jueves, 14 de agosto de 2014

ZOLINA AMPLÍA EL "PETRUS MUSEUM"


ZOLINA AMPLÍA EL "PETRUS MUSEUM"
 

Por Simeón Hidalgo Valencia (14-08-2014) 
 





Quienes siguen mis escritos en este blog ya conocerán que el PETRUS MUSEUM va para adelante. Ya se está trabajando en su futura sede en Lizarraga de Izagaondoa y poco a poco se llega al final de la reproducción de los capiteles que muestren el estilo del maestro cantero medieval de finales del siglo XII o comienzos del XIII, Petrus, que dejó su firma en la iglesia de San Martín de Guerguitiáin con el escrito “PETRUS ME FECIT”. 

Después de trabajar con su escuela o cuadrilla en los alrededores de la Peña de Izaga, este cantero, al que le denomino Petrus de Guerguitiáin, aunque con una elevada posibilidad no fuera natural de ese lugar, aunque lo eligió para darse a conocer, pasó por el poche de Laquidáin y llegó al valle de Aranguren y en Zolina recibió el encargo de trabajar en esta iglesia y así lo hizo, como demuestran los capiteles interiores de la iglesia, dedicada a San Esteban. [1] 

Pues bien, con fecha 13 de Agosto, miércoles, se procedió a la toma de medidas para iniciar la reproducción de uno de los capiteles interiores, así como otro más situado en la torre.

 
Dada la dificultad para llegar hasta tal altura hubo que colocar la estructura correspondiente con toda la seguridad requerida para que se pudiera realizar el trabajo sin riesgos y como el Sr. Párroco de Zolina, D. Eugenio, nos abrió las puertas en todos los sentidos, pudimos contar con jóvenes dinámicos y voluntariosos de la Fundación Ilundáin, que justo es mencionarlos con agradecimiento: Urtzi Martorel, monitor y los alumnos Henry, Javier y Iosu, para ayudar a los ya menos jóvenes que les echaron una mano: Patxi y Pedro. A todos ellos agradezco de todo corazón su colaboración,  así como a los maestros de la piedra Joseba Lekuona y Ramón Górriz. 

La verdad es que sin esta ayuda me hubiera sido imposible poder contar con una muestra de esta iglesia como colaboración personal en el proyecto museístico que la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa ha emprendido.  

Con todo preparado se pudieron tomar las medidas del capitel, sacar las fotografías adecuadas y ya de paso quitar unas cuantas telarañas que colgaban desde la bóveda de la iglesia, que bien merece se tenga en cuenta para una restauración de su interior por parte del Arzobispado de Pamplona y de la Institución Príncipe de Viana, completando así la labor realizada por D. Eugenio y sus parroquianos de Zolina, que con su aportación económica arreglaron recientemente la cubierta en su totalidad. 

Pronto podré presentar en sociedad dos nuevos capiteles de Zolina, que se mostrarán en el PETRUS MUSEUM. Ahora hay que esperar a que los expertos Joseba y Ramón los realicen en la intimidad de su taller y a la espera de sus noticias quedo, agradeciendo el apoyo y la colaboración de todo este equipo que hubo que coordinar para realizar este trabajo. 

MUCHAS GRACIAS A TODOS.  

Simeón.

De izquierda a derecha: Joseba Lekuona, Eugenio Lekumbrerri y Ramón Górriz.

lunes, 11 de agosto de 2014

ZUAZU: EL CRUCIFICADO ESTÁ EN SU CASA


ZUAZU: EL CRUCIFICADO ESTÁ EN SU CASA 

Por Simeón Hidalgo Valencia (11-08-2013) 
 
 
En silencio volvió el Crucificado a su casa de Zuazu. Tan en silencio que sólo los vecinos del lugar se enteraron. El resto del valle no teníamos noticias de que había regresado y algunos, como yo, se preguntaban sobre cuánto tiempo más estaría expuesto en el Museo Diocesano de Pamplona con motivo de la muestra OCCIDENS. Ya van para dos meses de su silenciosa llegada, después de que en Octubre de 2012 saliera para la capital. 

Ya luce en su lugar de siempre en frente de la entrada principal, para que todo el que entra a la iglesia de Zuazu sea lo primero que vea y tenga a quien dirigirse en momentos de súplica. 

Este Crucificado medieval moribundo, al que todavía le quedan fuerzas para decir sus últimas palabras, es un referente en el valle y a él se han dirigido muchas súplicas y promesas desde hace más de 600 años. 

