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domingo, 1 de marzo de 2015

MARZO: TIEMPO DE PODA

MARZO: TIEMPO DE PODA

Por Simeón Hidalgo Valencia (01-03-2015)


Hoy pasamos la hoja del calendario y nos encontramos con el mes de Marzo. Mes dedicado a Marte, dios de la Guerra, como el vecino planeta y el día de la semana. Fue en el momento fundacional de Roma el primer mes del año.

Después del Sol y de la Luna, dioses supremos antiguos regentes del día y de la noche, Marte da nombre al tercer día de la semana.

Hoy pasamos la hoja del calendario y nuevas perspectivas se nos presentan ansiando la llegada del equinoccio de la primavera y sentir en nuestro ser el bullir de la Naturaleza y de la Sociedad renovada.

Hoy repaso los calendarios medievales de Navarra y aunque en el de San Martín de Ardanaz de Izagaondoa este mes no ha conservado más que el nombre, sabemos por los de Arteta y Catedral de Pamplona cuál era el motivo que se reproducía allá por el siglo XIV.  


Mes de Marzo en el claustro de la Catedral de Pamplona.

Un labrador, bien abrigado, pues todavía se notan los fríos, trabaja en el campo podando las vides. Corta los sarmientos con una especie de hacha-zarracamalda, herramienta que se aprecia muy bien en el calendario de Arteta.


En Izagaondoa nuestros mayores también conocieron la viña en sus campos y en más de una de las casas todavía se conservan los lagares familiares donde se elaboraba el vino para el año. Hoy la viña ha desaparecido, aunque cerca, en la comarca de Lumbier todavía se cultiva.

Los labradores sabían muy bien cuándo y cómo realizar esta faena y no podían dejar de realizarla porque era absolutamente necesaria para obtener una buena cosecha.

Marzo era tiempo de poda. Si se hacía bien esta labor, se ponían las bases para que el fruto fuera bueno y abundante al recogerlo por Septiembre y Octubre.


Hoy pasamos la hoja del calendario y dando un salto de gigante hasta nuestros días también la labor de poda es necesaria en nuestra sociedad. Podar para tener buen y abundante fruto para todos.


Hoy pasamos la hoja del calendario y como el labrador, con herramienta afilada, hay que volver a podar en nuestros días los muchos sarmientos muertos y muchos chupones que ha producido nuestra sociedad.

Hoy pasamos la hoja del calendario y se inician las elecciones en Marzo, y siguen en Mayo, en Septiembre, en…

 
¡Buena ocasión para hacer una buena poda como primer paso para obtener y recoger una buena cosecha!

Podemos, pues, nuestra viña, dejando y mimando la cepa madre que se alimente bien enraizada.

Podemos, podemos y podemos hasta que nuestro campo esté limpio, porque nos merecemos poder brindar con el nuevo vino de la esperanza.

¡Ya hay labor!






martes, 30 de diciembre de 2014

YO CIERRO, YO ABRO.

YO CIERRO, YO ABRO.

Por Simeón Hidalgo Valencia (30-12-2014)


Hace un par de meses mi amigo y socio fundador de la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa, Mikel Zuza Viniegra, terminaba su artículo titulado “Albaniaondoa” agradeciéndome el que le hubiera hecho recordar al infante Don Luis I de Beaumont, hermano del rey de Navarra Carlos II, a propósito del escudo pintado en la iglesia de San Martín de Ardanaz de Izagaondoa correspondiente, parece ser, al tal Don Luis de la dinastía Evreux. Además invitaba a sus lectores a que se acercaran a visitar este testimonio único en Navarra realizado, junto al resto de las pinturas murales, a mediados del siglo XIV. [1]

Ahora soy yo quien le agradece el haber despejado la laguna que sobre dichas armas tenía, pues aunque era clara la dinastía, no así la rama de la misma que avaló con su autoridad de infante gobernador del reino de Navarra la del mismo señor de Grez, cuyas armas aparecen al mismo nivel que las de Navarra – Evreux de Don Luis, y como él también invito a mis lectores a que se acerquen hasta Ardanaz de Izagaondoa a contemplar este caso único junto al único, también en Navarra hasta el momento, calendario o almanaque medieval pintado en uno de los arcos fajones de la bóveda de la iglesia, descubierto y recuperado tras las obras del 2002.

