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viernes, 2 de junio de 2017

LA IGLESIA DE SANTA EULALIA DE LIZARRAGA DE IZAGAONDOA-III LOS RETABLOS DEL SIGLO XVI

 LA IGLESIA DE SANTA EULALIA DE LIZARRAGA DE IZAGAONDOA - III

LOS RETABLOS DEL SIGLO XVI

Por Simeón Hidalgo Valencia (02 de junio de 2017)


En este tercer artículo sobre la iglesia de Santa Eulalia de Lizarraga de Izagaondoa expongo lo relativo a los retablos del siglo XVI que fue el punto 6º de la charla que impartí en abril, dentro de las actividades del proyecto mecna Lizarraga-2017.
  
Los retablos de finales del siglo XVI nos pueden dar una idea de la transformación que sufrió la iglesia medieval en ese momento, según las normativas del concilio de Trento (1545-1563) pues contaría ya con sacristía, púlpito, coro, torre y posiblemente con dos capilla laterales que albergarían los retablos dedicados a San Antón y a Santa Catalina. No sabemos si el ábside de la iglesia era circular o recto. Personalmente me inclino por esta segunda opción, a juzgar por las iglesias cercanas de Idoate e Iriso que corresponden a la misma época y lo tienen recto. En el ábside se colocó el retablo mayor dedicado a la santa titular Santa Eulalia de Mérida.
Hoy día los tres aparecen, con acierto, colocados en la cabecera de la actual iglesia. Por su estilo pudiera haberse tallado hacia la segunda mitad del siglo XVI, pues se aprecian detalles del renacimiento plateresco y de la influencia romanista tendentes a imitar las formas de los grandes artistas italianos de renacimiento romano, tales como Miguel Angel y Rafael caracterizándose, dentro del manierismo, por su monumentalidad y potentes anatomías.
El retablo es la expresión artística de un momento determinado en el que se exponen tallados o pintados, sean pasajes de la vida de Jesús o del santo titular de la iglesia cuya vida serviría de ejemplo a los feligreses. Las personas proclamadas santas por la Iglesia son modelos que los fieles del lugar tienen para vivir mejor su fe en Jesús. Son modelos que nos conducen a Dios, como veremos al observar la propia disposición de sus escenas.

1º. Partes de un retablo:
Técnicamente y para situarnos conviene conocer las divisiones o partes de un retablo, donde se visualizan pisos y calles, como si fuera una casa de varias alturas o una ciudad. El retablo mayor de Lizarraga se compone de Banco, Dos pisos y del Ático y tiene tres calles, siendo la principal la central, donde se colocarán los elementos más destacados del mismo. Sagrario, Expositor, Patrona titular, Calvario y Padre Eterno. 
El banco es la parte baja del retablo donde se sostiene todo el resto. En el centro se ha situado el Sagrario
Los pisos del retablo mayor de Lizarraga son:
Primer piso
                                           Segundo Piso
                                                El ático 
Las calles del retablo mayor de Lizarraga son:

                                        Calle lateral izquierda  
                  
                                                Calle central 
                      
                                         Calle lateral derecha            

Para ejecutar un retablo eran necesarios tres tipos de maestros o gremios.
En primer lugar el maestro escultor o pintor si las escenas se realizarían talladas en madera o pintadas sobre lienzo. En segundo lugar el maestro carpintero que ensamblaba cada una de las partes o cuerpos del retablo. En tercer lugar el maestro pintor, dorador y estofador que policromaba las tallas y dejaba el retablo terminado y daba vida a través del color a las escenas. A veces, entre que se montaba el retablo y se pintaba pasaban bastantes años debido a la economía de cada lugar, pues eran trabajos más bien costosos. Para hacernos una idea de lo que digo pongamos como ejemplo el lugar de Redín,  del Valle de Lizoain-Arriasgoiti. El retablo está montado, pero sólo aparece policromado el sagrario.

Retablo rococó del siglo XVIII de Redín, dedicado a San Andrés.

