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miércoles, 19 de agosto de 2020

LAS MARCAS DE CANTERÍA EN SAN ZOILO DE CÁSEDA

 

LAS MARCAS DE CANTERÍA EN SAN ZOILO DE CÁSEDA 

Por Simeón Hidalgo Valencia (19 de agosto de 2020)

 

Fue hace diez años cuando la Asociación Cultural Ermita de San Zoilo de Cáseda editó un libro muy interesante sobre la ermita de San Zoilo titulado “La ermita de San Zoilo de Cáseda. Tributo a un templo de la memoria”. A través de sus 13 capítulos y sus 8 anexos se muestra la vida e historia tanto de este santo personaje como la del edificio religioso construido en el siglo XIV para venerar las reliquias de este joven cordobés, que sufrió el martirio por defender sus creencias frente a la intolerancia del emperador romano Diocleciano en época ya lejana del año 303. 

Dos años después, en el verano de 2012, me dediqué a recoger las marcas de cantería de este edificio siguiendo el trabajo de investigación que llevaba a cabo por Navarra desde muchos años antes. En 2013 lo di a conocer en círculos especializados y también a la citada asociación casedana en la persona de su presidente Carlos Sola, ofreciéndosela para completar aún más el conocimiento sobre su querida ermita, pero es ahora, en 2020, diez años después de la primera publicación, cuando se ha podido llevar a cabo su publicación gracias a su vicepresidente Luis Sola quien me contactó y expresó su deseo de poder publicar el trabajo como un libro y buscó al patrocinador en la figura del consistorio de Cáseda.


“LAS MARCAS DE CANTERÍA EN SAN ZOILO DE CÁSEDA” es un libro en el que doy a conocer  un total de 132 marcas distintas en este edificio que recojo a través del calco, por lo que podemos saber su tamaño real; que analizo una a una; que interpreto más por su posible valor simbólico que por la tesis tradicional de ser marca de un cantero determinado; que comparo con las marcas de otros edificios estudiados donde se repiten los mismos diseños; que me sirven para valorar si son contemporáneas del actual edificio o prueba de que existió uno anterior; que me confirman, algunas de ellas, la continuidad del trabajo realizado en el siglo XIV o que me indican distintos  niveles de conocimiento profesional entre los trabajadores, por ejemplo.

 

El contenido de este libro es el siguiente:

 

PRÓLOGO

PRESENTACIÓN

 

PARTE Iª

CATALOGACIÓN DE LAS MARCAS DE CANTERÍA DE LA ERMITA DE SAN ZOILO DE CÁSEDA.

La cabecera.

El muro norte.

El muro sur.

El hastial oeste.

Otras zonas del conjunto.

 

PARTE IIª

ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS OBTENIDOS.

Cuadro 1: Distribución de las marcas de San Zoilo.

Cuadro 2: Cuadro 1 más sillares con marca por zonas en San Zoilo.

Cuadro 3: Las 21 marcas más repetidas en San Zoilo.

Cuadro 4: Listado de las marcas comunes más frecuentes.

¿Hay continuidad en la construcción de la Ermita de San Zoilo?

¿Marcas románicas en un edificio gótico?

Marcas propias de San Zoilo.

Marcas de San Zoilo comunes con otros edificios navarros.

 

PARTE IIIª

CONCLUSIONES

 

PARTE IVª

ANEXOS

Iº: Marcas de cantería del Puente de Cáseda.

IIª: Marcas de cantería de la Iglesia Parroquial de Cáseda.

IIIª: Marcas de cantería del Antiguo Hospital de Cáseda.

IVª: Análisis de la marca singular en Cáseda.

Vª: Documentos sobre los maestros canteros.

VIª: San Zoilo de Cáseda y Elcano de Egüés.

VIIª: Maestros canteros que firman su obra en el reino de Navarra –
           La auténtica marca de cantería.

 

EPÍLOGO

BIBLIOGRAFÍA 

 

Personalmente estoy satisfecho de cómo ha quedado la obra y me gustaría que sirviera a todas las personas de la Asociación Cultural Ermita de San Zoilo de Cáseda y a todos los casedanos para conocer un poco más este edificio medieval que forma parte de su patrimonio histórico y cultural y para mostrarlo con orgullo a las personas que vayan a visitarlo. 

