADORES. Los poetas del amor y de la guerra. Siglos XII-XIII”. El ponente, intérprete y cantor era el luthier Emilio Arias. 

Mientras se preparaba el acto afinando tanto los instrumentos como la voz y el sonido, el sol se asomaba por la ventana occidental y penetrando en forma de rayo hacía su recorrido vespertino desde el muro norte, camino del altar y escalando el muro sur moriría en su ocaso. 

Eran las 18,25, hora oficial -las 4,25, solares de la tarde-, cuando saqué con el móvil esta fotografía.




M
ientras llegaba la hora del inicio de la actividad, prevista para las 19.00 horas, saqué alguna más. Con el protocolo Covid y eso de tomar los datos de las personas asistentes, ver la temperatura, indicar a cada cual su asiento y demás, se empezó hacia las 19,15 cuando el sol indicaba el eje de la iglesia desde el oeste e iluminaba la mesa del altar.


La anterior fotografía está sacada a las 19,11 -5,11 solares de la tarde-, y cuando la vi, recordé que en una ocasión alguien me dijo que él no había visto nunca que el sol iluminara la mesa del altar de San Martín de Artáiz y como yo sí lo había presenciado, aunque no sabía el año en que lo fotografié, he mirado en mis archivos y con paciencia lo he encontrado y 


¡Oh casualidad!, al ver la fecha de esa foto veo sorprendido que tal día como hoy y casi a la misma hora, pero del año 2019, estuve en el interior de San Martín de Artáiz en el momento en que el sol vespertino alumbraba y recorría con calma la mesa del altar, como podemos ver en la última fotografía adjunta que saqué a las 19,16 del 14 de agosto de 2019 -las 5,16 solares de la tarde-.

¡Una grata coincidencia!

miércoles, 9 de junio de 2021

INVESTIGANDO EN SAN MARTÍN DE ÁRTÁIZ.

 

INVESTIGANDO EN SAN MARTÍN DE ÁRTÁIZ. 

Por Simeón Hidalgo Valencia (9 de junio de 2021)

 

Recibo un guasap en mi móvil de un número desconocido cuyo texto dice: 

“Buenas tardes.

Soy Irati, me ha pasado tu teléfono…era para preguntarte si mañana por la tarde o el viernes a la mañana podríamos quedar para ver la iglesia de Artaiz por dentro.

Estudio Historia y Patrimonio en la UPNA y estoy buscando grafitos para un posible estudio y mi profesor me ha recomendado mirar dentro…Gracias de antemano”. 

Me pongo en contacto por teléfono con Irati y quedamos para el viernes por la mañana en la explanada de la iglesia y recuerdo los tiempos en que yo mismo recorrí Navarra durante años recogiendo las marcas de cantería de muchas iglesias, ermitas, monasterios, puentes y palacios. Las horas que metí observando los sillares para localizarlas, sacando las fotografías, calcándolas para obtener su exacta medida, perfilando su silueta, escaneándolas, analizando cada una de ellas, comparándolas y, por fin, relacionando unos edificios con otros y sacando mis conclusiones. Resultado de esos años de peregrinaje investigador con ganas de saber sobre el tema fue el libro autoeditado en dos tomos titulado “Canteros románicos por los caminos de Navarra”. Aún sigo en la tarea, pero a otro ritmo, lo que me ha permitido escribir artículos en mi blog y publicar otro libro interesante sobre las marcas de cantería de la ermita de San Zoilo de Cáseda mientras continúo con mi trabajo sobre el Palacio de Olite que ¡a ver cuándo lo acabo! 

Llego el viernes y allí me estaba esperando Irati acompañada de Alba, compañera de estudios. Después de los saludos y primeros cambios de impresiones comienzan su trabajo de investigación en el interior de la iglesia y, como siempre que se busca se suele encontrar algo nuevo, me uno a ellas en la observación. 

…y ¡ahí las tenemos centradas en su trabajo!

Siempre que veo a personas jóvenes interesadas en estos temas patrimoniales veo un rayo de esperanza y pienso que el mundo no se acabará con los que ya estamos un poco mayores y quizás un poco cansados de insistir en el valor que tiene el patrimonio heredado en cualquier lugar del mundo y trabajar para conservarlo y transmitirlo. Veo un rayo de esperanza, pues a nuevos retos, nuevas iniciativas y personas que les harán frente y más si como Irati y Alba, que estudian esta nueva carrera denominada “Historia y Patrimonio”, se las ve con ilusión en este camino formativo que han emprendido. 


