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miércoles, 15 de octubre de 2014

LIBERRI - VALLE DE LÓNGUIDA - NAVARRA


LIBERRI - VALLE DE LÓNGUIDA - NAVARRA

Por Simeón Hidalgo Valencia (15-10-2014) 


  

Fue en las Ferias de San Martín que cada año se celebran en la Villa de Urroz, ya va para un año, cuando recibí la invitación para visitar el Señorío de Liberri, pero hasta finales del pasado Agosto no pude acercarme. 

Siempre había deseado poder conocer por dentro este hermoso lugar y cuando me adentré por su carretil y crucé el puente sobre el río Erro y ascendí  hasta la explanada del lugar pude experimentar la paz y la tranquilidad que aquí se respira, a las faldas de la vertiente norte de la Sierra de Gongolaz y maravillarme por la belleza natural de este señorío que se remonta a época medieval. 

De Liberri se nos habla ya desde el siglo XI en la documentación del Monasterio de Leire en documento de 1099 por el que “Orti Ortiz de Cortes y su hermana Sancha, al entregar como monje a su sobrino Lupo, dan al abad Raimundo y al monasterio de Leire la mitad de su “honor” de la villa de Añués, en Valdonsella, que había poseído el padre del citado Lupo, García Fortuñones, el cual ya había legado a dicho monasterio la otra mitad más sus bienes del monasterio de Santa Cruz, junto a Liberri…” 

También en 1174, así como en 1198, sendos papas, Alejandro III e Inocencio III confirman respectivamente las posesiones del monasterio de Leire y entre ellas se menciona literalmente en las dos ocasiones a Liberri  al que se califica de Villa. 

“Monasterium Sancte Marie de Villanoba cum uilla Liberri et ómnibus pertinentiis suis.” 

También en 1188 se habla de la “hereditate Sancte Crucis de Liberri” cuando el Monasterio de Leire se la “entregan en prenda a Ochoa de Ureta… hasta la devolución de los cien morabetinos de cruz que había prestado al monasterio” 

En 1197 en la “sentencia arbitral sobre las mutuas reclamaciones entre el obispado de Pamplona y el monasterio de Leire” se cita también a la “ecclesia de Liuerri”.[1] 

Quizás por estas fechas existiera ya una torre vigía exenta, aunque la actual en su parte más antigua parece remontarse al siglo XIV o XV. 
 
 El sábado 30 de Agosto me acerqué hasta el lugar y, como digo, me maravillé ante lo que mis ojos vieron y una sana envidia me invadió por no ser yo el señor del señorío y quien divisara desde su esbelta torre las posesiones de la hacienda o recibiera las nuevas transmitidas por los pequeños señores que, como en Liberri, oteaban el horizonte desde sus atalayas, fuera desde la cercana Ayanz, o desde Zuasti, Larrángoz,  Erdozáin, Aós y Zuza, al amparo del castillo de Leguín y desde él llegaran las noticias a los señores de la otra vertiente de la Sierra de Gongolaz, a los valles de Izagaondoa y de Unciti: Mendinueta, Reta, Zuazu, Artáiz, Lizarraga, Idoate, Unciti, Errondo, …  hasta llegar el parte al castillo de Irulegui y desde allí movilizar a los señores del valle de Aranguren y de Egués, hasta alcanzar a la misma capital del reino, Pamplona, sin olvidarme de los señores de Urraúl, fueran los de Grez o los de Artieda, pues raro era el lugar que no ostentaba su torre de vigía, cuya red inundaba todo el territorio. 

La torre de Liberri es una de las más altas y soberbias que he visitado, levantándose sobre una base en talud de grandes sillares. Sus, al menos, tres pisos originarios a juzgar por los niveles de sus saeteras defensivas, que se abrían en sus cuatro fachadas,  dominaban gran parte del valle. De base cuadrada, en su cara oeste, como en otras torres que he estudiado, sirvan de ejemplo las de Reta y Grez, se abría su única portada de acceso y como todo edificio de piedra, fuera militar, religioso o serena vivienda, la seguridad ante el enemigo era el dispositivo de la tranca, cuyo túnel donde se introducía era parte a tener en cuenta al construir la torre, la iglesia o la vivienda.

