jueves, 1 de abril de 2021

LIZARRAGA DE IZAGAONDOA. TRES HITOS PATRIMONIALES.

 

LIZARRAGA DE IZAGAONDOA. TRES HITOS PATRIMONIALES.

 Por Simeón Hidalgo Valencia (1 de abril de 2021) 


Aunque Lizarraga de Izagaondoa es un pueblo pequeño del valle de Izagaondoa no por ello deja de tener su atractivo particular para que en estos tiempos de confinamiento perimetral comunitario dejemos de visitarlo. Lo digo porque quien hasta aquí llegue se encontrará con que tiene sus propios hitos de interés patrimonial, de esos que, por cercanos y rurales, no se valoran lo suficiente y se dejan para otro día, pero que una vez descubiertos se recomiendan. Desde la asociación Grupo Valle de Izagaondoa los enseñamos y recomendamos.


Al pisar el caserío del pueblo una de las primeras indicaciones hace relación al Robledal. Se nos invita a seguirlas por el pueblo para encontrar el inicio del sendero que nos llevará hasta el gran roble centenario con unos 500 años de vida. Más vetusta es la portada de la actual iglesia, pues se remonta al siglo XIII y tiene alrededor de los 800 y esta portada es también motivo de visita, pues sus seis bellos capiteles protogóticos son otras tantas obras artísticas dignas de un maestro escultor de gran nivel. Aunque, como suelo decir, si solo nos quedamos en el exterior de la magnífica filigrana de sus capiteles nos perderemos su mensaje.



La segunda flecha nos hace pasar por delante de la conocida como Casa Zandueta, también centenaria. Es parada obligada pues alberga un museo. El “Petrus Museum”, que da a conocer la obra del maestro medieval Petrus, aún anterior a la misma portada. Este museo se ha creado gracias a la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa, que es quien lo gestiona y a decir de los que ya lo han visitado, merece la pena conocerlo.

Hagamos, pues, este recorrido teniendo como meta el gran roble centenario, pero visitemos antes la Portada Protogótica de la iglesia y traspasemos el umbral del Petrus Museum.

 

I. LA PORTADA DE LA IGLESIA DE SANTA EULALIA DE LIZARRAGA.[1]


La iglesia parroquial de Lizarraga de Izagaondoa, aunque a lo largo de los siglos ha visto modificada su ubicación y su aspecto, hoy día conserva de sus tiempos medievales la portada, reflejo del hacer arquitectónico del siglo XIII. Sus tres arquivoltas de medio punto descansan en finas y alargadas columnas con capitel y fuste, cuyas características nos ayudan a catalogarla en los finales del románico y comienzos del denominado estilo gótico. Las arquivoltas están protegidas por un guardalluvias que termina en ménsulas. Sigue la manera de hacer de otras portadas de la zona como pueden ser las iglesias de Idoate e Iriso, dentro del mismo Valle de Izagaondoa, o de la portada exterior de la población de Urroz-Villa.

Los capiteles:

Los seis capiteles están rematados con cimacios redondos. Presentan decoración muy bien trabajada, aunque algunos de ellos han sido mutilados por la acción de las personas más que por la misma naturaleza. Merece la pena que el visitante se pare un rato a observarlos intentando descubrir su programa iconográfico. Poniéndose en la sintonía de la mente que patrocinó esta obra, magistralmente llevada a cabo por un maestro tallista anónimo, podrá descubrir su mensaje.

1. Capiteles del lado derecho de la portada:

El capitel exterior recoge uno de los árboles frecuentes hoy en día en el valle de Izagaondoa. Prácticamente está en todos nuestros terrenos y posiblemente el maestro tallista lo plasme en la piedra porque ya lo era en su propio tiempo. Es la higuera, de la que esculpe sus hojas y fruto.

Por encima, en el cimacio, aparecen los restos de lo que podrían ser tres cabezas humanas. Desgraciadamente han sido mutiladas por lo que no podemos analizarlas adecuadamente. Algunos han visto en la higuera el árbol del conocimiento existente en el Paraíso Terrenal de cuyo fruto Adán y Eva tenían prohibido comer. ¿Serían las cabezas laterales de este capitel representaciones de Adán y Eva y en medio de los dos la figura de Dios? El halo de santidad que rodea a la cabeza central nos hace pensar en ello.

El capitel central representa unas ramas de roble muy bien perfiladas.  Es un roble adulto pues produce ya bellotas.