Observamos entre los tres los sillares y poco encontramos. Aunque siempre hay algo que se descubre, como la cruz en el hastial oeste semejante a las encontradas en el mismo muro, pero por el exterior, ya recogida en el libro “La iglesia románica de San Martín de Artáiz. Una lectura particular”. 

En la zona alta del coro también observo una posible marca de cantería en forma de A boca abajo y se la indico a las estudiantes, quienes ven lo mismo que yo. Esta marca no estaba recogida con anterioridad por lo que es la primera vez que se publica. Está situada en el ángulo inferior izquierdo de un sillar perfectamente escuadrado que forma parte del último fajón de la original bóveda apuntada.

De la zona del coro subimos Irati y yo hasta la torre, donde tomamos nota de tres motivos antiguos que pudieran remontarse a la época en que esta iglesia no tenía la torre actual sino la clásica espadaña. Lo digo porque los motivos que se muestran están en la cara este del muro occidental que originalmente sería la espadaña. Dos de ellos son pinturas.

El tercero es una cruz tallada rehundida en el sillar. Esta cruz parece la más antigua y pudiera ser una marca más de protección que se solían poner en zonas determinadas de los edificios, fueran civiles o religiosos. Recordemos que esta marca ahora ha quedado dentro del interior de la actual torre y que antes de su construcción daría al exterior. Si nos fijamos con atención también podemos deducir que estos sillares hubieran sido reciclados.

Una de las dos pinturas contiene el monograma de Jesús pintado en negro sobre fondo rojizo. El otro, con los mismos colores, ¿puede ser el intento de dibujar una hoja?, ¿puede ser la cabeza de un animal vista por detrás? Estos dos dibujos parecen más modernos en el tiempo.


¿Hoja o cabeza de animal? 

Monograma de Jesús, Hijo de Dios, Salvador.

En la misma torre también se encuentra un testimonio epigráfico interesante dado que se trata de la abreviatura del nombre y del primer apellido de la persona que realizó el trabajo de echar masa sobre el alfeizar del hueco de la campana que da al sur el día 1 de febrero del año 1958. Posiblemente uno de los trabajadores que operaron aquí en la gran restauración de esta iglesia. Su apellido, Peña. 

Le comento a Irati que por detalles como este en el molino de Urbicáin pudimos saber parte de su historia, pues en las jambas de la puerta están tallados algunos nombres. Entre ellos el de Manuel Rada que nació el 24 de noviembre de 1807, se casó con M.ª Carmen Zabalza el 29 de abril de 1833, fue dueño de dicho molino y murió repentinamente el 27 de agosto de 1847 a la edad de 39 años.

Como estamos habituados en este tipo de investigaciones a mirar sobre todo en las paredes les enseño, al bajar, otra de las huellas que tenemos en San Martín de Artáiz que, como la de Manuel Rada, nos da a conocer otros hechos. Es un número escrito en uno de los ladrillos del suelo en la zona del pasillo que dejan los bancos.

Es el 834. Supongo que es el número de nuevos ladrillos encargados en Valencia para hacer a mano, según modelo de alguno que se recuperó del suelo anterior, al hacer la obra para poner la calefacción. Esta obra realizada en 1985 implicó quitar la tarima que antes había, sacar los restos de los difuntos enterrados dentro de la iglesia, hacer un trasdosado sobre el suelo antiguo de ladrillo macizo, sobre él colocar celetyp y echar el suelo actual con estos 834 ladrillos. Les comento que en su día empecé a contarlos, pero desistí.

Dibujo a mano alzada de la sección de la obra del suelo de 1985. 

Por el exterior hay algunos detalles más, pero Irati y Alba, tenían interés de investigar el interior, como su profesor les había recomendado. 

Suerte a las dos.

miércoles, 28 de octubre de 2020

ARTÁIZ - EL NACIMIENTO

 

ARTÁIZ – EL NACIMIENTO

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (08-12-2013 / 28-10-2020)

 


Las campanas de la iglesia repican con sones de alegría anunciando a los cuatro vientos la buena nueva. ¡Por fin, la señora Esperanza ha dado a luz! Nueve meses de reposo obligado por el médico han permitido que el niño se haya gestado sin problemas y que a eso de la media tarde la comadrona haya anunciado que todo estaba bien.
 

-Es un niño. Él y su madre se encuentran perfectamente. 