Aunque sabemos de otros almanaques medievales navarros, éste y el tallado en las claves de piedra del claustro de la Catedral de Pamplona son los dos que se pueden contemplar en su lugar de origen. Otros, como los pintados en los frontales de madera de los altares de las iglesias de Góngora y Arteta se encuentran en la actualidad en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) y parece que uno más también emigró de Navarra hasta Turín formando parte de la Colección Gualino de la Galleria Sabanda. 

He logrado las imágenes del frontal del antiguo altar de Arteta en visita virtual por la página web del citado museo catalán y, como en los calendarios de Ardanaz y de la Catedral, el mes de Enero, IANVARIVS, lo preside la figura del dios romano JANO al que se representa con sendas llaves en sus manos, como señor del tiempo que es. “Yo cierro. Yo abro”, parece decirnos en los tres casos. Sea desde la representación bicéfala de la clave del claustro catedralicio, sea desde los tres rostros pintados en Ardanaz y Arteta o esculpidos en Artáiz, Iriso y Garitoain.

 
Y ha sido la lectura del último artículo del genial Mikel que titula “OBRA” [2] quien me ha hecho cambiar el rumbo inicial que había dado al presente escrito antes de cerrar, cual Jano, el presente año y abrir el nuevo en este ciclo irremediable de la vida.

Y he visto aquí representado el poder superior, el dios, el sino, que rige el destino de los humanos. He descubierto a los humanos obligados a caminar por la senda que los poderes superiores, los dioses y los sinos, les ponen delante.

Si se apartaran de ese camino irremediablemente serán castigados y condenados, porque el poder tiene la llave y la llave da el poder. Por ello, a su antojo, poder superior, dios o sino, cierra a cada momento el pasado y  abre el porvenir. Por ello, los humanos ofrecen sacrificios al poder, al dios o al sino, y se alían a él solicitando un tiempo nuevo venturoso lleno de paz y de felicidad, abriendo las puertas del castillo o templo del poder sólo en tiempos de necesidad.

Pero un gesto lo cambia todo cuando el poder superior, el dios, el sino, se da cuenta de que trazando el camino no ha creado más que viles esclavos que le obedecen por miedo y quiere experimentar qué sienten esos humanos a los que desde los comienzos del tiempo ha regido, desde la altura de su sólido y seguro almenar, por mandamientos de obligado cumplimiento, y se decide a poner remedio.

Baja el poder superior, el dios, el sino, los peldaños de piedra de su atalaya sin olvidarse de las llaves y pisa por primera vez la tierra que desde su aparición pisan los humanos, se pone a su nivel y hasta inclina reverente hacia ellos su rostro ofreciéndoles las llaves. Piensa que es el mejor regalo que les puede hacer.

-Que sean ellos los que ostenten el poder, los que dispongan de las llaves y abran y cierren a su gusto, se dice.

-Que sean ellos los que marquen su propio camino y su propio destino, repite.

- Quizás así, cuando regrese a la seguridad de mi torre y los contemple desde lo alto veré la felicidad en sus rostros.

Desde su propio poder y libertad los humanos han trazado, desde entonces, múltiples caminos que andan y desandan. Han probado infinitas cerraduras y han logrado abrir algunas puertas por las que entran y salen. Han construido sus propias sociedades y todo un mundo de ideas, de creencias y de relaciones.

Ahora, cual nuevos Janos, poseemos las llaves. Tenemos el poder y como en estos tiempo se dice “Podemos”.

¿Qué nos impedirá trazarnos los caminos?

domingo, 30 de noviembre de 2014

DICIEMBRE: EL FIN Y EL PRINCIPIO

DICIEMBRE: EL FIN Y EL PRINCIPIO

Por Simeón Hidalgo Valencia (01-12-2014)


“… NON NOS ENGAÑEN,
PUES SE VA LA VIDA APRIESSA
COMO SUEÑO…”[1]

 

¡Qué razón tenía el gran Jorge Manrique!, pues es voz común que el tiempo, a medida que nos vamos haciendo mayores, se acelera y cada vez oímos y decimos lo de que “parece que fue ayer” cuando iniciábamos el presente año que ahora se acaba.

