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martes, 20 de diciembre de 2022

EL PALACIO REAL DE OLITE Y SUS MARCAS DE CANTERÍA

 

EL PALACIO REAL DE OLITE Y SUS MARCAS DE CANTERÍA

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (20 de diciembre de 2022)

 


Ahora me doy cuenta de que soy una nueva criatura, pues dicen de mí que acabo de nacer y que he venido a este mundo de los humanos gracias al esfuerzo y tesón de mi creador, que me ha ido paginando a lo largo de una década. Como nueva criatura se me presentó ante un selecto grupo de interesados el pasado día 17 de diciembre, pues en mis páginas se plasman signos misteriosos que dicen que muchos de ellos parecen que forman parte del ADN de los humanos.

Debo de ser algo especial pues se me ha encomendado la misión de ser su guardián y a la vez el divulgador de lo que trabajadores de la piedra del primer cuarto del siglo XV grabaron en muchos de los sillares del poderoso palacio del rey Don Carlos, conocido como El Noble, en Olite.


Protejo entre mis cubiertas 343 de esos signos o marcas de esos trabajadores conocidos como mazoneros, pues trabajaban la piedra a golpe de maza. Junto a ellos, me cuentan, estaban los gremios de los carpinteros o mazoneros de la madera, los herreros, carreteros, pintores, escultores, yeseros, vidrieros, tapiadores, braceros, … y las mujeres, sí, también trabajaron mujeres en la construcción de los palacios reales del Noble Rey.

Llevo entre mis páginas el calco de la mayoría de esas marcas grabadas sobre todo en los sillares mejor trabajados destinados a ser vistos, quizás por alguna razón importante que a mí se me escapa, como en muchos casos les pasa también a los entendidos en la materia, aunque he oído, mientras me presentaban en público, que algunos de estos signos tienen el poder de proteger a los humanos de los posibles males. También, pero en la investigación que recojo no se ha podido demostrar, que estos signos y dibujos fueran la firma o sello de los citados mazoneros de la piedra, y eso que contengo y cito a 392 de ellos trabajando, sea en el palacio real de Tudela, sea en el de Olite, sea en el de Tafalla.


Tampoco la documentación escrita recogida en los libros de las obras, ni en los reconocimientos o recibos que cada trabajador debía de “firmar” y “reconocer” aparece ni uno solo de esos signos, pero a pesar de todo os comento que estoy muy contento porque conozco a muchos de los mazoneros de la piedra, o de los canteros, que trabajaron para el rey Carlos III. Muchos de ellos -hasta 115- se llamaban John, otros -hasta 55- Martín. Con el nombre de Pedro conozco a 52 y hasta 25 responden a Miguel y 23 a Sancho, a los que siguen los García, Rodrigo, Pascual, Guillermo, López, Ximeno, Fernando, Ángel o Eneco… y así muchos más.

También me acuerdo de las mujeres por su nombre, aunque a bastante de ellas se las cita en relación con su padre o su madre, pero ahí están las María, las Catalina, Juana, Francisca o Lucía, Sancha, Antonia y Clara, Eufemia, Eulalia, Gracia, Isabel o Justina.


Y así, paso a paso, van hojeándome en mi presentación y sacando la quintaesencia que contiene mi cuerpo de papel y se me desnuda sin ningún pudor y se muestra mi contenido a manera de índice o programa y yo me dejo hacer y el selecto grupo asistente sigue con atención el relato de mi creador.


El pasado sábado, 17 de diciembre se me presentó.

Me llamo “LAS MARCAS DE CANTERÍA EN EL PALACIO DE OLITE”.

Mi creador: Simeón Hidalgo Valencia.

Me puedes encontrar en:

“Librería Caligrama” en Zizur Mayor, en Parque Erreniega nº 18.

“Librería El Kiosko” en Olite, C. Rúa de San Francisco, nº 21.

También puedes encargarlo en simeonhidalgo@gmail.com 

o llamando al 659 30 39 94

Se me vende por 30€, más gastos de envío en su caso.

