Mostrando entradas con la etiqueta La ruta del maestro Petrus de Guerguitiáin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La ruta del maestro Petrus de Guerguitiáin. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de enero de 2025

S. O. S.: EL PETRUS MUSEUM SOLICITA TU AYUDA

 

S. O. S.: EL PETRUS MUSEUM SOLICITA TU AYUDA

 Por Simeón Hidalgo Valencia (26 de enero de 2025)

  


    He iniciado el año 2025 dando vueltas en mi cabeza al tema de la continuidad del museo “PETRUS MUSEUM” sito actualmente en la Casa Zandueta de Lizarraga de Izagaondoa, Valle de Izagaondoa, Navarra. 

Creo que es bien conocido mi empeño e ilusión por dar a conocer al maestro cantero que dejó su firma en la iglesia románica de San Martín de Guerguitiáin. “Petrus me fecit” escribió en uno de sus capiteles interiores. 

También está ahí mi trabajo de investigación sobre las iglesias que presentan su estilo, tanto por Navarra como por Galicia. Mis libros “El mensaje en piedra del Maestro Petrus”, “La Ruta del Maestro Petrus de Guerguitiáin” y la serie de artículos titulados “La Ruta del Maestro Petrus se amplía” dan fe de ello. 


   Asimismo, fui el impulsor del “PETRUS MUSEUM” y quien patrocinó económicamente la reproducción de 13 “capiteles petrus”, “3 cuadros al óleo” y la “Maqueta de la Ruta de Petrus”, que hasta el año pasado se mostraban en las salas Petrus I y Petrus II, como todos los visitantes han podido contemplar desde 2017. 

Aunque mía fue la iniciativa, llevarla a buen puerto se debe a mis compañeras/os de la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa. El museo nació como un proyecto novedoso, único en su género en la Comarca de Izaga y como un medio más para vitalizar y dar a conocer el patrimonio cultural, favorecer el turismo rural y luchar contra la despoblación. 

Pero negros nubarrones otean el horizonte del museo. La cubierta está muy mal según vaticinio de los técnicos de las cuatro empresas que han venido a verla y hay que cambiarla. El dueño de la casa es la Asociación Aspace Navarra, que nos la cedió durante 20 años. Ni ellos ni nosotros tenemos el montón de dinero que supone el arreglo y como la cubierta se ha pandeado, lo más prudente es cesar en la actividad de abrir el museo al público. 

La asociación Grupo Valle de Izagaondoa tiene escasos ingresos: 30 euros al año de cuota por socio y los donativos que recibimos de los participantes a nuestras actividades culturales y turísticas que realizamos y lo que sacamos de los libros que escribimos y autoeditamos. Todo ello nos ayuda a pagar gastos del museo, impuestos y contribuciones y poco más. Sobrevivimos, sin más. 


Por eso escribo este artículo.

Primero: para dar a conocer al público que, con pena, hay que cerrar el museo y montarlo cuando se pueda en otro lugar, pero veo muy difícil el tema.

Segundo: para solicitar de manos o instituciones generosas su colaboración para que en lo que puedan nos ayuden a ver una salida. Sería una pena abandonar ahora al Maestro Petrus de Guerguitiáin.

…y por si hay algún pudiente mecenas en disposición de echarnos un cable de salvación, sea con aportación económica, sea cediendo o donando algún local por Izagaondoa dejo mi correo personal: simeonhidalgo@gmail.com

 

Muchas gracias.

martes, 18 de mayo de 2021

EL PETRUS MUSEUM. UN MUSEO EN IZAGAONDOA.

 

EL PETRUS MUSEUM. UN MUSEO EN IZAGAONDOA.


Por Simeón Hidalgo Valencia (18 de mayo de 2021) 

Un año más llega el 18 de mayo. Un año más celebramos el “Día internacional de los museos” y un año más, desde Izagaondoa, comunico a mis lectores y al público en general que en Izagaondoa también tenemos un museo: El PETRUS MUSEUM.

Está en el pueblo de Lizarraga, en la que se conoce como Casa Zandueta, propiedad actual de la Asociación Aspace con la que la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa tiene un acuerdo de cesión durante 20 años con la condición de que se destine a temas culturales sin ánimo de lucro.

Este museo lo gestiona dicha asociación y tiene como finalidad dar a conocer la figura y la obra del maestro cantero medieval que dejó su firma en Guerguitiáin, PETRUS ME FECIT -Me hizo Pedro-.

Es de los pocos maestros medievales que en Navarra se dan a conocer y firman su obra, como lo hicieron Leodegarius, Martinus, Fulcherius, Sancius o Aldebertus, entre otros. 

Por ello, conocer la obra de Petrus ha sido uno de los objetivos prioritarios que desarrollé, estudié y di a conocer en la publicación de 2010 titulada “La Ruta del Maestro Petrus de Guerguitiáin." 

Desde ese año ya se pensaba en dedicarle un pequeño museo a este hombre que se asentó para siempre en Izagaondoa, al cual, como he dicho en más de una ocasión, se le debería nombrar hijo predilecto de Izagaondoa. Todo llegará. 

Ha pasado una década y el tal museo en honor del maestro Petrus es ya una realidad y sus puertas llevan abiertas al público desde hace 5 años. 