El maestro tallista se hace así testigo del árbol autóctono de esta zona, cuyo emblema se recoge actualmente en el escudo del Valle de Izagaondoa y es doblemente significativo por la existencia en Lizarraga de los robles centenarios.

Si hoy son importantes, también lo eran hace 800 años cuando se plasmaron en piedra, mostrando así la importancia que se les daba a estos árboles sagrados en la antigüedad, como contraposición a la higuera, que el cristianismo lo asimila a la nueva ley para hablarnos de vida, salvación, eternidad, fortaleza y conocimiento.

En el centro del capitel interior se representa la figura de un hombre atrapado hasta el cuello por la cola zigzagueante del ser fabuloso que tiene a su derecha.  Este ser con cabeza de hombre, con la melena al viento, cuerpo de ave y cola de serpiente, parece la representación del mal y de la muerte que ha empezado a transformar al personaje central si nos fijamos en sus manos y pies que parecen garras. A su derecha aparece la figura de un halcón, símbolo antiguo del alma humana y divinidad solar que muere y resucita cada día. En la iglesia de Vesolla aparece también el simbolismo del halcón. Analizando el capitel en su conjunto podemos deducir el mensaje que se transmite en él, orientado a que la persona que lo contempla reaccione frente al mal que le atrapa, se libere de su opresión y viva la experiencia de resucitar a una vida más propia de su condición humana.

 

2. Capiteles del lado izquierdo de la portada:

El capitel exterior está deteriorado en parte, pero se aprecia todavía su decoración de tipo vegetal. Es el más decorativo de los seis sin encontrarse en él rasgos que indiquen cierta intencionalidad del autor más allá que la decorativa, aunque pudiera tenerla, porque como el resto de los capiteles tenía escultura en su cimacio. Sólo se ha conservado la de su extremo derecho que representa parte de la cara de un mamífero.

El capitel central representa motivos geométricos de entrelazados y su cimacio está decorado con figuras humanas y animales. Aparece en el cuerpo del capitel un entrelazado de tres líneas paralelas que a manera de mimbre teje todo su perímetro sin interrupción.

En la parte del cimacio se tallan figuras humanas y animales. Si los animales, posiblemente un perro y con seguridad una liebre, están de cuerpo entero, no sucede lo mismo con las figuras humanas.

En un extremo se representa el rostro de un hombre barbudo, con el corte de pelo en flequillo y perfectamente peinado, como la mayoría de las cabezas masculinas de esta portada. En el otro extremo otro personaje, con las mismas características, por lo que pudiera tratarse del mismo en dos momentos distintos. Va de camino de día bajo la luz y el calor de un sol de dieciochos rayos. En su mano derecha porta el bordón del caminante. Bien pudiera representar a los peregrinos que por aquí pasaran, como ruta antigua que era el Valle de Izagaondoa, en el Camino de Santiago. Los peregrinos que se dirigían hacia Pamplona debían atravesar el portillo de Lakidáin y pasar al Valle de Aranguren, donde ya fuera en Labiano o en Badostáin encontraban cobijo en sus hospitales.

El capitel interior sigue la misma estructura que el anterior. Su cuerpo principal lo ocupa también un entrelazado o nudo perlado, al estilo de los de la fachada de Santa María de Sangüesa. No es un capricho o entretenimiento decorativo del maestro tallista, sino que su presencia se justifica por lo que en el cimacio se representa.  Hace falta observar con tranquilidad y sosiego los detalles de estas figuras para darnos cuenta qué personajes se representan y qué se celebra y bendice. Tres rostros distintos se plasman en este capitel. El más fácil de identificar es el central al que por su gesto de bendecir se le identifica claramente con un clérigo o monje. A los lados del sacerdote hay otros dos rostros. A su derecha se representa a un hombre. A su izquierda una mujer, que aparece con su cabeza tocada con gorro de época.

Identificados los personajes cabe preguntarnos por la escena que componen. Es fácil deducir que lo que se está representando en este capitel es una boda.

Sin duda que al plasmar esta representación en la portada de la iglesia se está tratando de inculcar a las gentes de esa época que ante la iglesia el matrimonio válido es el que se realiza en su seno. Los esposos entrelazan sus vidas y se comprometen para siempre. Se atan el uno al otro con lazos y nudos indisolubles y este compromiso lo bendice la iglesia. Frente a otros ritos existentes en la época en que se graban estos capiteles para unirse un hombre y una mujer de por vida, que siguen costumbres ancestrales, la iglesia insiste en el sacramento del matrimonio bendecido por sus representantes como único rito válido.

