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miércoles, 18 de enero de 2023

DE MARCA DE CANTERO A LOGOTIPO COMERCIAL – II

 

DE MARCA DE CANTERO A LOGOTIPO COMERCIAL – II

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (18 de enero de 2023)

 

Escribí un artículo en este blog con el mismo título allá por el 10 de octubre de 2021. En él comprobaba cómo, después de más de 900 años, la misma marca de cantería que recogí en su día en el monasterio de Fitero se repetía en el logotipo pintado en una furgoneta de una empresa de pintura. [1]

Pues bien, casualidades de la vida, ayer, 17 de enero de 2023, volví a encontrarme con otro caso similar. Una furgoneta lucía en su logotipo comercial el grafismo de una de las marcas de cantero que se repite con frecuencia en las construcciones medievales y que a su vez es uno de los signos del alfabeto rúnico. En concreto se trata de la runa ING.



La primera vez que la recogí en mi investigación sobre las marcas de cantería fue en la iglesia de Santa María Jus del Castillo, en Estella, tanto por el interior como por el exterior del edificio. Recuerdo que cuando entré por primera vez en esta iglesia se realizaban estudios arqueológicos. La planta se había levantado y los enterramientos se encontraban a la vista. La marca en cuestión estaba situada en el lado noroccidental por debajo de la cota cero del suelo.

Después se me fue haciendo familiar pues aparecía también por más lugares a medida que ampliaba el campo de estudio. Así, por citar algunos, la tengo catalogada en Estella en la iglesia de San Pedro de la Rúa, en el claustro de la Colegiata de Roncesvalles, en el monasterio de La Oliva, en la iglesia de Santa María la Real de Olite, así como en el Palacio Real de la misma ciudad, al igual que en el castillo de Tiebas.




Y como hice entonces, también ahora doy un salto en el tiempo y desde la época medieval me presento en el siglo XXI y veo que estos signos antiguos siguen presentes y forman parte de los modernos logotipos empresariales. En este caso de la empresa de interiorismo “Cosas de Casa” a la que también aprovecho y le hago un poco de publicidad.



martes, 1 de noviembre de 2022

LO QUE FUE, HOY ES. PAMPLONA, TUDELA, FITERO, IRATXETA, GUERGUITIÁIN, ARTÁIZ

 

LO QUE FUE, HOY ES.

PAMPLONA, TUDELA, FITERO, IRATXETA, GUERGUITIÁIN, ARTÁIZ

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (01 de noviembre de 2022)

 

Siempre que voy al Archivo General de Navarra hago el mismo trayecto, paso por las mismas calles del casco antiguo pamplonés y subo los cuatro mismos escalones que me depositan en la explanada del antiguo Palacio Real de Pamplona, del que ya en el 2016 di a conocer sus marcas de cantería[1].


En mi última visita al Archivo observé, que en los cuatro escalones que frecuento, alguien, vaya usted a saber quién, ha dibujado en los tres primeros escalones el proceso de ejecución de lo que en el cuarto se convierte en un dibujo final en el que al instante reconocí lo que siglos atrás alguien, también anónimo, grabó en algunos sillares de las obras medievales del gran Monasterio de Cisterciense de Fitero y de la Iglesia de Santa María de Tudela, hoy conocida como catedral. 

Veamos el despiece.

 



Es curioso, o no tanto si tenemos en cuenta que ciertos símbolos de la humanidad están grabados en el ADN de las personas, que con tal distancia de los tiempos esta figura final de los escalones que me llevan al Archivo General de Navarra esté presente, básicamente igual en época medieval, como he podido recoger, en el Monasterio de Fitero y en la denominada hoy Catedral de Tudela.

En mi publicación del 2009 titulada “Canteros románicos por los caminos de Navarra” las di a conocer. Veamos estas marcas de cantería recogidas en los lugares mencionados. 

*Catedral de Tudedela:

 



*Monasterio de Fitero:

En el monasterio de Fitero las marcas toman formas antropomorfas. 

 





Todos estos diseños mostrados parecen tener una base común que es la denominada “pata de la oca”, muy representada en sillares de edificios medievales como “marca de cantería” y así la he recogido en diversos lugares de Navarra. 