También me gustaría hacer una llamada a “quien corresponda” para que lo mantengan en perfecto estado de revista en todo momento y lo cuiden y favorezcan su puesta al día. Lo digo sobre todo porque una de las zonas básicas del edificio necesita un repaso. Es la cubierta, pues en las últimas dos veces que he acudido, ésta denota humedades peligrosas y las paredes en algunas zonas chorreaban agua. 

Últimamente se ha ido mejorando su aspecto, pero ¿de qué sirve colocar hermosas vidrieras, poner verja de hierro en la puerta de la escalera de caracol, restaurar las pinturas del ábside, recuperar las pinturas de una batalla naval relatada en sus fachadas norte y sur, colocar paneles informativos, arreglar su puerta principal o los edificios del conjunto del monumento, si no se arregla su cubierta y se quitan las goteras? 

Ahí queda el trabajo realizado, ojalá este patrimonio se convierta en uno de los motores para el desarrollo de Cáseda, al que los amantes del turismo cultural y rural puedan acudir a conocerlo y quien lo visite sepa leer lo que sus piedras nos transmiten a lo largo de su Historia.




viernes, 20 de febrero de 2015

LAS BALLESTAS DEL PALACIO DE OLITE

LAS BALLESTAS DEL PALACIO DE OLITE

Por Simeón Hidalgo Valencia (20-02-2015)


Después de comprobar que la ballesta de Añézcar, Navarra, era más que una simple marca de cantería y pasaba a la categoría de plano encriptado que contiene la traza en planta de la iglesia, al menos en los tramos de la cabecera y de los dos primeros cuerpos de la misma, me puse el reto, ya que en estos momentos trabajo en el estudio de las marcas de cantería de los Palacios de Olite, de ver cómo casaban las ballestas grabadas de la “Gran Torre” y de la actual “Escalera de Salida” con el  lugar donde se encuentran, que son sendas escaleras de caracol.


Cuando en el verano de 2012 me pasé unos días recorriendo sus estancias catalogando, fotografiando y calcando todo signo grabado en los sillares, muchos turistas se paraban por un momento a observar lo que hacía.  Más de uno me preguntó y les inicié en el tema. Otros ya lo conocían y me comentaban “lo común” de que según las piedras que marcaban así era su sueldo, a lo que yo les ponía mis dudas. Hasta algún otro, que visitaba el palacio con su hijo, se interesó por mi trabajo y estuvimos cambiando impresiones. Tampoco él era defensor de las teorías decimonónicas y apuntaba por otros derroteros secretos, pues no me los desveló.

Yo seguí a lo mío y a mi ritmo saqué adelante el trabajo de campo y lo he tenido ahí, a la cola, esperando su turno. Ya le ha llegado después de sacar adelante el trabajo sobre “Las Marcas de Cantería en San Zoilo de Cáseda” y de superar la galbana prolongada que sobre el tema he tenido.

Cuando, por fin, me he animado, he empezado a escribir y en las primeras páginas del mismo me he encontrado con una serie de marcas en forma de ballesta y siguiendo mi método de trabajo escribí lo siguiente:


“A continuación se recoge una familia de marcas que representan distintos tipos de ballestas. La mayoría de ellas responden a modelos con estribo, cuya finalidad era el poder facilitar el tensado del arma a la hora de colocar el dardo. El diseño de todas ellas, salvo alguno que he encontrado trazado a mano alzada, está realizado con instrumentos de dibujo y su grabado denota que el maestro cantero cuidaba la pulcritud de su trabajo.


Este primer modelo, del que se recogen algunos ejemplares con ligeras variantes en su trazado, miran hacia la izquierda y el gatillo aparece bajo el mástil de la ballesta. En total he recogido 17 sillares aplantillados en las paredes de dos de las escaleras de caracol: 13 en la Gran Torre y 4 en la Escalera de Salida.




Estos otros modelos están diseñados en visión especular con relación a los anteriores. También son 17 los recogidos. Todos ellos se encuentran en la escalera de caracol de la Gran Torre.


Este ejemplar inacabado, pues le falta el gatillo, se ha encontrado una sola vez, también en la Gran Torre.



Este otro modelo de ballesta es más primitivo que los anteriores, pues no lleva el estribo. Su tensado era más dificultoso y para facilitar la operación de tensar y cargar el arma se le incorporó esta pieza desde finales del siglo XII. De este modelo se han encontrado 4 representaciones en la Gran Torre.