 
Orificio en el muro oeste para introducir la tranca. 

 
En el año de 1974 se restauró junto al resto del señorío y aunque en la placa conmemorativa se menciona a los dueños del lugar que promueven la restauración y al joven arquitecto que dirigió la obra, sé que la cuadrilla de canteros que aquí trabajó fue la del Sr. Manuel Villamarín, gallegos, que ya los vimos trabajar un poco antes en la iglesia de Santo Tomás de Najurieta,[2] según me comunicó en su día su hijo Félix ponderando el buen hacer de los mismos. Me decía:  

“…esta gente realizó obras tan emblemáticas como el vía crucis de Artica, la hornacina de san Fermín de la calle de Santo Domingo, La restauración de las fuentes de Luis de Paret en Pamplona , Las conocidísimas bolas de la avenida del ejército, La casa Roncal de Zizur Menor entera, La casa Orbáiz de Elcano, La restauración de Liberri..., la restauración de más de 100 iglesias en Navarra (La de Alzórriz en vuestra zona también) y algunas en La Rioja y Álava, aunque si nadie cuenta estas cosas todo se pierde en el tiempo. Después de esta gente, que era la cuadrilla de Manuel Villamarín, coetánea con Filloy, Barros y otros canteros de Galicia que llegaron en los 40 y 50, llegó la restauración de estas obras a través de macro-talleres como Zubillaga S.A. y esa figura del artesano y las cuadrillas, se ha perdido para siempre.” 

Como se puede apreciar en la fotografía de la torre, pues presenta un distinto tono en los sillares de sus hiladas superiores, en su última reforma alcanzó, si no superó, su altura original, desmochada en tiempos de infortunio para el reino de Navarra por razones de conquista, pero recuperadas sus defensas con la reforma.

 
Hoy cada una de sus alturas ha dejado atrás los tiempos de vigilancia y de guerra y se han convertido en sendas estancias para sus pacíficos moradores y ella misma, de ser torre exenta de vigía se convirtió, como otras muchas, en el eje del palacio de cabo de armería posterior. A su cara oeste se adosaron nuevas dependencias, como se ve en la actualidad. 

Su gran portalón, cuyas dovelas adoptaron sus antiguos sillares, ostenta una clave donde está grabado el anagrama de Jesús, indicando el carácter cristiano de los moradores de la casa a la que daba acceso y actuando además como el mejor signo protector a lo largo de los tiempos en perfecto sincretismo con el símbolo de la flor de lis, pata de la oca o runa de la vida.
 
 

Bien pudiera ser que en su antigua fachada, ya que la actual no es originaria del lugar, haciendo honor a su linaje se hubiera esculpido en piedra las armas, que bordadas en tela ondearían en lo más alto de la torre. Armas recogidas en el “Libro de armería del reino de Navarra”[3] y que los canteros de la cuadrilla de D. Manuel Villamarín reprodujeron en el suelo de la entrada de la casa con cantos rodados a la manera medieval, aunque con un toque de modernidad. 

 
 
“El escudo del palacio era de oro con tres fajas entadas –onduladas- de azur”[4] quizás queriendo recordar el movimiento de las aguas del río Erro que cruza el señorío.
 
 

Como lugar o villa que era, según qué documento se tenga en cuenta, una de las dependencias del señorío era la iglesia donde acudían señores y siervos que, aunque muy reformada, todavía tiene detalles de su época antigua como son algunos de los sillares de las jambas de la puerta, o su sagrario gótico de piedra o su pila bautismal cuya copa tiene ocho caras. 

Asunción Domeño la describe escuetamente como sigue: “Basa circular. Fuste cilíndrico con moldura sogueada. Taza aristada.”[5] 

Con las obras de restauración se mantuvo en su lugar original, en el encuentro de las caras norte y oeste de la iglesia.