Lo hemos realizado en auzolan personas voluntarias, socias o no, y pasito a pasito hemos logrado con nuestros propios medios que un buen recurso cultural sea conocido también fuera del propio valle, comunidad autónoma y país, a juzgar por la procedencia de las personas que lo han visitado y apoyado con sus donativos. Aunque tengo la sensación de que como suele pasar, nadie es profeta en su tierra y son los de fuera los que más apoyan y valoran la labor que hasta el momento se ha realizado. 

Y entre los que más intensamente han colaborado he de destacar a mi amigo y socio, el gran Ignacio Salvador Fuertes ejemplo, para los que hemos tenido la suerte de andar un trozo del camino de la vida junto a él, de tesón y de superación. Hoy le hemos dedicado una sala del museo. 

Es 18 de mayo, “Día internacional de los museos” y nuestro museo rural se convierte en un hito cultural apreciado y valorado positivamente por sus visitantes, que comprenden que proyectos como éste son necesarios en estas zonas deprimidas de Navarra, que salen adelante gracias al esfuerzo y valentía de personas particulares que se han decidido a trabajar para que el patrimonio de su tierra no caiga en el olvido y que a pesar de las nulas ayudas de las administraciones llegan a tener vida.

lunes, 5 de octubre de 2015

INAUGURACIÓN DE LA IGLESIA DE VESOLLA

INAUGURACIÓN DE LA IGLESIA DE VESOLLA

Por Simeón Hidalgo Valencia (5 de Octubre de 2015)


En mi último artículo escrito sobre la iglesia de Vesolla[1] (5-12-2014) titulado “Vesolla. Joya románica del maestro Petrus” daba a conocer el resultado de la restauración cara al exterior y defendía que estos edificios hay que ponerlos en el circuito cultural y turístico y rentabilizar la inversión realizada con el dinero de todos los navarros. Por ello proponía una serie de rutas en las que Vesolla estaba presente, como parte de la Ruta del maestro Petrus de Guerguitiáin. No pude mostrar cómo había quedado por el interior porque no se había acometido la restauración de las pinturas realizadas en el siglo XVI.

Hoy, 5 de Octubre de 2015, junto a otros muchos que han asistido a la inauguración oficial, he podido traspasar su hermosa portada y al contemplar cómo ha quedado el recinto he sentido un sobresalto de emoción positiva que gratamente me ha sorprendido.


En el acto, al que le ha faltado un mínimo de protocolo, (sirva de crítica positiva) pues ni se nos ha presentado al público asistente a las autoridades o técnicos que lo presidían, se ha puesto sobre todo el énfasis en resaltar la recuperación de los elementos que, según la moda del siglo XVI y posteriores se añadieron, fuera a manera de pinturas (del tipo trampantojo en el cuarto de esfera del ábside y cenefa floral y escrita a la manera clásica romana, sea en añadidos ordenados por el Concilio de Trento, como la sacristía, el coro o el púlpito, faltando desde mi visión la base sobre lo que todo lo anterior se sustenta, que es el original edificio románico.


Tengo que decir que la restauración interior de los elementos mencionados está realmente bien y se nota que ha habido un buen equipo de profesionales que han estudiado en primer lugar el edificio y han dado lo mejor para que los diversos elementos añadidos a lo largo de la historia de esta iglesia, desacralizada como tal, se conservaran en la medida de lo posible.


Recuperar incluso, por medio de una reproducción, la imagen gótica de la Virgen con el Niño es un acierto, pues ha implicado un trabajo de investigación y de localización de lo que yo denomino “del patrimonio emigrado”, para poderla contemplar de nuevo, aunque personalmente la hubiera colocado no en el centro de la ventana absidial, pues con toda seguridad ése no era su sitio, y porque no respeta la idea original del maestro medieval que pensaba más en la iluminación del edificio, porque también en estas iglesias románicas rurales la luz, con toda su simbología, era muy importante.

En el artículo anterior hablaba de alguna sorpresa en forma de descubrimiento pictórico y es el escrito aparecido bajo la imposta del ábside, que no es como pensó alguno ni la fecha de la consagración de la iglesia, ni la firma del maestro que estuvo al frente de la obra, sino que hace referencia a un texto evangélico escrito con letra romana mayúscula.  Dice así:



IN ILLO TPE+ INTRAVIT DOMINVS IESVS IN QV[…] (aquí está la ventana absidial)  […]ODDA CASTELLV ET MVLIER  […]QDAM MARTHA

Como se ve, parece que se hace referencia al texto evangélico  recogido en Lucas 38-42:
Yendo de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.” Le respondió el Señor: “Marta, Marta, te afanas y preocupas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada.”

No me cabe duda de que más de un abad que estuvo en esta iglesia aprovecharía esta cita evangélica para predicar a sus feligreses sobre las dos actitudes representadas por Marta y por María.

Pero volviendo al tema, he visto que se ha colocado, sustituyendo a la pila original, que tengo entendido la retiró de la iglesia el dueño de la misma pues esta iglesia pertenece al Señorío de Vesolla y por tanto es de propiedad particular, aunque nos han comentado que se ha llegado a un acuerdo con la familia  para que se pueda disfrutar por la sociedad, se ha colocado, digo, otra pila bautismal que por su tipología corresponde al taller medieval que trabaja fundamentalmente por Urraúl Alto. He preguntado, para por si acaso, a un responsable de la Institución Príncipe de Viana y me lo ha confirmado que es así.