2º. Datos que conocemos sobre el retablo mayor que aparece en el inventario de 1701:

-Estaba esculpido y montado antes de 1599.
-La Licencia y el contrato de la pintura del retablo tiene lugar el año 1594.[1]
-El contrato para dorar y pintar el retablo se hizo con “Juan de Frías, pintor”. [2]
-En 1602 “El cesionario de Juan de Frías, pintor, reclama el pago de los 337 ducados, que la primicia le debe por la pintura y dorado del retablo.” [3]
-En 1606 Juan de Frías Salazar, pintor, “había hecho la pintura y dorado del sagrario, tasado por Juan de Landa en 3.815 reales.” [4]
-En 1615 pleito contra “Juan de Frías Salazar, pintor, vecino de Olite, el cual se comprometió a pintar y dorar el sagrario y retablo de Lizarraga y después de siete años, sólo ha hecho el sagrario a pesar de que se le acude con las rentas de la Iglesia.” [5]
-Como Juan de Frías no hace el resto del retablo mayor se contrata la obra con Miguel de Armendariz, quien la realiza, pero su hijo Juan Andrés de Armendariz, pintor de Pamplona, donatario de su padre entabla pleito en 1658 “contra los primicieros de Lizarraga cabe Urroz (Izaga) sobre el pago de la obra de pintura y dorado del retablo principal de la iglesia, que había hecho el difunto” Miguel de Armendariz. [6]

3º. Contenido del retablo mayor:

1º. El Banco: En la calle principal del banco se sitúa el sagrario. Ya conocemos algo de su historia. Fue la parte del retablo que Juan de Frías Salazar pintó y doró.

A los lados del sagrario pinta la figura de Juan Bautista, precursor de Jesús y la pintura de San Sebastián, mártir. San Juan Bautista en el lateral izquierdo, según miramos, porta una cruz con una filacteria donde se lee “ECCE AGNUS DEI” (Este es el Cordero de Dios) que aparece sobre un libro llevando el estandarte de la victoria sobre la muerte. Esta representación la podemos ver en una de las claves de San Miguel de Izaga, en la iglesia de Reta o en la pila bautismal de Turrillas, dentro del Valle de Izagaondoa. 
     
                             
                                        San Juan Evangelista                      
                                   
                                               San Sebastián.

El sagrario contiene el cuerpo de Jesús en su interior, que se da como alimento a los cristianos. En su puerta se le representa simbólicamente como el pelícano que según la creencia popular en caso de carestía del alimento se abre el pecho para alimentar con su sangre a los polluelos.

En las calles laterales hay que destacar en el banco las figuras de dos de los evangelistas. San Mateo y San Juan que están, como escribanos, apuntando el relato de la Buena Noticia, del Evangelio.

  
                                          San  Mateo.                                          

San Juan.

En el centro de las calles laterales dos alegorías que nos muestran por una parte la vida, representada en el cántaro de agua que porta una figura humana desnuda y  por otra la muerte simbolizada por la calavera que otra figura humana desnuda nos muestra.                    
                                           
                                                  La vida. 
                                         
                                                 La muerte.

En los extremos dos jóvenes titanes, atlantes, sostienen con su enorme fuerza todo el entramado del retablo y nos entroncan con la mitología clásica griega, siendo uno de los muchos detalles del renacimiento de estilo plateresco español que se muestran en este retablo.

El dios Atlas fue condenado por Zeus a cargar con la Tierra.


2º. El primer piso:
            
En la calle central del primer piso está el Expositorio. Es el lugar donde se coloca en alto la custodia con la Sagrada Hostia en algunas ceremonias litúrgicas para ser adorada. Hay que destacar dentro de esta liturgia el día del Jueves Santo.

A los lados, igual que en el sagrario, aparecen tallados el primero de los apóstoles, San Pedro y el último, San Pablo. Ambos con los atributos representativos. Las llaves del Reino y un libro abierto en San Pedro y la espada y un libro cerrado en San Pablo.

San Pedro
San Pablo

Sostienen el expositor sobre sus hombros otros cuatro pequeños atlantes. Mientras que cabezas de ángeles, como en el Arca de la Alianza, también la adoran.

