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viernes, 3 de febrero de 2023

IZAGAONDOA - EL PLACER DE VOLAR

 

IZAGAONDOA - EL PLACER DE VOLAR

 Por Simeón Hidalgo Valencia (03 de febrero de 2023) 

 

Con el día tan soleado y despejado que hizo ayer, 2 de febrero, me acerqué hasta Reta, en Izagaondoa, después de unas semanas de intenso frío, pues añoraba pasear por sus tranquilos, silenciosos y relajantes caminos.

Cuando me acercaba observé que a la altura de la Peña Izaga un par de parapentes emulaban el vuelo ascendente de los buitres y aprovechaban las corrientes del aire para volar. ¡Un sueño que todos llevamos en nuestro interior! ¡Poder volar! ¡Sentir el placer de surcar el espacio nadando por el aire, vencer a la gravedad que nos ata al suelo y poder contemplar el mundo a vista de pájaro sería una experiencia única! 

Después de saludar a mis familiares salí acompañado de Txari y de Apur, mis amigos perrunos, para dar un paseo camino del monte y observar el vuelo de estos pájaros modernos y como en otras ocasiones me puse a dar vueltas en mi cabeza sobre las muchas posibilidades que tiene esta zona de Navarra para practicar el deporte en contacto con la Naturaleza. 

Recuerdo cuando, camino de Mendinueta, me topé una tarde con una carrera “Mushing” con meta en Ardanaz o los años en que se realizó la “Izaga Trail”[1] y cuando desde la asociación Grupo Valle de Izagaondoa realizamos el día de la bicicleta para recorrer el valle desde Idoate hasta Guerguitiáin, sin olvidarme del polo de atracción que es la Peña Izaga para las muchas personas montañeras que acuden hasta su cima.

Quizás haya que pensar en darle más vida deportiva a esta Comarca de Izaga aprovechando su belleza natural con el polo de atracción de Izaga, poniendo todos los medios para mantenerla y no estropearla. Abrir Izagaondoa al deporte de Naturaleza y volar, volar alto abriendo los pueblos al conocimiento de las gentes, dando a conocer los muchos y buenos recursos que esta comarca posee, sea en patrimonio cultural, sea en patrimonio natural. 

Para ello hace falta sensibilización y unión, me digo a mí mismo. Unión y sensibilización entre los distintos equipos municipales, quienes deberían ser los primeros interesados y animadores vecinales para que estos recursos se convirtieran en uno de los motores del propio desarrollo, pero, pienso que a lo mejor quiero alcanzar la luna… ¡pero no me da miedo soñar ni volar, así que puede ser que algún día…! 

…Mientras me hacía estas reflexiones se fue poniendo el sol y los hombres voladores aterrizaron en el campo. También yo y mis amigos perrunos dimos media vuelta para saludarles y terciar unas palabras con ellos mientras recogían su material. 

Así conocí a Patxi, el instructor de la escuela de vuelo de Monreal que me habló con ilusión de los años que lleva surcando los cielos, desde sus inicios y que me mete el gusanillo de volar.

- ¿Te gustaría volar?

-Claro que me gustaría, pero no sé si para mí es recomendable. Por el corazón y tal. Pero tendría que hacer mejor tiempo pues por ahí arriba tiene que hacer un frío…

Le pregunto que desde dónde despegan y me dice que hoy lo han hecho desde un pequeño desnivel donde se forman corrientes ascendentes y han hecho como los buitres, aprovecharlas.

-Pensaba que subíais hasta la peña y desde arriba os lanzabais.

-Otras veces sí, pero desde que pusieron la cadena y las puertas en el camino de subida está más difícil. Yo quiero hacer las cosas legales, pero a pesar de las varias instancias que he echado en el ayuntamiento todavía no me han contestado a ninguna.

¡Qué manía de poner puertas al campo!, digo. Así no avanzamos. ¡Qué menos que te contesten! 

El sol se pone y nos despedimos. Mientras bajo a Reta pienso que sería fabuloso poder tener esta experiencia. ¡Quizás algún día será!

lunes, 31 de octubre de 2016

ATARDECER EN IZAGA

ATARDECER EN IZAGA

Por Simeón Hidalgo Valencia (31 de Octubre de 2016)


De nuevo aparezco escribiendo en este blog, después de un mes de letargo y reposo, ya que otras ocupaciones me tenían secuestrado, pero una vez liberado de esas cadenas vuelvo a mostrar a mis lectores algunas de las maravillas de mi querido Valle de Izagaondoa.

Con ocasión de la muy traída y llevada Izaga Trail, la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa había programado una visita guiada a la ermita-basílica de San Miguel de Izaga para el día 27 de octubre de 2016.

El día salió despejado, caluroso y reposado por lo que media hora antes de lo programado ya estábamos siete personas disfrutando de la altura y contemplando desde el silencio de la montaña el inmenso paisaje que desde allí se divisa, esperando fueran las cinco de la tarde.

Dos personas más llegaron ascendiendo la montaña y otras dos chicas la subieron corriendo entrenándose para la prueba que sería el domingo 30.

Tengo que confesar, pecador de mí, que a mis 67 años era la primera vez que pisaba la Peña de Izaga por la tarde y también decir que fue una experiencia fuera de lo común, pues el sol  con su luz vespertina pintó de oro, como suele hacer al orto y al ocaso en días despejados, toda la naturaleza.

Llevé conmigo a Beltz, que es mi nuevo compañero, y como el resto de los asistentes se sorprendió y se bañó en la paz de la cumbre y en la luz del ocaso.

