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lunes, 17 de enero de 2022

SAN MARTÍN DE ARTÁIZ - ¡OJO!

 

SAN MARTÍN DE ARTÁIZ - ¡OJO!

 Por Simeón Hidalgo Valencia (17 de enero de 2022) 

 


“Cuando se acerca uno por primera vez a visitar la portada de la iglesia de San Martín de Artáiz y contempla sus capiteles, se queda sorprendido ante lo que en ellos se representa y a la vez perdido ante tanto detalle. Por eso, son obligadas nuevas visitas realizadas con calma para ir descifrando la riqueza que el maestro cantero nos transmite al dictado del comitente eclesiástico.

Muchas horas he pasado estudiando in situ la iglesia de Artáiz, y las que me quedan aún para poder descifrar su conjunto, y poco a poco voy descubriendo nuevos detalles, gestos, llamadas de atención, … Con paciencia trato de identificar cada uno de sus capiteles y canecillos.


En esto he seguido y sigo el consejo de ciertos personajes que, con el gesto congelado en el tiempo, invitan a que nos fijemos sin perder detalle. Así, éste del capitel exterior derecho, según miramos la portada, parece decir, al dirigir su dedo índice hacia sus ojos, que no sólo miremos, sino que observemos, pero que lo hagamos con reflexión, sin dejarnos engañar por lo que aparentemente se nos muestra. Él mismo adopta una postura reflexiva, apoyando su cabeza en la mano izquierda y su brazo izquierdo flexionado sobre su pierna izquierda, también flexionada.”

 


Lo anterior lo escribí en el 2012, hace ahora 10 años, cuando publiqué en CD lo que, una vez corregido y ampliado, salió como libro en 2017 con el título “La iglesia románica de San Martín de Artáiz. Una lectura particular”.

En las visitas guiadas que hago a los turistas me detengo siempre en este personaje y les comento el gesto que nos hace, como diciéndonos, ya casi al final de la explicación de la portada y antes de centrarnos en el comentario del tímpano:


¡OJO!

SI QUERÉIS VIVIR,

¡MIRAD Y OBSERVAD CON ATENCIÓN!

 

Desde el día 6 de enero de 2022, festividad de la Epifanía, día de los Reyes Magos, les puedo comentar algo más, pues como casi siempre que voy a Reta, en el Valle de Izagaondoa, me detengo un rato en Artáiz y saco algunas fotos aprovechando los distintos momentos del año, ya que en todos ellos la luz nos revela sus secretos. En esta ocasión aprendí algo más de la luz de esta época de invierno en que el sol vuela bajo. Coincidí en el día y en la hora adecuados y gracias a estas circunstancias pude observar otro de esos milagros que la luz del sol hace.

Ahora era sobre este personaje que desde la altura de los siglos reclama nuestra atención señalándose con el dedo índice de su mano derecha el ojo derecho para decirnos: ¡MIRAD Y OBSERVAD CON ATENCIÓN!

Este 6 de enero el sol me hizo el mejor de los regalos y yo quedé absorto al recibirlo. Los primeros rayos que inciden en la cara interna de este capitel, - ¡oh sorpresa! - van iluminando directamente lo que el dedo indica y el ojo derecho se ilumina.

 


La luz refuerza así lo que se nos transmite en lenguaje de signos, sin pronunciar palabra. Sus labios están sellados, pero su actitud es muy clara.

Miremos, reflexionemos y busquemos, pues también el mensaje que el comitente eclesiástico quiso reflejar en San Martín de Artáiz vale para las personas del siglo XXI.



domingo, 20 de junio de 2021

SOLSTICIO DE VERANO EN ARTÁIZ

 

SOLSTICIO DE VERANO EN ARTÁIZ

 Por Simeón Hidalgo Valencia (20 de junio de 2021) 

 

Estamos en el momento propicio y justo para hacernos un autorregalo los que somos amantes del mensaje de la luz, pues estamos ya en este día en que el sol llega a su clímax e ilumina las zonas templadas de nuestro planeta Tierra durante más de catorce horas. En concreto en Artáiz he calculado que durante 14 horas y unos 56 minutos hay luz solar en el 21 de junio, día del solsticio de verano. Sale el sol por el noreste a las 6horas y 43minutos y se oculta a las 21horas y 39minutos según comprobación personal directa. 

Estamos en el solsticio de verano y como en los equinoccios y en el solsticio de invierno hay extraños cazadores que se acercan a lugares emblemáticos para cazar con sus cámaras de fotos esos fenómenos luminosos que denominamos “los milagros de la luz”. Tengo que confesar que soy uno de ellos. He estudiado el lenguaje de la luz en varios lugares de la Comarca de Izaga y lo que he visto, cuando he tenido la suerte de que el día amaneciera despejado, me ha recompensado sobremanera y me ha facilitado la lectura y comprensión de lo que hace siglos los poderosos y ricos comitentes encargaron realizar a los maestros canteros contratados. 

