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domingo, 23 de julio de 2023

LAS MARCAS DE CANTERÍA EN EL PALACIO REAL DE OLITE

 

LAS MARCAS DE CANTERÍA EN EL PALACIO REAL DE OLITE 

Por Simeón Hidalgo Valencia (23 de julio de 2023)

 


El día 20 del presente mes de julio me llegué hasta Olite para unos asuntos que tenía pendiente. Como casi siempre, también en esta ocasión había movimiento cultural y mucho turista, ya que estamos en verano y en esta etapa del año se celebra el “Festival de Teatro de Olite” programa que tendrá lugar desde el 21 de julio al 6 de agosto y que tiene como telón de fondo al Palacio Real.



No había vuelto desde el mes de diciembre de 2022 cuando presenté en el Parador, antiguo Palacio Real, mi último libro titulado “Las Marcas de Cantería en el Palacio de Olite”. En este libro hago un estudio de las denominadas “Marcas de Cantero” encontradas tanto en el Palacio Viejo, hoy Parador, como en el Palacio Nuevo, que se levantó en tiempos de rey Carlos III, el Noble. 

En su primera parte se recopilan y comentan un total de 343 marcas diferentes recogidas en 1501 sillares. Este número de marcas diferentes hace que el Palacio Real de Olite ocupe, dentro de Navarra, el segundo puesto en cuanto al volumen de marcas distintas. A la cabeza está el Monasterio de La Oliva con 456 modelos distintos. 

Cito también a un número de 180 mazoneros o maestros canteros que trabajaron levantando esta sede real, que sumados a los que en tiempos del rey Carlos III trabajaron en el palacio de Tudela o en el de Tafalla suman un total de 392.



Quien se acerque al Festival de Teatro y visite el Palacio Real podrá observarlas con detalle en las zonas destinadas a ser vistas, como cercos de puertas y ventanas, chimeneas, arcos, escaleras de caracol, … y si se anima y tiene interés en adquirir esta publicación podrá adquirirla al precio de 30 € en la “Librería El Kiosko” en el mismo Olite.








miércoles, 18 de enero de 2023

DE MARCA DE CANTERO A LOGOTIPO COMERCIAL – II

 

DE MARCA DE CANTERO A LOGOTIPO COMERCIAL – II

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (18 de enero de 2023)

 

Escribí un artículo en este blog con el mismo título allá por el 10 de octubre de 2021. En él comprobaba cómo, después de más de 900 años, la misma marca de cantería que recogí en su día en el monasterio de Fitero se repetía en el logotipo pintado en una furgoneta de una empresa de pintura. [1]

Pues bien, casualidades de la vida, ayer, 17 de enero de 2023, volví a encontrarme con otro caso similar. Una furgoneta lucía en su logotipo comercial el grafismo de una de las marcas de cantero que se repite con frecuencia en las construcciones medievales y que a su vez es uno de los signos del alfabeto rúnico. En concreto se trata de la runa ING.



La primera vez que la recogí en mi investigación sobre las marcas de cantería fue en la iglesia de Santa María Jus del Castillo, en Estella, tanto por el interior como por el exterior del edificio. Recuerdo que cuando entré por primera vez en esta iglesia se realizaban estudios arqueológicos. La planta se había levantado y los enterramientos se encontraban a la vista. La marca en cuestión estaba situada en el lado noroccidental por debajo de la cota cero del suelo.

Después se me fue haciendo familiar pues aparecía también por más lugares a medida que ampliaba el campo de estudio. Así, por citar algunos, la tengo catalogada en Estella en la iglesia de San Pedro de la Rúa, en el claustro de la Colegiata de Roncesvalles, en el monasterio de La Oliva, en la iglesia de Santa María la Real de Olite, así como en el Palacio Real de la misma ciudad, al igual que en el castillo de Tiebas.




Y como hice entonces, también ahora doy un salto en el tiempo y desde la época medieval me presento en el siglo XXI y veo que estos signos antiguos siguen presentes y forman parte de los modernos logotipos empresariales. En este caso de la empresa de interiorismo “Cosas de Casa” a la que también aprovecho y le hago un poco de publicidad.



jueves, 8 de diciembre de 2022

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “LAS MARCAS DE CANTERÍA EN EL PALACIO DE OLITE”

 

PRESENTACIÓN DEL LIBRO

“LAS MARCAS DE CANTERÍA EN EL PALACIO DE OLITE”

 Por Simeón Hidalgo Valencia (08 de diciembre de 2022) 

 


Todo llega en esta vida y el trabajo que empecé en el verano de 2012 en el Palacio de Olite, dado por terminado el 5 de enero de 2022, lo presentaré convertido en libro dentro de unos días. 

El sábado 17 del corriente mes de diciembre a las 17.00horas, también en Olite, en el actual Parador, sede real en su momento anterior al Palacio Nuevo que impulsó el rey D. Carlos III, el Noble.


Tanto en uno como en otro, a pesar del paso del tiempo, se han conservado pequeños detalles grabados en muchos de sus sillares realizados por manos expertas en el oficio de la mazonería de la piedra. Desde los comienzos del siglo XV han llegado hasta nuestros días tan bien conservados, que parecen recién cincelados.


Yo he recogido estos pequeños detalles, diminutas obras de arte, los he calcado, fotografiado, escaneado, comparado y analizado con toda la paciencia que Dios me ha dado y poco a poco he aprendido y conocido a sus artífices, momificados en la tinta de la documentación archivada. Ante mí han desfilado narrando cada cual sus historias de hombres libres ganándose su jornal levantando piedra a piedra los palacios del Señor Rey. Tudela, Olite, Tafalla.