Es un misterio el de la vida que incluso al hombre más duro de carácter le hace tierno y sensible cuando acoge entre sus fuertes brazos a criatura tan pequeña y débil, sangre de su sangre y carne de su carne. Un beso sobre la frente del nuevo ser le recibe con júbilo en la familia y un silencioso abrazo une a los esposos. Son padres primerizos y todo un nuevo mundo se abre ante ellos centrados en su retoño.

... 

Las campanas de la iglesia repican con sones de alegría anunciando a los cuatro vientos que un nuevo cristiano forma parte de los miembros de la Iglesia. Las aguas bautismales han cubierto el cuerpecito desnudo del nuevo vecino, a quien se le ha puesto el nombre de Miguel Martín. 

-Miguel Martín, yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo... 

Los padrinos hablan en nombre del niño y juran delante de los asistentes a la ceremonia que renuncian a todo mal y afirman que creen en Jesús, en sus enseñanzas y en los dogmas de la Santa Madre Iglesia. 

A la salida de la iglesia espera la chiquillería del lugar dispuesta a recoger las monedas y caramelos que los padrinos lanzan al aire. Es el primogénito de la casa y son generosos, pues no se contentan con céntimos o reales, sino que alguno de los niños más mayores, a base de empujones y trompazos, ha recogido hasta tres monedas de duro, amén de no sé cuantas perras y céntimos y tiene sus bolsillos llenos de caramelos, almendras y peladillas. En la casa hay música y fiesta y chocolate caliente con buenos churros y pastas y copas de coñac para los hombres y de anís para las mujeres. Es el primogénito de la casa y todos los vecinos del pueblo están invitados. Hasta Don Miguel, el párroco, ha acudido a la invitación y se ha agregado al coro espontáneo que entona canciones populares. 

También los músicos del alero de la portada de su querida iglesia han acudido y han amenizado la fiesta para dar la bienvenida a este nuevo ser.

... 

-Conviene que nos acerquemos y contemplemos el siguiente canecillo desde todos los puntos de vista, sobre todo desde nuestra derecha, les comento a los asistentes. Veremos una escena que no es muy frecuente contemplarla tan explícita, tallada en la piedra. 

Los asistentes hacen un movimiento de abanico hasta descubrir que la mujer que en este canecillo se representa está pariendo. A simple vista lo que mejor aprecia la mayoría es que está desnuda. Sólo cuando les pregunto si es un desnudo integral se dan cuenta de que su cabeza se mantiene cubierta al estilo de su época. Los que tienen mejor vista llegan a distinguir entre las piernas de la mujer la forma ovalada de su sexo dilatado y la gran cabeza del recién nacido. 

- ¡A ver quién descubre lo que este niño lleva en la mano! 

Si difícil para algunos era distinguir al niño recién nacido, el nuevo reto que les propongo resulta casi imposible de conseguir. Sólo los más ingeniosos, que se han traído hasta unos pequeños prismáticos o su moderna réflex con teleobjetivo, aciertan a ver que algo alargado asoma por debajo de la cabeza infantil. Alguno más decidido y sin reparos dice que es el cordón umbilical, algún otro que lleva un pene enorme para un crío, otra más, en tono de broma, nos recuerda lo del venir al mundo con un pan bajo el brazo y la mayoría me mira resignada pidiéndome la solución. 

Para ver estos detalles con claridad me he confeccionado un bloc de fotos tamaño Din A-4 y los visitantes se arremolinan a mi alrededor para observar de cerca la lámina correspondiente y salir de dudas. 


-Pues bien. Esta es la gran cabeza. El niño ya tiene una hermosa manta de pelo bien peinada. Hay que fijarse en la expresión de su rostro y darse cuenta de la forma oblicua de sus ojos orientales y de su mirada siniestra, así como en el rictus de su boca. Es al menos inquietante. Pero veamos qué lleva realmente este niño recién nacido. Mirad, este es el brazo derecho. Lo lleva doblado por el codo y... ¿Qué es lo agarra con su mano?
 

- ¡Ahora lo veo!, exclama alucinada una señora. ¡Pero es imposible! ¡Nos amenaza con un puñal! 

Se arma un pequeño barullo de revueltos comentarios: ¡Un recién nacido asesino desde su nacimiento! ¡Esto es alucinante! ¡Lo nunca visto! Hasta uno de los niños presentes, sorprendido al verlo busca la seguridad en su madre y le dice: 

-Ama, ¿A que no nacemos así?