Si me llevas a tu casa te aseguro que vas a descubrir nuevos e interesantes temas que abrirán  tus deseos de saber más sobre los mazoneros del rey Don Carlos III, el Noble y sus marcas grabadas en las piedras y para darte suerte aquí te dejo éstas.



jueves, 8 de diciembre de 2022

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “LAS MARCAS DE CANTERÍA EN EL PALACIO DE OLITE”

 

PRESENTACIÓN DEL LIBRO

“LAS MARCAS DE CANTERÍA EN EL PALACIO DE OLITE”

 Por Simeón Hidalgo Valencia (08 de diciembre de 2022) 

 


Todo llega en esta vida y el trabajo que empecé en el verano de 2012 en el Palacio de Olite, dado por terminado el 5 de enero de 2022, lo presentaré convertido en libro dentro de unos días. 

El sábado 17 del corriente mes de diciembre a las 17.00horas, también en Olite, en el actual Parador, sede real en su momento anterior al Palacio Nuevo que impulsó el rey D. Carlos III, el Noble.


Tanto en uno como en otro, a pesar del paso del tiempo, se han conservado pequeños detalles grabados en muchos de sus sillares realizados por manos expertas en el oficio de la mazonería de la piedra. Desde los comienzos del siglo XV han llegado hasta nuestros días tan bien conservados, que parecen recién cincelados.


Yo he recogido estos pequeños detalles, diminutas obras de arte, los he calcado, fotografiado, escaneado, comparado y analizado con toda la paciencia que Dios me ha dado y poco a poco he aprendido y conocido a sus artífices, momificados en la tinta de la documentación archivada. Ante mí han desfilado narrando cada cual sus historias de hombres libres ganándose su jornal levantando piedra a piedra los palacios del Señor Rey. Tudela, Olite, Tafalla.

Las marcas de cantería en el Palacio de Olite son un patrimonio minúsculo y silencioso que sólo hablan a quien se atreve a rebajarse hasta lo diminuto y aguzar el oído para escuchar su lenguaje, porque como dice el vulgo “las piedras también hablan” si tenemos la vista aguda, el oído presto y la mente abierta para descubrir en ellas a la gente de carne y hueso que las desgajaron de “las pedreras”, que las llevaron en “carros y carretas”, que las tallaron según medidas y “moldes diseñados”, que las asentaron en su lugar preciso, fueran muros o almenas, fresqueras o arquerías, marchas de escalera o escudos heráldicos, lebreles o pavos reales, santos o caracolillos pastando, enramados de vides o ángeles atlantes, plañideros frailes  o yacentes reyes.

Las marcas de cantería tienen aún sus misterios que a los que las estudiamos nos dejan inquietos, pues son enigmas descifrados a cuentagotas, pero sin la plena seguridad de que sea cierto lo que decimos y defendemos sobre ellas. Ahí están repitiéndose muchos de sus modelos a lo largo del tiempo y del espacio como ADN humano.

El día 17, a las 17horas, en el Parador de Olite, antiguo Palacio real, os expondré lo que yo he aprendido y si queréis conocerlo os invito a descubrir hasta dónde he llegado en este camino que vamos construyendo a medida que lo pisamos.

 ¿Quizás sean estas marcas luminarias encendidas al borde del camino?



martes, 24 de agosto de 2021

EL PALACIO DE EQUISOAIN: MARTÍN DE GRECIETA ME FECIT

 

EL PALACIO DE EQUISOAIN:  MARTÍN DE GRECIETA ME FECIT 

Por Simeón Hidalgo Valencia (24 de agosto de 2021)

 

*24 DE AGOSTO DE 2019:

Uno de los lugares que quería conocer desde que volví a la Comarca de Izaga era Equisoain y más desde que me enteré de que habían restaurado su palacio. Así que en una de mis expediciones a Elizaberri un 24 de agosto de 2019, me dije que de esta no pasaba.  Ya que estaba por la zona de Ibargoiti me decidí a ver más de cerca ese palacio con tintes misteriosos y desde Monreal me interné por la senda que me llevaría hasta él, en las faldas de la Higa.

Cuál fue mi pesar que cuando ya lo tenía a la vista una cerrada verja y un claro letrero me decían que de ahí no pasaba, por lo que eché pie a tierra para al menos hacer con el teleobjetivo alguna toma en la distancia. Me quedaba con las ganas. Es propiedad privada. La solución dar media vuelta y esperar una nueva oportunidad, aunque al menos ya conocía la estructura arquitectónica del exterior del palacio, que seguía básicamente la encontrada en otros lugares de la zona. Una torre en su origen exenta y unos cuerpos añadidos destinados a residencia.