Las marcas de cantería en el Palacio de Olite son un patrimonio minúsculo y silencioso que sólo hablan a quien se atreve a rebajarse hasta lo diminuto y aguzar el oído para escuchar su lenguaje, porque como dice el vulgo “las piedras también hablan” si tenemos la vista aguda, el oído presto y la mente abierta para descubrir en ellas a la gente de carne y hueso que las desgajaron de “las pedreras”, que las llevaron en “carros y carretas”, que las tallaron según medidas y “moldes diseñados”, que las asentaron en su lugar preciso, fueran muros o almenas, fresqueras o arquerías, marchas de escalera o escudos heráldicos, lebreles o pavos reales, santos o caracolillos pastando, enramados de vides o ángeles atlantes, plañideros frailes  o yacentes reyes.

Las marcas de cantería tienen aún sus misterios que a los que las estudiamos nos dejan inquietos, pues son enigmas descifrados a cuentagotas, pero sin la plena seguridad de que sea cierto lo que decimos y defendemos sobre ellas. Ahí están repitiéndose muchos de sus modelos a lo largo del tiempo y del espacio como ADN humano.

El día 17, a las 17horas, en el Parador de Olite, antiguo Palacio real, os expondré lo que yo he aprendido y si queréis conocerlo os invito a descubrir hasta dónde he llegado en este camino que vamos construyendo a medida que lo pisamos.

 ¿Quizás sean estas marcas luminarias encendidas al borde del camino?



martes, 29 de noviembre de 2022

LAS MARCAS DE CANTERÍA EN EL PALACIO DE OLITE.

 

LAS MARCAS DE CANTERÍA EN EL PALACIO DE OLITE.

Por Simeón Hidalgo Valencia (28 de noviembre de 2022)



“¡Por fin! ¡Por fin!

Diez años después de los primeros pasos que di allá por el verano de 2012 iniciando el trabajo de campo en el Palacio de Olite, ha llegado el momento y doy por concluida esta publicación sobre sus marcas de cantería.  

Sé de todos modos que, aunque ponga el punto final, la realidad se impone y lo convierte en punto y seguido, dado que todo en esta vida es mejorable y otros vendrán siguiendo la estela que ahora tienes en tus manos, dispuestos a rellenar los baches de un camino complicado que yo no he podido evitar.

Quizás entre ellos estés tú mismo, interesado como estás en la investigación y el conocimiento de este tema de los signos lapidarios denominados como marcas de cantería. Yo mismo he dedicado gran parte de mi vida a recopilarlos con especial interés por esta querida tierra de Navarra y a darlos a conocer a través de mis publicaciones, sea en papel o en digital a través de mi blog. El tema sigue abierto y por ello, mientras pueda, seguiré prestándole mi atención, aunque a un ritmo más pausado.

Hoy te presento esta nueva publicación que lleva por título “Las marcas de cantería en el Palacio de Olite” en la que se muestran 343 modelos de marcas diferentes, algunas de las cuales pertenecen al grupo que denomino “marcas comunes o de listado”, que se repiten a lo largo del tiempo y del espacio y otras, la inmensa mayoría, se han recogido en el edificio en cuestión por primera vez.

 Junto a estos 343 modelos podrás conocer a muchos de sus posibles artífices, pues gracias a la documentación conservada se saben los nombres, procedencia, sueldos, tareas, niveles profesionales de muchos de los 392 mazoneros de la piedra que he identificado trabajando durante el reinado de Carlos III, el Noble. Incluso conocerás a alguno más osado que después de trabajar en Olite lo hará en el señorío de Equisoain, en el Valle de Ibargoiti que, como los maestros canteros de siglos anteriores, aparece firmando con su nombre y emplea la fórmula tradicional del “me fecit” para la posteridad.

También podrás ver cómo el tema del porqué y del objetivo de estos signos lapidarios sigue todavía sin una respuesta clara y definitiva, pero te admirarás, como yo lo hice en su momento, al descubrir cómo transmite conocimiento técnico el gremio de los constructores sirviéndose de una marca grabada en alguno de los sillares de las escaleras de caracol. ¿Qué se esconde detrás de las ballestas del Palacio de Olite?

Aunque hable del gremio de los canteros deberás tener en cuenta que la realización de esta gran obra real se levanta gracias al trabajo conjunto de estos con otros muchos gremios: carpinteros, serradores, pintores, plomeros, yeseros, ceramistas, vidrieros, carreteros, etc., atendidos todos ellos por los braceros o peones y en este grupo es donde he descubierto a las mujeres trabajando en el Palacio de Olite. De ellas también trato contestando a una pregunta que se me hizo. ¿Hubo mujeres trabajando en el Palacio de Olite?

Espero que esta publicación que tienes en tus manos te resulte provechosa y amplíe tu conocimiento sobre una profesión tan importante a lo largo de la Historia. Construir con una materia noble como la piedra es garantía de pervivencia y como las piedras nos descubren sus secretos cuando sabemos preguntar, conocemos poco a poco las verdades que ocultan. Ojalá que nuestro diálogo con ellas sea constante y podamos llegar a descubrirlas. Yo lo he intentado y algo me han contado. Aquí te lo presento.”

 


Esta es la presentación que hago al inicio de la publicación “Las marcas de cantería en el Palacio de Olite”, que ha visto la luz silenciosamente, como en silencio se gestó a lo largo de una década, pero es en el Prólogo donde señalo los objetivos que me han movido en esta investigación.

“Durante el verano de 2012 estuve recorriendo, de nuevo, la hermosa y venturada tierra de Navarra. Lo he estado haciendo durante años siguiendo las huellas de los constructores medievales.

Fruto de ese peregrinaje fue mi libro “Canteros románicos por los caminos de Navarra”, que presenté en el año 2009. El objetivo apuntaba a recoger, catalogar y comparar las denominadas “marcas de cantería” que, según la creencia más común, de la que conscientemente me desligo en gran medida porque no he encontrado aún pruebas fehacientes, son las firmas de los canteros plasmadas en los sillares que realizaban para contabilizar y cobrar su trabajo.