El día va declinando y después de un ameno descanso sentado en el jardín cambiando impresiones con mi anfitriona, las primeras estrellas aparecen en el despejado cielo y podemos despedirnos saludando a la vez a la diosa Selene que se asoma tímidamente a presidir la noche.  

 
Quedan pocos días para las Ferias de San Martín en la cercana villa de Urroz, donde recibí la invitación para visitar el Señorío de Liberri.  

Sea éste mi pequeño homenaje a la actual Señora de Liberri, a la que desde esta visita del 30 de Agosto de 2014 la he agregado, como ahora se dice, al círculo de mis amistades. 

Muchas gracias.


[1] Angel Martín Duque, Documentación medieval de Leire (siglos IX a XII); Diputación Foral  de Navarra Institucion Príncipe de Viana; documentos:172, 335, 360, 349 y 359.
[2] http://simeonhidalgo.over-blog.com/article-la-cuadrilla-de-canteros-de-manuel-villamarin-106629272.html
[3] J. J. MARTINENA RUIZ; Libro de armería del reino de Navarra; Diputación Foral de Navarra Institución Príncipe de Viana; 43,1
[4] J. J. MARTINENA RUIZ; Navarra. Castillos, torres y palacios; Gobierno de Navarra. Departamento de Cultura y Turismo. Institución Príncipe de Viana; 2008; pág. 160.
[5] ASUNCIÓN DOMEÑO MARTÍNEZ DE MORENTIN; Pilas bautismales medievales en Navarra; Gobierno de Navarra. Departamento de Educación y Cultura; 1992; pág. 161.

miércoles, 9 de julio de 2014

LAS CLAVES DE IZAGAONDOA - RETA

LAS CLAVES DE IZAGAONDOA – RETA
 
Por Simeón Hidalgo Valencia (09-07-2014)
 
 
En este recorrer el valle de Izagaondoa recogiendo los detalles tallados en las claves de sus casas, iglesias y palacios, me detengo a continuación en el lugar de Reta, de la que ya escribí unos artículos que recomiendo se lean para entender con más amplitud la riqueza antigua de este lugar porque nos ayudarán a comprender el tema objeto de esta colección sobre “Las claves de Izagaondoa”.[1]
 
EL PALACIO DE RETA:
 
Así es, quien lea estos artículos verá que lo que escribo a continuación, salvo algún detalle muy concreto, ya está recogido y documentado en ellos.
 
Comencemos, pues, mostrando las armas del palacio de Reta, que aunque no se han encontrado talladas en los muros de la antigua torre exenta de vigía románica ni tampoco en las dependencias residenciales que con el tiempo se añadieron, sí las conocemos por el documento “Libro de armería del reino de Navarra” de 1572.[2] 
 
Hay que pensar en que estas sean las primitivas y originarias armas del señor de Reta. Faja sobre  gules.
 
 
LA IGLESIA: 
 
La iglesia de San Pedro de Reta en su origen es de época románica siendo, junto a la torre del Palacio de Cabo de Armería aledaña, la construcción más antigua del lugar de Reta y aunque posteriormente se amplió en época del primer gótico, no se desmontó el cuerpo correspondiente a la actual torre campanario, que conserva su originalidad frente al resto de la iglesia reformada con criterios defensivos como muestran aún los matacanes del ábside. 
 
Es en el exterior de la actual torre de la iglesia, donde se colocó, posiblemente cuando se elevó el campanario, una piedra con un escrito, que por desgracia la mitad del mismo se ha perdido por deterioro natural de la misma, favorecido a la vez por el propio diseño que el cantero realizó, pues al dejar el escrito en alto relieve con respecto a la base del sillar y al trabajar el sillar con sus estratos en vertical, se ha debilitado porque se ha favorecido su desprendimiento  a causa de la lluvia y el viento. Con el tiempo se despenderá todo el texto.  
 