A este respecto, supongo que se habrá traído al valle de Ibargoiti con todos los plácemes de los del valle de Urraúl Alto, pues es muy delicado y a veces problemático sacar el patrimonio del lugar al que pertenece. Considero que estaría muy acertado poner una placa indicando la procedencia de esta pila, para el conocimiento de todos. Si no lo es, estamos ante otro caso más de eso que he denominado “patrimonio emigrado”, que además en este caso no tiene más que función decorativa, ya que no va a cumplir la función sagrada a que estaba destinada en su origen en la administración del sacramento del bautismo y mejor estaría en su lugar de origen.

Y llegados a este punto quiero hacer una reflexión:

Este edificio fue concebido en los finales del siglo XII o comienzos del XIII como la Casa de Dios en forma de iglesia parroquial del Señorío de Vesolla, promovido por el Señor del lugar.
Se construyó en románico, según el estilo de la época. Recibió el mobiliario religioso como el altar y la pila bautismal. Altar que con toda seguridad estaría exento, en el centro del ábside, dado que en su rededor está el banco corrido de piedra, igual, por ejemplo, que en Artáiz.
Podemos afirmar que el edificio estaba pintado como era la costumbre habitual, tanto en su portada como en su interior.
Andando el tiempo las nuevas modas del trampantojo desechan las pinturas anteriores y en el siglo XVI se imita lo que se hace en Roma y se renueva  la decoración donde el centro principal del cuarto de esfera se decora con un elemento adorado como Dios supremo desde el amanecer de la humanidad: el sol.

¿Qué había pintado anteriormente en esta zona de la iglesia? ¿Podemos suponer que se hiciera alguna referencia a la Virgen María, titular de la misma? ¿Se ha investigado si debajo de las pinturas que hoy vemos había otras más antiguas y que por ser consideradas antiguas se suplantan con lo moderno de la época?

El hecho es que el edificio se acomoda a los nuevos tiempos manteniendo parte de lo anterior, como son los hermosos capiteles. Sobre la base medieval románica se plasma la moda del renacimiento.

Pero según el momento y normativa de la contrarreforma del Concilio de Trento, se imponen definitivamente los retablos con los santos más venerados en cada lugar que obligan a tapar la ventana absidial, a trasladar los altares al fondo del ábside bajo los retablos, a abrir otras nuevas ventanas para remediar la desaparición del foco original de luz; se abren sacristías para tener recogidos los ornamentos, cálices, cruces y para revestirse el sacerdote para la celebración religiosa, lo que conlleva la modificación del edificio que tiene que rasgar parte de su muro para hacer la puerta a la misma; se introducen púlpitos porque se ordena la predicación a los fieles en su propia lengua, en este caso en vascuence, como aparece tantas veces en los mandatos que los visitadores eclesiásticos hacían a las parroquias en representación del obispo de Pamplona, se hacen los confesonarios y pasan a formar parte del mobiliario de la iglesia porque así lo ordena Trento; en un momento determinado se deja de enterrar dentro de las iglesias por ordenanza civil y se vuelve a enterrar fuera, sea cerca de la iglesia o a las afueras de la población por sanidad; se añaden al fondo de las iglesias los coros en alto, sean de madera o de piedra; se añaden capillas y altares, se introducen los bancos,… todo ello respondiendo a la época, función y necesidades de cada momento. Así prácticamente hasta nuestros días.

¿Cuál es la realidad en muchos de nuestros pueblos de valles como Urraúl Alto y Bajo, Lizoaín-Arriasgoiti, Lónguida, Ibargoiti, Unciti, Izagaondoa,…? Que lamentablemente la despoblación, la falta de juventud, el envejecimiento y otros factores modernos ponen en peligro su existencia como no se haga un PROYECTO CONJUNTO que tome en serio la dinamización de la zona a través de los recursos que posee. Muchos y muy buenos, por cierto.

Una gran parte de estos recursos es el PATRIMONIO HEREDADO MEDIEVAL, que como yo mantengo podrían convertirse, bien planificados y gestionados, en uno de los motores de su desarrollo moderno, a través del turismo cultural y rural, adaptando una vez más los recursos heredados y reconvirtiendo el uso de los mismos, dado que estos antiguos centros religiosos han dejado de cumplir su función y se han desacralizado.

¿Por qué no adaptarlos a la situación actual? Cada vez más estos lugares han pasado de ser centros religiosos a ser centros culturales, sea del tipo que fuere: casas de cultura, museos, etc.
¿Por qué no ser decididos y remodelar y rehabilitar estos centros para los tiempos actuales manteniendo lo que hubiera que mantener por ser patrimonio e historia del mismo edificio? Un ejemplo: La antigua iglesia de San Miguel de Lizoáin.

… 

Hoy se ha inaugurado la iglesia de Vesolla. Desde hoy hay que ponerla en el circuito cultural. Desde hoy hay que pensar también en sacarle un rendimiento económico a la inversión realizada con el dinero público. Desde hoy hay que integrarla en la Ruta del maestro Petrus de Guerguitiáin, porque fue este maestro uno de los que aquí dejó su impronta. Pero dada la soledad de estos lugares, su despoblación y demás, a lo mejor hay que pensar en un PROYECTO PARA DARLES VIDA.

Cuando se rehabilitó San Martín de Guerguitiáin desde la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa propusimos, y así se lo comunicamos y enviamos, tanto a la Diócesis, antes de donarla al ayuntamiento de Izagaondoa, como a Turismo, como a Cederna y como a la Corporación del Ayuntamiento de Izagaondoa y estuvo colgado en la web de la asociación, el proyecto “DAR VIDA A GUERGUITIÁIN”.