El verano de 2012 me animé a retomar esta actividad, aunque orientado ahora, preferentemente, hacia los edificios de época gótica de los siglos XIII, XIV y XV y uno de los que primero vinieron a mi mente, después de trabajar en la Ermita de San Zoilo de Cáseda, cuyo libro se publicó en 2020, fue el Palacio Nuevo de Olite el que más me atraía y después de obtenidos los permisos del director de Cultura de la época en Navarra di el salto desde Cáseda hasta Olite por dos razones.

La primera porque este palacio es una de las obras emblemáticas de la arquitectura del siglo XV en el Reino de Navarra y paradigma de las construcciones reales llevadas a cabo por el Noble Rey, Carlos III.

La segunda, porque al dar temporalmente el salto desde el siglo XIV hasta el siglo XV esperaba recoger los frutos de una administración puntillosa de las cuentas del reino iniciada por Carlos II, creador de la Cámara de Comptos y encontrar en sus registros la respuesta a uno de los interrogantes que no había podido responder en mis estudios anteriores. ¿Realmente hay documentación en Navarra que nos permita identificar una marca de cantería determinada con un maestro mazonero conocido? ¿Es cierta la tesis tradicional que apunta a que la marca de cantería que se talla en los sillares es la forma de saber el trabajo realizado por un maestro y cobrar por ello? ¿Encontraría en algún documento listas de mazoneros de la piedra escritas y al lado de sendos nombres la marca o signo propio de cada maestro?

 Así pues, con el ánimo renovado y con más fortaleza física en este momento, me decidí a realizar el trabajo de catalogar, analizar, valorar y comparar las abundantes huellas que los canteros que trabajaron en este edificio dejaron grabadas en sus piedras”.



En esta investigación soy fiel a mi método de trabajo, que desde el principio diseñé y que más de uno de mis seguidores lo han ponderado y valorado. También lo expongo en el Prólogo diciendo que:

“Sigo fiel a mi método de calcar las marcas que encuentro con la finalidad de ser preciso, pues así logro, después de perfilar la marca y escanearla, reproducirla en su auténtica escala y se puede observar su tamaño real, cosa que la simple fotografía no garantiza.

Es importante este aspecto, pues el tamaño de las marcas de cantería es un punto a tener en cuenta, que nos ayuda a situarlas en una época concreta. Por lo general en época románica las marcas son más grandes, mientras que en los siglos góticos son mucho más pequeñas. Siempre por lo general.

Para realizar la exposición de las marcas recogidas comienzo con las situadas en el Palacio Viejo en el que veremos algunas que parecen pertenecer al siglo XII-XIII y otras que son de la época del Palacio Nuevo. En este último comienzo por exponer las marcas encontradas en la planta baja: la Puerta de acceso a la Sala de Excavaciones, la Sala siguiente y el Patio de la Morera y Pajarera. A continuación, hago el recorrido indicado en la guía para los turistas: Escalera de acceso a la Gran Torre, La Torre del Homenaje, Cámara de la Reina, Tocador de la Reina, Cámara del Rey, Cámara de los Yesos, Galería del Rey, Galería de la Reina, Torre del Portal de Fenero, Torre de la Atalaya o de la Joyosa Guarda, Torre de los Cuatro Vientos o “Tres Finestras”, Torre de las Tres Coronas y Escalera de Bajada. Termino el catálogo con una serie de Sillares Reutilizados en algunas casas de Olite, pasando a continuación al análisis correspondiente.

Haré la comparativa con otros edificios, siguiendo el esquema de mi trabajo anterior para ver de comprobar si también aquí se cumple lo apuntado más arriba en relación con “marcas comunes” o “marcas de listado” y determinar las que son propias y exclusivas, hasta el momento, de este edificio.

Por último, sacaré las conclusiones propias de este edificio y añadiré unos anexos relativos a algún cantero y marca concretos, así como al papel de las mujeres en la obra del Palacio de Olite”.

Mis esperanzas estaban puestas en encontrar pruebas que me permitieran alcanzar un grado satisfactorio de seguridad en este terreno del porqué y del paraqué de las marcas de cantería. El lector verá si lo he logrado o si la esperanza ha resultado vana.

“El objetivo no es otro que dar a conocer, catalogar, analizar, comentar y comparar las marcas de cantería que el Palacio de Olite nos ofrece. Si de paso se logra encontrar datos o pruebas que permitan descubrir si es cierto que cada marca corresponde a un cantero o a una cuadrilla y se puede asignar el trabajo realizado por cada equipo, mucho mejor.

Espero que la documentación existente nos aporte luz para que podamos dar nuevos pasos y avanzar poco a poco en el sendero del conocimiento resolviendo cuestiones que hasta el momento siguen en el aire. Vayamos paso a paso”.

Muchos somos los que en este camino de la investigación sobre las marcas de cantería estamos trabajando. Pocos, creo yo, tenemos la certeza al cien por cien sobre el objetivo y función que desempeñan, pero entre todos podemos avanzar. Cada trabajo que se publica en este terreno lleva muchas horas de dedicación, estudio, reflexión, consulta documental en archivos o “in situ” y cada uno de ellos despeja un poco la maraña del camino para los que vengan a continuación. Al fin y al cabo, es un continuo. Por ello mi personal reconocimiento a quienes me han precedido y mis ánimos a quien nos siga.

También quiero animaros a que conozcáis esta obra que, alguien que me quiere bien, ha definido como tesis doctoral. Otra cosa es que merezca el “summa cum laude”.

Si te animas y deseas adquirir un ejemplar puedes hacerlo a través del 659303994. Su precio es de 30€, más gastos de envío si se envía contra reembolso. Hay que comentar que los beneficios, si los hubiera, se donan a la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa que trabaja, sin ningún ánimo de lucro ni ayuda oficial, por el Patrimonio y el desarrollo del Turismo en la Comarca de Izagaondoa, Navarra. Zona altamente despoblada y envejecida, pero rica en herencia medieval que no queremos que quede en el olvido. Por ello acudimos con nuestros propios recursos y solicitamos la colaboración de la gente interesada en estos temas patrimoniales.