En el caso de la iglesia de San Martín de Artáiz el lenguaje de la luz es esencial para poder identificar los detalles de los motivos escultóricos y para poder penetrar y traspasar el exterior, más o menos artístico, y poder así llegar al mensaje oculto en su interior. Lo importante no es el exterior, aunque sea lo que a primera vista nos atraiga y nos distraiga. Lo importante es el mensaje. Descubrir lo que ese libro en piedra nos dice. Dar con el mensaje que el comitente quiso dejar para la posteridad y que los maestros tallistas medievales lo interpretaron con mayor o menor acierto artístico. 

Pues bien, en el solsticio de verano se produce en este edificio, siempre que el día amanezca despejado, uno de los milagros más interesantes, no visible durante el resto del año. Dados los puntos extremos del orto y del ocaso del sol podemos ver iluminados progresivamente y por momentos -durante casi una hora en la amanecida y durante un poco más de tres horas en el ocaso- los canecillos de la fachada norte de la iglesia de San Martín, llegando en el ocaso a ver también iluminados los dos canecillos de la zona noreste del ábside y saber cuál es el último señalado por el sol antes de morir. 

Estos conocimientos que he logrado al observar la incidencia del sol sobre la iglesia de Artáiz a lo largo del año, me permiten añadir y sumar argumentos a las explicaciones que hago a los visitantes que vienen a las visitas guiadas gratuitas que dirijo representando a la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa. 

Tengo también que decir que estoy siempre en estado de búsqueda porque en cada observación se aprecian nuevos detalles que van tejiendo el paño y descubriendo respuestas a los muchos interrogantes que esta iglesia plantea. Debo también señalar que el lenguaje de la luz es imprescindible para lograr responder a esos interrogantes y poder penetrar el arte y llegar al mensaje.

Y como lo he recibido gratis por la generosidad de la Madre Naturaleza -aunque también me lo he currado-, gratis expongo a la vista de quien esto lea unas imágenes tomadas, para poder ver iluminados los canecillos de la zona comentada que durante el resto del año permanecen en la oscuridad. ¿Qué quieren comunicarnos?

 

AMANECER: 

Fotografía tomada el 22 de junio de 2017.

Composición del alero del ábside. 


Dos imágenes de los canecillos del norte.



OCASO: CANECILLOS DEL NORTE.













OCASO: CANECILLOS DEL NORESTE DEL ÁBSIDE:




















sábado, 9 de diciembre de 2017

SAN MARTÍN DE ARTÁIZ - EL REPLANTEO.

SAN MARTÍN DE ARTÁIZ – EL REPLANTEO

Por Simeón Hidalgo Valencia (09 de diciembre de 2017)


Un grupo de estudiantes del colegio La Salle de Donosti han venido a estudiar “in situ” el arte románico de la comarca de Izaga y su profesor ha elegido las iglesias de Artáiz, Villaveta y Najurieta.

Para mí, que he sido también profesor y que he vuelto en esta mi etapa de jubilado a ejercer de tal, ha sido un placer el atenderles y transmitirles lo que he ido descubriendo de estos lugares, tras largas horas de observación silenciosa.

Aunque han venido a estudiar arte les advierto que en las intenciones del comitente de Artáiz no es tanto el arte lo que a él le interesa, cuanto el mensaje que sus numerosas tallas comuniquen a los visitantes que quieren ir más allá de lo puramente externo, pero al mismo obispo comitente de San Martín de Artáiz le atrae el oropel, lo externo, el boato y en sus ínfulas episcopales se ha hecho tallar en placa de piedra vestido de pontifical bendiciendo con su mano derecha y portando en la izquierda el instrumento utilizado para alinear la planta de la iglesia de este a oeste, que no es un báculo precisamente.

Y ya que no es un báculo episcopal, sino un instrumento de replanteo, que denota que el que lo porta es el constructor del edificio, me ha venido el recuerdo de la Escuela-Taller en la que trabajé y me he animado a realizar la ficha pedagógica del replanteo de la planta de la iglesia de San Martín de Artáiz.

Allá vamos.

Título: El replanteo de la planta de San Martín de Artáiz.

Pasos:

1º. Preparación de los materiales, útiles y herramientas necesarias: Dos varas con su ojo, el cordel de 12 nudos, ocho estacas, cordel para la zona circular y punzón, cal en polvo, arena, agua, plomada, paleta, artesa, azada.

2º. Colocación de la primera vara clavada en la tierra y sujeta verticalmente con masa mezclando arena, cal y agua. Esta es una operación que hay que hacer de antemano, previa a la salida del sol, que servirá de segundo punto de referencia, pues el primero será el propio sol.


3º. Alinear el sol con la primera y la segunda vara: Con el alba se espera la salida del sol con todo preparado, fundamentalmente la segunda vara con su ojo para que en el momento en que aparezca el primer rayo de sol sobre el horizonte hacer la operación de alinear el sol (nº 1), la primera vara que está fijada ya (nº 2) y la segunda (nº 3), que la moveremos hasta que los tres puntos de referencia estén en la misma línea. Una vez que coincida su alineación se procede a clavar y sujetar la segunda vara al suelo.