No lo vi de nuevo en su casa hasta ayer domingo, 10 de Agosto, cuando me acerqué hasta Zuazu antes de llegar a Reta, para saludar a D. Felipe e interesarme por su estado de ánimo después del sustillo que le mantuvo ingresado durante varios días en Pamplona.  

Afortunadamente D. Felipe ya se encuentra otra vez como un chaval y pienso yo para mí que en ello algo habrá tenido que ver el Cristo de Zuazo, al que sin duda lo tuvo presente en tal trance. 

Como tocaba misa a las 13,15 acudí a ella y allí estaba D. Felipe preparando la iglesia para la celebración, haciendo su vida normal y junto a él participé de la celebración con otros vecinos y vecinas de Zuazu y de Reta. 

Unos momentos de oración en el silencio de la brisa, como decía la primera lectura, y unos momentos de convivencia y de amena charla recordando tiempos pasados en que los de Reta y Zuazu iban a la misma escuela y entre anécdota y anécdota me quedo con la del atillo de leña que les ponían en casa para llevar a la escuela en invierno y alimentar con ella la estufa y tener un poco de calor. 

Calor que han ofrecido al Crucificado, pues como en invierno no hay  celebración, estuvo resguardado en Pamplona. En Septiembre bajará el Criadico y juntos seguirán velando por los habitantes de Zuazu y de todo el valle. 

…y aquí estamos los que el domingo nos reunimos y nos felicitamos por el restablecimiento de D. Felipe y por la llegada del Crucificado a su casa. De izquierda a derecha somos: María Lourdes Irurita, Teresa Itulaín, Vitori Eraso, Pilar Redín, Vicenta Murillo, Imelda Villar, Mari Flor Garralda, Felipe Ituláin, Angel Mari Sola, un servidor de ustedes, e Irene Murillo.

viernes, 8 de agosto de 2014

GUERGUITIÁIN TE ESPERA EN AGOSTO


GUERGUITIÁIN TE ESPERA EN AGOSTO
 

Por Simeón Hidalgo Valencia (08-08-2014)
 
 
 
Desde la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa, que trabaja por el Patrimonio del Valle y de la Comarca de Izaga y por el Desarrollo del Turismo, se ha organizado una serie de visitas guiadas en el mes de Agosto para mostrar a las personas interesadas y a los turistas en general que les guste conocer un románico rural escondido, sencillo, pero a la vez sorprendente en cuanto simbolismo.  

Es el caso de la restaurada iglesia de San Martín de Guerguitiáin, cuyo responsable es la Corporación del Ayuntamiento de Izagaondoa, pues ha sido cedida a los habitantes del valle, que forman el Ayuntamiento. 

Quien quiera conocerla deberá contactar con la Corporación Municipal y solicitar su permiso y poder acceder a las llaves. 

Nosotros así lo hacemos y debidamente y con tiempo suficiente se presentó la solicitud para poder realizar esta actividad mencionada todos los jueves del mes de Agosto, pensando más en los visitantes de fuera que en los propios vecinos, pues muchos de ellos ya han acudido en las dos jornadas que realizamos en el pasado mes de Mayo. 

Ayer, día 7, jueves, tuvo lugar la primera visita a la que acudieron en total seis personas de fuera así como cuatro de los miembros de la Asociación. 

Con tiempo de sobra acudimos algunos a la cita y la verdad que echamos en falta un poco de mantenimiento del lugar por parte de los responsables, pues todo alrededor de la iglesia parecía una pequeña selva y como en otras ocasiones nuestro amigo y compañero de Asociación, Ignacio Salvador, siempre solícito a colaborar y presentar una buena imagen ante los turistas que iban a llegar, se pasó un buen rato haciendo labores de mantenimiento, al no haberlas realizado a quien le corresponda, pero bueno, se hizo con buenas ganas. Hubiera sido un poco decepcionante para los visitantes, después de pasar el suplicio de llegar en coche, pues el camino realmente se encuentra en mal estado, el haberse encontrado con la iglesia rodeada de matojos silvestres que llegaban hasta la cintura y no poderla rodear sin impedimentos. 

Se me ocurre como propuesta positiva la convocatoria por parte de la Corporación Municipal de un auzolan a todos los vecinos que deseen colaborar para acondicionar la zona y para implicarse en un bien medieval restaurado con dinero público propiedad de todos los vecinos. Quede lo dicho como sugerencia. Quizás más de uno se apuntaría. Eso si realmente les importa mantener y dar a conocer el Patrimonio de Izagaondoa a los posibles turistas.
  