Desde aquí nuestras gracias anticipadas.

 

A.G.N. CO_DOCUMENTOS, Caj. 107, N 10. 21

A.G.N. Firma de Johan Lome, escultor de imágenes.

martes, 8 de marzo de 2022

LAS MUJERES EN LAS OBRAS DEL PALACIO DE OLITE.

 

LAS MUJERES EN LAS OBRAS DEL PALACIO DE OLITE.

Por Simeón Hidalgo Valencia (8 de marzo de 2022)



En el día de la mujer trabajadora quiero dar a conocer esta separata de mi último libro : "LAS MARCAS DE CANTERÍA EN EL PALACIO DE OLITE". No sé cuándo ni cómo verá la luz, pero lo hago hoy público pues considero que el día lo requiere. Espero que sea tema de vuestro interés y que os ayude a conocer un poco más de nuestra Historia. 

Mientras analizaba la documentación sobre las obras de los palacios de Olite se me preguntó sobre la intervención de las mujeres en estas obras. ¿Hay alguna mujer que trabaje la piedra?

Claramente hay que responder que a la vista de los datos recogidos en la documentación conservada en el registro de Comptos no aparece ninguna mujer trabajando en la rama de la cantería, pero sí intervienen en la obra del Palacio de Olite donde se las cita ya sea con su nombre, con su apodo, o se las identifica haciendo relación a la familia de la que procede.

En la documentación referida al castillo o palacio de Tudela no se cita a las mujeres trabajadoras personalmente como en Olite, sino que la fórmula empleada es genérica. “A una mujer…”, “A las mujeres que…”, “A 8 mujeres que…”. En Tudela sí se distingue entre la mujer cristiana y la mujer judía, igual que se hace con los peones masculinos, pues se especifica si son cristianos, judíos o moros. En el caso de los mazoneros sólo se anota a continuación del nombre o apodo su condición confesional si son judíos o moros. En Tudela, ciudad de las tres religiones, la mujer cristiana y la mujer judía trabajan en la obra. No así la mujer mora. No hay ninguna referencia en este sentido respecto de las mujeres musulmanas. Sí las hay siempre que se habla del resto. “A 8 mujeres cristianas que…”, “A 9 mujeres judías que…”.

En Tudela también se hace otra división muy clara además entre una mujer cristiana y una mujer judía en relación con el pago de su trabajo. La paga de una mujer cristiana siempre está por encima de la correspondiente a una mujer judía, como se verá en su momento.

Por las órdenes de pago semanales que se han conservado de los años 1402 y 1403 sabemos que también en estos años trabajaron mujeres en las obras del Palacio de Olite, aunque no se dicen sus nombres. En esas órdenes se enumera a los gremios que en una semana concreta han laborado en las obras, dado que los pagos se hacían por semanas. Así, el libro de cuentas de 1402, que comienza en el 20 de abril, dice lo siguiente:

“…se han mandado pagar a los maçoneros carpinteros braceros muyeres y carreteros que an andado en las dichas obras de jueves XXº día de abril ata el sábado en siguiente XXIIº día de dicho mes dabril q^ son III días, et por otras cosas referidas a la dicha obra la suma de quince libras quince sueldos quatro dineros”.

 Con la misma fórmula se menciona a las “megeres” en el año 1403, por ejemplo, en la semana del miércoles 21 de febrero hasta el sábado 24, junto a los mazoneros, carpinteros, braceros y carretas que trabajaron en esos días. Se habilita para pagar a todos estos grupos de trabajadores la cantidad de “doce libras seis sueldos”.

En el caso del Palacio de Olite, además de la citación genérica, se nombra a las mujeres trabajadoras, siendo la primera que he visto citada una tal María de Castilla que trabaja unos días del verano de 1389. Se la cita por primera vez el día 12 de julio, jueves, de dicho año y el último día de trabajo es el 23 de septiembre. Durante ese período de tiempo labora en la obra como la encargada en “a traer agoa” un total de 21 días, cobrando por jornada trabajada un total de 3sueldos. Los años 1400, 1404 y 1414 se cita a las mujeres por su nombre, por su apodo o mencionando su dependencia familiar.

En la fórmula de 1400, 1404 o 1414 por lo general las mujeres están citadas al final de la lista de los braceros. Veamos un ejemplo tomado del año 1404 en el registro del jueves, 5 de junio de 1400:

“Braceros

Ytem Po. Garcia de Estella          . VII S(ueldos)

Ytem Po. Biana                            . VI S

Ytem el moço de Po. Marin          . VII S

Ytem Fernando de  Sant Andr.     . VI S…

Ytem Johnico de Lodosa               . V S

Ytem La fija de John Sanchiz       .III S

Ytem La fijastra de John Aºy        .III S

Ytem La moça de María Gª           .III S”

 

 1º. Relación de al menos 78 mujeres que trabajan en las obras del Palacio de Olite:

                       

Nombre

1389

1400

1404

1414

1418

Total

 

Días

Días

Días

Días

Días

Días

María de Castilla

21

-

-

-

-

21

María. Mujer de John de Cambra

-

6

-

-

-

6

Hija de John de Cambra

-

45

-

-

-

45

Johaneta de Madruelo

-

44

-

-

-

44

La moza de John se Gallipienzo

-

20

-

-

-

25

La moza de Lope de Urroz

-

15

-

-

-

15

La hija de la Ufermia (Marica)

-

14

-

-

-

14

Catelina de Milagro

-

12

-

21

-

33

La moza de Colín de Plasencia

-

12

-

-

-

12

La hija de Salvador de la Abadía

-

9

-

-

-

9

Franceseta

-

9

-

-

-

9

La moza de Martín de Larramendi (Ochandeco)

-

9

-

-

-

9

La hija de Johan Chico

-

8

-

-

-

8

La hija de García de la Aldea

-

8

-

42

-

50

La moza de Catalina de Napas

-

8

-

-

-

8

La moza de Remón

-

7

-

-

-

7

La Camusa

-

6

-

-

-

6

María de Muriello

-

3

-

-

-

3

Ayevico

-

2

-

-

-

2

Marieta o Marica. La moza de Perrot el Bouno

-

2

-

8

-

10

María de Uncatiello

-

2

-

-

-

2

Vatelru?