Todo ha caído en saco roto y ni tan siquiera se nos dio las gracias por la sugerencia presentada y así está Guerguitiáin como está. En pleno abandono y soledad hasta el momento, salvo las actuaciones que dicha asociación lleva a cabo con sus visitas guiadas y celebraciones de otro tipo. Tal es el abandono que aún no conocemos el condicionado de uso porque la Corporación Municipal lo tiene pendiente desde hace más de un año.

¿Pasará lo mismo con Vesolla? ¿Se dará nueva vida a Vesolla?

Al menos hoy más de 50 personas nos hemos reunido para celebrar su inauguración. Ojalá muchas más vayan a visitarla y disfrutar no sólo con lo que la vista ve, sino también descubriendo el mensaje que su portada y capiteles esconden, pues no hay que olvidar que estaban hechos para enseñar y catequizar.

Por lo que a mí toca propondré en la asamblea de la asociación la celebración de una inauguración popular para la primavera del 2016 en la que haya música y fiesta y comida popular y alguna sorpresa, pues esta iglesia Petrus merece tal celebración.

Ahora y para terminar, proponer a la Institución Príncipe de Viana, que tenga en cuenta a la Iglesia de Zolina, también dentro de la denominada Ruta del maestro Petrus de Guerguitiáin.


El Dios Sol, presidiendo con la vida de su luz, el cuarto de esfera del ábside. 



[1] http://elblogdesimeonhidalgo.blogspot.com.es/2014/12/vesolla-joya-romanica-del-maestro-petrus.html

viernes, 27 de marzo de 2015

AIBAR: LA IGLESIA DEL SEÑOR GARCÍA DE FORTUÑONES

AIBAR: LA IGLESIA DEL SEÑOR GARCÍA DE FORTUÑONES

Por Simeón Hidalgo Valencia (27-03-2015) 


Tengo que confesar que cuando visité por primera vez la villa de Aibar me impresionó la fisonomía de su silueta triangular en cuyo vértice superior se levanta la iglesia de San Pedro. Sus empinadas calles serpentean hasta llegar a ella y siguen sus pasos hasta lo más alto de la cumbre, donde actualmente está el camposanto. 

Hasta allí subí a descansar en su solana, tomarme el almuerzo, echar una cabezada y divisar el amplio paisaje que desde ahí se divisa, cuando hace ya muchos años me acerqué para recoger y estudiar las marcas que los canteros grabaron en las piedras medievales.

Ya no quedan en lo alto, de aquella época más antigua, sino los restos de su altivo castillo y una parte de la iglesia principal dedicada a San Pedro.  Testigos ambos, cada cual en lo que le toca, de racias musulmanas, de guerras fronterizas y civiles, de siervos que trabajan la tierra del gran valle, de amos que la señorean y oprimen y de hombres libres que deciden su propio destino.

Pero no voy a hablar de esa iglesia dedicada a San Pedro, ni del castillo humillado, aunque sus glorias se mantengan en los cuarteles de la enseña de Aibar. Torres y llaves. Curiosa simbología que enlaza con tiempos  clásicos y creencias romanos. 



Quiero detenerme en otro edificio que surge en los arrabales de la villa y en el llano, que no se ve ni tiene aires de grandeza, pero que a mí, personalmente, me atrae mucho más por su sencillez de formas y líneas, sea denominada como ermita o como iglesia de Santa María.

¿Que por qué  me atrae esta sencilla iglesia de Aibar?

Porque de alguna manera he conectado con su propia historia, porque me atrevo a aventurar quién fue su comitente, porque sus piedras me hablan de canteros medievales que graban signos en ellas a la manera de romanos o egipcios, signos de los que poco sabemos aún con certeza, al margen de obsoletas hipótesis decimonónicas. Aunque algunas claves más convincentes se van descubriendo por estudiosos actuales, todavía el camino se sigue desbrozando para encontrar la solución.

Además, porque con un poco de imaginación podemos ver los andamios de madera colocados por el exterior de su ábside y a los distintos gremios trabajando en su construcción, porque veo las obras paradas y a los trabajadores emigrar a otras obras al cerrarse la compuerta de la financiación, porque veo volver a alguno de los antiguos y a muchos más nuevos para terminar la obra y porque da la impresión de que está casi tal cual se construyó allá por los finales del siglo XII o comienzos del XIII, sin añadidos de torres, de capillas laterales, de coros, púlpitos o sacristías tridentinas.

Pero hay otra razón más que para mi es importante y es que en esta iglesia está el estilo de una escuela de tallistas o canteros medievales que he estudiado con paciencia, aún lo sigo haciendo, cuyo mayor exponente parece ser un tal Petrus, cuya firma dejó grabada en un capitel interior de la iglesia del lugar de Guerguitiáin, en el Valle de Izagaondoa. “PETRUS ME FECIT”, escribió y con ese gesto pasó a engrosar la lista de maestros rebeldes que rompen la norma del anonimato, cuyos nombres di a conocer en otro escrito. [1]

En el libro “La ruta del maestro Petrus de Guerguitiáin” escribí lo que sigue”

“La iglesia de Santa María de Aibar  es románica con cabecera de ábside semicircular y nave única de cuatro cuerpos. A simple vista se distinguen dos fases en su construcción.