Solucionado el problema vegetal nos encontramos con algunos otros, que no comento en este momento, y que en lo que pudimos también tratamos de solucionarlo, abriendo el agujero en el suelo de la entrada para que el pestillo entrara lo suficiente y no se pudiera forzar la puerta. Aquí Salvador también demostró su buen hacer. Se ha hecho para evitar males mayores. 

Los visitantes de esta jornada pudieron ver a través de fotos antiguas el estado del edificio antes de su restauración y comparar con el estado actual. Escucharon y colaboraron en la identificación de los símbolos de los capiteles de la portada y se maravillaron al ver el interior del recinto, que por cierto merecería una pequeña limpieza para que desaparezca el abundante polvo acumulado. 

Paso a paso se les comentó cada una de las partes de la iglesia: el ábside, el nivel del suelo antiguo, la recuperación de la bancada corrida de piedra alrededor de la iglesia, la zona de la pila bautismal, enseñándoles la localizada pila bautismal de Guerguitiáin así como su campana, de las que ya hablé en otros artículos[1], se les mostró las pocas, pero bien perfiladas marcas de cantería entre las que sobresale una en forma de P. ¿Hace alusión al maestro cantero que aquí dejó su firma?... Se dieron a conocer los capiteles interiores de la iglesia y se les mostró la inclinación de las paredes norte y sur, nos detuvimos en el magnífico capitel del fondo correspondiente al norte y terminamos ponderando al maestro cantero Petrus, que quiso mostrarse y hacerse el objeto único del capitel último del lado sur. Como Leodegarius de Sangüesa hace todo lo que está de su parte para ser conocido y entre los zarcillos de la vid escribe: PETRUS ME FECIT. 

Se terminó la visita ofreciendo a los asistentes la posibilidad de fotografiar detalles del edificio subiéndose al coro y tener así recuerdos gráficos de esta iglesia medieval, que tiene el privilegio de ser uno de los pocos lugares de Navarra en los que el maestro de obras reivindica su trabajo. 

A pesar del calor inicial el interior de la iglesia nos sirvió para atemperarnos y después de dos horas pudimos seguir un buen rato hablando y comentando cosas mientras el sol caía. 

Una buena jornada que esperamos se repita con nuevos turistas que vengan a conocer al maestro Petrus y su obra, bautizado por mí como el Maestro Petrus de Guerguitiáin.
 

Salvador coloca el gnomon en el rudimentario reloj de sol.

Un visitante inesperado.
 
 
Charlando con los turistas más madrugadores.

... y yo a la derecha de la foto.

lunes, 4 de agosto de 2014

SALINAS DE IBARGOITI: UNA MIRADA AL PASADO PARA TENER FUTURO


SALINAS DE IBARGOITI: UNA MIRADA AL PASADO PARA TENER FUTURO
 
Por Simeón Hidalgo Valencia (04-08-2014) 
 

Ayer domingo, día 3 de Agosto, me acerqué de par de mañana hasta el lugar de Salinas en el valle de Ibargoiti, para asistir a la jornada de La Trilla, que desde hace XVII años celebra esta localidad navarra de la comarca de Izaga. 

Bajo la mirada atenta de la cumbre de la Higa y bajo la vigilancia del antiguo castillo de Monreal trabajaron los labradores durante siglos sometidos a sus señores hasta hace relativamente pocos años y como se plasmaba en los calendarios medievales el mes de Julio se dedicaba a la siega del cereal y el de Agosto a la trilla del mismo. Hoy estas labores no tienen punto de comparación con aquellos tiempos, aunque los que somos más mayores las hemos conocido unos  y realizado otros, sin ningún tipo de maquinaria más que con el propio esfuerzo y las herramientas tradiciones. Hoy es una fiesta. 

-“La empezamos a organizar un grupo de amigos para dar a conocer a nuestros hijos y a los jóvenes lo que se hacía en el campo en época pasada y para rememorar estos trabajos antiguos”, me comenta Josetxo Esparza, después de hacer la presentación del acto ante el nutrido público asistente que se incrementaría a lo largo que avanzaba la jornada. 

Yo, como uno más, no me perdí este acontecimiento y lo quise plasmar en imágenes, pues el valor de lo que este grupo de amigos de la trilla hace cada año merece ser tenido muy en cuenta. Recordar lo que se fue, revivir los estilos de vida de un pasado cercano y dárselo a conocer a los más jóvenes es, al fin y al cabo, salvaguardar el propio futuro y hacer de este patrimonio etnográfico el motor para la propia pervivencia de los más o menos 100 habitantes que tiene Salinas. 