La verdad es que no es el tiempo lo que se va. Lo que se nos va es la vida aprisa y sentimos que llegados a un punto de la misma parece se desparrama, cual arena, entre los intersticios de los dedos de nuestras manos, hasta que cae el último grano en nuestro particular reloj  o aparece la última hoja de nuestro librillo, esa “hoja roja” anunciándonos del fin de la vida.

Así pasa con este año 2014. Hemos llegado a su final y es hora de hacer recuento minucioso y detallado con sus haberes y deberes esperando se nos conceda la oportunidad de iniciar un ciclo más en esta espiral de eterno retorno que nos brinda la Naturaleza.


Iniciamos Diciembre, el décimo mes del primitivo calendario romano, que como ahora, sigue siendo el último de cada ciclo.

En él, paradójicamente, se inicia de nuevo la vida. El sol comienza de nuevo su ciclo creciente con el solsticio de invierno y en su caminar, la vida aletargada se muestra tímidamente en pequeños brotes hasta que explote con vigor con la primavera.

Llega Diciembre, que es fin y que es principio. Por eso los nuevos y buenos propósitos. Por eso la celebración por lo que en este año hemos vivido. Por eso en los calendarios medievales, como vemos en el de la Catedral de Pamplona y en el del Valle de Izagaondoa, lo que se nos muestra es la celebración de la vida a través del banquete de fin de año.   
La mesa puesta con ricas viandas, con pan recién horneado, con el vino de la buena cosecha, con la carne del cordero sacrificado.




Que no nos engañen, pues se va la vida aprisa como un sueño… por lo que a cada momento de cada día de nuestra vida deberíamos exprimirlo al máximo, mientras vamos pasando las hojas diarias de nuestro propio almanaque, pues no sabemos cual será la última que cierre nuestro paso por este mundo.  


“Carpe diem” mientras tanto, dicho sea con el mayor, auténtico y solidario sentido humano.




[1] Coplas de D. Jorge Manrique a la muerte de su padre; estrofa XII; Año 1477  http://www.poesi.as/index1.htm

viernes, 1 de agosto de 2014

AGOSTO: LA TRILLA

AGOSTO: LA TRILLA
 
Por Simeón Hidalgo Valencia (01-08-2014)
 
 
Calendario medieval del claustro de la Catedral de Pamplona 
 
Hoy he hablado un momento con un joven agricultor de Izagaondoa que estaba limpiando la cosechadora y le he preguntado que qué tal le iba todo y me ha contestado que muy bien, ya con la cosecha del cereal recién acabada. Le he preguntado si ha sido buena y me dice que sí, que a pesar de las plagas y demás la cosecha ha sido normal, como otros años. 
 
-Pues ahora a descansar por un tiempo- he seguido yo, pues lo que antiguamente se hacía después de la siega, que era la trilla, hoy día ha desaparecido y me confirma que sí, que viene bien un pequeño descanso hasta que en un mes haya que cosechar el girasol. 
 
Así es, antiguamente y hasta hace pocos años. Recuerdo que de crío la trilla era una de las atracciones más esperadas para los niños de los pueblos y ocupaba el resto del verano, hasta que a finales de Septiembre se comenzaba con los preparativos para la vendimia. 
 
En los calendarios medievales el mes de Agosto, dedicado como su nombre indica al emperador Octavio César Augusto, aparece la faena de la trilla en la era. Sobre el espacio redondo y plano del terreno se extendían las gavillas del cereal y con el trillo tirado por las caballerías el labrador subido en él daba vueltas y vueltas para desgranar las espigas. Después se iba amontonando la paja resultante y el grano y se aventaba para separar el grano de la paja y para quitar más impurezas se tamizaba en las cribas y el grano se depositaba en los sacos. 
 
Esta es una faena que ya no se realiza en nuestros pueblos por lo que es una de esas muchas tareas que han desaparecido con los adelantos modernos, aunque como atracción turística se podrá revivir el día 3 de Agosto en el DÍA DE  LA TRILLA que se celebra en SALINAS DE IBARGOITI y que va por la XVII Edición, en la que se volverá a ver a segadores recolectar a mano el cereal y trabajar con las primeras máquinas atadoras y después se trillará como antiguamente y volveremos a ver, como los habitantes de los siglos medievales, la misma estampa que se conserva plasmada en dos lugares de Navarra. 
 