-

1

-

-

-

1

Grachin

-

1

-

-

-

1

La moza de Andrés Nagusia

-

1

-

-

-

1

La hijastra de John M

-

-

11

-

-

11

La moza de María García

-

-

6

-

-

6

La moza del alcalde

-

-

5

-

-

5

La hija de John Sanchiz

-

-

5

-

-

5

La moza de Pellito

-

-

3

-

-

3

La moza de John de ¿?

-

-

1

-

-

1

María de Isava

-

-

-

109

-

109

Isabel de Orta

-

-

-

85

-

85

Francisca

-

-

-

75

-

75

Romea

-

-

-

69

-

69

La moza de la Justina

-

-

-

56

-

56

La hija de ¿Pint? Samaniego

-

-

-

55

-

55

María de Miranda

-

-

-

55

-

55

La hija de Sancho del Roncal

-

-

-

49

-

49

La moza de John Pasquet

-

-

-

48

-

48

María Martín

-

-

-

33

-

33

Gracia, su filla

-

-

-

45

-

45

Lucieta

-

-

-

43

-

43

La moza de Fresquet

-

-

-

41

-

41

La moza de Pedro el Mensajero

-

-

-

30

-

30

La mujer del Royo

-

-

-

29

-

29

La moza de Guerraut

-

-

-

29

-

29

María de Castro

-

-

-

24

-

24

Lucía

-

-

-

23

-

23

Jundina

-

-

-

23

-

23

La mujer de Pedro de Mirnda

-

-

-

20

-

20

Cathalina de París

-

-

-

19

-

19

Franca – Francisca de San Antón

-

-

-

19

-

19

Sancha de Larraga con su fillo Miguel

-

-

-

19

-

19

María Ortiz de Laguardia

-

-

-

18

-

18

Catalina de Larraga

-

-

-

18

-

18

Eulalia

-

-

-

15

-

15

La moza de Sancho de Briones

-

-

-

15

-

15

La mujer de Gomiz

-

-

-

15

-

15

María de Viana

-

-

-

11

-

11

La moza de Domenche

-

-

-

11

-

11

La moza de Alexandre

-

-

-

7

-

7

La moza de Lorenzo

-

-

-

7

-

7

La moza de John de Estavat

-

-

-

6

-

6

Francisca de Burgos

-

-

-

5

-

5

Elupa?

-

-

-

4

-

4

La moza de Pedro de Arazuri

-

-

-

4

-

4

Johana de Estella

-

-

-

3

-

3

María de Artajona

-

-

-

3

-

3

La mujer de Pascualico

-

-

-

3

-

3

¿Clara? De Olite

-

-

-

2

-

2

Juana de Azagra

-

-

-

2

-

2

La mujer de Martinet

-

-

-

1

-

1

La moza de Mateo Neslet

-

-

-

1

-

1

La mujer de ¿?

-

-

-

1

-

1

María Marco de Uxue

-

-

-

1

-

1

La moza de John Navarro

-

-

-

1

-

1

Sancha de Canalles

-

-

-

-

1

1

Antonia

-

-

-

-

1

1

 

 2º. ¿Qué trabajo realizan las mujeres en la obra del Castillo-Palacio de Olite?

 Del estudio de la información conservada en el Registro de Comptos se puede deducir que las mujeres no tienen una posición relevante en la sociedad en cuanto a su nivel profesional. Su presencia es irregular y minoritaria a lo largo de los años que dura su construcción y prácticamente en los distintos gremios de los oficios implicados en la construcción, propios de los hombres. No hay Carpinteras, Serradoras, Mazoneras, Pintoras, Carreteras, Plomeras, Yeseras, Escultoras de la Sepultura, aunque sí engloban, por temporadas, las listas de los Braceros y en dos casos particulares la de los yeseros, pero apareciendo siempre al final. En pocas ocasiones aparecen registradas como grupo específico de Mujeres. Las hemos visto incorporadas al trabajo en los años de 1389, 1400, 1402, 1403, 1404 y 1414, aunque hay que suponer que estuvieron presentes a lo largo de los años que duró la obra.

Sin cualificación profesional ¿qué tareas desarrollaron las mujeres en la obra del palacio?

En pocas ocasiones la documentación habla de las tareas que las mujeres realizaban. Se puede responder que, al estar englobadas dentro del grupo de los Brazos o Braceros, harían tareas de apoyo o asistencia a los gremios, a las órdenes de los oficiales y maestros a los que se les asignaba o las que día a día y según los tajos que se abrían fueran necesarias. Desde mover tierra, pisarla, acarrear agua, descargar carretas, transportar material de toda índole, preparar el mortero, cerner yeso, limpieza de los tajos de obra, etc., pero siempre con la remuneración muy inferior a la de sus compañeros que también eran braceros -peones diríamos hoy-. El sueldo de una mujer trabajadora en el Palacio de Olite cuando aparecen el sábado 3 de abril de 1400 fue de 3sueldos que a partir del martes 4 de mayo se ajusta el pago por jornada en 2sueldos 6dineros, mientras que el de los “brazos” masculinos era de 6sueldos. Catorce años después, ya en 1414, aparecen las mujeres trabajando a partir del 24 de mayo cobrando 4sueldos hasta el 8 de octubre en que se les baja a 3sueldos 6dineros, frente a los 5sueldos de los brazos hombres. 