Con su propio ánimo y la colaboración de jóvenes y mayores, así como con el apoyo del propio Concejo y del Ayuntamiento han podido llevar a cabo esta jornada dedicada a La Trilla. Iniciativa particular que los propios organismos públicos han sabido reconocer y apoyar, que atrae cada año a muchos visitantes. Mi enhorabuena y todos mis ánimos para seguir adelante con esta labor que paso a describir. 

LA SIEGA A MANO:
 

Hoy es una demostración la que nos hizo Pablo Aranguren segando unos metros a mano con la clásica hoz del segador, protegida su mano izquierda con la zoqueta y sus antebrazos con los manguitos. Fueron unos metros de faena y ya el sudor empapaba su rostro curtido por los años.  

-“Tu padre y el mío, me comenta Azucena, una de mis primas, segaban también a mano con la hoz” y considera ya muy moderna la primera máquina segadora que ahora nos parece una antigualla, pero que facilitó mucho las labores de recolección del cereal. 

A medida que el segador iba segando las espigas las amontonaba para que otro hiciera las gavillas y las atara y se formaran los “fascales” o montones de gavillas bien apiladas con las espigas hacia arriba.

Atando la “gavilla”.
 
Un “fascal” ya preparado.  

LA SIEGA A MÁQUINA:
 

No cabe duda de que las rudimentarias primeras segadoras fueron una primera revolución para el campo, pues facilitó la labor, aunque con esto de la industria moderna muchos segadores tuvieron que buscarse la vida en otros quehaceres para poder sacar el jornal.  Ahora unos pocos se valían para realizar la misma labor. La máquina segaba, hacía las gavillas y las depositaba ya atadas en rengleras en el campo. Después se llevarían en carros y carretas tirados por las caballerías o por yuntas de bueyes o vacas hasta la era, para proceder a la trilla y separar el grano de la paja.

   

Lo que hoy es un espectáculo, antiguamente era algo muy serio, que daba de comer a muchas familias, fueran amos o jornaleros y la mecanización del campo trajo consigo a la vez la propia emigración hacia las ciudades, pues la creciente industria exigía más mano de obra y se produjo el fenómeno de la emigración de la postguerra hacia las zonas más industrializadas de España y los pueblos, también en Navarra, se empezaron a despoblar a ritmos acelerados. No hay que ver cómo están los valles de la comarca de Izaga: Unciti, Izagaondoa, Urraúl Alto y Bajo, Lizoáin-Arriasgoiti y hasta el mismo Ibargoiti. 

Cosas del progreso, diría alguno, pero de no hacer algo más que lo que se viene haciendo pronto se duplicarán nuestros despoblados y se convertirán en lugares fantasmas y sólo nos quedará el recuerdo de lo pintoresco de antaño ya mostrado en sus lienzos costumbristas por Antonio Loperena en la zona de Las Bardenas Reales.
 

 LA TRILLA:


He de confesar que me acerqué hasta Salinas con la ilusión, entre otras, de ver una vez más repetida la imagen que desde niño llevo grabada en mi memoria, que es la faena de la trilla con caballerías en las eras del pueblo, imagen que me acompaña desde que uno de mis tíos, el querido tío Vicente, cuando yo tenía unos seis años me dejara las riendas y subido en el trillo diera vueltas al recinto para separar el grano de la paja. Ni que decir tiene que poco duré dentro de él, pues las mulas tuvieron más fuerza que yo, pero es algo que recuerdo con mucha claridad e ilusión.

Con la misma ilusión, me imagino, que los niños actuales al subirlos encima del cereal y llevarlos en la carreta desde el campo hasta el actual campo de fútbol reconvertido para la jornada en moderna era, donde se colocó la aparatosa máquina trilladora, que como la segadora revolucionó el paisaje agrícola en el mes de Agosto, pues ella separaba el grano de la paja y llenaba los sacos de grano.

Luego había que atar los sacos, cargarlos para llevarlo a casa, pesarlo para ver la cantidad cosechada… y con la paja hacer los fardos para alimento y cama del ganado.
 

 
 
Tareas que hoy día ocupan a muy pocas personas y que están muy lejos de los supermodernos tractores y cosechadoras con aire acondicionado, programadas las de última generación con GPS para hacer ellas solitas la faena sin conductor que lo dirija. Por algo se hizo en su día la concentración parcelaria, pues estos nuevos adelantos requerían de mayores extensiones de tierras de cultivo. 

