Mostrando entradas con la etiqueta Calendario de Ardanaz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Calendario de Ardanaz. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de junio de 2020

JULIO EN EL CALENDARIO DE IZAGAONDOA


JULIO EN EL CALENDARIO DE IZAGAONDOA

Por Simeón Hidalgo Valencia (1 de julio de 2020)

Con el mes de Julio comenzamos la segunda parte del año.  Este mes era en el calendario antiguo de Rómulo el quinto de los diez en que se dividía el año. A este mes se le puso el nombre de Julio, en honor de Julio César, que nació en este mes.
Estaba dedicado a Atenea, diosa de la guerra, de la razón y de la filosofía.
En el calendario de Izagaondoa se representa la faena de la siega. Un joven labrador, vestido con prendas apropiadas para el verano y el trabajo al aire libre en el campo, siega las espigas del cereal: trigo, cebada o avena.
Hoy día ya no se usa la hoz del segador para estas faenas. En Izagaondoa, valle cerealista por excelencia, hoy las cosechadoras surcan los campos en el mes de Julio. La faena es la misma que hace siglos, pero la herramienta ha avanzado. Sólo en los museos etnográficos podemos ver hoces y zoquetas, las herramientas básicas antiguas para ejecutar este trabajo.
La Asociación Grupo Valle de Izagaondoa las muestra en el PETRUS MUSEUM.
Desde aquí nuestro mejor saludo veraniego: FELICES VACACIONES y BUENA COSECHA... Y tomen las medidas de seguridad necesarias para combatir al coronavirus como hace este segador del siglo XIV, que con el calor que hace ahí sigue con la mascarilla puesta.
Nostradamus se quedó corto.
No hay nada nuevo bajo el sol.





lunes, 24 de junio de 2019

EL LENGUAJE DE LA LUZ


EL LENGUAJE DE LA LUZ

Por Simeón Hidalgo Valencia (24 de junio de 2019)

Los amantes de las expresiones artísticas medievales solemos poner especial atención en comprobar cómo incide el sol sobre ellas, sea en las amanecidas, sea en los ocasos en las épocas clave del año como son los solsticios y equinoccios.

Hoy voy  a mostrar el “milagro de la luz”, aunque más que milagro diría yo su “lenguaje”, observado en dos de los lugares emblemáticos de la Comarca de Izaga, en Navarra, que solamente tiene lugar en la puerta solsticial que da inicio al verano en el hemisferio norte de nuestro planeta Tierra. Puerta que abre y cierra el dios Jano de tres rostros representado en las pinturas de San Martín de Ardanaz de Izagaondoa.

Quien quiera toparse con este lenguaje de la luz incidiendo sobre la obra escultórica o arquitectónica de los tallistas y maestros medievales y descubrir el mensaje de ese lenguaje, tendrá que molestarse y acudir a su encuentro, pues nada se regala sin esfuerzo.

Pues bien. El primer fenómeno luminoso que me llenó de asombro fue el que descubrí en la amanecida del 21 de junio en San Martín de Guerguitiáin, del que fui un privilegiado, pues hacía muchos años, si no algún siglo, que no se producía, dado que la ventana absidial de la iglesia mencionada estaba cegada por el contrafuerte añadido para “sujetar” el corrimiento del ábside. Desde su reforma desapareció. Con la salida del sol pude comprobar que el replanteo de este edificio del maestro Petrus se realizó en el solsticio de verano y a la vez observé el prodigio de la luz al penetrar por su ventana absidial. No tengo palabras para definirlo. Es más expresivo y profundo admitir ese círculo luminoso en mi interior y caminar bajo su luz.

Para el segundo caso me traslado a San Martín de Artáiz, donde el lenguaje de la luz es una sucesión de descubrimientos que me han hecho cambiar la interpretación tradicional que se ofrece sin tenerlo en cuenta, pero que si se ha observado, escuchado y admitido, cambia en gran parte esa visión tradicional, por el simple hecho de que no se había estudiado esta iglesia desde el punto de vista de la luz, fuera en los equinoccios, cuando se replanteó, sea en los solsticios, con especial interés en el de verano, dado que es en esta época del año cuando los canecillos de la zona norte se iluminan con la amanecida y con el ocaso.

En el libro “La iglesia románica de San Martín de Artáiz. Una lectura particular”, ofrezco el sorprendente lenguaje de la luz que, al menos a mí, me ha abierto nuevas pistas y claves para comprender el porqué de esta construcción medieval y el paraqué de la misma.

Voy a mostrar el último suspiro de la luz incidiendo en uno de los canecillos de la zona norte del ábside en el instante anterior a ponerse el sol. Como digo en el breve comentario que hago en el libro, pues la luz habla por sí misma para el que quiere verla y la acepta:

“¿Que simboliza este último canecillo con una cabeza sobre un rostro humano? La luz incide progresivamente sobre el rostro del animal que, al iluminarse, no parece un ser fiero, como se apuntaba en el apartado “El bestiario de San Martín de Tours de Artáiz”, ni enseña sus fauces dispuesto a devorar, sino que parece tranquilo y sosegado. Incluso diría que hasta sirve de protección al rostro humano que tiene debajo. ¿Rostro de un león, figura de Jesús que protege a quien se abre a la luz hasta el ocaso de su vida?

¿Son, sin más, casualidades o expresiones y mensajes conscientes que se transmiten por el código de la luz?

Si es lo segundo, el reto será aprender ese código para poder hacer la lectura correcta y comprender el mensaje, proceso básico para admitirlo y aplicarlo en el día a día de la propia vida.