-No, mi amor. Es la imaginación del artista que lo hizo así para decirnos algo, le dice la madre. 

Aprovecho la respuesta de la madre y les pregunto: - ¿Por qué el artista lo ha hecho así? ¿Qué quiere decir? 

-Realmente nadie nacemos con un puñal en la mano, les comento... ¿O sí? Debemos tener en cuenta que lo que aquí vemos en estas tallas son como metáforas que hay que saber interpretar para dar con el mensaje adecuado y comprender de esta manera lo que hay detrás de lo que físicamente vemos. Eso es lo importante.

Hay quien comenta sobre esta mujer que es una mujer casada, como denota la cabeza cubierta, que ha cometido adulterio con el paisano desnudo que está a su lado y como consecuencia de este pecado ha parido su propio mal y se basa en la carta de Santiago, como si esta fuera la tesis de dicha carta.

Cuando vamos a las fuentes y, como yo, te lees el escrito de Santiago, se ve que la tesis es otra. Santiago defiende que la fe y las obras son necesarias para ser un buen creyente seguidor de Jesús. La fe sin obras es una fe muerta.

Personalmente veo aquí la figura de la madre originaria que según la Biblia pare al nuevo ser en pecado. El famoso pecado original, con que la Iglesia dice que todas las personas nacemos. Así que realmente nacemos a la vida portando el mal y la muerte. Es decir, nacemos espiritualmente muertos, igual que este niño que ha nacido con el mal en su mano representado por el puñal. Desde el punto de vista del cristianismo, claro. No olvidemos que estamos en el siglo XII en una época netamente cristiana, por lo que... ¿No estaremos ante la representación del mismo pecado original?

¿Pero se queda ahí el mensaje? 

-Para completarlo volvamos a observar el canecillo de la parturienta.

- ¿Qué lleva en su mano derecha? 


- Un cántaro, dice una señora mayor.
 

- Un puchero de barro como el que hay en casa de mi abuela, dice un joven. 

- ¿Para qué sirve, ya sea el cántaro ya sea el puchero? Vuelvo a preguntar. 

- Para llevar el agua o para hacer la comida, se oye desde el fondo. 

- La imagen del cántaro o del puchero es importante tenerla en cuenta y no dejarla de lado al interpretar este canecillo, ya que  sirven para contener o preparar el alimento básico para la vida. Por lo que tenemos a la mujer que cumple su función como madre al dar la vida y al mantenerla con el alimento, pues en este canecillo simbólicamente se está representando el nacimiento de cada uno de nosotros con el pecado original y a su vez el nacimiento espiritual que se nos ofrece por la misma madre, a través de las aguas del bautismo, que es el alimento que la Iglesia, como buena madre, nos proporciona. 

Ésta, creo yo, les digo, pudiera ser una interpretación más acertada para comprender a esta señora y lo que hace, que de modo alguno es una adúltera. Si lo vemos con ojos y mentalidad reprimida veremos sólo el mal representado en él, pero su desnudez nos comunica el propio nacimiento en el espíritu. Veremos un puchero idéntico al que lleva esta mujer en uno de los canecillos bajo el alero de la cabecera de la iglesia, insistiendo en la misma idea del alimento espiritual. 

- ¿Por qué hago esta interpretación?, les pregunto, y yo mismo me respondo delante de los visitantes.


- Lo que aquí vemos representado corresponde posiblemente al último cuarto del siglo XII. Si ampliamos el abanico geográfico por la comarca y vamos a contemplar la portada de la iglesia de Santa Eulalia en el cercano Lizarraga, cuya portada corresponde al siglo XIII, descubriremos que en la ménsula izquierda del guardalluvias según miramos, también se representa a una mujer, en este caso una reina, en el momento del parto del infante. Los laterales moldurados del guardalluvias se convierten es manos en sus extremos que sujetan al niño por sus muñecas y ayudan a la reina en el parto. La parturienta agarra con fuerza con su mano derecha la muñeca del brazo derecho del guardalluvias y se apoya en él. Con la mano izquierda se agarra la túnica y la mantiene recogida por encima de sus rodillas. Es como si la misma iglesia materialmente hiciera de comadrona para traer al mundo a uno de sus nuevos hijos. En la comarca de Izaga la Iglesia se aprovecha de estas representaciones para catequizar a sus habitantes y decirles que a lo que han de aspirar es a ser buenos hijos de la Santa Madre Iglesia.