En Aibar está presente en la iglesia de Santa María.

En Azuelo en la iglesia de su antiguo monasterio, hoy parroquial del pueblo.

En Carcastillo en el monasterio de La Oliva.

En Cáseda aparece en su iglesia parroquial, así como en la ermita de San Zoilo.

En Estella la he encontrado en Santa María Jus del Castillo.

En Fitero en la iglesia de su antiguo monasterio, hoy parroquial del pueblo.

En Iranzu, en el monasterio.

El Leire, en su monasterio.

En Mues, en la ermita de Santa María Magdalena.

En Olite, en el Palacio Nuevo.

En San Martín de Unx, en la cripta de la iglesia de San Martín.

En Tudela, en la Catedral de Santa María. 



Pero donde cobra mayor protagonismo el grabado de la “pata de la oca” es en la iglesia de San Martín de Guerguitiáin, donde aparece labrada en sendas columnas interiores de su portada. La oca era y es aún hoy en día uno de los animales protectores que ante los intrusos dan la voz de alarma y avisan, alborotadas, del posible peligro. En Guerguitiáin, antiguo Camino de Santiago, su presencia está muy justificada. ¿Sería Guerguitiáin una de las 15 ocas del camino que en el Juego de la Oca aparecen? 

También me he encontrado la “pata de la oca” en el lugar de Iratxeta (Valle de La Valdorba) formando parte del enlosado de su suelo.

Está perfectamente dibujada. Es tan perfecta que da la impresión de ser un trabajo relativamente actual.

Su diseño bien podía haber sido una de las fases de la marca final que he presentado al comiendo de este artículo y que alguien dibujó en los peldaños de las escaleras que me acercan al antiguo Palacio Real de Pamplona cuando acudo al hoy Archivo General de Navarra.

Esta imagen de Iratxeta, tan perfectamente realizada, me lleva a la que mi intuición formó después de estudiar la iglesia de San Martín de Artáiz observando los puntos de la salida del sol a lo largo del año, fuera en el Solsticio de Verano, Equinoccios o Solsticio de Invierno, sabiendo que dicha iglesia se replanteó en uno de los equinoccios por lo que está perfectamente alineada de Este a Oeste. Partiendo de esta imagen desarrollé la teoría del “posible origen astral de una serie de marcas comunes a lo largo del tiempo y del espacio”, que se contendrían encriptadas en el gráfico resultante al unir los puntos geográficos de la salida del sol con los correspondientes de su ocaso, como expuse en mi blog a lo largo de varias entregas.[2] 

Para finalizar comentar que un hilo conductor del pensamiento y de la mente humana parece tejer el pensamiento colectivo a través del espacio y del tiempo, pues lo que fue, -y así nos lo dejaron plasmado y representado nuestros ancestros medievales y ellos mismos lo recibieron a su vez de las gentes primitivas- hoy es.



[1] https://elblogdesimeonhidalgo.blogspot.com/2016/12/marcas-de-canteria-en-el-palacio-real.html





martes, 13 de marzo de 2018

SANTA MARÍA DE FITERO Y SUS MARCAS DE CANTERÍA


SANTA MARÍA DE FITERO Y SUS MARCAS DE CANTERÍA


Por Simeón Hidalgo Valencia (13 de marzo de 2018)


In illo témpore…, allá por el año de 1999, siglo XX, ya ha llovido, comencé mis vacaciones veraniegas en uno de los balnearios de Fitero.

Además de relajar el cuerpo tomando las aguas termales, mi misión y la de mi acompañante era la de hacer el estudio de las denominadas marcas de cantería de lo que quedaba del antiguo monasterio cisterciense de Santa María de Fitero, fundado en el año de 1140 en Santa María del Monte Yerda por un puñado de monjes venidos del monasterio francés de Scala Dei, aunque el emplazamiento definitivo en el lugar que hoy ocupa se realizó, según fuentes, en 1152 o 1155.