Una en el cercano valle de Izagaondoa en el interior de la iglesia de San Martín de Ardanaz formando parte de su calendario pintado a finales del siglo XIII, gracias a la generosidad económica del señor de Grez, el patrocinador. La otra se talla y pinta en una de las claves del claustro de la Catedral de Pamplona en el siglo XIV. 
 
El ciclo vital de la tierra dando sus frutos, gracias al esfuerzo, al sudor y al trabajo de las gentes del campo completa una de sus fases y año tras año el ciclo se repite. Una vez más la Madre Tierra es generosa y se porta como tal y ofrece el alimento a todos sus hijos para que puedan tener ese “pan de cada día” que los humanos conseguimos con “el sudor de nuestra frente”.
 

Calendario medieval de San Martín de Ardanaz en Izagaondoa

martes, 1 de julio de 2014

JULIO: TIEMPO DE COSECHA, TIEMPO DE VACACIONES


JULIO: TIEMPO DE COSECHA, TIEMPO DE VACACIONES. 

Por Simeón Hidalgo  Valencia (01-07-2014)

En el valle de Izagaondoa también tenemos unas pinturas de época medieval cuyo patrocinador pudiera ser el señor Pedro Aibar de Iribarri, señor de Grez y alcaide del castillo de Leguín entre 1290 y 1306, como se comentaba en la primera entrada de este blog. 

En esas pinturas murales de la iglesia de San Martín de Ardanaz de Izagaondoa se muestra, junto a las escenas del cielo y del infierno, un calendario o almanaque en el que se representan las faenas de las gentes de entonces, y en parte de las de ahora, a lo largo del año. 

Como hoy comenzamos el mes de Julio, mes de las vacaciones para los estudiantes y para muchos trabajadores, no así para los agricultores, que no paran en estos días, quiero recordar lo que de este mes se comenta en el montaje audiovisual que sobre las pinturas de Ardanaz realicé hace unos años y que en ocasiones nos sirve a la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa para dar a conocer esta joya a los visitantes y turistas. 

“Con el mes de Julio comenzamos la segunda parte del año.  Este mes era en el calendario antiguo de Rómulo el quinto de los diez en que se dividía el año. A este mes se le puso el nombre de Julio, en honor de Julio César, que nació en este mes.
Estaba dedicado a  Atenea, diosa de la guerra, de la razón y de la filosofía.
En el calendario de Izagaondoa se representa la faena de la siega.
Un joven labrador, vestido con prendas apropiadas para el verano y el trabajo al aire libre en el campo, siega las espigas del cereal: trigo, cebada o avena.

Hoy día ya no se usa la hoz del segador para estas faenas. En Izagaondoa, valle cerealista por excelencia, hoy las cosechadoras surcan los campos en el mes de Julio. La faena es la misma que hace siglos, pero la herramienta ha avanzado. Sólo en los museos etnográficos podemos ver hoces y zoquetas, las herramientas básicas antiguas para ejecutar este trabajo.” 
 

Hoz y zoqueta.

Recientemente he publicado un cuaderno de dibujo, dirigido a los niños y niñas, para que conozcan desde pequeños el patrimonio cultural del valle de Izagaondoa y desde su tierna infancia aprendan a amarlo y conservarlo.

La lámina para colorear correspondiente al mes de Julio se muestra así, con su leyenda en Euskera y Castellano. 

 
UZTAILA – Hilabatearen izena Julio Cesar enperadore erromatarraren omenez jarrita-  laboreen uzta egitekoa zen. Igitaia erabiltzen zen lan hau burutzeko. Laboreen sortak gurdiz erara garraiatzen ziren gari-jotzea egiteko. 

En el mes de Julio, mes que recuerda a Julio César, se realizaba la siega de los cereales. Se trabajaba con la hoz en una mano protegiéndose la otra con la zoqueta. Las gavillas se llevaban en carros a la era para proceder a la trilla. 

¡ FELIZ COSECHA  Y  FELICES  VACACIONES !