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jueves, 24 de septiembre de 2015

LA ORIENTACIÓN DE LA IGLESIA DE SAN MARTÍN DE ARTÁIZ - I

LA ORIENTACIÓN DE LA IGLESIA DE SAN MARTÍN DE ARTÁIZ - I

Por Simeón Hidalgo Valencia (23 de Septiembre de 2015)



He vuelto una vez más a Artáiz para encontrarme con la magia de la luz del equinoccio y contemplar a algunos de los personajes de su magnífica portada medieval revivir por momentos, iluminados por el sol.

El día 23 de Septiembre es el equinoccio de otoño y el sol se levanta marcando el punto exacto del Este y, como en el 21 de Marzo, el equilibrio entre la luz y las tinieblas es perfecto.

He vuelto una vez más a Artáiz el 21 de Septiembre adelantándome un par de días, dado que las previsiones meteorológicas dan para el 23 nubes y lluvias desde el amanecer.

He vuelto, pues a Artáiz, con la esperanza de ver la salida del sol y poder comprobar con mis propios ojos que este edificio se replanteó en uno de los dos equinoccios.

Ya estuve en fechas cercanas al solsticio de verano este mismo año y descarté que su replanteo se hiciera en el solsticio de verano.

-Quizás tenga más suerte en el equinoccio de otoño, me dije, a no ser que se hubiera replanteado el día de su titular San Martín, el 11 de Noviembre, o en el solsticio de invierno-.

Y la tuve, por lo que no me pesó lo más mínimo el madrugón que me di levantándome a las 4,30 horas solares para, después de ponerme en forma, poder estar con la alborada esperando la salida del sol a las 6,00 horas solares.


También esta vez elegí como atalaya de observación la propia torre campanario. Allí estaba apostado desde las 5,50 horas, cámara en ristre dispuesto a plasmar lo que la Naturaleza me regalara. ¡Y buen regalo que me hizo!, pues pude ver, por primera vez en mi vida, “el milagro de la luz” en esta iglesia tan importante del  denominado románico rural de Navarra.

Como en el caso del solsticio de verano en San Martín de Guerguitiáin lamenté no tener el don de la ubicuidad y estar a la vez en el campanario, frente al exterior del ábside, dentro de la iglesia, o contemplando la portada de la misma, para recoger al mismo tiempo los efectos de la luz en cada lugar señalado, pero lo que vi  en las dos horas que estuve observando el recorrido y la incidencia del sol en estos lugares del edificio me ha desvelado secretos del mismo que sólo se revelan a los que los buscan. Aquí sí se hace realidad el dicho popular de que “a quien madruga, Dios le ayuda”.

¿Qué es lo que he aprendido que no sabía acerca de la iglesia de San Martín de Artáiz? 


1º Que su replanteo se hizo en época equinoccial. No podemos precisar si en el comienzo del otoño o de la primavera, aunque eso no importa tanto dado que en ambos casos la Tierra se encuentra en la mitad de su movimiento de precesión, por lo que la salida del sol marca los puntos exactos del Este al amanecer y del Oeste en su ocaso. Desde mi observatorio comprobé cómo el rayo central solar punteaba la cumbrera del tejado como eje central del edificio. Personalmente me inclino por el equinoccio de la primavera, pues facilitaría la labor de replanteo y cimentación con la llegada del buen tiempo.  



2º Ahora puedo señalar a los turistas el lugar geográfico exacto en el que aparece el sol en el horizonte en los equinoccios y teniendo el mismo como referencia calcular los que corresponden tanto al solsticio de verano como al solsticio de invierno, hacia el que a partir de hoy nos dirigimos. 

  3º He podido observar, por primera vez, cómo incide el sol en cada uno de los canecillos de debajo del alero de la portada en el momento del amanecer, que habitualmente permanecen en la sombra hasta la llegada de este momento del año. En estos días próximos a los equinoccios y posiblemente en los primeros momentos del solsticio de invierno (tendré que comprobarlo) los que madruguen como yo podrán ver cómo el sol da vida, de distinta manera, a cada uno de los siete personajes. Con el declive del sol del atardecer volverán a iluminarse. 


4º Se me ha confirmado la interpretación que hago de “la mujer parturienta” de Artáiz en mi libro “La iglesia de San Martín de Guerguitiáin. Una lectura particular.”, pues es la única que gira su rostro hacia el sol (en contraposición al resto de personajes que están de frente al espectador) y éste, como señor de vida, ilumina desde el primer momento tanto su rostro como el puchero que sostiene en su mano derecha, que se repite en el canecillo central del exterior del ábside y recibe el primero la luz equinoccial, con todo lo que ello significa. 