4º. Marcar el eje de la planta: Se unen, con un cordel a ras de suelo, las dos varas, numeradas con el 2 y el 3 y obtendremos el eje de la planta a partir del cual se realizarán los demás pasos. 

5º.  Sacar el perímetro de la nave: Para ello se empleará un invento antiguo de los egipcios. La denominada “cuerda de los doce nudos”. Cada espacio internudal tendrá la longitud de una vara.

Para sacar los cuatro ángulos de la nave procederemos de la manera siguiente:

El primer nudo de la cuerda lo aplicamos a la base de la segunda vara que está clavada en el suelo y dando tres nudos de longitud hacia la derecha doblamos la cuerda de manera que vaya paralela al eje de la nave, señalado con el cordel que une las varas clavadas, hasta llegar al nudo ocho, de manera que habremos empleado cuatro espacios internudales y de aquí los cinco espacios internudales restantes los llevaremos al encuentro del primer nudo que está en la base de la vara clavada.
Sin darnos cuenta habremos obtenido un triángulo rectángulo. El ángulo recto que se ha formado corresponderá a uno de los rincones de la nave. Clavamos en el mismo una de las estacas, indicando este punto con el número 4.
Realizamos la misma operación para sacar el resto de los ángulos de la nave y obtendremos un rectángulo al unir con cordeles las cuatro estacas que marcan cada uno de los rincones o ángulos rectos.
6º. Marcar la cabecera circular de la iglesia: Atamos un cordel a la vara primera que está clavada en el suelo (nº 2) y lo tensamos hasta llegar a una de las estacas que marcan los ángulos del este (nº 4) y colocamos una punta metálica o elemento que pinte haciendo coincidir este punzón con uno de los números 4 y procedemos a marcar la semicircunferencia correspondiente a lo que será el interior del ábside de la iglesia, siempre sin perder la tensión del cordel, empezando en el nº 4 del sureste y terminando en el nº 4 del noreste.

7º. Marcar el grosor de los muros: Prolongando los lados del rectángulo de la nave marcaremos con estacas los cuatro puntos exteriores resultantes de aplicar la misma medida para el grosor de los muros (Nº 5), por ejemplo una vara de grosor y procedemos a la colocación de los cordeles exteriores de la nave y a marcar en el suelo el exterior del ábside con el mismo grosor de los muros de la nave y con el mismo procedimiento realizado para el semicírculo interior.

Hasta aquí los pasos que daríamos para el replanteo de la planta de la iglesia, que como es fácil de ver estaría formada por un rectángulo (la nave) y un semicírculo (el ábside o cabecera).

Es lo que en su día se hizo allá bien entrado el siglo XII en uno de los equinoccios, quizás el de primavera, pues la iglesia de Artáiz está perfectamente orientada de este a oeste en esa época del año, como lo he podido comprobar desde el campanario de la torre. Esta es la operación que el obispo constructor de la misma bendice.

Si quisiéramos completar el replanteo con la situación de las ventanas oriental y occidental y con la puerta principal en la fachada sur daríamos los siguientes pasos:

8º. Marcar los vanos abocinados de las ventanas: Para situar correctamente en planta los dos vanos originales de la iglesia románica prolongaremos el eje de la misma hasta el exterior de los muros (puntos a y b) y marcaremos interior y exteriormente el punto del eje como referencia para, al levantar el edificio, abrir los vanos a la altura deseada para que el sol ilumine el recinto adecuadamente. Pero esto corresponde al replanteo en altura, no en planta. 

9º. Marcar la portada: Esta tarea sí corresponde al replanteo en planta y consiste en dar la medida proporcionada al vano de entrada y al grosor de la portada abocinada, teniendo en cuenta las tres columnas y el tímpano que la componen. 

Una vez terminado este trabajo básico podemos imaginarnos cómo quedaría la planta de la iglesia, que en nuestro caso la hemos realizado con unas medida interiores de quince varas en el eje longitudinal de la planta, de las que doce corresponden a la largura de la nave y tres al radio del semicírculo del ábside. La anchura de la nave es de seis varas. El grosor de los muros de una vara, salvo el de la portada que es de dos.
El vano de la puerta es de dos varas y la abertura interior de las ventanas oriental y occidental de una vara. 

Teniendo todo bien marcado sobre el suelo comenzaría el trabajo de abrir en la tierra el perímetro hasta dar con la roca o hasta una profundidad bien calculada para que el edificio tuviera una cimentación segura y pudiera sostenerse sin corrimientos perturbadores. Si se viera necesario, pues no en todos los edificios existen, se proyectarían los engrosamientos  de los muros, denominados contrafuertes exteriores, que paliaran el empuje de la cubierta. Estarían colocados con relación a la división interna o tramos del edificio, aguantando la fuerza realizada por los arcos fajones que descansan en semicolumnas adosadas a las paredes internas.


Explicación de la orientación de la iglesia con la herramienta que lleva el obispo.