En los encabezamientos diarios que se hacen para asignar el salario de cada bracero -hombre o mujer- a veces se especifica el trabajo que realizaban. Así en el año 1414 hay expresiones como: “Que tapian y pisan tierra en el castiello”, “Que handaron a tapiar al castillo”, “Braceros et mugeres que tapian en el castillo”, Mugeres que hievan tierra”.

Desde el 6 de septiembre de 1414 se anotan en el mismo bloque de los Mazoneros -que son los que estaban trabajando en la sepultura de los reyes y que pasan a trabajar en la “Cambra Luenga”, sita en el Palacio Antiguo, hoy parador-, a los Brazos y a las Mujeres, que siguen trabajando en el Palacio Nuevo, de los que se dice: “que tapian en el castiello”. Tapiar se refiere a levantar las paredes, colocar los sillares labrados. La pregunta es obligada: ¿Este trabajo lo realizaban los braceros masculinos y las mujeres actuaban de peones o también los brazos femeninos colocaban los sillares y levantaban las paredes? Si tenemos en cuenta el jornal asignado a las mujeres, comparado con el que recibían los braceros hombres, bien se pudiera pensar que las mujeres estaban a su servicio en todo lo referido a la tarea de tapiar. También hay que reconocer que las mujeres no son las que menos cobran por el hecho de ser mujer, sino que cobran por el trabajo que se les asigna, pues por debajo de ellas parecen estar los aprendices primerizos, fueran carpinteros, mazoneros, pintores o braceros masculinos, etc., a quienes se les asignan cantidades igual o por debajo de los 3sueldos. Así, por poner unos ejemplos, anoto que en 1403 el mozo del maestro cantero Martín Guillen de Tafalla, llamado John de Margatedo cobra desde el martes 7 de agosto hasta el martes 4 de septiembre un jornal de 3sueldos diarios. En 1404, el 3 de junio, el bracero John de Santo Domingo cobra 3sueldos por su trabajo igual que las mujeres por el suyo, frente a los 7sueldos que cobraba el resto de los braceros masculinos. En 1410 el mozo del mazonero de Martín Peria, llamado Johanto Micheles del sábado 16 de noviembre hasta el fin de año está cobrando por jornada 3sueldos.

Sí sabemos también que alguna mujer trabajó con los “yeseros” pues en 1414, dos de ellas, Francisca y Romea trabajan, la primera, desde el lunes 29 de octubre al 31, miércoles y del viernes 7 de noviembre al sábado 10 y la segunda, los mismos días de octubre y noviembre continuando también en la semana del 12 al 17 de noviembre y añadiendo Romea el día 22 de diciembre. Dado que siguen cobrando igual que lo que cobraban las mujeres braceras, en ese momento 3sueldos y 6dineros, es lógico pensar que están como ayudantes peones de los maestros yeseros.

En el caso del Castillo de Tudela se especifica mejor las tareas que hacen las mujeres, que a pesar del tiempo serían las mismas que desempeñarían las mujeres de Olite. Veamos algunas fórmulas empleadas para describir el trabajo de las mujeres que laboran en Tudela:

“A 9 mujeres judías que sacaban la tierra que derribaban de la parez por sus jornales 12dineros hacen 9sueldos”. 1388.

“A 6 mujeres cristianas que daban mortero y piedra a los maçones por sus jornales 15dineros hacen 7sueldos 6dineros”. 1388.

“A 2 mujeres cristianas que davan mortero a los maçonos por sus jornales 18dineros hacen 3sueldos”. 1389.

“A 7 muylleres cristianas que daban lodo y mortero a los maestros por sus jornales 2sueldos hacen 14sueldos. 11 de mayo de 1390.

“A 5 muylleres judias que daban lodo y mortero a los maestros por sus jornales 18dineros hacen 7sueldos 6dineros. 11 de mayo de 1390.

“A tres mujeres que davan yesso et mortero et demás cosas a los maestros por sus jornales 21 dineros hacen 5sueldos 3dineros”. 1391.

“A una mujer que sirve a los maestros por su jornal 12dineros”. 1392.

“A 5 mujeres cristianas que sirven a los maestros carpinteros y maçones por sus jornales 2sueldos hacen 10sueldos”. 1392.

“A 4 mujeres que sacaban tierra de la claustra por sus jornales 2sueldos hacen 8sueldos”. 1392.

  

3º. Dos grupos de mujeres que resaltan más en las obras del Palacio de Olite.

     En primer lugar, hay que referirse al trío de mujeres que trabajan en los años 1400 y 1414. Son Catalina de Milagro, la hija de García de la Aldea y Marieta o Marica, la moza de Perrot el Buono. Aunque los días totales de trabajo que realizan, 33, 50 y 10 respectivamente, sean inferiores a los que trabajan otras mujeres que aparecen en las listas de un solo año, el hecho de que figuren en las listas de trabajadoras con una distancia de 15 años puede significar que su trabajo en la obra fue más regular a lo largo de los años de construcción del Palacio.

En segundo lugar, cabe señalar a un cuarteto formado por: María de Isava (109 días), Isabel de Orta (85 días), Francisca (75 días) y Romea (69 días), que sobresalen entre las 45 que trabajan a lo largo de 1414, año en el que hay más presencia femenina en las obras. A dos de ellas, Francisca y Romea, las hemos citado anteriormente laborando con los yeseros.

  

4º. Análisis de la redacción de la lista de mujeres que trabajan en Olite.