 
El guardalluvias:

El guardalluvias está formado por cinco finas arquivoltas. Terminan en pequeñas ménsulas en las que, como costumbre de la época, se esculpen representaciones del hombre y de la mujer. Así lo vemos también en muchas otras. En Izagaondoa están en las iglesias de Reta, Iriso e Induráin.

En Lizarraga afortunadamente la figura femenina se ha conservado hasta el presente casi intacta y es digna de atención por lo que en ella se representa. Posiblemente haya llegado en este estado porque para ver lo que contiene hay que mirar con atención. De todas formas, el vientre de la escultura ha sido dañado.

Es una mujer tocada lujosamente al estilo de las mujeres pudientes de su época. El círculo que se adivina nos informa de su estado de gestación. La postura corporal, nos indica que está pariendo.

En este acto del alumbramiento está siendo asistida, como comadrona, por el mismo guardalluvias, cuyas dos primeras finas arquivoltas hacen de dos inmensos brazos que terminan en manos.

En Eusa, también existe un capitel de una boda, del que se expone una reproducción en el Petrus Museum y en la cercana iglesia de Artáiz también encontraremos de nuevo la escena de la mujer que acaba de dar a luz.

 ¿QUÉ MENSAJES SE GRABAN EN LA PORTADA DE SANTA EULADIA?

El programa iconográfico de la portada románica de la iglesia de Santa Eulalia en el lugar de Lizarraga del Valle de Izagaondoa, se proyectó para hablar y catequizar a las gentes de hace casi 800 años que aquí vivieron y transitaron camino de Compostela. Se hace desde la perspectiva del cristianismo imperante, pues no podía ser de otra manera. No es fácil llegar a descubrir hoy día lo que entonces se entendía con toda normalidad. Hemos perdido en gran parte el simbolismo y las claves de interpretación, por lo que intentar leer actualmente la portada, como en general los programas iconográficos de cualquier época lejana, nos resulta bastante complicado. Yo lo intento, porque considero que lo importante de todas estas representaciones es descifrar su mensaje, que pienso está por encima de la simple y superficial consideración artística, que es lo que quizás hoy más apreciamos.

Resumiendo, quien encarga esta portada quería transmitir las cuestiones siguientes:

1º. En un principio el ser humano gozó de la felicidad del paraíso, pero al comer del árbol del conocimiento, representado en la higuera, descubrió además su propia debilidad.

2º. Otro árbol, el roble, símbolo de vida, representa la salvación traída por Jesús, donde encontrará la fuerza.

3º. Ante este dilema de muerte o vida, el cristiano opta por la vida, liberándose del monstruo que le atrapa y como el halcón resucita cada día a la vida.

4º. Como peregrino en esta tierra, cada día y en cada encrucijada de caminos, ha de renovar su opción por la vida, tomando reflexivamente las decisiones adecuadas que le lleven a su destino.

5º. Al elegir la vida, las mujeres y los hombres que siguen a Jesús, que es Camino, Verdad y Vida, se comprometen y se atan mutuamente de por vida ante Dios.

6º. La mujer y el hombre esposados libremente transmiten la vida a nuevas criaturas apoyados y asistidos por la Iglesia.

 

II. EL PETRUS MUSEUM

Sigamos la señalización de los robles y nos toparemos con la casa-museo. Hagamos una nueva parada para descubrir lo que sus muros esconden.

La Asociación Cultural y Turística Grupo Valle de Izagaondoa surgió en el año 2012 con la finalidad de trabajar, sin ningún ánimo de lucro, en la conservación y promoción del patrimonio del Valle de Izagaondoa y de la Comarca de Izaga. A la vez como asociación turística que es desarrolla actividades orientadas a promocionar el turismo cultural en la zona a través de Visitas Guiadas a los lugares de interés: “Ruta del Románico de Izagaondoa”, “Ruta del agua”, “Ruta de San Martín y la Pintura Mural (Ardanaz, Artáiz, Ekai)”, “Ruta de las iglesias Petrus”, etc.