La primera fase corresponde a la cabecera y al primer tramo de la nave, que presentan una unidad de estilo, donde sobresale la imposta ajedrezada que recorre el conjunto y que  separa el primer nivel del segundo.

La segunda fase de la obra corresponde a los tramos 2º, 3º y 4º de la nave así como a la puerta románica que se abre del lado sur.


La existencia de estas dos fases se confirma, en primer lugar, al estudiar las numerosas marcas de cantero encontradas por todo el edificio, pues son básicamente diferentes las catalogadas en una u otra fase y en segundo lugar, por las huellas constructivas existentes: distinto tipo de sillares en una y otra fase, línea clara vertical de los encuentros entre las dos fases y huecos de sujeción de los andamiajes de la primera fase.

El edificio corresponde a finales del S. XII. La fecha más exacta nos la podría dar la investigación sobre un tal García Fortuñones de cuya muerte nos da noticia un sillar grabado que forma parte de la primera hilada por encima de la imposta ajedrezada del lado del evangelio. En él se dice “Nonas aprilis obiit senior Garcia Fortunionaes”. En mi investigación particular he llegado a dar con un García Fortuñiones de Badoztain que en la documentación recopilada por Ángel J. Martín Duque en su libro “Documentación medieval de Leire (siglos IX a XII), aparece como auditor y testigo en 1170. Si fuera este personaje al que hace referencia la inscripción confirmaría la datación de la iglesia a finales del S. XII.

El  5 de Abril muere el señor García de Fortuñones.

En la segunda fase de la obra nuestro personaje, el maestro Petrus, parece que trabaja también aquí, pues su huella es evidente en uno de los capiteles de la nave. Su hechura estilística y la labra corresponden como un calco a lo visto en Guerguitiáin.


Después de lo que llevamos analizado no resulta difícil afirmar que estamos ante un Petrus que ha perfeccionado la labra de la piedra y que realiza un capitel sobrio pero con equilibrio y calidad artística. En él se representan los motivos básicos de su estilo: Los zarcillos de vid y las cabezas humanas con grandes ojos abiertos.”

Pero estudiada con mayor atención esta iglesia en posteriores ocasiones me di cuenta de que hay otros dos motivos que se pueden referir a la escuela de Petrus, uno de los cuales nos lo colocaría trabajando desde la primera fase de la obra, pues representa el mismo motivo que el recogido en la también iglesia petrina de Vesolla, en el Valle de Ibargoiti, que como en Aibar, fue la capilla del señor del señorío medieval.

Si nos fijamos en la basa que sostiene la primera semicolumna derecha, según miramos la cabecera de Aibar, veremos que se conserva aún uno de los motivos que es común con la basa de la última semicolumna izquierda, siempre mirando al altar, de Vesolla. Este motivo son dos cabecitas humanas que el paso del tiempo y las caricias de las gentes ha ido desgastando y puliendo. Tanto en Santa María de Aibar, como en Santa María de Vesolla se esculpen en los encuentro de las caras de la basa. En Aibar se conservan las dos. En Vesolla se conserva sólo una. La otra ha sido desgajada con golpe certero por alguien que la querría para adorno particular en su casa o cosa parecida.

El otro motivo podría ser el capitel que se apoya en la última semicolumna del lado izquierdo, en la que están presentes los zarcillos de la vid en sus tres caras. En las dos laterales se representa además sendas aves, que si bien pudieran ser catalogadas como perdices o codornices, la curvatura de su cuerpo, el cuello y su pico, pudieran hacer referencia al IBIS egipcio, con toda la simbología espiritual que esto conlleva, comentada también en la publicación citada, en la que no entro en este momento.


Esto lo escribo para que los que el día 18 de Abril se animen a acudir a la cita que la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa ha programado para realizar EL RECORRIDO MEDIEVAL por Aibar y San Zoilo de Cáseda, tengan algún dato de lo que se va a ver y comentar más al detalle en esta ermita o iglesia, según autores, de Santa María de Aibar.

A los que vengan, con mucho gusto les haré de guía y si quieren colaborar con los proyectos de la asociación, podrán adquirir el libro “La ruta del maestro Petrus de Guerguitiáin”, al precio de 10 €, que irán íntegros al proyecto del PETRUS MUSEUM, que se está montando en el lugar de Lizarraga del Valle de Izagaondoa. Conocerán mejor a uno de los canteros que trabajó en Santa María de Aibar.






[1] http://elblogdesimeonhidalgo.blogspot.com.es/2014/09/maestros-romanicos-que-firman-su-obra_89.html

viernes, 12 de diciembre de 2014

SANTA MARIA DE VESOLLA EN EL PETRUS MUSEUM

SANTA MARÍA DE VESOLLA EN EL PETRUS MUSEUM

Por Simeón Hidalgo Valencia (12-12-2014)


Ya que la iglesia de Santa María de Vesolla está casi a punto, quiero seguir hablando de ella porque algunos detalles de la misma se mostrarán en el próximo museo dedicado a la figura del maestro cantero de finales del siglo XII o comienzos del XIII, conocido como Petrus, pues así firmó en Guerguitiáin con la ya conocida fórmula de “Petrus me fecit”.

Desde la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa se promueve el conocimiento de la obra de este personaje, pues forma parte del Patrimonio del valle en primer lugar, pero también de buena zona de Navarra porque su escuela se ha reconocido, hasta el momento, ya sea en Guerguitiáin, en Vesolla, en Sengáriz, en Leoz, en Aibar, en Najurieta, en Alzórriz, en Monreal, en Badostáin, en Zolina, en Eusa y en Garaioa.