 

*8 DE AGOSTO DE 2021:

Esa oportunidad la tuvo por pura suerte, como ocurre muchas veces en la vida. El 8 de agosto de este año en curso acudieron tres personas a ver el Petrus Museum. Habíamos quedado a las seis de la tarde. Como uno de los visitantes conocía a la dueña del palacio nos propuso que después de la visita del museo nos podíamos acercar a visitar Equisoain y gestionó la visita con los actuales cuidadores del lugar. Sin dudarlo me apunté, a pesar de que llevaba todo el día en actividades culturales, pues por la mañana había realizado una visita guiada a San Martín de Artaiz y estaba un poco cansado, pues una oportunidad así no se me presentaría de nuevo. “Carpe diem”, me dije y a ver qué veo.

La joven pareja que cuida del palacio nos recibió con toda su amabilidad y nos lo enseñaron con todo detalle, informándonos de que, aunque hoy en día Equisoain está sólo, como perdido en la nada, en realidad era una pequeña aldea situada en el camino antiguo de paso entre Monreal y el valle de la Valdorba y, como en el Petrus Museum tenemos un capitel reproducido de la iglesia de Leoz, que está en el mencionado valle, me imaginé al maestro cantero transitando por estos parajes, allá por los finales del siglo XII y los inicios del XIII cuando ni existía torre ni dependencias palaciegas.

Del antiguo poblado prácticamente no queda nada. Su antigua iglesia está comida por la vegetación y desplomada en parte por la ladera del monte. El palacio pertenece al primer cuarto del siglo XV y es muestra de la arquitectura palaciega desarrollada en Navarra en época del rey Carlos III, el Noble. Parece primar más en esta construcción la función de residencia de descanso que la militar de vigilancia y defensa de la zona.

Recorriendo su interior me llamó la atención un par de detalles etnográficos en la torre primitiva exenta. El primero está en la clave de la puerta ojival que da acceso a la primera planta. Se trata de la talla de una arpía, mujer pájaro de la tradición clásica de connotaciones más negativas, en general, que positivas.



Este diseño representando a una arpía no lo había visto hasta el momento, por lo que se acentuó más mi curiosidad. He buscado en internet este modelo de arpía y he encontrado uno muy parecido.[1]

¿Por qué o para qué representaron precisamente una arpía en la clave de la entrada? ¿Quizás con carácter protector hacia los moradores? ¿Es un motivo apotropaico? 

El segundo está en el interior de la torre. Es una ménsula original de madera. Está tallada y representa la cabeza de un animal. Talla que me recuerdan las ménsulas también labradas de la iglesia de Iriso, o las realizadas en el coro de la iglesia de Turrillas -o en el de Petilla de Aragón o en el de Alzórriz-, cuyo estudio realicé cuando estaba expuesto en la catedral de Pamplona.[2] También son dignas de mención las ménsulas de la galería de Santa María de Uxue-Ujué.

 


En cuanto a los cuerpos residenciales añadidos a la torre me gustaron algunos elementos arquitectónicos como puertas adinteladas y ojivales, ventanas geminadas de arcos de medio punto u ojivales, algunos adornos en dichas ventanas que siguen el estilo de los siglos XIV-XV, los distintos tipos de saeteras conocidas ya en edificios similares de la Comarca de Izaga, etc. 

Pero lo que más, lo que más me gustó de todo, fue esa piedra con epigrafía colocada como clave de un vano ojival del primer piso que da al patio interior.  A simple vista se nota que originalmente estuvo colocada en otro lugar y que ha sido reubicada en este vano y que su función arquitectónica no era convertirse en una clave de arco apuntado.

Cuando empecé a ver qué es lo que decía e intenté descifrar su texto lo primero con lo que me quedé es con un “ME FECIT” y con las dos últimas abreviaturas que dicen “DEO” y “EPO” -bajo guion- indicando que es abreviatura, que pusieron mi cerebro a trabajar al instante, pues si había un “me fecit” habría también un nombre. ¿Estaba ante un maestro cantero más que firma su obra? pensé y con estas referencias del “me hizo”, “Dios” y “Obispo” me puse a indagar este texto escrito en clara letra gótica con calma. ¿Quién sería el personaje relacionado con el “me fecit”?

… y leí. 



MARTYNDE

GRECYETA

MEFECITDEO

EPO

 “ME HIZO MARTÍN DE GRECIETA.