  Si nos fijamos en la redacción de las listas de mujeres que diariamente se hacen para asignarles su salario según el tiempo trabajado por jornada podemos realizar dos grupos. Mujeres que dependen de otra persona, sea hombre o mujer y mujeres que no dependen de nadie, a las que se les llama por su nombre y apellido o por sólo el nombre o el apodo. Veamos el siguiente cuadro resumen:

 

MUJERES TRABAJADORAS

Dependientes

De hombres

%

De mujeres

%

Total

Total %

 

37

47,43

5

6,41

42

53,84

Independientes

 

 

 

 

36

46,15

TOTALES

37

47,43

5

6,41

78

100

 

1º: Mujeres que dependen de otra persona: En este grupo se engloban a 42 mujeres que, según la anotación que se hace en las listas diarias revelan que realmente a quien se considera, socialmente hablando, es a la persona de la que dependen. Por una parte, son 37 mujeres a las que no se las nombra y se las hace depender de otra a la que sí se nombra, que es su marido, padre, padrastro o madre. La fórmula empleada en las listas salariales es del tipo “La mujer de…; La hija de…; La moza de…; La hijastra de…”. Hay un caso más que añadir, en el que sí se conoce el nombre: Gracia, pero lo importante es la fórmula con la que se la cita, que es “Gracia su filla” y viene en la lista a continuación de su madre a la que se la nombra con entidad propia como “María Martín”. Hay que señalar que de las 42 mujeres que forman este primer grupo, 37 dependen de sus padres y 5 lo hacen de sus madres, que son: La mencionada “Gracia, La hija de Eufermia, la moza de Catalina de Napas, la moza de la Justina y la moza de María García”. Como podemos ver la referencia social a la figura masculina es mayoritaria, pues desde ella se estructura la familia. Cuando la figura masculina falta es la mujer la que ha de tomar las riendas para sacar a la familia adelante.

 2º: Mujeres que no dependen de otra persona: Este grupo lo forman 36 mujeres. A todas ellas se las cita por su nombre o por su apodo. En 23 casos al nombre le sigue el apellido, que en muchos casos es un locativo, posiblemente motivado por la igualdad del nombre de las trabajadoras, como es el caso de las abundantes Marías: “María de Castilla, María de Murillo, María de Carcastillo, María de Miranda, María de Isaba, María de Castro, María de Artajona, María Ortiz de Laguardia, María Marco de Uxue, María Martín, Catalina de Larraga, Cathalina de París, Sancha de Larraga, Sancha de Canalles, Catalina de Milagro, Juana de Azagra…” y en los otros 13 solamente se anota el nombre o el apodo a secas pudiendo indicar que estas personas eran bien conocidas en el entorno. Así: “Antonia, Ayavico, Franceseta, La Camusa, Francesca, Romea, Lucieta, Lucía, Eulalia, …”

Es interesante fijarse en este grupo de mujeres, un 46,15% del total, pues parece que, debido a distintas circunstancias sociales, económicas o familiares, llegan a ser las cabezas de familia y como tales se ven impelidas a tomar las riendas de la vida propia y familiar sin contar con el hombre de la casa, que socialmente era quien estaba a la cabeza. Por ello mismo su trabajo en las obras del Palacio de Olite parece responder a esas circunstancias para poder asegurar, en parte, el mantenimiento de estas familias socialmente más necesitadas.

En este grupo de mujeres independientes, que han perdido a su marido, habría que mencionar de nuevo a los 4 casos de madres -Eufermia, Catalina de Napas, la Justina y María García- que se nombran, pero que no trabajan en el Palacio de Olite. Sus hijas tuvieron la oportunidad de hacerlo en algún momento y con su sueldo contribuir desde jóvenes a mejorar la economía familiar.

 

5º. El sueldo de las mujeres:

   De los datos conservados en los registros de Comptos, ya comentados en parte, se ve que las mujeres trabajadoras en el Palacio de Olite cobran por jornada realizada en torno a los 3sueldos, habiendo oscilaciones a lo largo de los años tanto a la baja como al alta, aunque no llegan a superar a lo largo de los años los 4sueldos por jornada. Los braceros masculinos por lo general cobraban por día 6sueldos, aunque también con oscilaciones. 

Estos cambios de retribución para las mujeres como para los hombres parecen deberse a la tarea o tajo encomendado o a la jornada de trabajo realizada. Generalmente esta variación se contempla a la baja. En todos los casos, salvo si los braceros masculinos son muy jóvenes y están al comienzo de su aprendizaje, las mujeres cobran prácticamente la mitad que los braceros masculinos ya formados. Así podemos ver que en 1400 las mujeres cobran 2sueldos y 6dineros. En 1404 suben a 3sueldos. En 1414 se menciona a los braceros y a las mujeres “que tapian en las obras del castillo”. A las mujeres se les paga al comienzo 4sueldos, pero a partir del 8 de octubre bajan a 3sueldos con 6dineros. Los braceros masculinos en este año comienzan cobrando 6sueldos y a partir de la fecha mencionada cobran 5sueldos salvo “Muça tapiador” que parece ser persona especialista en el tema y por ello se le asignan 7sueldos.  A partir del mes de diciembre se cita a continuación de él a “su fillo”, que recibe, en los días que trabaja, 6sueldos por jornada. En 1418 se menciona a Sancha de Canalles y a Antonia cobrando 4sueldos.

Todo ello nos puede indicar que, o las mujeres braceras están al servicio de los braceros masculinos, que son los que tapian, o que, aunque tapien también ellas y realicen el mismo trabajo, por el hecho de ser mujer cobran siempre menos que los hombres. Me decanto más por lo primero.

 Hay dos mujeres, Francisca y Romea que trabajan en el año 1414 que aparecen en las listas de los yeseros de las que se dice de ellas que “cierne yesso”. Cobran por jornada 3sueldos y 6dineros igual que las mujeres braceras, mientras que en este trabajo los maestros yeseros cobraban 8sueldos, algún hijo de maestro 6sueldos, los mozos 5sueldos y otros sin especificar su nivel profesional 5sueldos. Como se ve estas dos mujeres están al servicio de los yeseros haciendo la labor secundaria de cerner el yeso, es decir de pasar, cribar o tamizar el material para que fuese apto para el trabajo posterior. Todos los hombres de este gremio cobran más porque realizan trabajos más complicados con el yeso, pero cada cual cobra según su nivel profesional.