En este ambiente eucarístico la tabla de la izquierda representa la institución de la Eucaristía en la Última Cena. Jesús, rodeado de sus doce apóstoles celebra la pascua judía con el cordero, el pan ácimo, sin levadura y el vino.
Jesús sostiene en su mano derecha el pan, que el escultor represente como una Hostia, y lo reparte diciendo “Tomad y comed  porque esto es mi cuerpo…”

La escena de la derecha representa una parte del Vía Crucis, del camino de la cruz hacia el calvario, donde Jesús fue crucificado. En una misma composición podemos intuir tres de las estaciones del mismo: la 5ª estación en la que el Cirineo  ayuda a Jesús a llevar la cruz, la que representa a La Verónica con el paño con el que ha limpiado el rostro de Jesús y la en el momento en que Jesús cae por segunda vez.

2º. El segundo piso:

Este piso está dedicado a exaltar las virtudes de la Santa titular de la parroquia. Santa Eulalia de Mérida o Emeritense. Se la representa en la calle central cual matrona romana portando un libro  con su mano izquierda mientras que con la derecha sostiene la palma del martirio por ser fiel a su fe en Jesús rebelándose desde sus cortos 12 años, era una niña, ante el decreto del emperador Diocleciano del año 304 que prohibía a los cristianos el culto a Jesús y mandaba adorar a su persona como dios y ofrecer a los dioses paganos las ofrendas del pan y quemar incienso en su honor.
En los laterales se talla a una mujer y un hombre desnudos portando cestos con frutas al estilo plateresco, símbolo del triunfo y su desnudez nos podría indicar el estado desapego de lo terreno para alcanzar la visión de Dios por medio del martirio.


En la escena de la izquierda se representa a la niña Eulalia, como mujer adulta, presentándose ante el gobernador Daciano para protestar por el decreto del emperador. Una niña de familia noble cristiana, pues su padre era el senador romano Liberio, se atreve a defender la libertad de culto en épocas de persecución  y ante la negativa a cumplir lo decretado, que supondría renegar de sus creencias cristianas, es torturada.

En esta escena tenemos un detalle que nos sirve para situar la época en que este retablo se talló. Por la documentación sabemos que el contrato para pintarlo y dorarlo se hico en el año 1594 por lo que años antes se haría el correspondiente a su talla. Podemos pensar que se talló en tiempos del reinado de Felipe II de España y IV de Navarra (1556-1598). ¿A qué detalle me refiero? Al joven situado en la mitad inferior izquierda de la escena, que aparece vestido, a diferencia del resto de personajes con la indumentaria de la moda masculina de esa época. Sombrero con pluma, jubón, calzón, calzas largas y bragueta.

En el retablo de Indiuráin también podemos observar detalles que no cuadran con la escena representada de la circuncisión de Jesús.
                                                      
                                                     Induráin.[7]

Siguiendo con el relato de la vida de Santa Eulalia, la escena de la derecha representa su martirio el día 10 de diciembre del 304.
La tortura es a base de golpes con varas de hierro y para producirle más dolor  colocan antorchas encendidas sobre las heridas. Al prender el fuego en su cabellera muere quemada y asfixiada por el humo.
Eulalia es un nombre griego que se compone de EU=Bien + LALOS=Hablar, lo que daría como significado “LA QUE HABLA BIEN”[8], como lo demostró con su corta edad de 12 años ante los poderosos.

Santa Eulalia con la palma del martirio.


3º. El ático:


La calle central del ático lo ocupa la escena de la crucifixión de Jesús. En el monte Gólgota o de la calavera y sobre el paisaje del anacrónico urbanístico de Jerusalén resalta en el primer plano inferior la calavera, la muerte. En un segundo plano se alza Jesús crucificado ya difunto y a sus extremos la figura de María, la madre de Jesús, que mirando desde lo alto a las gentes que contemplamos la escena nos recuerda con su brazo izquierdo bajado y su dedo índice extendido señalando la calavera, que moriremos también, como se nos indicaba también en el Banco del retablo, pero al mirar hacia el apóstol Juan el movimiento de su cuerpo nos dirige a la contemplación devota y silenciosa de Jesús muerto en la cruz.
                                
                                     Santo Obispo ¿?   
                                