GRACIAS A DIOS Y AL OBISPO” 


 

Vano del primer piso donde aparece la inscripción.

¿Por qué ese nombre se me hacía familiar?

*AÑOS DE 1410 OLITE, 1421-1424 TAFALLA.

Dando respuesta a la pregunta anterior he de decir que en el estudio que realizo sobre “Las marcas de cantería del palacio de Olite” ya había encontrado al maestro Machín o Martín de Guerescieta o Grecieta trabajando en el palacio de Olite los días 19, 20, 22, 29 y 30 de agosto y los días 1, 2, 4, 5, 6, 10 y 22 de septiembre del año 1410. En estos días cobraba lo estipulado por jornada de trabajo para los maestros canteros, que era de 8 sueldos. En este año de 1410 aparece en los registros de comptos que diariamente se llevaban. Después no se le vuelve a ver hasta que en 1421 -casi 11 años después- se sabe de él que está trabajando intensamente en la construcción del Palacio de Tafalla citándosele a partir del 30 de septiembre de dicho año hasta el 27 de enero de 1424 en varios “reconocimientos” de cobro de cantidades estipuladas por su trabajo.

¿Qué hizo en ese tiempo de ínterin entre su trabajo en Olite y después en el de Tafalla? La respuesta se puede encontrar en el escrito que hoy figura en la clave indicada.  

 *DATOS SOBRE MACHIN DE GUERESCIETA O MARTÍN DE GRECIETA:

Los datos que tengo recogidos sobre este maestro cantero guipuzcoano después de consultar la documentación de Comptos son los que a continuación trascribo:

“En los Registros de Comptos correspondientes al año 1410 trabaja en el Palacio de Olite 12 días de verano en los meses de agosto y septiembre. En esta primera aparición cobra los 8 sueldos diarios estipulados para los maestros canteros que realicen toda la jornada.

Casi 11 años después su nombre vuelve a aparecer registrado en las obras del Palacio de Tafalla.

Es el 30 de septiembre de 1421 cuando Machín de Guerescieta, “mazonero, reconoce que ha recibido de Johan Périz de Tafalla, recibidor de Olite y clérigo de las obras del rey en Tafalla las siguientes cantidades…” siguen hasta diez partidas en las que se abonan los trabajos realizados. 

Las cantidades son las siguientes: 245 libras; 67 libras 10 sueldos; 97 libras 10 sueldos; 10 libras; 15 libras 12 sueldos; 6 libras; 34 libras 7 sueldos 6 dineros; 114 sueldos; 8 sueldos y 10 sueldos.

Los trabajos que realiza van desde tallar perpiaños a 7 sueldo la unidad, antepechos, “menas” (almenas) y muros, hasta la construcción de la fresquera con su pequeña escalera de caracol, su muro perimetral, su suelo y los batientes de la puerta. Este reconocimiento está firmado por el notario Miguel Périz de Tafalla.[3] Tal volumen de trabajo realizado y de dinero recibido sugieren que su entrada a trabajar en las obras tafallesas se hubiera producido con meses de antelación y como profesional contratista.

Con fecha 1 de noviembre también recibe 30 libras “por hacer el gran caño por donde se pudiese vaciar el agua de la pesquera”.[4]

En el año 1423 aparecen dos reconocimientos. Uno fechado el 13 de mayo y el otro el 20 de noviembre. Cobra, respectivamente, 6 libras por realizar un arco en la gran escalera y 66 libras por obras realizadas.[5]

El 20 de noviembre, en el reconocimiento de Michel de Alquiza, se le nombra junto a Ochoa de Ernialde como uno de los que colabora levantando “la torre del pasaje”.[6]

También aparece en 1424 el 27 de enero reconociendo haber recibido 67 libras y 10 sueldos “por cinco arcos que levantó y mazonó en el gran jardín, junto a la torre del pasaje”.[7]

Esta es la última vez que aparece en los documentos Machín de Guerescieta reconociendo haber cobrado por obra realizada, pero a finales de 1424, en el mes de noviembre, aparece otro Guerescieta. Un tal Johan.

 ¿Quién es este Johan de Guerescieta?

Pues ni más ni menos que su padre, mazonero también, por lo que conocemos a una saga más de mazoneros en esta época de Carlos III.