Uno de los proyectos que ha llevado a cabo ha sido la creación del museo denominado “PETRUS MUSEUM”, calificado de interés social y cultural por el Gobierno de Navarra a través del distintivo del Mecenazgo Cultural de Navarra (MECNA) desde el 2014 al 2019. En la actualidad este proyecto se engloba en el nuevo proyecto Mecna denominado “IZAGAONDOA VIVE-IZAGAONDOA BIZIRIK” que se desarrolla desde 2020 al 2024.


El PETRUS MUSEUM se crea para dar a conocer la obra del maestro Petrus, cantero medieval de finales del siglo XII y comienzos del XIII, que dejó su firma en la iglesia románica de San Martín de Guerguitiáin, rehabilitada en el año 2012. En uno de sus capiteles interiores dejó escrito: “Petrus me fecit” siendo con este gesto uno de los pocos maestros medievales que se dan a conocer en Navarra. Su estilo se ha descubierto sobre todo en la zona nororiental de Navarra. La publicación “LA RUTA DEL MAESTRO PETRUS DE GUERGUITIÁIN” nos muestra su estilo por Guerguitiáin, Vesolla, Sengáriz, Leoz, Aibar, Najurieta, Alzórriz, Eusa y Garaioa. Posteriormente se ha descubierto también la presencia de esta escuela en Zolina y Badostáin.

El PETRUS MUSEUM se ubica en la Casa Zandueta de Lizarraga de Izagaondoa, propiedad de la Asociación ASPACE, cedida a la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa para 20 años renovables. La casa Zandueta es en sí un pequeño museo etnográfico, pues conserva su Bodega Familiar, su Horno de Pan, su mobiliario, etc., por ello el PETRUS MUSEUM tiene dos líneas claras:

Una hace relación a la obra del maestro Petrus, donde se muestran piezas reproducidas al estilo medieval de capiteles de las iglesias petrus mencionadas, amén de piezas originales adquiridas o recibidas en depósito.

La otra línea es la etnográfica.

En la actualidad funciona su planta baja, antiguas cuadras reconvertidas en museo gracias al entusiasmo de gentes voluntarias que han venido trabajando desinteresadamente y en auzolan. Las salas son las siguientes: Vestíbulo de entrada. Sala Petrus I, Sala del Pan, Sala Petrus II, Patio de las Estelas, Sala Polivalente, Sala de la Vid y Sala de la Bodega.

Se está preparando una zona de la segunda planta que mostrará, a partir de mayo, cómo era una parte de la vivienda: Dormitorio y Salón, amueblados con las piezas originales.

El PETRUS MUSEUM, salvo en el año pandémico de 2020, lleva abierto al público desde 2016 con una respuesta muy favorable por parte de los turistas, vecinos o no, venidos a verlo. Se atiende de mayo a septiembre, ambos inclusive, previa reserva para grupos máximo de 12 personas, dado que es una casa antigua y sus salas responden a una vivienda familiar, aunque mientras dure la pandemia el aforo por sesión es de 4 personas.

La asociación lo ha creado con una clara finalidad: la de que esta zona tan deprimida de Navarra tenga un recurso cultural más que contribuya y sea motor del desarrollo del valle de Izagaondoa.

 

III. EL ROBLEDAL DE LIZARRAGA.

A la altura de la Casa Merkatari, cuya fachada palaciega pide al visitante que se detenga una vez más y la contemple, comienza el sendero que nos llevará hasta el robledal y a su catalogado Roble Centenario.



El camino es relativamente suave, la distancia corta. Tan suave la pendiente y tan corta la distancia que yo lo pude hacer hace diez años al poco del infarto y me atreví a repetirlo con la compañía de mi perro Apur el 15 de julio de 2017. En ambas ocasiones me sorprendió la variedad de plantas y flores silvestres que hay en su recorrido. La vegetación a veces se convierte en cubierta abovedada que alivia los rigores del sol en verano.

A poco que ascendemos, el maravilloso paisaje del este del Valle de Izagaondoa se divisa claro y diáfano con la Peña Izaga a la derecha y a la izquierda, mirando al norte, en la Sierra de Gongolaz, el monte Leguin, con su derruido castillo que en otros tiempos protegía esta tierra frente a moros y cristianos, y hacia el oeste Idoate y el poche o paso de Lakidain con su castillo de Irulegi, recién rescatado de la noche de los tiempos. Otro hito más para el que quiera completar una jornada de arte, cultura y naturaleza y solazarse de la paz y del silencio.