En el denominado PETRUS MUSEUM se van a mostrar una colección de trece motivos reproducidos de los lugares mencionados realizados en piedra por manos expertas de canteros actuales, amén de otras piezas originales, cedidas o donadas para este evento cultural. También algunos pintores han querido unirse y colaborar con sus obras, como saben ya los asiduos a este blog.

De Santa María de Vesolla serán tres piezas las que se expongan. Dos capiteles y una pintura. Los capiteles los ha realizado el cantero Joseba Lekuona. La pintura, que se exhibe aquí por primera vez corresponde al pintor Pedro Montiel.

El primer capitel que se realizó es el capitel exterior derecho, según contemplamos la portada. Presenta uno de los motivos vistos en Guerguitiáin, como es la figura del ave. Aquí se amplía a tres parejas de aves.
Las de la parte superior podrían identificarse con palomas, tórtolas o perdices. La pareja inferior, por sus rasgos y posición recuerda a los pájaros carpinteros. Simbolizan a las personas.
La diversidad de especies nos habla de que el mensaje de Jesús se dirige a todas las personas por igual, aunque distinta sea la respuesta que cada una tenga, como podemos intuir en las variadas posiciones de cada pareja de aves, que se repetirán en Santo Tomás de Najurieta.
El maestro enmarca con los zarcillos de la vid, símbolo de Jesús, a uno de los pájaros carpinteros y a una de las tres bolas o casquetes esféricos que representan las hogazas de pan de los pueblos. Es su manera de resaltar, de dar importancia y de centrar la atención de los fieles, que contemplan esta portada tratando de leer su mensaje, en los puntos importantes.
El motivo central parece ser los zarcillos de la vid con los pájaros carpinteros como posados en ellos.
El mensaje sería el siguiente: Así como el pájaro carpintero picotea el árbol en busca de su alimento y lo agujerea una vez encontrado, lo que permite a otras aves anidar y tener un refugio seguro, así el cristiano tiene que alimentarse de Jesús que es el árbol de la vida.
Valiéndose de estas imágenes el maestro Petrus repite el mensaje eucarístico del capitel exterior izquierdo de Guerguitiáin. La persona cristiana para estar unida a Jesús ha de alimentarse de él, bebiendo su vino, que es su sangre, y comiendo su pan, que es su carne. 

El siguiente capitel tiene su mensaje propio. Está situado en el tramo final del lado norte del interior de la iglesia. Sus distintos elementos forman parte de un todo narrativo. Sería interesante conocer cómo estaban pintados cada uno de ellos para poder leerlo en su originalidad, con los matices que el color pudiera agregar a la narración.
En este capitel ya conocemos el simbolismo de los zarcillos de la vid y de los casquetes esféricos o bolas. Jesús y su cuerpo en figura de pan. 
También está presente la figura humana, curiosamente como amortajada, sin brazos. Su gran cabeza cubierta y la expresión de sus ojos redondos y abiertos miran fijamente hacia ninguna parte. Parece representar a una persona muerta. Esta persona ocupa el encuentro de las caras central y derecha del capitel.
El maestro cantero ha grabado a su derecha un ave rapaz que por su silueta recuerda a un halcón y por encima del halcón dos hogazas de pan.
La  figura del halcón nos remonta a las creencias egipcias en las que a la vez que simboliza el alma de la persona, se le identifica como divinidad solar siendo el símbolo de la luz y el que marca el proceso de la muerte y la resurrección. Se asume de nuevo una tradición antigua para expresar el hecho de la muerte y la esperanza de la resurrección en la vida de los creyentes. 
En la parte inferior del capitel se ha representado un puente de arcos de medio punto que lo recorre de extremo a extremo.  En el otro extremo del capitel se representan de nuevo los zarcillos de la vid como punto de llegada y en el encuentro de las caras central  e izquierda del capitel se ha labrado, como dijimos en su momento, un detalle difícil de identificar que podría simbolizar a la vida nueva en forma de gotas de agua.
El centro del capitel lo ocupa otra vez la representación de los pámpanos de la vid escoltados simétricamente por un par de halcones que, a manera de los pájaros carpinteros del capitel exterior derecho de la portada, parecen indicarnos en dónde han de obtener el alimento y la vida las personas cristianas. La vid, el vino y la sangre están presentes junto al pan y la carne.
¿Qué comunica este capitel?
Parece comunicarnos que la persona cristiana ha de realizar un cambio a lo largo de su existencia, que le lleve de la muerte a la vida. Las fuerzas para realizar el recorrido de una orilla a otra, a través del puente de su existencia, las obtendrá alimentándose con el cuerpo y la sangre de Jesús. Es decir, llevando a la práctica las enseñanzas de Jesús.
Este capitel en definitiva parece resumir el capítulo 6 del evangelio de Juan y en concreto la respuesta que da Jesús a los judíos en Jn.6, 52-54, que se preguntaban “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.”