La primera parte del escrito todavía se puede leer y aunque pudiera dar fe del año en que esto se hizo, no se puede llegar a ninguna conclusión dado el deterioro. Sencillamente se ha perdido. Tampoco he encontrado alusiones a esta placa conmemorativa en ningún otro lugar, ni mención tan siquiera por otros estudiosos, por lo que pienso que sea ésta la primera ocasión en que se dé a conocer su existencia. Es una pena que se haya perdido esta información, que sin duda nos informa de la época en que se elevó la torre a partir de la espadaña primitiva que tuviera la iglesia románica.  
 
Lo que leo en este momento es lo siguiente: 
 
EL ANO
DE I M ( ) ( )
( ) ¿E? CIEN 
 
Se intuye por lo que se conserva que pueda ser la fecha, como he dicho de la torre, más que de la construcción original del edificio primitivo, ni tampoco de la reforma del siglo XIII, pues el tipo de letra corresponde más hacia el siglo XV-XVI, al menos. 
 
Observemos cómo el cantero que graba el escrito no parece haber hecho un diseño previo, pues parece haber comenzado en la primera línea con la palabra AÑO sin replanteo alguno, como se ve en la gran separación entre la Ñ y la O, con la Ñ en visión especular igual que en el tercer renglón al escribir CIEN. Parece que después de grabar el texto añade, fuera de lugar, el artículo EL. No parece ser muy profesional quien esto hizo. 
 
De todas formas lo importante es la información que nos aportaba, que por desgracia se ha perdido, siendo esta clave importante para conocer con mayor precisión la historia de este edificio religioso.

 
 
Otro punto a tener en cuenta, que también se está perdiendo, es el crismón que está en la cumbre de la portada gótica de la iglesia, que ya di a conocer hace unos días [3] y que ahora reproduzco con su silueta real, después de calcarlo directamente sobre el original. Como decía entonces el diseño de este crismón gótico de Reta es original por sus brazos curvos verticales correspondientes a la letra griega Ji. 
 
 
Dentro de la iglesia hay que destacar la clave correspondiente al encuentro de los nervios del ábside, donde se esculpe el símbolo de Jesús resucitado a manera de cordero pascual portando el estandarte de la cruz.
 
 
Aunque aparece también en el románico, en Izagaondoa lo tenemos en la ermita basílica de San Miguel de Izaga y en la singular pila bautismal de la iglesia de Turrillas, también de época gótica. 
 
El simbolismo en este caso coincide con la arquitectura, pues la clave para la vida según la fe cristiana es Jesús, muerto y resucitado, así como la clave para que la bóveda se mantenga es esta piedra que centraliza y reparte las cargas de esta parte del edificio. Su importancia en un sentido o en otro es capital. Clave, como su nombre indica.
 

Una clave más que nos ofrece información es la que se encuentra en la capilla lateral del muro sur. Esta clave recoge las armas del señor de Reta que, como se ve, no coinciden con las mostradas al comienzo de este artículo. Estamos ahora, según testimonio del señor de Reta D.  Juan de Bayona en el año de 1631 en la capilla en la que él y su mujer, como hicieron los anteriores señores del lugar, seguían los oficios religiosos, pues era suya como indican las armas que en ella se muestran. 
 
 y es assi que la dicha capilla han tenido y poseído el suplicante y dueño del dicho Palacio teniendo en ella su escudo de armas y silla de tiempo inmemorial a estado y esta y esto es indubitado.[4]
 
 
 
Estas armas en las que aparece un lobo llevando en su boca a un cordero y un águila transportando un ave de corral originariamente pertenecen al Palacio de Usumbeltz, lo que hace suponer que con el paso del tiempo entroncaran la casa de Reta con la de Usumbeltz llegando a predominar las armas de estos últimos sobre los de Reta y así se muestra en la clave de la capilla en cuestión.
 
 
 
Pero antes de que D. Juan de Bayona en 1631 escribiera al obispo de Pamplona, D. Pedro Fernández Zorrilla, para suplicarle revocara el mandato de quitar el entarimado de la mencionada capilla teniendo como punto central de su argumentación el escudo con las armas de los señores de Reta, ya existían estos cuarteles en el escudo de una de las casas nobles del lugar.
 