Y así, a paso tranquilo y sosegado llegamos al robledal y un vetusto roble que ha visto mucho, aunque menos que el tallado en la portada de la iglesia del pueblo nos da la bienvenida y nos recibe con sus brazos extendidos al viento invitándonos a que con los nuestros intentemos abarcarlo. Dejemos que su sabiduría nos llene de energía y descansemos un buen rato antes de regresar de nuevo a Lizarraga.


Sin duda, habrá sido un día completo el pasado en Lizarraga de Izagaondoa con sus tres atracciones patrimoniales en un valle que enamora.



[1] Es un resumen del trabajo realizado en 2010 para el Recorrido Románico por Izagaondoa. Posteriormente se publicó en el libro titulado “Las claves de Izagaondoa”, 2014, Depósito Legal NA-1663-2014, págs.: 112-118.


miércoles, 10 de marzo de 2021

EL ALJIBE DEL CASTILLO DE MONREAL-ELO

 

EL ALJIBE DEL CASTILLO DE MONREAL-ELO.

 

Por Simeón Hidalgo Valencia (10 de marzo de 2021)

 


Hace casi una década que di una charla en la villa de Monreal-Elo sobre su patrimonio heredado y cómo convertirlo en uno de los motores de su propio desarrollo, en estos tiempos de casi continua crisis.
 

¿Por qué no poner la riqueza patrimonial de Monreal-Elo en el circuito cultural? Elementos tiene en abundancia para volver a intentar que de nuevo sus calles se llenen de vida y prosperidad a pesar del impacto negativo que ha supuesto para esta villa la autovía del Pirineo. 

Ya solo se oyen por sus calles los pasos de los peregrinos a Santiago y, dos veces al año, los de las personas peregrinas al castillo de Javier, aunque ahora, en tiempos del dichoso Covid-19, el silencio es mucho más profundo. Pero bueno, esperemos que esto se arregle y al menos los peregrinos vuelvan a retener en sus retinas la estampa en lontananza de la Higa y, a sus pies, la silueta de ese Mont Real que, como un hermano pequeño, busca su defensa y protección. 

En tiempos, envalentonado, el hermano pequeño también aprendió y juró vigilar, defender y refugiar a quien a las puertas del castillo construido en su cabezo llamase, aunque su gloria ya pasó, pero aún quedan huellas interesantes de lo que antes fue y de su importancia en el antiguo reino de Navarra que merece la pena recuperar y, como decía, ponerlas en el circuito cultural. 

Lo último en poner en estado de revista ha sido el aljibe del castillo. Infraestructura de primera categoría que no podía faltar en ninguna de estas fortificaciones, de las que ejemplos cercanos tenemos también en Irulegui y Leguin. La supervivencia dependía en gran parte de la abundancia de agua. En el caso del aljibe de Monreal había perdido su bóveda. 

Cuando escribí sobre la Ruta del Agua en Monreal decía a propósito de este aljibe:

“Monreal se cobija bajo el amparo de una colina denominada Mons Regalis, donde se levantó el castillo que dominaba y vigilaba el camino desde Pamplona a Sangüesa.

Del castillo hoy día quedan restos que fueron excavados hace unos años, que nos informan de la planta del mismo. Entre estos restos se puede ver lo que fue el aljibe.

Es una gran sala subterránea abovedada que sería contemporánea con la fortaleza, allá por el siglo XII.

En este aljibe se almacenaban las aguas de lluvia. No es manantial ni fuente. Las aguas se canalizaban desde las cubiertas de las distintas dependencias hasta el depósito. Sigue la estructura de otras construcciones de este tipo contemporáneas, con sus dos partes definidas arquitectónicamente: la parte destinada a contener el agua y la bóveda que cierra la estructura. Entre una y otra la imposta, que se extiende en sus paredes laterales.

Su restauración daría un empaque especial a esta ruta del agua, que damos a conocer.” 

Por eso en cuanto me he enterado de que las obras de recuperación habían concluidos me he acercado a ver cómo ha quedado. En otras ocasiones he visitado estos restos y los cambios en el aljibe eran palpables. Desde la intensa vegetación en su lecho que hacía imposible distinguir sus paredes, hasta sucesivos desbrozos que lo aclaraban, o limpieza de los escombros en busca de su suelo original.



Al menos en un par de ocasiones me acerqué para dar con un famoso graffiti onomástico que calqué por primera vez en 2013 y por segunda, cuando se había rebajado el nivel de los escombros en 2018. El de 2013 creo lo recogí incompleto y parece referirse a GUILLOT. El de 2018 a BUILLOT.
 