                                                  San Esteban

A ambos lados del calvario se representan a dos personajes santos. El de la derecha es San Esteban, uno de los siete diáconos que eligieron los apóstoles en la asamblea de los creyentes para realizar necesidades más de la vida diaria, como atender a las viudas en su asistencia cotidiana, mientras que los apóstoles se dedicaban a la oración y al evangelio. Fue el primer mártir. Por ello se le representa con un libro abierto, representando la palabra de Dios y sobre él unas piedras, pues fue, según la costumbre judía, lapidado como blasfemo. En la mano izquierda porta la palma del martirio como símbolo de la victoria de la fe.
El personaje de la izquierda es un obispo, aunque no lleva ningún símbolo que nos permita saber de quién se trata. ¿San Agustín? 
                                   
                                                  Adán. 
                                                 
                                                    Eva.

Ocupan los extremos del ático la referencia a los orígenes de la humanidad, según la Biblia. Adán y Eva en el Paraíso Terrenal. Cada cual bajo un árbol. Adán bajo el árbol de la Vida. Eva bajo el árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, tentada por la serpiente. Como de un árbol vino la muerte, del árbol de la cruz vino la vida, en alusión al triunfo de Jesús sobre la muerte y su resurrección.


Remata el retablo el frontón por el que asoma el Padre Eterno, como emperador del mundo mirando hacia los fieles, bendiciendo y portando en su mano izquierda la corona de su rango.


4º. Los dos retablos laterales:



En el lateral derecho del presbiterio está el retablo de Santa Catalina de Alejandría, que forma parte del inventario citado de 1701. Contemporáneo del retablo mayor, estaría colocado en alguna capillita lateral realizada en el muro de la iglesia medieval, como el existente en la iglesia de San Martín de Artáiz fruto de las obras de remodelación de la iglesia medieval a consecuencias del concilio de Trento. 

Santa Catalina de Beróiz.

Lo mismo que el correspondiente a San Antón, que actualmente se sitúa a la izquierda del retablo mayor.

           
 San Antonio es uno de los santos más populares. (251-356) Egipto. Fundador de la vida eremita, vivió como asceta. Popularmente en nuestros pueblos se le considera el patrono de los animales y en su día, el 17 de enero, se les bendice. Se le representa con un cerdo a sus pies, pues en la Edad Media tenían la costumbre de dejar cerdos sueltos por las calles para que la gente los alimentara y luego se mataban y se repartía su carne entre los pobres. Es característica del hábito de los antonianos la TAU que llevan en el pecho, que es la última letra del abecedario hebreo y con esta marca se señala a los elegidos. 


Porta un libro abierto en el que la primera palabra es NOMEN

¿Seremos dignos de figurar en el libro?

                         Libro de San Antón: Nomen.

[1] Archivo Diocesano de Pamplona; Secr. Garro. C/203- nº 25  48folios
[2] Archivo Diocesano de Pamplona; Secr. Garro. C/162- nº 28  28folios.
[3] Archivo Diocesano de Pamplona; Secr. Garro. C/176- nº 4  40folios.
[4] Archivo Diocesano de Pamplona; Secr. Garro. C/203- nº 25  48folios.
[5] Archivo Diocesano de Pamplona; Secr. Mazo. C/532- nº 2  41folios.
[6] Archivo Diocesano de Pamplona; Secr. Ollo. C/830- nº 1 52 folios.

[7] http://simeonhidalgo.over-blog.com/article-curiosidad-tecnica-en-el-retablo-de-indurain-64471202.html
[9] MIKEL ZUZA; Izaga en el corazón, Asociación Grupo Valle de Izagaondoa, Editor Simeón Hidalgo Valencia; Pamplona 2016;págs.:. 90-106

lunes, 17 de abril de 2017

IZAGAONDOA - LA IGLESIA DE SANTA EULALIA DE LIZARRAGA - I

IZAGAONDOA – LA IGLESIA DE SANTA EULALIA DE LIZARRAGA - I

Por Simeón Hidalgo Valencia (17 de abril de 2017)

Comienzo una serie de artículos que se refieren a la iglesia de Lizarraga destinados a dar a conocer la charla que impartí el día 1 de abril en dicho lugar, invitado por los organizadores del evento Lizarraga-2017, pues en este año se cumplen los 275 años de la bendición de la actual iglesia de Santa Eulalia, levantada con los sillares de la ermita de La Visitación de Nuestra Señora y la medieval iglesia de Santa Eulalia.