Y llegamos en este momento al motivo pictórico que mostrará el PETRUS MUSEUM referido a Santa María de Vesolla.
Es el cuadro que mi amigo, y tocayo del maestro Petrus, ha realizado para este proyecto cultural. Es un lienzo de 100 x 72 realizado al óleo, que recoge una vista frontal de cómo estaba en primavera del 2012 este edificio.
Simbólicamente también se nos habla de vida pues la explosión de la Naturaleza se refleja en el ciruelo en flor podado en parte para que se pudiera contemplar sin dificultad los motivos esculpidos en sus capiteles. Hoy este árbol ha desaparecido, así como la pared de la abadía que se adivina a la izquierda de la hermosa portada,  por lo que lo califico de cuadro para la Historia del lugar.
Paciencia, tesón y esfuerzo le ha supuesto al autor, según me comenta, a lo que personalmente añado “maestría y generosidad” por su parte, pues su colaboración desinteresada es digna de elogio.
Y no es el único caso, pues el PETRUS MUSEUM se saca adelante con aportaciones generosas de todo quien quiera colaborar con su conocimiento o su trabajo al mismo. Quién haciendo de albañil, quién de electricista, quién sacando planos y realizando diseños, quién colaborando en auzolan, quién, además, haciendo alguna pequeña aportación económica, quién cediendo el local, quién barriendo y limpiando,… y así entre todos se pretende que en algún momento, el maestro cantero Petrus, el que firmó su obra en Guerguitiáin, sea conocido y reconocido por sus paisanos y por todo quien hasta Lizarraga de Izagaondoa se acerque a ver un resumen de su obra para, después, a su ritmo ir con mayor conocimiento sobre el personaje y su estilo a recorrer la Ruta del Maestro Petrus de Guerguitiáin, sea por su cuenta, sea a través de las visitas guiadas que la asociación organiza.

Santa María de Vesolla, en este museo, tiene tres muestras dignas de admirar.


En primer plano el cuadro de Vesolla.
En segundo plano portada de la ermita de Badostáin.



Fachada sur de Santa María de Vesolla antes de su restauración. Pedro Montiel.





viernes, 5 de diciembre de 2014

VESOLLA: JOYA ROMÁNICA DEL MAESTRO PETRUS




 
VESOLLA: JOYA ROMÁNICA DEL MAESTRO PETRUS

Por Simeón Hidalgo Valencia (05-12-2014)



El primer documento conservado en la documentación del monasterio de Leire que hace mención a la advocación de la primitiva iglesia del actual señorío de Vesolla se remonta al año de 1093. Se la denomina con el nombre de “Sante Marie de Bessoila”. El señor de esta villa, Acenari Lopeiz de Bessoila, en ese año la nombra cuando dona al monasterio de San Salvador de Leire  sus posesiones de Bessoila.[1]

No siempre, como se ve, se ha escrito igual el nombre de este lugar, como pasa con la mayoría de los toponímicos. En el documento citado y el Libro de Cuentas de la actual iglesia[2] se recogen las siguientes versiones: Bessoila, Bessoilla, Bessolia, Besolla, Vessolla y Vesolla.  El investigador Mikel Belasco añade además las de: Bessoylla, Vessoylla, Ueassala y Veassala.[3]

Vesolla, es pues, uno de los pequeños señoríos que surgen en la comarca de Izaga y que en la actualidad ha quedado despoblado como sus vecinos de Celigueta y  Guerguitiáin.

La actual iglesia de Vesolla por su estilo corresponde a finales del siglo XII o comienzos del XIII y muestra tanto en su portada como en el interior la mano de la escuela del maestro Petrus, que se dio a conocer en Guerguitiáin grabando el famoso “PETRUS ME FECIT” en un capitel interior.  Basta con observar los capiteles de la portada de Vesolla, así como detalles de su interior para confirmarlo. Después las mismas manos repetirán formas de Vesolla en la iglesia de Santo Tomás de Najurieta y de los tres lugares anteriores los repetirán en la fachada de la de Garaioa. Pertenece, por tanto, esta de Vesolla a la que he denominado “La ruta del maestro Petrus de Guerguitiáin”[4].

Quien decidió levantar esta iglesia donde hoy se encuentra seguro que pensó en que durara por los siglos y siguió el consejo de Jesús contenido en el Evangelio de edificar sobre la roca viva ahorrándose así el trabajo de la cimentación. [5]

Si hoy me detengo a hablar de esta iglesia es porque las obras de restauración de la misma prácticamente han acabado y hoy se puede contemplar sin los añadidos, arquitectónicos o vegetales, que antes la ocultaban y oprimían.

Desde que me acerqué a visitar por primera vez la iglesia de Vesolla hace ya veinte años, cuando trabajaba en el estudio de las marcas de cantería en las construcciones románicas de Navarra, me quedé impresionado de la belleza y categoría artística de su portada, así como de los capiteles de su interior. Entonces pude hablar y compartir mesa en la casa abacial con los habitantes que todavía tenía este lugar: los hermanos José y Eugenio. Hoy día, como he dicho, es ya un despoblado más.

Después he vuelto más veces sea para estudiar el estilo del maestro Petrus, sea para darlo a conocer a los amantes del turismo cultural a través de las visitas guiadas que desde la aparición del Grupo Cultural del Valle de Izagaondoa primero, convertido en 2012 en Asociación Grupo Valle de Izagaondoa, se vienen realizando, pues el rico Patrimonio de la Comarca de Izaga es tan abundante que merece la pena ponerlo en el circuito turístico para tratar de hacer revivir a esta comarca de Navarra tan deprimida, tan despoblada y tan envejecida. Si nadie hace nada el peso de los siglos y de la indiferencia acabaría con la ruina de todas estas joyas legadas por nuestros antepasados.