¿Por qué aparece en escena el 26 y el 28 de noviembre de 1424? Aparece en escena porque su hijo Machín había fallecido y como se le debía dinero por las obras que había realizado, Johan, su padre, le representa y reconoce que recibe parte de la deuda el día 26. Se redacta el reconocimiento de esta manera: “Johan de Guerescieta, vecino de Alquiza, reconoce que ha recibido… 97 libras, 4 sueldos, y 4 dineros sobre lo que se debía a su hijo Machín de Guerescieta por cierta obra de mazonería que hizo en dicha villa”.[8]

También se le ve al padre de Martín como trabajador en el Palacio de Tafalla, pero solamente aparece cobrando su sueldo una vez. Da la impresión de que, al morir su hijo, es el padre el que se hace responsable del resto de la obra contratada y realiza una chimenea. Esto se recoge en el reconocimiento que hace el 28 de noviembre. “Johan de Guerescieta, vecino de Alquiza, reconoce que ha recibido… 190 libras y 15 sueldos, sobre lo que se le debía a su hijo, Machín de Guerescieta, el cual había tomado una parte de la obra que se había hecho en las cambras de los ‘retraytes´ junto a la torre del pasaje, más 45 libras, por una chimenea que el anterior dicho, Johan, mazonó después de la muerte de su hijo y que fue estimada dicha cantidad por Jean Lome”.[9]

Estos dos recibos vienen firmados por el ya citado notario y alcalde de Tafalla, Martín Lópiz Reláya".

 

*¿QUÉ HIZO MARTÍN DE GRECIETA DESPUÉS DEL VERANO DE 1410 Y SU APARICIÓN EN TAFALLA EN 1421?

Para dar respuesta a esta pregunta y llegar a comprender los entresijos de la Historia que nos llevan a descubrir al joven cantero Martín de Grecieta dejando grabado su testimonio de haber hecho algo en Equisoain “gracias a Dios y al Obispo” como pueden sugerir las dos últimas abreviaturas del escrito, recomiendo la lectura del excelente trabajo de Javier Martínez de Aguirre recogido en la revista Castillos de España” Números 175-176-177-178 Monográfico de Navarra. Diciembre 2014 – enero 2015 [10], que salvo en detalles me parece acertado.

Cabe destacar cómo Equisoain, que llegó a ser propiedad del Monasterio de Leire y lo era aún en los primeros años del siglo XV[11] “dejó de ser propietario de Equisoain, como consecuencia de una operación destinada a consolidar la posición señorial de don Lancelot, hijo ilegítimo del rey Carlos III”.

Don Lancelot nació en 1386 y murió el 8 de enero de 1420, con 34. Su padre Carlos III lo destinó a la carrera eclesiástica y por dos veces se le propuso para obispo de Pamplona. La primera en 1403 a los 17 años y la segunda en 1406, ya con 20. Al quedar la sede episcopal de Pamplona vacante con la muerte de Miguel de Zalba obispo entre 1401 y 1404, se sucedieron como Vicario General de la misma Martín de Eusa, Nicolás López de Roncesvalles y García de Aibar. Desde 1408, cuando tenía 22 años, ocupó el puesto de Vicario Don Lancelot de Navarra hasta su muerte. El mismo año de 1420 se eligió, por influencia real, a Sancho Sanchiz de Oteiza como obispo de Pamplona. Lancelot también ostentó el título de Patriarca de Alejandría.[12]

Como vemos la “operación destinada a consolidar la posición señorial de don Lancelot” fue llevada a cabo hasta donde se pudo, pues nunca llegó a ser obispo de Pamplona y el título de Patriarca de Alejandría no tenía más que valor simbólico social. Como hombre de guerra Lancelot prestó también sus servicios a su padre el rey y éste le recompensó generosamente. El lugar de Equisoain parece que formó parte de esa generosidad real y Lancelot se dispuso a hacer ostentación de su posición mandando construir en primer lugar una torre exenta a la que posteriormente se adosaron las dependencias residenciales.