INTRODUCCIÓN:

Cuando se me propuso dar una charla sobre el patrimonio de la iglesia de Santa Eulalia de Lizarraga de Izagaondoa, dentro de las actividades del proyecto MECNA LIZARRAGA - 2017 impulsado por la parroquia, pensé que era de justa correspondencia hacia nuestro párroco, D. Ignacio, el prestarme para colaborar, dado que siempre he tenido las puertas abiertas, por su parte, para poder desarrollar las visitas guiadas que desde la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa se han programado en el tiempo que lleva como párroco, sea en Urroz, sea en otras parroquias del valle. 

Quizás el título que pensé para la misma suene un poco raro al hablar sobre “El patrimonio espiritual”, pues habrá quien me diga que lo espiritual no tiene presencia física real y palpable y que pertenece al ámbito interno de cada persona y por lo mismo más hubiera de titularse esta charla “El patrimonio material o artístico de la iglesia de Lizarraga de Izagaondoa”, pero soy de los que opina que toda manifestación artística, es reflejo de las ideas y creencias de su autor o de la persona comitente que hace el encargo, reflejo de cada época concreta de la Historia, y por ello elegí este título para la charla de hoy, con la que pretendo, entre comillas, catequizar a mis oyentes y descubrirles lo que personalmente leo en las distintas partes de la iglesia de Lizarraga, intentando no quedarme en lo externo ni en el puro arte, sino profundizando en lo que la realidad externa esconde, que en definitiva es, para mí,  la fe, el sentimiento religioso, la moral y la ética, convertido sea, en el libro de piedra como es la portada de la iglesia, sea en imágenes, tallas o pinturas de personas santas, en su interior.

De hecho, esta labor la he venido haciendo en varias ocasiones, ya fuera en  los dos Recorridos románicos por la comarca de Izaga realizados, uno el 23 octubre de 2010 y otro el 15 de marzo de 2014, en que se visitó y comentó la portada de la iglesia de Lizarraga, entre otros hitos.

También en los veranos de 2015 y 2016 he tratado de leer, para los que han querido acudir, lo que en la portada de esta iglesia se narra, siempre, como decía antes, no limitándome a la mera descripción externa como se hace en las guías turísticas o en el Catálogo Monumental de Navarra, pues al fin y al cabo sería quedarnos en el exterior, en lo que denominamos arte y olvidarnos del interior y de que esas manifestaciones artísticas son reflejo de una fe. Lo que vemos son símbolos que al  leerlos e interpretarlos nos revelarán el auténtico significado espiritual, su mensaje.

Como anécdota personal he de contarles algunas reacciones que más de un vecino de los lugares en que he hecho de guía para explicarles su patrimonio, me ha comentado: “¡Hay que ver! Toda la vida viéndolo y ahora me entero de qué se quiere decir con estas tallas”. Otros se extrañan de que acuda a su pueblo gente de fuera y suelen decir: “¡Para lo que hay que ver! ¡Aquí no hay nada de interés!” y otros, más intrigados, comentan: “¡Pues será importante lo que tenemos cuando vienen de fuera a visitarlo!” Y la verdad es que hay cosas en los pueblos muy interesantes y de mucho valor artístico que a veces se valoran más por los de fuera que por los de dentro.

Espero que hoy, lo que voy a explicar, le sirva a alguna de las personas presentes y que los mensajes que el patrimonio espiritual de la iglesia de Lizarraga de Izagaondoa contiene, les anime a valorarlo, conservarlo y transmitirlo a las jóvenes generaciones. Con ello me daré por satisfecho.

Hagamos, pues, un viaje al pasado hasta llegar al siglo XIII y desde allí regresemos hasta nuestros días descubriendo cómo los hombres y mujeres que aquí vivieron plasmaron sus creencias cristianas, en cada momento.