Parece ser que las obras del monasterio, tal como se conoce, comenzaron en torno a 1180 (otros apuntan al citado 1152) unos veinticinco años después del traslado definitivo. Las obras se interrumpen a finales del siglo XII y se continuarán a partir del nuevo siglo hasta el año 1247 en que parecen estar terminadas a juzgar por la indulgencia concedida por el papa Inocencio IV el 13 de mayo de dicho año a quien visitara el monasterio con ocasión de la fiesta de su dedicación. Al comienzo estuvo bajo la protección de los reyes de Castilla, aunque recibió también privilegios de los reyes de Navarra, que disputaban a los castellanos su posesión. En el año de 1373 pasó a depender definitivamente de Navarra.

El estudio que entonces realicé se centró en las dependencias existentes a las que se tenía acceso en su momento. En concreto se hizo el trabajo de campo en toda la iglesia, incluso en la zona superior exterior del paseo de ronda, y en las alas norte y este del claustro, en la que se encuentra la sala capitular. El resto de las dependencias no se pudieron estudiar dado el peligroso estado en que se encontraban.

En este primer paso de recogida del material se catalogaron más de 220 marcas o inscripciones distintas que se repetirían con mayor o menor frecuencia hasta poder afirmar que se hallaron más de 1900 sillares marcados.

Como el sábado que viene, 17 de marzo, volveré de nuevo a visitar con los Amigos del Románico del País Vasco el monasterio de Fitero, es por lo que me ha parecido interesante hacer una alusión a lo que muchas veces se nos escapa frente a grandes portadas, columnas o pilares, capiteles historiados o de otro tipo, altivas bóvedas, reflexivas salas capitulares, silenciosos claustros, frugales refectorios, hermosos ábsides, silenciosas criptas, eruditas bibliotecas,…, que no es otra cosa que estas magníficas construcciones se hicieron gracias a la pericia y buen saber de los maestros canteros, carpinteros, herreros y demás gremios. Entre ellos sobresalen los canteros que labraban las piedras y desde su categoría profesional realizaban sillares rectos o aplantillados, los colocaban en el edificio y, piedra a piedra, lo levantaron desde sus cimientos teniendo en cuenta las reglas básicas de la construcción para que perviviera por los siglos.

Muchas de estas piedras que colocaban tenían grabadas marcas, que son marcas de cantero porque un cantero las realizó, pero… ¿son realmente la firma de un cantero concreto o son algo más?

Pues bien, como he dicho más arriba en el monasterio de Fitero al menos son 220  las marcas diferentes que encontré por los sillares de la iglesia, del claustro y de la sala capitular, durante la semana que duró el trabajo de campo de ese verano de 1999 que me llevaría a realizar después el Camino de Santiago por segundo año consecutivo con el mismo objetivo con el que lo comencé en Fitero, pero esta vez en coche, para visitar lugares del mismo que como caminante peregrino no pude ver en 1998.

Lo que di a conocer en el 2009 sobre las marcas de cantería del monasterio de Fitero se encuentra formando parte del libro “Canteros románicos por los caminos de Navarra”, pero con motivo de la visita del próximo sábado recojo una selección de treinta marcas para que los visitantes, al observar las piedras del monasterio caigan en la cuenta de que también los simples sillares medievales nos pueden transmitir mensajes de una época ya lejana, pero que a través de las marcas de cantería podemos en parte vislumbrar.

Quizás más de uno se sorprenderá al ver alguna de ellas y se preguntará, como hicieron los jóvenes de un instituto al visitar Santa María de Fitero: ¿Estuvieron los nazis en Fitero?
¿Por qué es la cruz botonada la marca que más veces aparece?
¿Qué quiso comunicar el cantero que grabó en la sala capitular la imagen coital frente a las miradas de los monjes?
¿Es un cordero, como lo llaman en Fitero, o es una jirafa la silueta del animal que se graba en un tambor de columna?
¿Quién es el maestro cantero que trabaja y deja su nombre y su signo en la sala capitular?
¿Colaboró el gremio de los zapateros con sus donaciones a levantar el monasterio o cuál es el simbolismo del par de zapatos?
¿Participó también el gremio de los carniceros?
¿Y el de los vinateros?
¿Encontraremos el sábado las respuestas?