El maestro cantero Martín de Grecieta entra en escena en Equisoain, como revela el escrito encontrado. Estoy con Javier Martínez de Aguirre en que todas las piezas del puzle encajan temporalmente entre estos dos jóvenes personajes, que sin duda se conocerían por el trabajo del cantero en el Palacio de Olite. En los casi 11 años que transcurren desde su trabajo en Olite hasta que aparece de nuevo en Tafalla en 1421 tuvo tiempo de levantar el Palacio de Lancelot del cual parece sentirse orgulloso y como otros maestros canteros antiguos de los siglos XII-XIII reivindica para sí la autoría de su obra cumbre hasta el momento y lo deja por escrito tallado en la piedra con la esperanza de que su memoria se recordara para siempre. Así ha sido. Une su firma a la corta lista de maestros medievales que en el reino de Navarra se dieron a conocer escribiendo su nombre y poniendo a continuación la expresión “me fecit”: FULCHERIVS, LEODEGARIVS, PETRUS, SANCIVS, ACTO, ALDEBERTVS, MARTINVS …[13]

Con la experiencia adquirida en Equisoain Martín acrecentó sus conocimientos para poder contratar sus trabajos en Tafalla dirigiendo a su cuadrilla con las garantías de ser un buen profesional, hasta que la inesperada muerte truncó su carrera a lo largo del año de 1424, muriendo más o menos con la misma edad que Lancelot.

 *¿QUÉ SABEMOS HASTA AHORA DE MARTÍN DE GRECIETA?

1º. Que es un joven maestro mazonero guipuzcoano, vecino de Alquiza, que hereda el oficio familiar de su padre, Johan.

2º. Que nació en la última década del siglo XIV. Murió en 1424.

3º. Que vino para trabajar en las obras del Palacio de Olite junto a otros compañeros de Alquiza, donde se le registra trabajando 12 días en el verano de 1410, cobrando por jornada 8 sueldos.

4º. Que dirigió las obras de construcción del Palacio de Equisoain.

5º. Que como otros maestros mazoneros medievales sintió la necesidad de darse a conocer y reivindicar su obra y labró en piedra su nombre y añadió el consabido “me fecit” agradeciendo a Dios y al “Obispo”, aunque Lancelot no lo fue, la oportunidad que se le ofreció de trabajar en Equisoain su obra cumbre que aún sigue en pie.

6º. Que vuelve a aparecer en la documentación de Comptos en el año 1421 en el que se le paga por trabajos realizados en la construcción del Palacio de Tafalla. Por el número de “reconocimientos” que realiza y por las cantidades monetarias recibidas parece que en estas obras tiene parte activa como contratista. Realiza su trabajo en Tafalla hasta su muerte en 1424.

7º. Aunque no hay datos sobre las causas de su fallecimiento no es descartable que mediera algún tipo de accidente laboral.

8º. Este luctuoso hecho pone en escena a su padre Johan, también mazonero de la piedra, que recibe en dos ocasiones, ya a finales de noviembre de 1424, sendas cantidades que se le debían a Martín y que remata la obra contratada por su hijo realizando una chimenea que parece estaba pendiente.

 


“MARTYN DE GRECYETA ME FECIT DEO EPO”


Vano con la “clave” escrita.


Panorámica del Valle de Ibargoiti y Peña Izaga desde el Palacio de Equisoain.



[2] SIMEÓN HIDALGO VALENCIA, “El coro gótico de Turrillas (Valle de Izagaondoa)”, Pamplona, 2010. D.L. NA 236-2014.

[5] Idem, Año 1423, Caj. 108, nº21, XXXV y nº12, XXII.

[7] Idem, Año 1424, Caj. 109, nº5, LV.

[8] Idem, Año 1424, Caj. 108, nº12, XLI.

[9] Idem, Año 1424, Caj. 109, nº5, L.

[10] JAVIER MARTÍNEZ DE AGUIRRE, “Los grados de la magnificencia: el Palacio de Equisoain, don Lancelor y la arquitectura señorial Navarra en tiempos de Carlos III el Noble”, p. 91-104. Se puede leer también en Internet.

[11] LUIS JAVIER FORTÚN, “Leire, un señorío monástico en Navarra (siglos IX-XIX)”, Pamplona, 1993, pp.628, 676, 683, 696, 704, 749, 751, 758, 761, 762, 769.

[12] JOSÉ GOÑI GAZTAMBIDE, “Historia de los obispos de Pamplona. II, Siglos XIV-XV, Pamplona,1979, pp.407-467.

[13] SIMEÓN HIDALGO VALENCIA, “Las marcas de cantería en San Zoilo de Cáseda”, Ayuntamiento de Cáseda, 2020, pp.183-206.