 ¿QUÉ SABEMOS DE LA PRIMITIVA IGLESIA MEDIEVAL?

1º. Del edificio de la primitiva iglesia medieval poco sabemos, salvo por el testimonio que aportan en Pamplona el día 6 de marzo de 1741 “D. Juan Manuel de Yttoiz, vicario y primiciero de la Parroquial del lugar de Lizarraga y del Primiciero secular” (que era Juan Miguel de Olaverri). “Dicen que dicha Iglesia  se alla fuera de todo el cuerpo de dicho lugar en una eminencia próxima al montte y distante dos tiros de escopeta por lo que no pueden administrarse con puntualidad los Santos Sacramentos y en tiempos de lluvias  se llena dicha Iglesia de agua hasta las gradas del Presbiterio y se sube a dicha Iglesia, con mucha incomodidad por lo elevado del sitio pues en  tiempo de invierno se experimentan muchas caydas y dejan de asistir algunos a oir misa especialmente la gente anciana…”[1] 

2º. También sabemos que a la iglesia medieval corresponde la portada de la actual  iglesia y por sus características arquitectónicas deducimos que debió construirse bien entrado el siglo XIII, como lo demuestra también la talla de la Virgen con el Niño (llamada actualmente del Rosario) y su medieval pila bautismal.

3º. Más tarde, a lo largo del S. XVI, se construyó la sacristía a partir de 1586; se tallaron y montaron los retablos más antiguos y en 1692 se da el mandato de realizar el Crucificado. Según el Libro de Fábrica en la visita del 27 de febrero de 1701, estas últimas piezas forman parte del inventario: “Primero tres altares con sus retablos pintados, dorados y estofados y el altar mayor de la Abocación de Santa Eulalia= Y el otro de Santa Cathalina y el otro de San Antón= Una efigie de Santo Cristo de bulto entero para la adoración…” A éstas como a otras imágenes así como a la Pila Bautismal, se las cita el 1 de agosto de 1742 en el decreto donde se da el permiso para transportarlas a la actual iglesia.

4º. Además conocemos que en la iglesia medieval, (aunque ya existía el cementerio al aire libre realizado por Pedro de Ayanz, maestro cantero, con fecha de 1696,  que costó 631 ducados y 3 reales, en el atrio) seguían existiendo enterramientos. Este detalle me hace suponer que como en otras iglesias de la época, el suelo original sería de tierra, más cuando el 18 de noviembre de 1720 al liquidar las cuentas del año 1701 de Juanes de Landibar, dueño de la Casa de Mercatariazena se “le hace cargo de quatro ducados por una sepultura que ha adquirido dentro de la Iglesia con título que le a dado su Ilustrísima”, pero 108 años antes, “Don Pedro de Garralda, vicario de Cenborain y natural de Lizarraga pide al obispo un derecho de sepultura en su iglesia natal, en lugar distinto del que está asignado para enterrar a los clérigos…”[2]

5º. Por un mandato de la visita del año 1720 sabemos que la iglesia antigua contaba con una torre, pues se manda que “se componga la torre del campanario y se haga fundir una campana nueva por hallarse quebrada la que ay.”

6º. Sabemos, por último, que en la antigua iglesia, como se deduce por el primer mandato de la visita de 1720, se predicaba “en bascuence”, lengua materna de los feligreses, para que mejor comprendieran la doctrina.


LA NUEVA IGLESIA DEL SIGLO XVIII 


El 6 de marzo de 1741, Don  Juan Manuel de Yttoyz,  vicario y primiciero, junto al primiciero secular, presentan a través de su representante  el procurador Don Miguel de Huarte, la solicitud de la construcción de una nueva iglesia en Lizarraga. El ilustrísimo señor obispo de Pamplona, Don Francisco de Añoa y Busto encarga a su Vicario General, el licenciado Don Antonio Fernández de Bizcaya el estudio y decisión sobre tal solicitud que los peticionarios justifican de la manera siguiente: “…dicen que dicha dicha Iglesia se alla fuera  de todo el cuerpo de dicho lugar en una eminencia próxima al montte y distante dos tiros de escopeta por lo que no pueden administrarse con puntualidad los Santos Sacramentos y en tiempos de lluvias se llena dicha Iglesia de agua hasta las gradas del Presbiterio y se sube a dicha Iglesia, con mucha incomodidad por lo elevado del sitio pues los tiempos de invierno se experimentan muchas caydas y dejan de asistir algunos a oir misa especialmente la gente anciana y en el cuerpo de dicho lugar hay una ermita con la advocación  de la Visitación de Nuestra Señora, y por ser paraje cómodo se desea edificar y construir en ella la Parroquia, pues con la piedra que hay en una y otra hay suficiente y aun sobra…”