En esta segunda ocasión buscaba además más posibles graffitis en sus paredes, pues hay quien comenta que en tiempos también el aljibe sirvió de mazmorra, pero no encontré ninguno más en la zona despejada. 


En este mes de marzo de 2021 el aljibe aparece casi en su integridad arquitectónica y se ha llegado al suelo original, que en su parte del fondo es tierra y en la más cercana a las escaleras de bajada hasta el nivel de la imposta que surca ambas paredes laterales, cubierta con rectangulares losas bien asentadas. La altura desde la citada imposta hasta el suelo está en unos 282cm. Esa sería la altura del agua en su máximo nivel.


Como se puede ver este aljibe es de grandes dimensiones y no tiene escalones como el de Artáiz o el de Turrillas para penetrar y bajar hasta el nivel del agua según las temporadas, por lo que era necesario sacar el agua a pozales. De ahí el desgaste de los ladrillos de la boca del aljibe en toda la altura de la pared oeste en forma redondeada causada por el roce circular del cubo atado a la polea con el que se sacaba el agua.

Este surco dejado en la pared coincide con la losa central de la primera hilada que, o está vaciada en parte o está recortada quizás para posibilitar en caso de estiaje del caudal que el cubo pudiera penetrar más y facilitar el abastecimiento del agua en tiempos de escasez. 


Con relación a la situación del graffiti mencionado con la altura a la que se encuentra ahora se puede determinar la distancia exacta con respecto al suelo. En este croquis he señalado los niveles a los que se encontraba a medida que se sacaban los escombros. Ahora para confirmar si hay más graffitis habría que volver y aprovechar el momento para investigar, aunque habría que llevar material adecuado para poder bajar y para poder salir, porque la altura es considerable.
 

Con esto recuerdo lo que en alguna otra ocasión recomendé a los responsables para que pusieran una adecuada protección para evitar accidentes de personas o caídas de animales, pues a pesar de la rehabilitación realizada, el peligro sigue estando presente.

Por último, decir, que tal como ha quedado esta estancia, cubierta con media bóveda, a unos les parecerá correcto y a otros desafortunado. Se puede decir que está bien porque así, como en el caso del aljibe de Turrillas en el que se optó por dar salida al agua que entra y dejar su interior diáfano, sirve pedagógicamente para que el visitante vea y sienta el interior. A otros esta reforma se queda incompleta porque no es fiel al original. 

Personalmente, dada mi condición de profesor y en estos momentos de mi vida de guía cultural del patrimonio me acojo a las dos visiones pues de las dos nos podemos valer. Si a la hora de mostrar esta construcción a los visitantes se les explica debidamente la función estratégica para la supervivencia que tenía dentro del conjunto del castillo, cómo fue su construcción y cómo se recubrió sus paredes con materiales impermeabilizantes, etc., y por otra parte el visitante, al ver el aljibe incompleto puede comprender con mayor claridad las características de esta construcción en la que, a manera de maqueta, algunas de sus partes son móviles. Se convierte así en un buen recurso pedagógico.   

Eso sí, que a quien corresponda ponga las medidas de seguridad necesarias y los medios para que en la zona donde el suelo es tierra no vuelva a brotar la vegetación como antes. Es decir, que se haga un mantenimiento y para todo el conjunto que quede muy claro por dónde se debe pisar y por dónde no. Es decir que se tomen las medidas necesarias para que a la vez que se favorece el turismo, se impida el deterioro progresivo de lo sacado a la luz y si hay alguien atendiendo la visita al castillo, pues mucho mejor. Se creará algún puesto de trabajo y se incrementará la economía y Monreal será un polo de atracción para el turismo cultural, pues como villa medieval tiene muchos recursos turísticos de los que se puede beneficiar. Uno de ellos, objeto de este artículo: El aljibe de su castillo.






martes, 2 de febrero de 2021

EL CASTILLO DE LEGUIN

 

EL CASTILLO DE LEGUIN 

Por Simeón Hidalgo Valencia (02 de febrero de 2021) 


Hace años que no subo a la cima del monte Leguin. No quiero tentar a la suerte por tercera vez y la verdad es que he perdido la memoria de cuándo fue la última, pero siempre que voy a Reta admiro este punto tan importante y, en parte, olvidado del valle de Izagaondoa y me pregunto cuándo se recuperará su memoria. 