 
CASA KAMUS: 
 
Así es. En la casa palacial de Reta conocida como Casa Kamus aparecen también las armas del Palacio de Usumbeltz, ya señores de Reta también, junto a las del Palacio de Ansoáin como pertenecientes todas ellas a D. Pedro de Ansoayn, por entronque matrimonial de tal Pedro con una descendiente del  palacio de Reta, llamada Graciana de Reta. 
 
 
Lo sabemos gracias  al proceso nº 130306[5] en el que Pedro de Ansoayn ha de demostrar su nobleza e hidalguía y en él testifica a su favor su primo Johan Ferrandiz que era el señor del Palacio de Ansoáin.
 
Este escudo de 1564 es, por tanto, el original de esta casa y demuestra que en su momento esta era una de las casas nobles de Reta. A excepción del Palacio de Cabo de Armería, que no tiene grabada ni fecha ni escudo alguno, ésta es la que ostenta en sus muros la fecha más antigua: 1564.
 
Convendría, por tanto, conservar con esmero este escudo, en el que aparecen los primeros síntomas de deterioro de la piedra y consolidarlo para preservar los 450 años de su existencia que en este de 2014 se cumplen.
 
 
CASA DE LA MARQUESA:
 

 
Adosada a una de las antiguas torres de defensa de Reta se construyó la denominada Casa de la Marquesa. Esta casa tiene una gran portalada con grandes dovelas al estilo de las casas del siglo XVI. En la clave parece que se quiso grabar  un escudo, pero quedó sin perfilar las armas del palacio. Sólo se grabó el año y el nombre del posible maestro cantero que parece hizo la casa. La inscripción reza como sigue: “+  AÑO 1578  MA ÇVÇA ME FECIT”.  
 
No sabemos si da fe de que es el maestro cantero MA ZUZA quien realizó la obra, o si se refiere al señor que manda realizarla y paga la obra. Esta es la clave en cuestión. Parece que a falta de blasón se pone, para aprovechar la piedra preparada, los datos mencionados. 
 
En la fachada que se muestra se perfila perfectamente delimitada, igual que en el Palacio de Cabo de Armería, cabe la iglesia,  lo que parece fue una torre exenta anterior, más antigua, a la que en un momento determinado del siglo XVI se le adosa la residencia en su fachada sur. En su momento se consolidó esta torre con muy buen criterio de conservación de lo antiguo, tratando de mantener aquello que en la historia de Reta fue importante para su estilo de vida y necesidades defensivas. 
 
 
LA CASA EZCÁNIZ:
 
En la parte superior de una de las ventanas de la casa Ezcaniz, “casa de una persona proveniente de Ezcániz (Urraúl Alto). En 1652 su propietario era llamado Martín de Reta o Martín de Escániz[6] se encuentra este sillar donde se ha labrado: “AÑO 1687”. 
 
Es de suponer que corresponde al año en que se hizo alguna ampliación en la casa Ezcaniz, pues la parte correspondiente a la casa torre que conserva en su cara este, parece ser mucho más antigua que las dependencias de su actual fachada principal.
 
 
LA CASA DEL CACHO  O  TXULINDA: 
 
En el dintel de esta casa, que fue recientemente casa rural y hoy vivienda particular, se encuentra esta cruz símbolo, sin duda, del carácter cristiano de sus antiguos moradores, pero además signo colocado a la entrada de la casa como medio de protección contra todo tipo de mal. 



 



[2] Libro de Armería del Reino de Navarra; Diputación Fotal de Navarra; Institución Príncipe de Viana; Pamplona 1982; 28-2.
[4] ARCHIBO DIOCESANO DE PAMPLONA. Libro de Cuentas o de Fábrica de la iglesia de Reta.  CAJA 380-2  (folios 117,118,119)
[5] ARCHIVO GENERAL DE NAVARRA; Proceso nº 130306
[6] JAVIER ITULÁIN IRURITA; Los nombres de las casas en el valle de Izagaondoa, 1600-2001; pág: 89 (Archivo General de Navarra; Protocolos Notariales Notaría de Urroz Villa. C. 29)