Este otro modelo con diferente disposición del gatillo se ha recogido una sola vez, también en la Gran Torre y está reproducido a mano alzada, dada la imposibilidad de calcarlo.

En total son 39 los sillares encontrados marcados con la marca de la ballesta y todos ellos formando parte de sendas escaleras de caracol de las torres mencionadas.

La marca de la ballesta es otro de los diseños que se ve con mucha frecuencia en los edificios medievales, recorriendo el tiempo y el espacio, por lo que pudiera  transcender  a la mera firma de un cantero.

En Navarra es el Monasterio de La Oliva donde he recogido el mayor número de ballestas, aunque su diseño es a mano alzada con un trazo bastante irregular. También las he recogido en el Monasterio de Irache donde se puso mayor esmero en su trazado. En el “Desolado de Rada” he catalogado una más, pero está en muy malas condiciones, aunque sigue el modelo de las de Olite. Por el contario, es en la iglesia de San Andrés de Añézcar donde la única marca encontrada se sitúa en la jamba derecha de la portada, según miramos. Es una ballesta perfectamente trazada, de la que pienso, siguiendo las tesis de los estudiosos Jordi Aguadé y Rafael Fuster, tiene los visos de ser indicadora de la planimetría del templo, como comento en el artículo titulado “La ballesta de San Andrés de Añézcar - Navarra”.[1] 

Sería interesante comprobar si las recogidas en el Palacio de Olite cumplen función semejante.”

… y hasta aquí he llegado en la redacción de este último trabajo que me supone muchas horas de lectura de catálogos documentales, de visitas al lugar de los hechos, de horas de archivo tratando de recopilar los nombres de los canteros que en Olite trabajaron, de los que ya tengo algunos nombres y algunas aventuras de unos cuantos, pero de los que aún no he podido acreditar fehacientemente y casar su nombre con “su marca”, por eso de confirmar lo que habitualmente se dice.

De nuevo tengo la redacción parada, pues después de lo de la ballesta de Añézcar me entró el gusanillo de comprobar si las ballestas de Olite nos dicen o informan de algo más, siguiendo el camino abierto por mis dos colegas mencionados.

La verdad que no tenía muchas esperanzas de encontrar algo interesante, pues aquí estamos ante un edificio civil destinado a residencia palacial, pero con función también defensiva en caso de guerra. Por ello que entre los más de 340 modelos recogidos de marcas diferentes no es de extrañar que la ballesta también esté presente. Al fin y al cabo era un arma habitual, que a pesar de la oposición de la Iglesia, terminó por imponerse, frente al arco tradicional.

Lo que sí me llamó la atención al analizar su localización es que sólo era en la “Gran Torre”, centro nuclear del palacio nuevo, y en la “Escalera de Salida” que usan los turistas al finalizar su visita, donde hubiera ballestas como se ha indicado.

También que la mayoría de ellas estuvieran perfectamente trabajadas, denotando que hubo un replanteo previo realizado con reglas, compases y medidas de la época. El perfecto grabado hace pensar en un trabajo de maestro profesional, perfeccionista en ocasiones, que no tiene problemas en “perder” tiempo en la realización de estos pequeños e interesantes detalles.
Pequeños e interesantes detalles que aunque no pasen desapercibidos para los ojos más detallistas sí lo hacen en cuanto a su posible significado. Vemos lo exterior y no nos extrañamos. Es lógico que la ballesta esté grabada en un espacio militar.

Pero, ¿y si hay algo más?, me pregunté y me puse a cavilar para tratar de ver lo que estas ballestas del Palacio de Olite pudieran esconder.

Como al menos hay dos modelos distintos, diferenciados por la posición del gatillo elegí una ballesta de cada tipo y empecé a analizar y relacionar cada una de sus partes, hasta dar con algo que me pareció completamente revelador que estaba en sintonía con el lugar en que se han grabado las ballestas, que a continuación, a manera de ficha pedagógica de cuaderno de trazados geométricos expongo, esperando que el resultado final también sorprenda a mis lectores y que les de luz para conocer algo más de los propios conocimientos de los mazoneros medievales como se les llama en la documentación de la época en el Reino de Navarra, en época del Noble Rey Carlos III.



Pasemos pues a la exposición de cada paso:

Análisis de la siguiente ballesta.




1º: Tomando como centro el punto 2 trazamos sendas circunferencias concéntricas cuyos radios serán respectivamente 2 - B y 2 - C.
Siendo 2 el extremo final inferior del mástil de la ballesta.
Siendo B el punto final superior del mástil de la ballesta.
Siendo C el punto de corte de la prolongación del mástil al encontrarse con la parte externa del estribo.