El sábado pasado, día 30 de enero, me acerqué a Reta. Al llegar, el sol brillaba a la altura de la Peña de Izaga y desde allí iluminaba la cara sur de Leguin de una manera tan especial que me quedé sorprendido. La nitidez del paisaje invernal moteado aún de tonalidades ocres otoñales, unido al arbolado en gran parte carente de hojas, mostraba una cima más despejada que lo habitual en el resto del año.

Tan nítido y despejado lucía que lo primero que hice fue tomar posición en lo alto de la terraza de Patxi, mi cuñado, y sacar una serie de fotografías antes de que las nubes me borraran esa visión tan maravillosa de Leguin.


Me parecía que a simple vista veía los restos de su castillo medieval y quería comprobarlo a través de las fotografías que sacara. Al verlas, al momento comprobé que así era. Por primera vez, gracias a ese momento singular de la luz, divisé en la cumbre de Leguin una línea de piedras, restos de la antigua fortaleza, y me volví a imaginar al castillo en lo alto, como lo representé en 2009 con su torre del homenaje circular dominando altiva desde los riscos de la sierra de Gongolaz vigilando las tierras de Izagaondoa, Unciti, Urroz, Urraúl, Lizoáin, Arriasgoiti, Lónguida o Aoiz.


Hoy lo que quedan, son eso. Piedras desperdigadas, restos de muros y el arranque de una torre humillada desde hace 500 años. Poco más de una fortaleza que fue siempre objetivo militar a derribar por moros y cristianos a lo largo de su existencia.

Su importancia en la vida del Reino de Pamplona - Navarra queda reflejada en la documentación histórica más antigua. Los años de los asedios de 924 y de 1174 son muy conocidos, aunque no lo son tanto los que indican que el castillo o fortaleza de Leguin era muy importante en la estructura político militar del reino, pues los señores que lo gobiernan son en ocasiones firmantes o testigos de acuerdos o donaciones de reyes, monjes o señores de la nobleza o en los documentos se recuerda al personaje importante que está al frente de este lugar a la hora de fechar y signar el documento en cuestión.

Así se hace en la Documentación Medieval de Leire en papeles correspondientes a los años de 1014, 1015, 1024, 1057, 1079, 1085, 1112, 1136, 1137, 1170, 1171 y 1178.[1]

Por poner uno de estos ejemplos tomemos el correspondiente al año de 1171: 

Facta carta in era M ª. ccª.VIIIIª.,IIIIº, nonas iuni, feria .IIIIª., sanctorum Marcellini et Petri. Regnante rege Sancio in Nauarra. Episcopo Petro secundo de Artassona in Pampilona. Sancius Renimiriz in Leguin et in Sangossa et in Aiuar…”[2] 

Cuando se formó el Grupo cultural Valle de Izagaondo -desde el 2012 Asociación Grupo Valle de Izagaondoa- allá por 2010 se hicieron varias visitas guiadas a Leguin con el fin de recuperar su memoria y darlo a conocer a la sociedad navarra. En una de ellas hice la explicación a los asistentes y escribí la reseña de la actividad de esta manera:


LA CONQUISTA DEL CASTILLO DE LEGUÍN 


Alrededor de una docena de personas conquistaron el domingo, 10 de octubre de 2010, el Castillo de Leguín. Sin miedo a las inclemencias del tiempo este grupo de valientes voluntarios, convocados por el Grupo Cultural Valle de Izagaondoa, respondieron animosamente y a la hora prevista emprendieron la marcha.

Si el emir Abd Al Rahman III allá por el 924 o el rey castellano Alfonso VIII en 1174 acudieron con la intención de conquistarlo y destruirlo, este pequeño ejército lo ha hecho en son de paz para conocer su historia y sacarlo de su tumba centenaria.


Los restos de su torre de vigía circular, los cimientos perimetrales que protegían el recinto, así como los restos de la gran muralla que lo defendía, todo lo han observado absortos y se han preguntado por qué siguen estas piedras, que en su día defendieron al Reyno de Navarra, humilladas por los suelos, pudiendo ser de nuevo la atalaya que muestre a los izagaondoarras el camino del progreso en este siglo XXI.