 

Día de La Trilla en Salinas de Ibargoiti. Día festivo. Día de reflexión sobre la situación de nuestros pueblos. Día de recordar lo que fuimos y hacer de nuestro propio patrimonio el motor con GPS de nuestro propio desarrollo, para evitar que los pueblos queden solitarios y vacíos. 

Salinas tiene y da a conocer lo que fueron a través de su Día de La Trilla y han logrado atraer a muchas personas que han aportado también su grano económico al coste de la fiesta que servirá en parte para potenciar y hacer que la próxima edición atraiga a más visitantes y turistas para conocer lo que Salinas fue y comprobar que su futuro está asegurado. 

La Comarca de Izaga, zona agrícola por excelencia, tiene muchos recursos para salir adelante, desde este ejemplo de Salinas, hasta el Camino de Santiago, su arte medieval, románico y gótico, sus rutas del agua, sus ferias antiguas… que de ponerse a trabajar en común con un plan serio de revitalización turística de la zona volvería a levantar cabeza al valorar sus propias posibilidades y su futuro dejaría de ser sombrío. 

Pienso para mí que en esta empresa los agricultores tienen mucho que decir, más allá de los propios lindes de sus campos.  

 

viernes, 1 de agosto de 2014

AGOSTO: LA TRILLA

AGOSTO: LA TRILLA
 
Por Simeón Hidalgo Valencia (01-08-2014)
 
 
Calendario medieval del claustro de la Catedral de Pamplona 
 
Hoy he hablado un momento con un joven agricultor de Izagaondoa que estaba limpiando la cosechadora y le he preguntado que qué tal le iba todo y me ha contestado que muy bien, ya con la cosecha del cereal recién acabada. Le he preguntado si ha sido buena y me dice que sí, que a pesar de las plagas y demás la cosecha ha sido normal, como otros años. 
 
-Pues ahora a descansar por un tiempo- he seguido yo, pues lo que antiguamente se hacía después de la siega, que era la trilla, hoy día ha desaparecido y me confirma que sí, que viene bien un pequeño descanso hasta que en un mes haya que cosechar el girasol. 
 
Así es, antiguamente y hasta hace pocos años. Recuerdo que de crío la trilla era una de las atracciones más esperadas para los niños de los pueblos y ocupaba el resto del verano, hasta que a finales de Septiembre se comenzaba con los preparativos para la vendimia. 
 
En los calendarios medievales el mes de Agosto, dedicado como su nombre indica al emperador Octavio César Augusto, aparece la faena de la trilla en la era. Sobre el espacio redondo y plano del terreno se extendían las gavillas del cereal y con el trillo tirado por las caballerías el labrador subido en él daba vueltas y vueltas para desgranar las espigas. Después se iba amontonando la paja resultante y el grano y se aventaba para separar el grano de la paja y para quitar más impurezas se tamizaba en las cribas y el grano se depositaba en los sacos. 
 
Esta es una faena que ya no se realiza en nuestros pueblos por lo que es una de esas muchas tareas que han desaparecido con los adelantos modernos, aunque como atracción turística se podrá revivir el día 3 de Agosto en el DÍA DE  LA TRILLA que se celebra en SALINAS DE IBARGOITI y que va por la XVII Edición, en la que se volverá a ver a segadores recolectar a mano el cereal y trabajar con las primeras máquinas atadoras y después se trillará como antiguamente y volveremos a ver, como los habitantes de los siglos medievales, la misma estampa que se conserva plasmada en dos lugares de Navarra. 
 
Una en el cercano valle de Izagaondoa en el interior de la iglesia de San Martín de Ardanaz formando parte de su calendario pintado a finales del siglo XIII, gracias a la generosidad económica del señor de Grez, el patrocinador. La otra se talla y pinta en una de las claves del claustro de la Catedral de Pamplona en el siglo XIV. 
 
El ciclo vital de la tierra dando sus frutos, gracias al esfuerzo, al sudor y al trabajo de las gentes del campo completa una de sus fases y año tras año el ciclo se repite. Una vez más la Madre Tierra es generosa y se porta como tal y ofrece el alimento a todos sus hijos para que puedan tener ese “pan de cada día” que los humanos conseguimos con “el sudor de nuestra frente”.
 

Calendario medieval de San Martín de Ardanaz en Izagaondoa