 - ¿Pero no serán estas representaciones una forma de poner ante nuestros ojos la realidad del pecado de la carne, como el adulterio en el caso de la mujer y el onanismo o masturbación en el caso del hombre que tiene a su lado?, pregunta un señor alto, de rostro serio y mirada incisiva, que sigue la explicación haciendo movimientos con la cabeza indicando que no está de acuerdo con la misma. 

-Puede ser así también, desde luego, pero personalmente le veo más sentido a la visión que les he dado, pues no hay que olvidar que estas tallas se hicieron en el siglo XII, época en que estas imágenes eran muy normales verlas por muchas de las iglesias que se construían y que podemos aún contemplar en pueblos cercanos. Además, en esa época estaban habituados a verlas, pues estos aspectos eran normales en su vida diaria. Es más tarde cuando estas escenas empiezan a inquietar y a eliminarse y se censuran por una corta visión literal de lo que aquí se contempla. Hemos dicho desde el principio de la visita que mucho de lo que aquí vemos son metáforas que si las leemos literalmente nos parecerán aberraciones, pero si las sabemos interpretar más allá de su literalidad podremos descubrir su auténtico mensaje. 

- Es lo que han hecho con el hombre de la derecha, que le han mutilado el miembro viril, que a juzgar por lo que ahora se ve, sería bien hermoso, dice una señora entre los comentarios afirmativos de los asistentes. 

-Pues ahí donde lo ven, resulta claro que alguien, seguramente para evitar tentaciones a los muchachos y muchachas del pueblo, mandó cortar. Aunque se aprecia claramente que lo que quedan son los testículos, alguien en internet escribe que esta pieza representa a un hombre que ha defecado en su orinal y que lo está recogiendo. Sorprendente, ¿no? 

-Leyendo este canecillo vemos que, como la mujer, el personaje que representa está desnudo, aunque no del todo pues su pie izquierdo lleva una bota. Se está masturbando y esparciendo su semilla. Después, cuando demos la vuelta al edificio contemplando el resto de los canecillos del alero nos encontraremos con una pareja, un hombre y una mujer, que se abrazan amorosamente. También nos encontraremos con unos enormes genitales masculinos.

Aquí su visión nos puede resultar más cruda y fuerte si no conectamos con la auténtica intención del comitente de la iglesia, que no parece ser otra que comunicarnos que la sexualidad es parte de la creación de Dios que nos ha dado un claro mensaje desde los comienzos del libro del Génesis: “Creced y multiplicaos y dominad la Tierra”.

Con estas imágenes se nos quiere decir, en una época en que el estado matrimonial se veía como inferior al estado del celibato, que por otra parte muchos clérigos no lo cumplían, que también la procreación y la relación sexual forma parte del plan divino y así se escribe en las fachadas de muchas iglesias de la época, frente a corrientes que se consideraron heréticas que tomaban con todo rigor el celibato aún para los no clérigos.

La música mala. El sexo malo. ¿Todo es malo? ¿Todo es pecado? Pues la misma iglesia del siglo XII o al menos los que estas tallas mandan hacer, no piensan lo mismo y defienden, frente a los puros y perfectos, que el sexo y la procreación son algo natural, bueno y querido por Dios. 

-¿Qué hacen, pues, estos personajes de la parturienta y del hombre masturbándose?, me pregunto delante de mi auditorio. 

-Participar en el plan creativo de Dios, me contesto. Y por ello hay música y fiesta. Y por ello se baila y se canta. Y por ello se hacen y traen niños al mundo, aunque vengan con un puñal en su mano. 


-Nacerán a la vida espiritual a través del bautismo y vivirán en la luz, aunque tengan que luchar desde su infancia contra los males que les acecharán a lo largo de su vida para mantenerse en la luz. Pues al fin y al cabo la vida es lucha y como buenos cruzados venceremos con la fuerza de la fe en Jesús, pensaban en el siglo XII y así lo reflejan los canteros tallistas en esta iglesia de San Martín de Artáiz.

...

Pero dejemos para más tarde el estruendo de las espadas sobre los escudos enemigos y el toque del olifante dirigiendo a los ejércitos.

Guardemos silencio.

Nuestro recién nacido podrá descansar protegido por Miguel desde lo alto de la cumbre de Izaga y por Martín el obispo del Camino, sus dos guardianes, que por algo con sus nombres se le ha bautizado.