Afortunadamente la Institución Príncipe de Viana se hizo eco de las voces que abogaban por la restauración de estas pequeñas iglesias y hoy es el día en que puedo contemplar, no ya desde la barrera ni con andamios, el edificio recién restaurado y circundar su perímetro contemplando el edificio desde todos sus puntos de vista. Lo que he visto me ha gustado.


Aunque el edificio sigue cerrado ya que la consolidación de las pinturas renacentistas, con descubrimiento incluido oculto bajo capas más recientes, según me ha llegado, aún no ha terminado.

Cuando se termine este trabajo habrá que incluir esta iglesia dentro de un programa cultural que englobe la Comarca de Izaga y no dejarla abandonada a su suerte. Los amantes del Turismo Cultural y los amantes del Patrimonio Natural tienen aquí un recurso admirable para registrarlo en su agenda de actividades, pues lo que nuestros antepasados construyeron y mantuvieron en pie a lo largo del tiempo llega hoy a las nuevas generaciones remozado, sin añadidos, tal y como en su origen se planeó. Si esto se hace servirá para dar nueva vida a esta Comarca de Izaga pues, como mantengo en mis escritos y procuro inculcarlo a mis seguidores, el Patrimonio ha de ser uno de los motores para el desarrollo de la misma.

Afortunadamente ahora se ha dado un paso muy importante y se ha levantado la tierra que los siglos pasados depositaron sobre este lugar, literalmente hablando, y ha aparecido parte del magnífico empedrado que vio resonar los pasos de los fieles que a su iglesia acudían, que acogió la alegría de sus gentes en fiestas y romerías, que marcó la senda del último viaje a los que desde aquí partieron. Recuperarlo es un acierto y completarlo a manera de plaza algo que habrá que realizar en una segunda fase de adecuación del entorno.

 Conservarlo, cuidarlo y transmitirlo es nuestra responsabilidad.

… y para que veamos la diferencia, aquí dejo unas imágenes que hablan por sí solas de lo que se ha hecho con el dinero de todos los navarros. Personalmente lo considero muy bien invertido.

 Vista de la cabecera, orientada al este.

  

Vista sureste de la iglesia de Santa María de Vesolla.


Vista noroeste. Se puede ver la roca madre sobre la que se asienta la iglesia.


 El maestro Petrus se fija en la Naturaleza para transmitir el mensaje.


Un atractivo recorrido cultural y paisajístico por parte de “La Ruta del Maestro Petrus de Guerguitiáin”, visitando Guerguitiáin, Celigueta y Vesolla.

Recorrido 1: Llegando en coche hasta Induráin lo aparcamos en el pueblo y seguimos por el camino de la izquierda hacia Vesolla. Volvemos por el mismo camino. Unos 4km. de ida por buen camino. Total unos 8km.

Recorrido 2: Llegando en coche hasta Induráin lo aparcamos en el pueblo y seguimos por el camino de la derecha, marcado con la señal de Guerguitiáin, visitaremos la iglesia de San Martín, donde Petrus dejó su firma. Unos 3km de distancia. Total unos 6km.

Recorrido 3: Recorrido circular. Después de visitar la iglesia de Izco con su interesante portada medieval subimos hasta el primer puente que cruza la autovía y tomando el camino de la izquierda llegaremos a Vesolla. Después nos llegamos hasta Induráin, donde se visita la Encomienda Sanjuanista. Después se prosigue hasta Guerguitiáin, donde la firma de Petrus revela el estilo de este cantero medieval y su escuela. Después de recuperar fuerzas se prosigue hacia Celigueta donde veremos la torre medieval del señorío, teniendo en cuenta que es propiedad particular y caminamos hasta llegar de nuevo a Izco. Total unos 16km.

Recorrido 4: Circular (Siempre que se recupere el camino desde Celigueta a Vesolla.) Llegando en coche hasta Induráin lo aparcamos en el pueblo y seguimos el primer recorrido que nos lleva hasta Vesolla. De allí bajamos, siempre que se recupere el camino, hacia Celigueta y nos llegamos hasta Guerguitiáin y de allí de nuevo a Induráin. Unos 10km. Se puede hacer también a la inversa.

 Visita de investigación a Vesolla.
  
 Dirigiendo una visita guiada en Marzo de 2012.



[1] ANGEL J. MARTÍN DUQUE; Documentación medieval de Leire (siglos IX A XIII); Documento 140; págs.:201-203. “…et concedo illis meam uillam que uocatur Bessoila cum ómnibus terminis et adiacensiis suis, pratis, pascuis, montibus, vallibus, terris et uineis, cultis et incultis,…  Constituo autem ut ecclesia Sante Marie de Bessoila semper decantetur a propriis clericis ipsius uille si boni fuerint, sin autem procuret abbas et monachi Sancti Salvatoris quod melius prouiderint. …”
[2]ARCHIVO DIOCESANO DE PAMPLONA; Libro de fábrica  de Besolla; Caja 170-3
[3] MIKEL BELASCO; Diccionario etimológico de los nombres de los pueblos, villas y ciudades de Navarra – Apellidos navarros; 1999; pg. 424.
[4] SIMEÓN HIDALGO VALENCIA; La ruta del maestro Petrus de Guerguitiáin; 2012; pgs.: 30-33 y 74-76.
[5] Biblia de Jerusalén; Evangelio de San Mateo: 7, 24-25: “Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca.”