Resulta de ello una corona circular de anchura B - C. 



2º: Tomando como centro el 2 abrimos el compás hasta el encuentro del tramo vertical del gatillo y trazamos un círculo.

Al punto de tangencia del círculo con el tramo vertical del gatillo lo denominaremos más adelante A. 



3º: Tomando como centro el punto 4 y abriendo el compás hasta el punto 3 trazamos otra circunferencia cuyo radio es 4 – 3.



4º: Tomando como centro el punto 3 y abriendo el compás hasta el punto B volvemos a trazar otra circunferencia de radio 3 – B. 

5º: Nombramos los puntos de tangencia  A y uno de los dos puntos de cruce de las circunferencias 3 - 4 o 3 - B. En este caso se ha elegido el más interior y lo denominamos D.

Lanzamos una línea desde A hasta D y la prolongamos hasta el encuentro de la circunferencia exterior y a este punto lo denominamos E, resultando la línea A - E.


6º: Nombramos con la letra F el punto de corte de la circunferencia inferior cuyo radio es 2 - F, siendo F la distancia del mástil de la ballesta a la parte vertical del gatillo de la misma. 


7º: Unimos los puntos A – E – C – F – A… y aparece la clave que esconden las ballestas del Palacio de Olite en relación con el lugar donde están grabadas. 


8º: ¿Qué es lo que nos aparece en el espacio oscurecido? 


… y

9º: ¿Qué representa esto?


Ni más ni menos que la planta o plantilla de los escalones de una escalera de caracol. 

Pero aún tenemos un dato más necesario para construir la caja de la escalera, que no es más que la corona circular que hemos visto en el primero de los pasos.

Veamos el siguiente gráfico.

10º: La línea trazado en el paso 6º cortaba también a la gran circunferencia interior del paso 1º. A ese punto de corte lo denominamos G. 


11º: Unimos los puntos B – C -- E – G  y nos sale una sección de la corona circular.     



12º: ¿Qué es esto?

Ni más ni menos que la planta o la plantilla para realizar los sillares de la caja de la escalera de caracol.


Cuando llegué a este resultado me asombré de lo que una simple marca de cantero, “realizada para marcar los sillares de cada trabajador, porque es su firma, y según eso cobrar su salario” no pude más que sonreírme para mis adentros y comentarme a mí mismo:

“Pues qué poco cobró el cantero que firmó con el signo de la ballesta en el Palacio de Olite y si además tenemos en cuenta los modelos vistos al principio y mantenemos que cada modelo pertenecía a un miembro de la misma cuadrilla o familia, aún menos sueldo todavía”.

Pues no señores, las ballestas del Palacio de Olite no son simples marcas o firmas de cantero, sino, como comentaba al hablar de la única marca de Añezcar, ballesta igualmente, son algo más. Son mucho más.

Son los dibujos de las armas que todavía en la segunda década del siglo XV eran usadas en las guerras o cacerías y que emplearon los maestros constructores para dejar de forma disimulada, encriptada, sus conocimientos técnicos constructivos.

Por algo las colocaron en los sillares aplantillados de las dos escaleras principales de caracol existentes en el Palacio de Olite.

Y otro pensamiento me vino a la mente a favor de estos constructores de “época oscura” de la Edad Media y es un pensamiento muy simple si se quiere: “No eran bobos, sino muy listos”. Al menos mucho más que los que creemos saber algo sobre este “subproducto” medieval denominado “Las Marcas de los Canteros”.

Tan listos, que supieron preservar su conocimiento y transmitirlo bajo el dibujo de una simple ballesta. Conocimiento que sólo a los que buscan y ven más allá de lo simple y aparente, se les transmite.

He hecho la prueba con otros modelos y en todos ellos el resultado ha sido el mismo y como sería largo comentar al menos el modelo especular al expuesto, lo dejo a la voluntad de mis lectores.


Otro modelo de ballesta con el gatillo hacia la izquierda del Palacio de Olite.

Plantilla de peldaño de escalera recogido en San Pedro de Aibar. Navarra.


Plantilla de peldaño de escalera recogido en San Pedro de Aibar. Navarra. 


Peldaño de escalera recogido en los restos de la iglesia Sanjuanista de Leache. Navarra.