He vuelto una vez más a Artáiz y la luz se ha revelado convirtiéndose en camino y alimento para todas las personas. 



… continuará.

jueves, 25 de septiembre de 2014

LA ORIENTACIÓN DE SAN MARTÍN DE GUERGUITIÁIN

LA ORIENTACIÓN DE SAN MARTÍN DE GUERGUITIÁIN
 
Por Simeón Hidalgo Valencia (25-09-2014)


Fue al despuntar el alba del día 23 de Septiembre de 2014, cuando me presenté en el despoblado de Guerguitiáin. El objetivo era comprobar la orientación de la iglesia de San Martín y de paso observar el efecto de la luz equinoccial sobre la misma, eso que se ha dado en llamar “el milagro de la luz”.

 
Era algo que tenía pendiente y que en fecha tan señalada podría observar, siempre y cuando el tiempo climatológico fuera propicio y permitiera al sol brillar desde el primer momento de su aparición por el horizonte.
 
Aunque ya la puerta del edificio estaba cerrada con cadena y candado no eché en falta el no poder entrar porque al observar la alborada me di cuenta de que el primer rayo de sol no iba a penetrar por el ventanal del ábside e indicar con su luz el eje de la iglesia y que el maestro Petrus no replanteó este edificio en época equinoccial, fuera con la llegada de la primavera, fuera con la del otoño, como es el caso.
 
De todas formas pude comprobar su orientación teniendo como punto de referencia el día y el momento en que el eje de la Tierra estaba en su punto central y se encaminaba a recorrer los 23,5º hasta el solsticio de invierno. En la escuela estudié que era este el momento para orientar las veletas. El Este apuntando al lugar de la salida del sol y el Oeste hacia el lugar de su ocaso y también para saber orientarnos teniendo como referencia al sol. [1]
 
Las nuevas tecnología de los móviles a través de la aplicación de la brújula me sitúa la iglesia de Guerguitiáin en los 42º 40´ 58´´ N y los 1º 23´ 17´´ O  y me señala, al situarme debajo de la ventana del ábside, que el eje de la iglesia está a los 60º NE. Lo anterior se puede comprobar en cualquier momento del año, pero hoy, 23 de Septiembre, día en que ha comenzado el otoño, cuento con el dato de la aparición del sol, al que veo asomar tímidamente a mi derecha, en el punto del Este.
 
Al observar la fotografía siguiente se puede ver el momento en que en un día nublado como hoy asoman los miedosos rayos apuntando hacia la zona de la sacristía.
Amanecer desde Guerguitiáin el día 23 de Septiembre de 2014.
 
Como vemos en este croquis de la planta de la iglesia de San Martín de Guerguitiáin su eje se encuentra a 60º NE, por lo que el sol, ni en los equinoccios ni en el solsticio de verano, llega a entrar por el hueco de la ventana del ábside, pues con estos ángulos de orientación siempre el sol del amanecer incide a la derecha de la ventana. En los equinoccios a 30º de la misma, que marca el Este y en el solsticio de verano a unos  6º 10´.
 
Interesante es ver lo mismo a vista de pájaro gracias a los adelantos actuales de los drones, que también sirven para fines pacíficos, y reflejar la orientación sobre la cubierta de la iglesia teniendo como referencia el punto central del ábside. Quizás sea una coincidencia, pero una coincidencia que hoy, con el equinoccio, se puede apreciar en todo su sentido, pues dos de las cumbreras de los sectores circulares de la cubierta coinciden prácticamente con el eje Este – Oeste uno y otro con el eje de la planta, aunque la nave aparezca un poco desplazada.
 
Un dato más que conozco de la iglesia de Guerguitiáin y que doy a conocer, pues no cumple la norma que por lo general pensamos de que estos edificios medievales están orientados de Este a Oeste y que nos revela además que quien la construyó la orientó a ojo de buen cubero, más cercano al solsticio de verano, eso sí, aunque tampoco atinó y se desvió un poco más de 6º hacia el N, por lo que la luz del amanecer no penetra directamente en el recinto. Además como tampoco se atisba huella alguna de que hubiera habido ventanal alguno en el hastial oeste, tampoco la luz del ocaso lo ilumina.
 
…y después de esta comprobación, como Vesolla, otra hija del maestro Petrus, hermana de Guerguitiáin me reclamaba, me acerqué a ver desde la barrera la marcha de las obras y pude comprobar por su encargado que la veremos despejada de los andamios en esta semana y lo que vi, gratamente me gustó.



[1] http://sac.csic.es/unawe/Animaciones/Movimientos%20de%20la%20Tierra.pdf