El documento que recoge todo el trámite de esta petición del 6 de marzo de 1741 está contenido al final del libro de Fábrica de la Iglesia de Santa Eulalia de Lizarraga. Ante esta solicitud el Vicario General del obispado encarga a Don Juan  Miguel Goyeneta que era el “maestro y vedor de obras eclesiásticas” que “partiese al lugar de Lizarraga, y en vista de la Basílica e Iglesia que se expresan en dicha Petición, y demás que tuviere por conveniente sacase trazas y condiciones, y hiciese su Declaración Jurada en razón a lo referido…”

Realizado el encargo, el maestro y encargado de las obras eclesiásticas presenta las siguientes trazas o planos de la nueva iglesia y redacta las 14 condiciones técnicas para levantar la nueva iglesia.

El 11 de marzo de 1741 ya tiene Don Antonio Fernández de Bizcaya, el Vicario General, la extensa Declaración Jurada que realiza el maestro y vedor de obras eclesiásticas Don Juan  Miguel Goyeneta y con esa fecha “concedemos licencia al Vicario y Primiciero secular del lugar de Lizarraga, Valle de Unciti,…pueda hacer ejecutar la nueva iglesia que pretenden… valiéndose para ello del maestro o maestros, de su mayor estimación…”

Para poder celebrar el culto mientras se construye la iglesia se dice en la primera condición  que “se haya de dejar en ser el crucero de dicha Iglesia para ermita y para que puedan celebrar los oficios divinos mientras se fabrique la nueva iglesia…” y antes de la firma de aprobación se recuerda “que así hecha dicha fábrica quede el sitio de la dicha Iglesia antigua en lugar de la referida basílica y con la misma advocación de la Visitación de Nuestra Señora celebrándose en ella los oficios y santos sacramentos como antes interin se ejecuta la nueva fábrica.”

Con todos los permisos en regla se elige al maestro cantero Juan Ángel Echeverría y ante notario se hace el contrato. Se añaden otras 12 condiciones que obligan al maestro cantero y que éste las acepta, firmándose el contrato por ambas partes el día 13 de octubre de 1741.

Cabe destacar entre las nuevas condiciones:

El precio: 8.683,5 Reales.

La que dice que “hay que enladrillar todo el cuerpo de la iglesia”, por la posible contradicción que existe con el tema de las sepulturas en  el Decreto de traslado del mobiliario sacro así como de los restos de los difuntos que estaban enterrados en la iglesia medieval. Si se enladrilló el suelo de la iglesia nueva ¿hubo que volver a levantar el suelo para los enterramientos? ¿Hay restos humanos dentro de la iglesia actual?

La que se refiere al aprovechamiento de las bóvedas de la sacristía antigua cuyo contrato data de 1586, para realizar el coro de la iglesia nueva. Reza así: “…mirando a la conveniencia y susistencia de la Iglesia, han convenido que dicho Echeverría haya de hacer dicho coro con las bóvedas que se hallan en la sacristía de la Iglesia que se pretende trasladar…”

También se modifica el arco que cae debajo de la torre. “Aunque por las condiciones consta deberse hacer con ladrillo en rosca… deberá hacer con piedra…”

Se fija también el inicio y fin de la obra. Para el 10 de diciembre de 1741 las obras han debido de comenzar “… y la conclusión de toda la obra haya de ser para el día siete de julio de mil setecientos cuarenta y dos…” Fin de  la obra 7 de julio de 1742. Se construirá en 7 meses, de tal manera que la Comisión para bendecir la nueva Iglesia Parroquial del lugar de Lizarraga se firma el 1 de agosto de 1742.