No voy a repetir aquí las características arquitectónicas de la morada de San Miguel, con sus partes románicas y sus modificaciones góticas; con su nave central y sus sendas naves laterales; con sus sencillas portadas al sur y al norte (la primera románica, la segunda gótica); con sus contrafuertes y sus internos arbotantes; con sus tres niveles en la planta ascendiendo hasta el ábside central que es semicircular al interior y poligonal al exterior; con su segunda iglesia formada en el crucero (lugar del Criadico, mientras que el Amo San Miguel preside la cabecera principal).

Románico y Gótico se armonizan junto al enigma de sus gruesas columnas y fuertes pilares; con su imposta ajedrezada románica en el ábside central, interrumpida al acoplar las terminaciones de la bóveda gótica; con sus arcos apuntados y de medio punto; con su historia que remonta los siglos hasta llegar a los años finales del XI, donde tenemos las primeras noticias del monasterio de San Miguel en la Higa de Izaga, así como el del señor Cirici. (Quirico); con su leyenda al ser construida en el lugar que ocupa y con el misterio del lugar de origen de sus sillares y de cómo llegaron a la cima, lugar de culto precristiano, sin lugar a dudas.

Los que la veían por primera vez quedaron impresionados de la grandeza de esta aparente ermita y ni imaginarse podían que se iban a encontrar en su interior con una basílica, el edificio religioso más importante desde mi punto de vista, arquitectónicamente hablando, de todo el Valle de Izagaondoa.

La luz del atardecer penetraba muy matizada por la ventana occidental y algún rayo se colaba por el alabastro, yendo a iluminar la base del altar.

Comprobé la orientación de la iglesia y el resultado es que parece fue replanteada en el solsticio de verano, igual que la de San Martin de Guerguitiáin.

Cuando termina la visita el sol desciende sobre el horizonte y las sombras se alargan sin complejos.



Es el mejor momento del día, con artefactos modernos que vuelan sobre nuestras cabezas en busca de imágenes inéditas, reservadas hasta ahora a la vista de las aves.


Pero a mí me atrae, como a los primitivos, el sol y hay quien se ensimisma en su paz y su luz y hasta Beltz reacciona tranquilo mirando sosegado hacia el poniente, pues la tarde cae y el alma se serena en arreboles vespertinos mientras se oculta junto a la Higa de Monreal.








jueves, 5 de noviembre de 2015

IZAGAONDOA - ¡LO NUNCA VISTO!

IZAGAONDOA – ¡LO NUNCA VISTO!

Por Simeón Hidalgo Valencia (05 de Noviembre de 2015)



Los recursos patrimoniales del Valle de Izagaondoa son muchos y muy buenos, repito con frecuencia en mis artículos. En ellos he hablado en ocasiones sobre las posibilidades que este hermoso valle navarro tiene para practicar el deporte, sea en bici, sea paseando por sus pistas, sea lanzándose en parapente desde lo alto de Izaga, sea para los amantes de las carreras con perros, sea, como el domingo pasado, día 1 de Noviembre, para lanzarse a la carrera subiendo y bajando los vericuetos de la Peña de Izaga.

“¡Lo nunca visto!”, parecían decir sorprendidos los más mayores en Ardanaz de Izagaondoa ante tanta juventud, punto de salida de la carrera larga y de llegada igualmente de la corta que se inició en Alzórriz. ¡Y de verdad que lo era! 

Personalmente me ha dado para reflexionar sobre tanta ilusión, entusiasmo y voluntad  de la juventud que acudió a la llamada de los organizadores de la Izaga Trail.

Las grandes empresas son fruto de grandes personas, aunque éstas sean jóvenes estudiantes. Desde hace un año han estado preparando y organizando esta prueba, después que conocieron la belleza y posibilidades de Izaga, muy frecuentado por los montañeros y punto de peregrinaje de los romeros de los valles de alrededor.

También esto es poner en valor los recursos patrimoniales que la Naturaleza nos ha otorgado a los amantes de esta cumbre y los valles que custodia.

Me ha dado por reflexionar y preguntarme y lanzar las mismas preguntas a los pocos habitantes del valle de Izagaondoa y sobre todo a sus jóvenes, con la mejor de las intenciones posibles.

¿Valoramos realmente los recursos que tenemos para hacer de ellos el motor de nuestro propio desarrollo?

¿Han de venir los de fuera para recordarnos que aquí hay materia prima suficiente para hacer grandes cosas?

¿Nos uniremos algún día para trabajar juntos para levantar hasta las cumbres el Valle de Izagaondoa, lejos de los intereses particulares y mirando todos por el bien común?

¿Nos importa realmente que Izagaondoa prospere social, económica, demográfica y culturalmente?

¿Qué hacemos los habitantes, los amantes y simpatizantes del valle por él?

El domingo pasado se nos brindó por cuatro jóvenes organizadores un día excepcional y no tengo más que repetir aquí las palabras que les dediqué:


“El mejor de los podium para el equipo organizador.
Sois grandes.
Creo recoger el sentir de la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa al agradeceros el día tan maravilloso que nos brindasteis.
Es algo histórico en este valle tan despoblado.
Que la poca juventud que hay en él tome nota de los recursos y de lo que se puede hacer con ellos si hay ganas, entusiasmo y voluntad.
Sois un ejemplo a seguir.
Enhorabuena.” 


…y como las imágenes hablan por sí solas, aquí os dejo unas cuantas de ellas.