Esta situación parece que ya venía de atrás, como se puede comprobar en el trabajo titulado “Mano de obra femenina en las obras del Castillo de Arguedas (1385), realizado por Itziar Muñoz Cascante.

 

6º. El nombre de las mujeres:

     ¿Cuáles eran los nombres femeninos más repetidos en la época que abarca este trabajo? Aunque las mujeres que trabajan en Olite son pocas sí conocemos, al menos, una docena de sus nombres recogidos en la documentación. Son los siguientes:

 

NOMBRE

MUJERES

%

María

14

40,00

Catalina

4

11,42

Juana

3

8,57

Francisca

3

8,57

Lucía

2

5,71

Sancha

2

5,71

Antonia

1

2.87

Clara

1

2.87

Eufemia

1

2.87

Eulalia

1

2.87

Gracia

1

2.87

Isabel

1

2.87

Justina

1

2.87

13

35

100

  

Hasta aquí la respuesta al interrogante que se formuló al principio, pero al estudiar la documentación histórica relativa a los maestros mazoneros medievales, como: Las Constituciones de York (926); Los Estatutos de  los Canteros de Bolonia (1248); El Manuscrito Regius (1390); El Manuscrito  Cooke (hacia 1415); Las Constituciones de los Masones de Estrasburgo (1459); Los Estatutos de Ratisbona (1498), que regulan el Arte de la Construcción y la Ética de los mazoneros, desde que se inician como aprendices hasta llegar, no todos, a maestros consagrados, no tenía ninguna duda de que este oficio se componía de hombres libres, bien formados físicamente, bien capacitados para el oficio, fieles al juramento realizado, cumplidores de la normativa de los estatutos aprobados en asamblea, etc., etc., pues en ninguno de los documentos citados se menciona a las mujeres como miembros de estas corporaciones, por lo que al trabajar con el texto de los “Estatutos de la Cofradía de Mazoneros de Pamplona”[1], correspondiente al siglo XIV, me extrañó que hubiera hasta ocho ocasiones en que se las tiene en cuenta.

En concreto se las menciona en los artículos en que se habla de las obligaciones de los miembros de la cofradía ante la enfermedad o el fallecimiento de alguno de sus “confradre o confradressa”.

“…an establido qui non fuera visitar al confradre enfermo o a la confradressa enferma…”; “…e qui non ira al enterrar su confradre o su confradressa…”; …e quin non querra cobrir el cuerpo del confradre o de la confradressa…”; “e qui no ira a la novena del confradre o de la confradressa muerto…”; “… que cada uno digua C pater noster por el confradre o confradressa qui passara del sieglo…”; “…que cada un confradre o confradessa qui passara del sieglo que laysse una libra de cera para los cirios sobre los cuerpos muertos…”; “…que de que  passare el confradre o la confradressa ata tanto que sea enterrado non labre ninguno de estos confradres…; “…que si alguno passare del sieglo en casa del confradre o de la confradressa gente suya o estranio qualquiere que vayan al enterrar todos los confradres…”.

¿En qué sentido aparecen en este estatuto pamplonés las mujeres? Parece claro y evidente que no es tanto como personas libres que optan por el oficio de la mazonería de la piedra, pues no hay ningún dato que en esta época lo corrobore, sino como la persona que se hace uno con el maestro mazonero, que al casarse entra a formar parte de esa gran familia o gremio, en cuyos estatutos se vela no sólo por el maestro mazonero que ha jurado cumplir todos y cada uno de los estatutos de la hermandad a la que pertenece, sino también de su familia, mujer e hijos. Pienso que es en este sentido como hay que interpretar estos artículos en los que se habla del “confradre y de la confradressa”, pues por lo visto en la documentación analizada no aparece ninguna mujer como aprendiz del oficio de la mazonería, ni ninguna maestra de la piedra, ninguna hacedora de imágenes, etc., dado que su trabajo en las obras analizadas está siempre a nivel de braceras o peones apareciendo en todos los listados del trabajo diario en último lugar.

 

7º. Conclusiones:

 1ª. Las 78 mujeres que he encontrado trabajando en las obras del Palacio de Olite desempeñan labores de peonaje, dentro del grupo de los trabajadores denominados “brazos o braceros”.

2ª. Es prácticamente el grupo de menor categoría laboral como se manifiesta en el sueldo que cobran, siempre inferior que el recibido por sus compañeros “los brazos masculinos” y lógicamente de los maestros y oficiales de los distintos gremios.

3ª. Por debajo de ellas están temporalmente los aprendices primerizos, quienes a medida que van asimilando la formación que reciben, también suben de categoría y lógicamente de sueldo.

4ª. Cabe preguntarse si esta inferioridad de sueldos se debe a que realizan tareas de apoyo sea a los brazos masculinos, sea a los maestros, o a su propia condición de mujer. No hay que descartar que fuera también por los dos motivos.

5ª. Es significativo que en la mayoría de los casos no se conocen sus nombres y sí el de la persona de la que dependen sea su padre o su madre. Del padre en un 47,43% y de la madre en un 6,41%. Normal en una sociedad en la que el papel de la mujer queda reducido prácticamente al hogar.

6ª. A casi la mitad de las 78 mujeres, 36, que supone el 46,15%, se las cita con entidad propia por su nombre y apellido o con sólo su nombre o apodo, lo que nos permite pensar que estas mujeres llevan la responsabilidad del núcleo familiar ante la sociedad, sea por ausencia temporal o por desaparición del hombre debido a circunstancias sociales de la época.

7ª. El nombre de mujer más repetido en esta época, según los documentos consultados, es el de María.


 



[1] Tomado de JAVIER MARTÍNEZ DE AGUIRRE, Arte y Monarquía en Navarra 1328-1425, págs..391-392, quien lo toma a su vez de S. GARCÍA LARRAGUETA, Archivo parroquial de San Cernín de Pamplona. Colección Diplomática hasta 1400, Pamplona, 1976, nº37, págs. 145-148.