“el Licenciado Don Pedro Antonio Fernández Bizcaia, Vicario General del obispado de Pamplona por el Ilustrísimo Señor Don Francisco Añoa y Busto obispo del y electo Arzobispo de Zaragoza…” decreta que comisiona y faculta al Vicario de la iglesia de Lizarraga “para que vea, y reconozca la nueva Iglesia Parrochial, que en virtud de nuestra Eminenzia se ha hecho en el dicho Lugar, y hallándola perfectamente acabada, y decente la bendiga en la forma dispuesta por el Ritual Romano, y traslade a ella el Santíssimo, Imágenes de los santos, y Altares que se hallaren en la antigua Iglesia, y la Pila Bautismal [ ] y que se execute con las ceremonias, y solemnidades correspondiente. Y para que assi hecho se pueda libre y lícitamente celebrar en la referida nueva Iglesia  el Santo Sacrificio de la Missa por qualesquiera Sacerdotes, Seculares, ô Regulares Aprobados. Y asimismo damos facultad al dicho Vicario para que en la nueva Iglesias señale à sus feligreses sepulturas arreglándose á los sitios, y orden, que tenían en la antigua, y assi hecho con acuerdo, y madurez, y sin que haya perjuicio de Terceros comparezcan los interesados a solicitar por la Secretaría de Camara los  despachos correspondientes para usar de las sepulturas que les sañalare, y trasladar a ellas los huesos de sus antepasados”.

Una vez recibida esta Comisión se procedería a lo ordenado, trasladando los retablos, las imágenes de la Virgen, la pila bautismal y demás enseres litúrgicos y es de suponer que una vez todo montado en su nuevo lugar se bendijera la iglesia y en solemne procesión se trasladara el Santísimo y tuviera lugar fiesta en el pueblo. No tenemos la fecha exacta de la bendición, pero al ritmo que fue esta construcción posiblemente sería a lo largo del mes de agosto. Ya no había que sufrir las inclemencias de subir con mal tiempo a una iglesia fría, inundada por el agua y transitar por peor camino. No habría excusa para no asistir a las ceremonias religiosas pues la iglesia estaba en el centro del pueblo.

Este viaje lo harían para ir a rezar a la ermita de la Visitación de Nuestra Señora que se convirtió en el edificio más antiguo, dado que correspondía al presbiterio de la antigua iglesia. ¿Qué queda de esta parte de la iglesia medieval del siglo XIII? A la vista, nada.

También, forzoso era, cuando morían, pues en esa zona estaba el cementerio. En la visita del 28 de noviembre de 1791 al rendir cuentas de los años 1788 al de 1791 se dice que “También se da en data, veinte y quatro reales quince maravedíes que pagó a Xavier de San Miguel, Carpintero, por un ataúd ô caja para conducir los difuntos a la Iglesia”  y de ésta hasta el cementerio aledaño a la antigua iglesia. Ataúd que se guardaba a la espera del siguiente fallecimiento.

“Memoria de la obra de la nueba Iglesia del lugar de Lizarraga”

Primeramente importa toda la cantidad sin las mejoras que se le ha de pagar â Echeverría………………………………………………………………………..8683rs 18mrs
Las mejoras importan por entero……………………………………………..0384rs 00 “
Los cimientos importan en mejoras…………………………………………..0279rs 00 “
El coro importa………………………………………………………………….0005rs 00 “
Por todo lo demás de mejoras importe………………………………………0040rs 00 “


LA PORTADA DE LA IGLESIA MEDIEVAL

De la portada medieval de la iglesia de Santa Eulalia escribí hace tiempo con ocasión del primer recorrido románico del Valle de Izagaondoa[3], publicado posteriormente en el libro “Las claves de Izagaondoa”.

…continuará.
           





[1] Archivo Diocesano de Pamplona: LIBRO DE CUENTAS DE LIZARRAGA, Caja 1861-5
[2] Archivo Diocesano de Pamplona; Secr. Treviño. C/234- nº 30  69 folios.