A sus pies, la fuente de los moros también les ha recibido, pero no les ha podido invitar a probar de sus frescas aguas porque la bóveda se ha derrumbado y ha colmatado el recinto del aljibe, aunque ha clamado al cielo y una intensa lluvia les ha refrescado y hasta empapado hasta los huesos, pero la voluntad de estos valientes no se ha doblegado porque el domingo, día 10 de Octubre de 2010 conquistaron de nuevo el castillo de Leguín y ya en los llanos del valle  animan a sus vecinos a unirse para promover su recuperación ante la Institución Príncipe de Viana participando en la medida de sus posibilidades en la misma empresa.” 

De la fuente o aljibe medieval de Leguin también nos acordamos en “La Ruta de las Fuentes o Aljibes Medievales” realizada el 27 de junio de 2010, y de ella escribí: 


“Además, aunque no se visita en la actualidad, está la fuente de Los Moros en el monte de Leguín. Hay que rehabilitarla y en su momento será una visita en sí misma pues entrará dentro de la ruta de la fortaleza de Leguín, cuya importancia en la defensa del Reino de Pamplona y después de Navarra fue decisiva”.
 

Y hablando de la fuente o aljibe de Leguin también en su día se redactó un anteproyecto de recuperación en octubre de 2011, que por desgracia quedó en eso, en proyecto, a la espera de que en algún momento le llegará su hora, pero que al recordarlo en el presente 2021 veo que sigue teniendo plena validez. 

En la Memoria Escrita del “ANTEPROYECTO DE RESTAURACIÓN DE LA FUENTE DEL MORO” se hablaba del porqué de esta restauración y se decía: 

“De acuerdo con el objetivo básico de nuestro Grupo, planteamos la recuperación de La Fuente del Moro por ser parte del Patrimonio situado en el Valle de Izagaondoa.

En un valle que tiene la categoría de “deprimido” hay que movilizar todos los recursos para revitalizarlo. El Grupo está trabajando en este sentido y a través de sus actividades de tipo cultural y visitas guiadas está logrando que cada día más gente venga a visitarlo y a conocer sus joyas patrimoniales, entre las que La Fuente del Moro es una de ellas.

Con este criterio plantea la adecuación de la fuente y de su entorno. Este lugar podría ser la etapa de descanso en la que los montañeros-visitantes del Castillo de Legin, en la cumbre del mismo nombre, puedan hacer una primera parada en el ascenso y tomar un refrigerio a la sombra del robre existente junto a la fuente, sentados en el “merendero” que se habilitaría, con el mayor respeto al medio ambiente y al entorno. De esta manera se recuperaría parte del patrimonio y se daría a conocer. Se facilitaría la llegada de montañeros y estudiosos al subir al Castillo y formaría parte de la oferta cultural del Grupo Valle de Izagaondoa.” 

Y en el resumen del proyecto escrito se recogían estos nueve puntos: 

“Este proyecto:

-Intenta recuperar el Patrimonio del Valle de Izagaondoa.

-Propone la colaboración de todos:

                -Propiedad.

                -Corporación Municipal.

                -Vecinos.

-Beneficia a todas las partes implicadas.

-Dará más vida a nuestro Valle de Izagaondoa.

-Creará puestos de trabajo, si se promueve a través del INE.

-Unirá más a los vecinos en una empresa común. Auzolan.

-Permitirá contar con una fuente más en la “Ruta de las                     Fuentes”.

-Potenciará la oferta turística del valle.

-Abrirá el camino para poder actuar arqueológicamente en el             Castillo de Legin.” 

La Memoria Gráfica es la siguiente: 







El sábado pasado, día 30 de enero de 2021, una luz especial, nunca vista por mí, iluminó el monte Leguin y como en la cercana iglesia de San Martín de Artáiz en los solsticios y equinoccios la luz me ha ayudado a ver lo que habitualmente no veo y a descubrir y destapar las huellas de la Historia de Izagaondoa y también las huellas de los primeros pasos, escritos y proyectos que impulsé desde el Grupo Valle de Izagaondoa, allá por el 2010-2011 y lo muestro ahora, tras el paso de una década, en la esperanza de que las gentes de Izagaondoa serán, ahora, más receptivas y activas en la recuperación del patrimonio que Leguin esconde.





[1] ANGEL J. MARTÍN DUQUE, Documentación medieval de Leire (siglos IX a XII), Diputación Foral de Navarra. Institución Príncipe de Viana. Pamplona 1983. Documentos Nº: 15, 16, 17, 18, 22, 52, 53, 58, 104, 115, 247, 310, 311, 322, 328, 329, 330, 341,

[2] Idem, documento nº 329, pág.426-427.